La comida de los arrieros

Arrieritos. Cortesía de Repostería y Canapes.

“Arrieritos”.

   Los arrieros llamaban bastimento a la provisión de comida que preparaban para sus viajes de hasta dos o tres semanas, por caminos en los que normalmente no había mesones o lugares donde pudieran comprar sus alimentos.

   El bastimento se preparaba con anticipación en la casa de cada arriero en función de su duración en buen estado y de la facilidad para tomarlo o consumirlo en el camino sin necesidad de interrumpir la marcha de la recua.

 Viaje que pinta mal, desde el contamal

   De este modo, el alimento más común de los arrieros era el totopo, condoche, góngoro o contamal, que es el mismo producto, pero llamado de distinta manera en cada región. El nombre más común era contamal, tanto que los mismos arrieros acuñaron un dicho: “El viaje que pinta mal, desde el contamal”.

    Los contamales eran unas gorditas de masa cocidas al horno, muy sabrosas, que duran hasta un mes o más en condiciones aptas para comer.

   También pinole, carne seca, huevo y queso

   Asimismo, los arrieros llevaban para sus viajes gorditas de “maíz crudo” y pinole, con el que hacían atole en el camino. Esta dieta la completaban en los parajes con algo más nutritivo, como carne seca, huevo, queso, y desde luego los llamados “frijoles de arriero” que, con las prisas, se comían apenas terminado el primer hervor. Para el efecto llevaban ollitas en las que también hacían café, muy apetecido en esas frías noches que pasaban a campo raso.

   Desde luego que en estos viajes no podía faltar el guaje del agua, que es un calabazo compuesto de dos cuerpos casi esféricos, el uno mayor que el otro, y unidos por un cuello corto.

   Los arrieros que salían juntos en un viaje, lo que casi siempre hacían por motivos de seguridad, eran como una familia: consumían primero el mejor bastimento que alguien del grupo llevara, según lo hacendoso, limpias y buenas cocineras que fueran sus mujeres, y así hasta consumir entre todos el menos bueno de los alimentos.

 Cómo se preparaba un viaje a Guadalajara

   Cuando le pregunté en cierta ocasión a don Benjamín de Ávila Robledo, viejo arriero de Colotlán, cómo se preparaba un viaje a Guadalajara, respondió así:

   “Las mujeres hacían condochitos, contamales, pinole, gordas con chile, de papas, con blanquillo, con frijoles, para un día o dos días.  ¡Y viera el pinole qué sabroso!, estaba de antojo. Agarraba uno sus contamales y hacía uno un jarro de pinole y lo hacía uno atole. ¡Palabra que se antoja el caramba pinole!, pinole bien hecho, con canela, con anís… Y luego los contamalitos… “

    Por cierto que, en un afán de rescatar esta antigua tradición gastronómica, una empresa de canapés de Guadalajara surte pedidos de contamales con el nombre de “arrieritos”.

   Imagen: Cortesía de Repostería y Canapés

   Artículo relacionado: Colotlán y sus arrieros. 

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4 pensamientos en “La comida de los arrieros

  1. Pingback: Canciones de arrieros

  2. Jorge Mendoza

    Durante las cacerías de Borrego cimarrón en Baja California, orgamizadas por la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, la Subsecretaría Forestal y de la Fauna en la década de 1970, del Programa de Conservación y aprovechamiento del Borrego Cimarrón, de la Dirección General de Fauna Silvestre; normalmente llevábamos latería en nuestras mochilas: Spam, Menuditos, gallina entera enlatada, frijoles, atún, jugos Kern’s etc.; aparte llevábamos tortillas de harina para cuatro días. Todo repartido equitativamentemente en nuestras mochilas y junto con tu cantimplora de un galón de capacidad.
    Posteriormente, me tocó poner el desorden cuando por primera vez eché en mi mochila, mi itacate de tres burritos de machaca o bistec ranchero y uno de frijoles, empaquetados en papel de aluminio. A la hora de lonchar hacíamos una “lumbrita”, si no había borregos a la vista, para no espantarlos con el humo y ponías el paquete en las brasas antes de cnsumirlos. No es necesario el comentar que después todo mundo echaba sus paquetes para la comida del mediodía y por la noche solo una lata de “menudito” y un buen café antes de meterte a tu “sleeping bag” y contemplar las estrellas y contar el paso de los satélites artificiales durante un buen rato antes de dormirte… en noches despejadas contábamos hasta 80 satélites.
    Como comentario al Calce, en varias ocasiones, por tratarse de una cacería elitista, solo gente adinerada; varios me comentaban: “…no sabes como te envidio, por ver esto todas la noches.”

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  3. Jugos10.net

    🙂

    Estuve leyendo tu artículo y hay cuantiosas cosas que no sabía que me has enseñado, esta espectacular..
    te quería reconocer el tiempo que dedicaste, con unas infinitas
    gracias, por instruir a gente como yo jejeje.

    Saludos

    Responder
  4. Jugos10.net

    Hola

    Que tiempo has dedicado a tremendo a porte y hay muchas información que no sabía que me has enseñado, esta genial..
    te quería corresponder el tiempo que dedicaste, con unas
    infinitas gracias, por preparar a gente como yo jojojo.

    Besos, saludos

    Responder

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