Círculos de lectura

Reunirse para leer es un importante ejercicio para el desarrollo humano, porque no sólo agiliza el pensamiento, ejercita la memoria, mejora la ortografía, amplía el vocabulario y engrandece el conocimiento, sino que además es algo que relaja, entretiene y fomenta la creatividad.

Leer nunca será una pérdida de tiempo, por lo contrario, como lo hemos reiterado, es un ejercicio de la mente tan importante como el del cuerpo. “Mente sana en cuerpo sano”, decían los griegos.

Un círculo de lectura es el espacio ideal tanto para el lector poco experimentado como para el que ha leído siempre, porque la lectura se vuelve amena no sólo a nivel personal, sino también al compartirla con los demás.

Llamamos círculos o clubes de lectura a los pequeños grupos que se reúnen en casa, en un salón o en cualquier espacio en el que no haya mucho ruido, con el objeto de leer, analizar y discutir algún libro de interés común.

Las lecturas son programadas, de acuerdo a la disponibilidad de tiempo de los participantes, y para el día de la reunión todos deberán haber leído la parte correspondiente.

De esta manera, cada participante puede llevar, si así lo prefiere, algún comentario extra a la lectura que quizás haya podido investigar sobre el tema.

El coordinador o moderador de la reunión, que puede ser un maestro o a quien los miembros del Círculo designen, aportará desde luego conocimientos sobre el autor, el contexto de la obra y algunos puntos importantes a tratar.

Condición esencial de estos grupos es el interés común por la lectura y de compartir puntos de vista.

Para que no se pierdan estas valiosas experiencias colectivas es recomendable que el círculo elabore un boletín informativo sobre cada obra analizada, en apoyo a las bibliotecas locales.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de julio de 2018.

 

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Libros de autoayuda

La  idea de superación personal, tema favorito de muchos lectores, se basa en la autoayuda, es decir en el dominio de nosotros mismos para lograr aspiraciones y sueños, reconociendo nuestras carencias y superando miedos, limitaciones y vicios interiores.

Este concepto no se limita a la conquista de nosotros mismos para realizar aspiraciones y sueños, sino que comprende el logro de aquello que es fundamental para la vida de cualquier ser humano, por encima de todas las limitaciones que el mismo pueda tener.

Muchos creen que el dinero, el poder, la fama, la belleza, el lujo y las comodidades materiales en general son la felicidad misma, lo que representa desde luego un gran error demostrado desde tiempos muy remotos, ya que la base de la felicidad está en el interior de cada quien, no en las cosas externas.

Hay muchos libros que hablan de autoayuda, entre los cuales figuran los siguientes:

Tus zonas erróneas, de Wayne Dyer, que habla de cómo escapar de los pensamientos negativos.

Poder sin límites, de Tony Robbins, que se refiere al aprovechamiento del poder de la mente.

El hombre en busca de sentido, de Viktor Franki, sobre cómo salir adelante a pesar de las adversidades.

Inteligencia emocional, de Daniel Goleman, como uno de los factores para conseguir éxito en la vida.

La buena suerte, de Alex Rovira, sobre el esfuerzo, la constancia y la capacidad para no darnos por vencidos.

Padre rico, padre pobre, de Robert Kyosaky, que habla de cómo alcanzar la libertad financiera.

Cuentos para pensar, de Jorge Bucay, sobre el comportamiento del ser humano.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de junio de 2018.

 

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Hoy no lee quien no quiere

¡Cuán grande es la diferencia entre las oportunidades que había para leer en México hace 50 años a las que existen actualmente! No hay punto de comparación.

Diré solamente que a mi tierra, Temastián, Jal., pueblo en el que había entonces cerca de mil 500 habitantes, no llegaban más de tres suscripciones de periódicos y revistas, y hasta con una semana de retraso, lo que hacía imposible estar actualizado en las noticias.

Recuerdo bien que la muerte del Papa Pío XII la escuché una noche por la radio, hora en que empezaron a sonar los “dobles” de las campanas del santuario del Señor de los Rayos. Hasta la siguiente semana leí detalles de esta noticia en los periódicos.

Hoy es todo diferente: en cualquier lugar de México y del mundo la gente puede informarse al momento sobre las noticias del día a través de los periódicos y revistas, en sus ediciones digitales.

De igual manera, los lectores pueden hacer uso de bibliotecas del mundo entero que difunden libros gratuitos, sobre todo clásicos. Con sólo apretar un botón, ahí está el libro que deseamos leer.

Antes, esto era imposible.

Y por si esto fuera poco, ahí están también los audiolibros, a disposición de todos, especialmente para quienes tienen problemas con la vista.

En fin, el mundo de la lectura se encuentra hoy más abierto que nunca, y no hay razón alguna para desaprovecharlo.  Hoy no lee el que no quiere.

