Comisiones bancarias

Una reciente iniciativa de la Cámara de Diputados, dominada por el partido de Morena, advierte sobre cómo no deben hacerse las cosas en México, es decir, hay que hacer cambios, de eso no hay duda, pero con prudencia, porque de otra manera se provoca el efecto contrario. De hecho, tuvo que intervenir en este caso el propio presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para poner las cosas en su lugar.
Ocurre que los diputados de Morena mandaron una iniciativa en contra de las dobles comisiones que arbitrariamente cobran los bancos mexicanos, en su mayoría extranjeros, pero no contaban nuestros legisladores con algo fundamental: que los capitales, aquí y en el mundo entero, son muy sensibles ante cualquier cambio que pueda afectarlos, de suerte que con el solo anuncio de esta iniciativa se vino abajo la Bolsa de Valores de México, ¿y qué pasó?, tuvieron que “enfriar” el proyecto, es decir, posponerlo para tiempos mejores, si es que se dan.
¿Qué le pasó a Muñoz Ledo?
Me extraña lo ocurrido, sobre todo porque la Cámara de Diputados es presidida hoy por uno de los políticos con mayor experiencia política en el país, que es don Porfirio Muñoz Ledo.
El capital, ya lo decían los economistas clásicos, teme los cambios políticos, económicos y sociales, de suerte que, cuando no ve seguridades en un lugar, pues simplemente se cambia a otro donde pueda prosperar.
Urge meter en cintura a los bancos
Claro, hay que meter en cintura a los bancos, sobre todo a los que tienen por costumbre quedarse tranquilamente con los ahorros de sus cuenta-habientes, pero creo que esto hay que hacerlo poco a poco, sin causar alarmas innecesarias como lo han hecho los diputados.
En este campo los morenistas tienen mucha tela de donde cortar: la Condusef, supuestamente encargada de proteger los intereses de los usuarios de la Banca, desde hace años está saturada de demandas en contra de los banqueros, muchas de las cuales duermen el sueño de los justos porque banqueros y funcionarios de Hacienda se han entendido muy bien. Mayor complicidad no puede haber.
¡Por favor, diputados, háganlo bien!
Por lo tanto, son bienvenidas las iniciativas que promuevan la justicia en las relaciones de los bancos con sus usuarios, pero por favor, háganlo bien, señores diputados, porque si lo hacen como acaba de ocurrir con su reciente iniciativa, cualquiera diría que son cómplices de los ladrones, y en el caso de Morena, a juzgar por sus postulados, no lo puedo creer.
Me viene a la memoria un verso del famoso corrido de “Los Pérez”, jalisciense por cierto (quizás del rumbo de Cañadas de Obregón, en Los Altos), según el cual “un tal Mónico de Luna fue el que la mecha prendió, y a los primeros balazos fue el primero que corrió”.
En concreto, no basta presumir de revolucionarios, hay que serlo de a deveras, pero con inteligencia, no con palabras, porque de promesas ya estamos hartos.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 3 de diciembre de 2018.

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La mediana de oro

 

De mis tiempos de estudiante, hace más de medio siglo, recuerdo algunos conceptos de maestros que se quedaron grabados en mi mente y que muchas veces me han servido para salir de apuros a lo largo de la vida; uno de ellos es el de la famosa “mediana de oro”, que consiste simplemente en buscar ante cualquier circunstancia el justo medio de las cosas, sin llegar a ningún extremo, porque esto resulta casi siempre perjudicial para unos y para otros, si no es que para todos. La Historia, esa gran maestra, lo demuestra a cada momento.

Entiendo que la “mediana de oro” no es ninguna idea nueva sino que data de milenios, pues ya la enseñaban y practicaban algunos filósofos griegos, fundadores de la civilización occidental, cuatro siglos antes de la era cristiana.

Polarización de opiniones
El tema viene al caso porque de tiempo acá he observado actitudes radicales, es decir, una polarización en las opiniones de muchos mexicanos acerca de asuntos que ciertamente afectan a toda la comunidad, pero que en mi criterio no conducen a una solución pacífica y ordenada de estos problemas, sino que obedecen a visiones parciales del acontecer nacional.

