Migración centroamericana

¿Por qué emigra la gente? Los desplazamientos masivos de personas de un país a otro tienen su origen en el hambre, el desempleo y la violencia, principalmente, pero también pueden ser provocadas por persecuciones políticas, étnicas o religiosas, y además por cambios o catástrofes climáticas, trata de personas o decadencia de ciertas regiones.
En el caso de los miles de migrantes centroamericanos que en grandes caravanas cruzan hoy por territorio mexicano en su viaje de destino a los Estados Unidos, es evidente que huyen del hambre, del desempleo, la violencia y la injusticia que prevalece en sus respectivos países, para buscar mejores condiciones de vida en el vecino país del Norte, que destaca por su prosperidad en el Continente.
Pero nada es sencillo
Sin embargo, las cosas no son tan sencillas para quienes deciden desplazarse de su lugar de origen a otros que consideran mejores, puesto que en este caso los gobiernos receptores de migrantes han decidido, por motivos económicos e incluso racistas, establecer fuertes medidas de control en sus fronteras para evitar su ingreso.
De esta manera, el fenómeno de migración ha dado lugar a las “personas ilegales” o “sin papeles” consideradas como delincuentes si logran cruzar bajo esta condición dichas fronteras.
Claro es que este fenómeno, relativamente nuevo en la Historia, está estrechamente ligado al modelo de desarrollo capitalista, a la movilización de capitales que provoca desigualdades económicas y sociales entre distintos países e incluso a manifestaciones de xenofobia o racismo.
En el pecado llevan la penitencia
Este es el caso concreto de Estados Unidos, que de acuerdo con sus leyes, hoy no admite dentro de sus fronteras a gente “ilegal” o “sin papeles”, pero que conforme a su modelo de desarrollo capitalista está provocando desde hace tiempo la desigualdad económica y social en amplia región del Continente, incluyendo a México, Centroamérica y Sudamérica.
Tanto en este caso como en muchos otros que se han dado en Europa y en Asia, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha tratado de resolver los conflictos en el marco de los derechos humanos y de la igualdad, pero muy poco es lo que ha logrado en favor de los migrantes, condenados casi siempre a ser rechazados por los países a los que se encaminan, pero también por sus propios lugares de origen.
Aliados para el progreso
Uno de los grandes presidentes que han tenido los Estados Unidos, John F. Kennedy, dearrolló a principios de los años 60 del siglo pasado la Alianza para el Progreso, programa que consistía en promover el desarrollo de los países de América Latina para prevenir los problemas que precisamente vivimos y que han empezado a provocar las migraciones masivas. Se trataba de invertir en el mejoramiento económico y social de estos países, a partir del empleo y la educación.
Lamentablemente, aquel programa se echó al olvido y vemos ya las tristes consecuencias, además de contar hoy entre los enemigos del progreso a un Donald Trump y a otros políticos insensibles ante la realidad.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 17 de diciembre de 2018.

 

Comisiones bancarias

Una reciente iniciativa de la Cámara de Diputados, dominada por el partido de Morena, advierte sobre cómo no deben hacerse las cosas en México, es decir, hay que hacer cambios, de eso no hay duda, pero con prudencia, porque de otra manera se provoca el efecto contrario. De hecho, tuvo que intervenir en este caso el propio presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para poner las cosas en su lugar.
Ocurre que los diputados de Morena mandaron una iniciativa en contra de las dobles comisiones que arbitrariamente cobran los bancos mexicanos, en su mayoría extranjeros, pero no contaban nuestros legisladores con algo fundamental: que los capitales, aquí y en el mundo entero, son muy sensibles ante cualquier cambio que pueda afectarlos, de suerte que con el solo anuncio de esta iniciativa se vino abajo la Bolsa de Valores de México, ¿y qué pasó?, tuvieron que “enfriar” el proyecto, es decir, posponerlo para tiempos mejores, si es que se dan.
¿Qué le pasó a Muñoz Ledo?
Me extraña lo ocurrido, sobre todo porque la Cámara de Diputados es presidida hoy por uno de los políticos con mayor experiencia política en el país, que es don Porfirio Muñoz Ledo.
El capital, ya lo decían los economistas clásicos, teme los cambios políticos, económicos y sociales, de suerte que, cuando no ve seguridades en un lugar, pues simplemente se cambia a otro donde pueda prosperar.
Urge meter en cintura a los bancos
Claro, hay que meter en cintura a los bancos, sobre todo a los que tienen por costumbre quedarse tranquilamente con los ahorros de sus cuenta-habientes, pero creo que esto hay que hacerlo poco a poco, sin causar alarmas innecesarias como lo han hecho los diputados.
En este campo los morenistas tienen mucha tela de donde cortar: la Condusef, supuestamente encargada de proteger los intereses de los usuarios de la Banca, desde hace años está saturada de demandas en contra de los banqueros, muchas de las cuales duermen el sueño de los justos porque banqueros y funcionarios de Hacienda se han entendido muy bien. Mayor complicidad no puede haber.
¡Por favor, diputados, háganlo bien!
Por lo tanto, son bienvenidas las iniciativas que promuevan la justicia en las relaciones de los bancos con sus usuarios, pero por favor, háganlo bien, señores diputados, porque si lo hacen como acaba de ocurrir con su reciente iniciativa, cualquiera diría que son cómplices de los ladrones, y en el caso de Morena, a juzgar por sus postulados, no lo puedo creer.
Me viene a la memoria un verso del famoso corrido de “Los Pérez”, jalisciense por cierto (quizás del rumbo de Cañadas de Obregón, en Los Altos), según el cual “un tal Mónico de Luna fue el que la mecha prendió, y a los primeros balazos fue el primero que corrió”.
En concreto, no basta presumir de revolucionarios, hay que serlo de a deveras, pero con inteligencia, no con palabras, porque de promesas ya estamos hartos.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 3 de diciembre de 2018.