La arriería en el Valle de Autlán

camino de arrieria

Camino de arriería.

Al hablar sobre el Valle de Autlán, el escritor Ramón Rubín dedica un capítulo al desarrollo de la arriería en esa comarca de la Costa jalisciense, actividad que tuvo especial auge a mediados del siglo 19, cuando grandes recuas de asnos y mulas traían desde la Costa el cargamento de los barcos, buscando en Ameca o Zapotlán los accesos al ferrocarril o alcanzando la propia ciudad de Guadalajara, a donde llevaban los productos de la zona y de donde traían todo aquello que no había y que resultaba indispensable.

Estos atajos de hasta cien animales de carga -dice Rubín-, trazaban con su huella entre la selva y los bosques todavía vivos una intrincada red de veredas.

“Ellos se llevaban los botes de manteca, los cueros salados o curtidos, las pacas de chile, los costales de maíz, los tercios de escobas, los paquetes de añil o de velas, las cajas de jabón y de pitillos y los colotes de sombreros de palma que el campo y la industria local producían y traían los quesos, los cerillos, las barcinas de sal, las latas de petróleo para el alumbrado, las pacas de géneros textiles, los rollos de cordelería y los recipientes de alcohol para el refuerzo de los munificientes embriagantes…”

Además, los arrieros, portadores de las noticias de los parientes y amigos emigrados, eran recibidos con el mismo interés ilusionado que merece el cartero.

Con ellos llegaba también el deslumbramiento de todas las innovaciones del progreso, las muselinas vaporosas para el traje nupcial de la que se iba a casar, los lienzos estampados, los jabones de olor y todas esas fruslerías que adornan y hacen las delicias de la ingenua mujer de estos pueblos apartados, dándole al hombre un medio para halagarla”.

La arriería -añade Rubín-, gozaba el prestigio de una temeridad que desafiaba los crecientes estivales de los ríos sin puente, el acecho de las fieras, el atraco de los forajidos y el desamparo de las intemperies. “Tenía a su favor la leve y fugaz presencia de lo trashumante y traía el aroma de lo exótico, de lo que viene de lejos“.

De igual manera, aunque en la población de Autlán hubiese quien alquilase buenos caballos para hacer el viaje a Guadalajara a las personas pudientes, muchas veces estos atajos constituían el único medio para transportar a lomo de burro o mula a la gente más humilde.

javiermedinaloera.com

Obra consultada:  Ramón Rubín. El Valle de Autlán. Unidad Editorial del Gobierno de Jalisco. Guadalajara, 1987.

 

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3 pensamientos en “La arriería en el Valle de Autlán

  1. Ruben Saucedo

    Buen dia..me interesa mucho este tema de los arrieros.. tendran alguna informacion de los lugares de abastecimiento o de descanso .. hay lugares emblematicos donde llegaran?? nose algun aguaje… o algun lugar donde conocieran todos los arrieros.. se los agradeceria .. saludos.

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