En este caso, me gustaría, claro está, que buscáramos el justo medio de las cosas, porque a nadie ayuda, y menos en las circunstancias internacionales en que se encuentra nuestro país, que las ideas se polaricen a tal punto que obstruyan o impidan en un momento dado la buena marcha de la nación.

Ser justo no es ser mediocre
Algunos consideran que el equilibrio en política y en otras cuestiones sociales tiene que ver con la mediocridad, que desde luego existe como defecto del ser humano, pero en este caso, buscar el equilibrio en las relaciones sociales es un acto que a nadie ofende, sino que busca el bien de todas las partes, de la comunidad entera, sin sectarismos de ninguna especie.

Ciertamente, siempre hubo gente exaltada que abanderó luchas consideradas imposibles, pero algo de prudencia nunca les hizo mal.

La honrada medianía
Remontémonos simplemente a los tiempos del Benemérito de las Américas, don Benito Juárez, quien desde el siglo 19 recomendó a los funcionaros públicos vivir en la honrada medianía, es decir, sin lujos de ninguna clase, pero tampoco en la insolvencia. Él mismo no vivía tan mal.

Don Benito, podemos decirlo, fue pilar de la clase media mexicana, a la cual pertenecemos hoy en diferentes grados más de la mitad de los habitantes de este país.

¿Por qué no seguir el ejemplo de tan notable mexicano para que tanto en la vida pública como en la privada vivamos en la honrada medianía, sin perseguir lujos innecesarios, que para nada sirven y que por lo visto conducen a muchos problemas?

Pero obviamente, tampoco es recomendable vivir en condiciones de insolvencia que pueden llevar a algunos funcionarios precisamente a lo que no queremos, que es a la corrupción, madre de la impunidad y la injusticia.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domngo 25 de noviembre de 2018.

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Que decidan los que saben

Eso de consultar a la opinión pública sobre cuestiones que sólo pueden analizar y resolver los expertos, los que saben de cada tema, me parece una acción populista, sino es que demagógica, que sólo nos puede llevar a problemas más difíciles de los que ya tenemos.
Esto viene al caso ante la consulta popular que dispuso el nuevo gobierno de Manuel López Obrador acerca del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México, cuestión en la que sólo deben opinar y decidir quienes verdaderamente saben del asunto, ya ni siquiera los políticos que ignoran muchas cosas.
Para curarse en salud
Ocurre que desde tiempos inmemoriales ha sido inveterada costumbre de políticos decidir sobre las rodillas acerca de importantes cuestiones que afectan a la comunidad, sin tomar en cuenta a la gente que más conoce de las cosas.
Ahora parece que los políticos (y no sólo los morenistas) se quieren curar en salud abriendo consultas populares sobre asuntos que sólo competen a los expertos, es decir, a la gente que sabe, porque a decir verdad las mayorías tenemos sensibilidad sobre ciertos asuntos, pero no en cuestiones muy especializadas.
En Jalisco hemos tenido experiencias de gobernantes que pretenden engañar a la gente y engañarse a sí mismos, abriendo consultas populares que, pagadas con nuestros impuestos, no convencen a nadie. Definitivamente, son acciones populistas y demagógicas.
Todo depende del tema: si se abren consultas sobre cómo siente la sociedad los servicios de seguridad pública, de salud, de educación, de mejoramiento ambiental, de transporte colectivo y otros aspectos que le afectan diariamente, los resultados pueden conducir a la toma de decisiones correctas.
Los expertos tienen la palabra
Sin embargo, cuando se abren consultas públicas sobre temas que competen solamente a los expertos, a quienes a lo largo de su vida se han quemado las pestañas estudiando su disciplina, lo cierto es que los resultados pueden conducirnos a errores graves, si es que el gobierno los toma como básicos para sus decisiones.
Éste parece ser el caso del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, sobre el cual hoy se busca la opinión de gente que no conoce absolutamente nada acerca de aeronáutica, ingeniería, materiales de construcción, estructura suelos, etcétera. Si a mí me preguntan al respecto les digo que no sé.
Pero no sólo es el aeropuerto. Tal parece que hoy existe una fuerte corriente de políticos de diferentes partidos que buscan congraciarse con la opinión pública, haciéndola partícipe de sus decisiones, para curarse en salud, como ya dije.
El caso del agua, grave
Por ejemplo, desde hace décadas se habla mucho en Jalisco acerca del abastecimiento de agua, y consultada la opinión pública, jamás se ha llegado a ningún acuerdo. Incluso se han perdido fuertes inversiones federales, y todo por no atender a los técnicos, a la gente que realmente sabe.
Ya es tiempo de que nuestros políticos imiten a los verdaderos estadistas, es decir, escuchar la opinión de los expertos y resolver lo conveniente de acuerdo al interés común, no por caprichos personales.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista Conciencia en su edición del lunes 5 de noviembre de 2018.

