Colotlán y sus arrieros

422 Aniversario Colotlán. 

  Cuando cobró auge la producción de plata en Zacatecas, a mediados del siglo XVI, fue necesario abrir caminos para transportar el mineral. Uno de estos caminos fue el que viniendo de Jerez pasaba por Colotlán hacia Tlaltenango, el Teul y San Cristóbal, hasta Guadalajara, casi por la misma ruta que sigue la actual carretera.

     La apertura de caminos para recuas y carretas se realizó en esta región en tiempos de guerra, cuando los indios chichimecos que habitaban estas tierras peleaban contra los españoles invasores, de suerte que  para dar seguridad a los caminos transitados por los arrieros de minas, como éste de Colotlán, el gobierno virreinal fundó diversos poblados, estableciendo en ellos presidios o fuertes militares.

      Fue así como el 21 de agosto de 1591, hace 422 años, fundaron los españoles el pueblo de Colotlán. Años después, con el auxilio de indios tlaxcaltecas, lograron pacificar la región y siguieron abriendo y mejorando los caminos para que transitaran con mayor facilidad y seguridad carretas y  recuas.

    El oficio de la arriería fue adquiriendo cada vez más importancia hasta representar durante más de 400 años el único medio por el que estos pueblos vendieron sus productos en las ciudades y se abastecieron a la vez de los artículos que necesitaban.

 Cuando el automóvil releva a los arrieros

   El sistema arriero del Norte de Jalisco y Sur de Zacatecas termina prácticamente en 1986, al entrar en servicio la Carretera Guadalajara-Colotlán. Fue entonces cuando el automóvil dio el último adiós a los arrieros de burros y de mulas.

       Los primeros camiones de carga o trocas entraron a Colotlán hacia 1918. Uno de esos camiones fue el de Felipe Díaz. Luego llegó una troca nueva de don Herminio Sánchez, el general cristero muerto en La Atarjea, cerca de Totatiche. Después, otra troca de Nicolás Gaeta, y ya por los años 20 llegaron automóviles más chicos, de los que encendían con cran.

 Los últimos arrieros de Colotlán

    La información disponible sobre la arriería en Colotlán fue obtenida mediante entrevistas realizadas a viejos arrieros en los años 80 del siglo pasado, que además de contar sus experiencias, comentaron sobre sus antecesores de fines del siglo XIX y principios del XX. Sin embargo, mucho es lo que se ignora sobre los arrieros de los siglos XVI, XVII y XVIII, ya que los historiadores no se ocuparon de ellos, y por lo general ni las autoridades.

      Entre los entrevistados destacan Ramón Serrano Magallanes, Benjamín de Ávila Robledo, Benjamín Márques Huízar, Alberto Meza Bañuelos, Ignacio Gallegos y Abdenago Pinedo Torres.

      Ellos hablaron de otros arrieros más antiguos de Colotlán, que conocieron personalmente como lo fueron, por los años 20 y 30 del siglo pasado, Feliciano García “El Bigotón”, Martín Gamboa, Andrés Vázquez “El Pelón”, Nepomuceno García, Félix de Ávila, Félix Álvarez, Francisco e Ignacio de Santiago, Nicolás Almaraz, Zenaido Álvarez y Juan García. En su mayoría, arrieros de burros.

 Viajes, mercancías y servicios de los arrieros

   Estos arrieros viajaban con sus recuas entre Colotlán y Guadalajara, Zacatecas, Aguascalientes y Durango, así como a Tequila y Juchipila, y también hacia la Costa del Pacífico, por Bolaños, Camotlán, Huajimic, El Roble, San Luis de Lozada y Tepic, a donde iban por sal y azúcar. De Colotlán llevaban sobre todo manteca y carnitas, porque entonces se mataban hasta 100 cerdos los fines de semana.

     Había también arrieros vinateros, que transportaban tequila en barricas, desde Tequila, Amatitán y Huitzila, principalmente, además de los que prestaban el servicio postal y de transporte de personas.

     En los años en que las cosechas se perdían los arrieros colotlenses salían a traer maíz de Ameca y otros lugares, pero muchas veces, cuando regresaban  a su tierra, los asaltaban los bandidos, les quitaban sus cargas y con frecuencia hasta la vida.

    Por aquel tiempo había en Colotlán varios mesones, entre ellos el de La Mora, El Progreso, Puerto Arturo, San Francisco, San Nicolás y el de la Palma. Donde había más movimiento eran los de La Mora y San Nicolás, que sábados y domingos llegaron a tener cientos de burros.

           Feliciano “El Bigotón”, un arriero muy popular

       Un arriero muy popular fue don Feliciano “El Bigotón” (usaba bigotes de 15 centímetros por lado), que trabajaba la ruta Colotlán-Guadalajara.  De él se cuenta que cuando iba a Guadalajara la gente le encargaba toda clase de artículos que necesitaban, como medicinas, tela para vestido, botones, cualquier cosa. Entonces, cada persona que iba llegando a hacerle encargos, las que le daban dinero lo ponían sobre una mesa, encima de la boletita donde anotaban el pedido, y las que no, también dejaban el papelito en la mesa, y ya el día que el arriero iba a salir a Guadalajara, cogía su sombrero y con él hacía aire sobre la mesa para que volaran todas las boletas que no tenían dinero arriba. Y entonces decía: “Los encargos sin dinero se olvidan”. Luego, nada más juntaba las boletas que tenían dinero encima y que no habían volado y eso era exclusivamente lo que traía.

Share Button

Un pensamiento en “Colotlán y sus arrieros

  1. Pingback: La comida de los arrieros

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *