La corrupción viene de lejos

JuanFranciscodeGuemesyHorcasitas, Wikipedia.

Francisco de Güemes y Horcasitas.

De todos los historiadores es sabido que la corrupción en México, hasta hoy un problema de primerísima importancia, tiene sus antecedentes en la época virreinal, desde la Conquista, ya que en tiempos de los aztecas los ladrones, oficiales o privados, eran simplemente sacrificados al dios Huitzilopóchtli, cosa que hoy no sucede gracias, entre otras cosas, a los derechos humanos.

Incluyo este comentario en la serie “Arrieros de México” sólo porque me llama la atención la forma como un importante testigo de la Historia, Guillermo de Tortosa, informa a su hermana Silveria, radicada en Madrid, sobre la cantidad de mulas que utilizó el primer conde de Revilla Gigedo, Juan Francisco de Güemes y Horcasitas, para llevarse de México la fortuna que logró acumular durante su mandato (1746-1755).

No hay que confundir aquí al primer conde de Revilla Gigedo con el segundo, su hijo, Juan Vicente de Güemes Pacheco y Padilla, quien también fuera virrey entre 1789 y 1794, pero que a diferencia de su padre fue un hombre dinámico, honrado y trabajador, considerado por muchos como el mejor gobernante que tuvo la Nueva España. Esto contradice el viejo dicho de que “nunca segundas partes fueron buenas”.

En su libro “Virreyes y virreinas  de la Nueva España”, Artemio de Valle-Arizpe habla de la carta enviada por Guillermo de Tortosa a su hermana Silveria, en 1755, a propósito de la entrega de mando que hizo el primer conde de Revilla Gigedo a su sucesor Agustín de Ahumada y Villalón, segundo Marqués de las Amarillas:

Vi salir, muy admirado, todos los equipajes y numerosas cargas de don Juan Francisco de Güemes y Horcasitas, conde de Revilla Gigedo. No fueron bastantes para conducirlos las doscientas mulas que se tenían preparadas. Me aseguran, y lo creo, que ninguno de los virreyes anteriores logró juntar, como él, tan numerosas riquezas. Buena mina es el gobierno de este México cuando no hay esa cosa rara que se llama probidad”.

Y sólo como complemento, a propósito del aprecio que en aquel tiempo se tenía en México por las mulas, cosa que ya no existe, agrego el comentario del mismo don Guillermo de Tortosa sobre la entrada que hizo a la capital mexicana el Marqués de las Amarillas:

“Escoltaban a las damas muchos pajes, gentileshombres, los ceremoniosos secretarios de cámara y de gobierno; luego iban los corceles de respeto, la guardia de caballería, la infantería del Real Palacio, la Acordada, las preciosas carrozas de Su Excelencia, llenas de fulgores, y, a lo último, veintiséis soberbias mulas de carga, con los frenos y cabezadas de plata, con altos plumeros encarnados en las cabezas, y las cubiertas y reposteros que tapaban las cargas eran de color de fuego, muy bordados, y las cuerdas con que se liaron eran de seda y roja, y los barrotes con que se apretaban, de plata”.

Fuente: Virreyes y virreinas de la Nueva España. Artemio de Valle-Arizpe. Aguilar. 1977.

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2 pensamientos en “La corrupción viene de lejos

  1. MIGUEL ANGEL CASILLAS BAEZ

    “Buena mina es el gobierno de este México cuando no hay esa cosa rara que se llama probidad”. Exacto, y eso olvidamos cuando son elecciones, actualmente. Saludos querido Javier Medina.

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    1. Javie940

      Gracias, Miguel Ángel, y yo me pregunto: ¿Qué tan rico será nuestro país que aún no se lo acaban tantos gobiernos corruptos habidos desde hace casi 500 años?

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