 

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Siquiera déjenlo llegar!

Durante toda su campaña electoral, pero aún después de que ganó la elección, Andrés Manuel López Obrador ha sido objeto de toda clase de ataques, justificados algunos y otros no, pero lo que más extraña ahora es que ni siquiera toma posesión de su cargo como Presidente de la República y ya le reclaman infinidad de calamidades, no cometidas por él, sino por el gobierno actual y sus antecesores.
Lo anterior no tiene otro nombre que “mala leche”. Yo no soy defensor de López Obrador, ni tampoco me necesita para nada, pero es necesario puntualizar que él no es responsable todavía del Gobierno de la República, sino hasta el próximo uno de diciembre, de suerte que quien tiene la responsabilidad de la marcha de la nación es el actual presidente, a quien se le pueden enderezar las críticas necesarias.
Sin embargo, sucede que incluso algunos colegas de reconocido “prestigio” nacional, se han dedicado a denostar al presidente electo, acusándolo de infinidad de cosas, igual que hicieron en su campaña, pero sin tomar en cuenta que López Obrador aún no es responsable del Gobierno de la Nación.
Cuando ya sea presidente, entonces será justo criticarle sus errores, si efectivamente los tiene, pero antes de esto, no hay justificación alguna para hacerlo.
Incluso ha sido tradicional a través de muchos años, con gobiernos priístas y panistas, y creo que en cualquier parte del mundo, cuando se trata de un gobierno nuevo, de darles la oportunidad de organizarse, escoger a sus más cercanos colaboradores e iniciar sus actividades de acuerdo a sus proyectos.
López Obrador no puede ser la excepción, por mucho que lo odien sus enemigos políticos. Él necesita tiempo para organizar su gobierno y emprender las obras necesarias.
Ya veremos si en el curso de su administración cometen él o sus colaboradores algunos errores realmente significativos, y entonces tendremos que alzar la voz para que rectifiquen lo necesario. Mientras tanto, no hay razón para cargarle cuentas que no debe. Quien lo haga no muestra otra cosa que una actitud apátrida, antidemocrática y posiblemente corrupta.
Esto, sin negar que sobre advertencia no hay engaño, es decir, que tanto al funcionario público como al amigo hay que decirle oportunamente la verdad, para evitar malos entendidos. Siempre hay tiempo de ajustar cuentas, si algo hay que ajustar.
López Obrador necesita ahora la confianza de los mexicanos, incluso por quienes no votaron por él, porque con él se juega México su futuro, y México está muy por encima de sus políticos.

Javier Medina Loera es Premio Nacional de Periodismo.

Artículo publicado por la revista Portada de México en su edición de octubre de 2018.

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Cuando Jalisco pierde y no arrebata

