Archivo por meses: enero 2012

Vehículos de infección

“…Hay que ver que los arrieros mueven mucha correspondencia privada y con lo zonzo que se hacen resulta difícil saber lo que llevan y traen; el pretexto de sus viajes, por otra parte, les sirve para escabullirse; ni frecuentan los sacramentos ni hay modo de llevarlos a los Ejercicios, ni es llano exigirles colaboración en beneficio espiritual del pueblo; ellos introducen licores, ellos transportan mujeres indeseables (dizque por lo menos dos de ellas han vuelto al barrio maldito, y apenas jueves es de Pascua); ellos portan recados ocultos y cumplen oficios vergonzantes; mantienen relaciones peligrosas e inquietantes que amenazan la tranquilidad lugareña; son los vehículos de infección comunicados con otros pueblos, con la capital, con el mundo enemigo del alma”.

Fragmento de “Al Filo del Agua”. Agustín Yáñez (1947).

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Accidente de la Naturaleza

“Hoy que estuve en el juzgado para ver cómo va el asunto de mis tierras, me enteré de un pleito que allí se ventila y que el juez de letras ha tomado como una chanza. Sucede que un arriero que traía unos burros de vacío ha sido demandado por don Tonino a causa de daños en propiedad ajena. Estamos en mayo, y uno de estos serviciales animalitos se echó bruscamente en pos de una hembra que se le fue corriendo, esquiva como todas. Y allí va el burro desbocado y loco tras ella. Corrieron como dos cuadras, y nada se les ocurrió mejor que meterse en la tienda. Durante la trifulca rompieron la olla del tepache y algunos otros enseres que don Tonino estima en 18 pesos. El arriero no los quiere pagar alegando que esos son accidentes de la naturaleza”.

Fragmento de “La Feria”. Juan José Arreola (1963).

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