Temaca

Me referí hace unos días a un importante cuaderno publicado en esta ciudad por los ingenieros civiles de Jalisco y de México sobre el agua, tema que ocupa hoy la atención de muchos pueblos del mundo, entre ellos el mexicano.
Consideran los ingenieros organizados que en materia de agua México se encuentra hoy en un atolladero, del que sólo es posible salir con mucha voluntad política y con una gran colaboración de todos los mexicanos.
La presa “El Zapotillo”
El tema viene al caso porque en este momento se plantea un dilema entre recientes declaraciones del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, quien afirma que “El Zapotillo va”, mientras que los pobladores de la zona afectada por el embalse sostienen simple y llanamente que “no va”.
En otras palabras, hay una clara divergencia entre los propósitos del nuevo gobierno federal y la voluntad popular de esta parte de Jalisco. Y no sólo son los habitantes de esa región alteña, sino también muchos otros jaliscienses los que no vemos justa una distribución del agua como la que se pretende hacer en esta ocasión, y explicaré por qué.
Gráfica ilustrativa
En el suplemento aludido se publica una gráfica, bajo la autoridad del prestigiado maestro en temas de agua, el ingeniero Eduardo Mestre (cualquier lector puede consultarla), mismo que aporta dos datos fundamentales: Uno, que Guadalajara desperdicia cerca de 40 por ciento del agua potable por fugas en su red de distribución, es decir, el mismo porcentaje que desperdicia por fugas la ciudad de León, Gto.
Y dos, que “El Zapotillo” le enviaría a León agua limpia a través de un acueducto de 145 kilómetros, mientras que esa misma ciudad se la devolvería al Río Lerma, afluente del Lago de Chapala, totalmente contaminada, a través del Río Turbio, que atraviesa las zonas de Cuerámaro, Pénjamo y Abasolo.
En otras palabras, Jalisco le estaría enviando a Guanajuato aguas limpias, mientras que los guanajuatenses las devolverían contaminadas al Lago de Chapala, de donde se abastece en gran parte la zona metropolitana de Guadalajara. El puro costo del tratamiento representa ya un mal negocio.
Y no arrebata
La conclusión no puede ser más clara: Por estricta justicia, Jalisco no debe entregar aguas limpias a Guanajuato, si ese estado las devuelve sucias, y segundo, si la ciudad de León desperdicia el mismo porcentaje de agua potable que Guadalajara, lo menos que puede hacer es reducirlo.
Pero da la casualidad que en toda la cuenca del Río Lerma es precisamente el estado de Guanajuato el que más desperdicia el agua no sólo en sus ciudades, sino también en el campo, donde sus primitivos sistemas de riego dejan mucho qué desear.
Se entiende que tanto el expresidente Vicente Fox como el recién electo López Obrador quieran quedar bien, por motivos políticos, con los guanajuatenses, pero lo cierto es que éstos no responden de manera clara y contundente a las expectativas de sus vecinos jaliscienses.
Así lo ven muchos especialistas que saben de aguas en el país.

javiermednaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su última edición.

 

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El eterno amiguismo


Algo que no podemos separar de la política mexicana, porque lo llevamos en la sangre, es el compadrazgo y el amiguismo, es decir, el afán de quedar bien con quienes consideramos amigos, de suerte que no perdemos oportunidad de congraciarnos con ellos en cualquier ocasión, sin perder de vista la oportunidad de obtener de ellos algún provecho.
Esto no es malo, por lo contrario, habla en principio de una virtud esencial del ser humano, como es la de agradecer algún favor recibido y aportar a la vez lo mejor que uno tiene en apoyo a los demás; de ahí que busquemos hacer amigos y compadres entre la gente que más apreciamos.

Nombramientos políticos
Sin embargo, lo lamentable es que con frecuencia nuestro particular interés no es sólo ayudar al prójimo, sino el de servirnos de él, lo que cambia diametralmente las cosas, porque una cosa es servir a los demás, y otra muy distinta, servirse de ellos.
El tema viene al caso en vista del reciente tsunami de nombramientos de funcionarios públicos federales, estatales y municipales, provocado por las últimas elecciones de julio, designaciones hechas en muchos casos en base a la más antigua política mexicana, que es el compadrazgo y el amiguismo, sin tomar en cuenta muchas veces las habilidades y capacidades de quienes van a ocupar los diferentes cargos públicos.

Contraste con la antigua democracia
Esto contrasta con la política seguida en la cuna misma de la democracia, en Grecia, hace 2,500 años, donde los gobernantes escogían como colaboradores a los más capaces del país, y cuando no los encontraban ahí, los llamaban del extranjero, porque lo importante era la patria: por eso floreció Atenas.
Pero los nuevos funcionarios mexicanos electos en las urnas, escogen con frecuencia entre sus colaboradores, no a la gente más capaz en la comunidad, dentro de las diversas disciplinas, sino a quienes consideran que pueden hacer mejor equipo con ellos en razones de amistad e intereses políticos y económicos, e incluso pagando compromisos de campaña electoral.
Esto no es nuevo; es un viejo problema que sale a flote cada trienio o sexenio. Lo grave es que sigue vigente a pesar de tantas promesas de refundaciones y transformaciones que han hecho los políticos.

Servicio público de carrera
Muchas veces se ha hablado sobe el servicio público de carrera, que siempre ha quedado en letra muerta ante los intereses de los nuevos funcionarios federales, estatales y municipales que sólo aprecian el reducido panorama de compadres y amigos.
De ahí resulta, que en cuanto llega un nuevo funcionario electo, empieza a remover de sus cargos a la mayoría de la gente que sabe cómo funcionan las cosas, sustituyéndolos por inexpertos considerados amigos, aunque al final de cuentas no lo sean tanto.

Respetar a la gente que sabe
Creo importante retomar en Jalisco y en todo México el servicio público de carrera, es decir, garantizar legalmente su trabajo a quienes durante muchos años demostraron capacidad y lealtad a las instituciones federales, estatales y municipales, y asegurarles además una legítima pensión.

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 8 de octubre de 2018.

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Los retos del agua


Asistí hace unos días a la presentación del suplemento “Ingeniería: El Agua en México”, en el Colegio de Ingenieros Civiles del Estado de Jalisco (CICEJ), con domicilio en esta ciudad de Guadalajara.
Para empezar, me llamó la atención lo dicho por el prestigiado ingeniero Enrique Dau Flores, acerca de que en cuestiones de agua, México se encuentra hoy en un atolladero, contrario a lo que ocurría hace unas décadas en que el problema se consideraba resuelto.
Dau Flores ennumeró los principales conflictos del agua en el país como son la falta de recursos presupuestales, el deficiente saneamiento, la creciente contaminación y los deficientes sistemas de riego.
Símbolo de seguridad o inseguridad
En su turno, el ingeniero Eduardo Mestre, destacado especialista en estas cuestiones, con amplia trayectoria en Jalisco, México y el mundo, expresó que el agua es símbolo de seguridad o inseguridad, lo que significa en resumidas cuentas que está en riesgo la paz social del país si no se satisfacen estas necesidades.
El ingeniero Mestre asegura que México es en la actualidad un país de clase media, donde la pobreza extrema es minoría, pero donde hay que tener cuidado con la inversión pública, ya que todavía hay más de seis millones de mexicanos sin agua.
Es urgente, dice el ingeniero Mestre, invertir en obras de suministro de agua para el medio rural, ya que la pobreza más lacerante es la falta del líquido.
CONAGUA, cara, obesa e ineficaz
En una verdadera autocrítica, puesto que ha pasado gran parte de su vida en Conagua (Comisión Nacional del Agua), el ingeniero Mestre sostiene que este organismo es actualmente caro, obeso e ineficaz, que requiere de una urgente reestructuración.
Sobre la suerte del Lago de Chapala, llamó la atención lo que dijo, de que este embalse vive hoy la época de vacas gordas, pero que vienen los días de vacas flacas, que hemos de prevenir antes de que sea demasiado tarde.
Suplemento del agua
Aunque se anunció como libro, el suplemento del agua, publicado y distribuido por el periódico El Informador en su edición del pasado 21 de septiembre, no alcanza la categoría de libro porque no llega a las 100 páginas que para ello se requieren, pero sí el nivel de un valioso documento sobre algo fundamental para la vida de los mexicanos.
Este documento, que a través de los ingenieros civiles organizados llega a todos los ámbitos del país, en especial a los organismos técnicos del agua federales, estatales y municipales, está escrito con excelencia académica, como corresponde a la autoridad de su autor, pero fácilmente accesible a la mayoría de lectores.
Se trata de crear conciencia no sólo en el sector público sobre la importancia del agua en el futuro económico, social y político del país, sino también entre quienes a diario la utilizamos y que muchas veces desperdiciamos en grandes cantidades tanto en el campo como en las ciudades.
Sin duda, un documento de consulta obligada para todos.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes uno de octubre de 2018.

 

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Sabiduría de los viejos


Disfruto ahora la maravillosa obra “De la Naturaleza de las Cosas” del poeta y filósofo latino Tito Lucrecio Caro, quien vivió 50 años antes de Cristo, es decir, hace más de dos mil años.Ciertamente, esta obra la había leído ya hace más de 20 años, pero me asombra que hoy le encuentro nuevos horizontes, característica fundamental de los clásicos, que siempre aportan novedades a los lectores.
Se adelantó a Colón 1,600 años
De Lucrecio se han dicho muchas cosas y otras han sido deliberadamente silenciadas a través de la Historia, porque se trata de un autor bastante polémico, aún en la actualidad.
Sin embargo, es evidente que él hace grandes aportaciones al pensamiento contemporáneo, empezando por el hecho de que descubre que la Tierra es redonda 1,600 años antes de que Cristóbal Colón lo demostrara con su viaje al hoy continente americano.
Y algo más sorprendente: Sostiene que existen mundos habitados en el Universo, aparte de la Tierra, algo que todavía muchos científicos tratan de averiguar a través de sofisticadas tecnologías.
En fin, Lucrecio es un tesoro para los lectores contemporáneos, a quienes no sólo informa sobre el origen de la vida, en base a sus acuciosas observaciones de la Naturaleza, sino también sobre la manera como acaban esta vida y todas las cosas del mundo.
El alma no es inmortal
Algo que contrasta con gran parte del pensamiento actual es lo que afirma Lucrecio acerca de las religiones, a las que considera simple mitología y leyenda, lo mismo que los dioses, a quienes no asigna valor sobrenatural alguno.
Asegura Lucrecio que el alma no es inmortal, sino que muere al mismo tiempo que el cuerpo. Y lo argumenta.
De hecho, no ve nada sobrenatural en el mundo; todo lo atribuye a la Madre Naturaleza, que desde el principio de los tiempos ha venido acomodando el desarrollo de la vida y la muerte.
Lo que más me extraña es que algunos de sus biógrafos digan que Lucrecio se suicidó a los 44 años de edad, increíble en alguien que entendía tanto la naturaleza de las cosas.
Revaloremos a los viejos
A lo que voy es que debemos revalorar a los viejos, ya que aquí y en otras partes del mundo se les denigra sólo por eso, sin entender que mucho tienen que aportar al conocimiento y desarrollo de la Humanidad.
En muchas empresas del país y del mundo no contratan a la gente de más de 40 años sólo por haber alcanzado esa edad, pero sin molestarse en averiguar si son capaces de desarrollar otras habilidades.
La gente de la tercera edad, igual que en las antiguas Grecia y Roma, tiene bastante que aportar al desarrollo humano, a la productividad misma.
En México, para no ir más lejos, en tiempos prehispánicos se respetó a los ancianos. Por eso los Consejos de Ancianos eran la máxima autoridad en los pueblos. una tradición lamentablemente perdida.
Mi mayor deseo es que este México, tan viejo pero tan joven, recupere el respeto a los viejos.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 24 de septiembre de 2018.

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Los retenes, mal necesario


Fue necesario que los delincuentes acabaran con la vida de seis policías, cuatro de Guadalajara y dos de Zapopan, para que las autoridades federales, estatales y municipales se decidieran finalmente a reestablecer en esta zona metropolitana retenes policíacos, con el fin de detectar y retirar las armas que portan por las calles los criminales.
Claro está que estos operativos de seguridad representan una molestia para los ciudadanos que nada tienen que ver con las organizaciones criminales, pero ante las dimensiones que han alcanzado las actividades delictivas, no hay otra alternativa que tolerar estas molestias, sobre todo cuando es bien sabido que el que nada debe, nada teme.
No es la primera vez
Tampoco es la primera vez que las autoridades locales se deciden a instalar retenes para frenar el tráfico de armas. Ya en otras épocas de la historia se adoptaron medidas similares que dieron buen resultado, especialmente durante el gobierno de Flavio Romero de Velasco, uno de los gobernantes que más ha hecho por la seguridad de los jaliscienses.
Precisamente, durante su toma de posesión como gobernador, a fines de los setenta, al anunciar que no habría tregua en la lucha contra los criminales, Romero de Velasco pronunció aquella famosa frase de que “los delincuentes portan pistolas del tamaño de su miedo”, y de inmediato emprendió la campaña de despistolización que redujo significativamente el índice de criminalidad en el Estado.
Respeto a los derechos humanos
La principal preocupación social manifestada ante estos operativos de seguridad es que atentan contra los derechos individuales, porque incluso hay quienes argumentan que los vehículos deben considerarse prolongación del domicilio de las personas, donde sí se permite guardar armas para legítima defensa de sus dueños.
Sin embargo, en una ocasión, interrogado al respecto, el presidente fundador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, Lic. Carlos Hidalgo Riestra, expresó que los derechos humanos son perfectamente compatibles con los operativos de seguridad pública, de suerte que, no por temor a atentar contra estos derechos se debe dejar indefensa a la sociedad ante los delincuentes.
Autoridades muy lentas
En la integración de los retenes participan policías del Estado, de los municipios y de la federal, además de observadores de la Comisión de Derechos Humanos que estarán al pendiente de que no se cometan abusos contra los ciudadanos, máxime que, se supone, la policía no detendrá indiscriminadamente a todos los automovilistas, sino sólo a los que sean sujetos de sospecha o reporte.
Aquí lo importante es que el automovilista, cualquiera que sea el caso, esté siempre dispuesto a colaborar con la autoridad, porque como señalaba al principio, quien nada debe, nada tiene qué temer, además de que estará cooperando en una acción de vital importancia para la sociedad como es la seguridad pública, que en los últimos años se ha salido completamente del control del gobierno.
Con estos retenes las autoridades demuestran que son demasiado lentas para adoptar las medidas que exige la sociedad, pero vale más tarde que nunca. ¡Enhorabuena!
www.javiermedinaloera.com

Artículo publicado en el semanario Conciecia Pública en su edición del lunes 17 de septiembre de 2018.

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Sólo las ideas perduran


Un viejo amigo escritor me dijo un día: “Nos gusta escribir para tratar de detener el tiempo y no morir del todo”. Esto es cierto, porque de acuerdo con la naturaleza de las cosas, todo caduca, todo se acaba, excepto el pensamiento, es decir, las ideas perduran mientras haya alguien que las recuerde.
Cierto es que también las ideas cambian a través de los tiempos, pero en el fondo, como decían antiguos filósofos: “Pueden acabar con mi vida, pero no con mi pensamiento”.

Los amantes de riquezas
Vemos a nuestro alrededor personas que creen tener la clave de la felicidad basada en bienes materiales, en la acumulación de riquezas, de lujos y cosas superfluas¸ sin pensar jamás en los placeres intelectuales que son de mayor permanencia.
Tales individuos olvidan que nada se llevarán al otro mundo, ya que al morir volverán a la tierra que los vio nacer tan solos y despojados como llegaron, igual que todos los demás mortales, por más pobres que hayan sido.
En cambio, algunos podrán ofrecer a la posteridad por lo menos sus buenos ejemplos, así como las ideas que a lo largo de la vida lograron convencer a otros. Esto es más perdurable.

Poderoso caballero, don dinero
No rechazo los bienes materiales, porque estos son buenos auxiliares en la vida, pero insisto en que hemos de utilizarlos con medida. Lo digo porque he conocido a gente muy rica que supo y sabe para qué es el dinero, y lo usa con criterio, con criterio humano, tratando de servir a los demás. Estoy convencido de que esto es lo mejor para la tranquilidad de todos.
El problema es que lo material está condenado a perecer, empezando por nosotros mismos, que somos y seguiremos siendo biodegradables, igual que los demás animales y plantas de la naturaleza. No hay otra opción: somos perecederos; tarde o temprano rendiremos cuentas a la madre Tierra. Y ella es justa y pareja.
Más todavía, ni el mundo mismo con sus joyas y todo lo que comprende ese reino, son eternos; tarde o temprano también se acaban o se transforman.
Esto nos lleva a una conclusión:

Sólo el pensamiento permanece
El pensamiento humano puede ser eterno si lo elevamos a la idea de Dios, creador de todo, pero si insistimos en destruir nuestra propia naturaleza como ahora lo hacemos con la terrible contaminación que propiciamos y el cambio climático, no hay manera de conservar ni siquiera las ideas.
Desde tiempos remotos el hombre buscó la inmortalidad, el elixir de la eterna juventud. El miedo a la muerte ha dominado gran parte del pensamiento humano, pero hasta la fecha nadie, ni los más poderosos del mundo, han dado con la clave para vivir eternamente.
Claro que ha habido muchos intentos desde la antigüedad y en los tiempos modernos, incluso por parte de instituciones científicas del mayor prestigio, para encontrar la manera de proyectarnos en el Universo y descubrir sus secretos, pero lamentablemente nada se ha concretado; sólo hay especulaciones.

javiermedina loera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 10 de septiembre de 2018.

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