Vamos a leer porque el saber te hace valer.

Artículo publicado por México Rural en su edición de mayo de 2018.

javiermedina.com

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Leer mientras esperas


En anteriores artículos comenté las grandes diferencias que hay entre los pueblos que leen mucho y los que casi no leemos, como es el caso de México, donde estamos muy por abajo del nivel económico, social y cultural de otros países.

El caso es que hace unas semanas fui a pagar mi impuesto predial en una de las oficinas recaudadoras de Guadalajara, donde había filas de más de 200 personas, en su mayoría de la tercera edad, muchas de ellas esperando en pleno sol, de pie en la banqueta.

Cuando ya nos pasaron a la antesala, donde había no menos de 100 contribuyentes debidamente sentados, observé que sólo dos de ellos, un hombre y una mujer, tenían un libro en la mano, y de vez en cuando lo abrían para leerlo.

Días antes había acudido a mi cita médica de rutina, en el Seguro Social, donde en la antesala vi a más de 50 pacientes esperando ser llamados por su médico, pero sin ocuparse en nada.

Pensé entonces en la gran oportunidad que tenemos los mexicanos de aprovechar los tiempos de espera en oficinas y consultorios y también en los medios de transporte, como son los autobuses, el tren eléctrico o el avión, para leer lo que nos guste, no sólo la novela favorita, sino también la revista o el periódico.

Ojalá que adquiramos y mantengamos la sana costumbre de leer mientras esperamos cualquier cosa, porque hay que aprovechar el tiempo lo mejor posible. “El tiempo perdido los santos lo lloran”, dice el viejo refrán.

Vamos a leer porque el saber te hace valer.
javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de abril de 2018.

 

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La lectura, base de progreso


A través de la Historia hemos visto que los pueblos que más leen son los que mejor salen adelante, porque el conocimiento es y será siempre base de progreso.

Hace unos días una amiga periodista publicó en redes sociales una fotografía donde se ve a mucha gente sentada en una antesala de gobierno (en Guadalajara) sin hacer absolutamente nada. “Si amaran la lectura –dice mi amiga–, los tiempos de espera serían más soportables y de paso más productivos. Hasta les brillarían tantito sus ojos. Pero sólo una persona entre más de cien que alcanzo a ver…tiene un libro en la mano. Como si no latiera su corazón. Ellos se lo pierden”.

En efecto, un pueblo que no lee está condenado al atraso.

Recordé que hace 20 años, cuando tuve oportunidad de visitar la ciudad de Berlín, en la entonces recién unificada Alemania, observé que tanto en los aviones como en el Metro el 80 por ciento de la gente se ocupaba en leer periódicos, revistas o libros, lo que me causó una gran impresión, ya que jamás había visto tanto interés popular por la lectura.

Recordando entonces la situación de México en este importante aspecto, me nació la idea de escribir la columna titulada “Vamos a leer”, que mes a mes publica hoy “México Rural”, la revista de mayor circulación en las zonas marginadas del país.

Nos falta una gran comunión entre sociedad y gobierno para impulsar la lectura y en general todas las manifestaciones culturales.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de marzo de 2018.

 

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Plan de lectura para 2018

Siempre que empieza un año nuevo, muchos sentimos la necesidad de emprender cosas nuevas que mejoren nuestra conducta, la salud, la economía y en general nuestra manera de vivir.

Al comenzar este año, quiero pedir a mis lectores que no olviden anotar para 2018, entre sus propósitos, un plan de lectura, que sin duda les dará muchas satisfacciones a lo largo del año y además les será de gran utilidad para el resto de sus vidas.

No necesitamos haber ido a la universidad, ni siquiera haber terminado el nivel de secundaria, para emprender un buen plan de lectura que realmente nos beneficie.

En lo personal, quiero decirles que yo empecé a leer libros clásicos, que se supone son los más difíciles, tan luego como terminé la primaria. Todo es cuestión de tomarle verdadero cariño a lo que uno lee.

Entre aquellos clásicos recuerdo a “Don Quijote de la Mancha”, de Miguel de Cervantes, pero también leí en aquel tiempo “Las mil y una noches”, los cuentos de los Hermanos Grim y muchos otros.

Es decir, no nos faltará material para hacer un buen plan de lectura en este año, sin necesidad de entrar en problemas de lenguaje, porque ciertamente hay libros difíciles que muchas veces yo, al empezar a leerlos, dejo para otros días.

Empecemos, pues, con un sencillo plan de lectura que nos cause placer, pero que a la vez ilustre, de acuerdo a nuestra edad, oficio y aspiraciones, sin olvidar que también debemos mantenernos al tanto en las noticias, para lo cual hay que leer periódicos y revistas con la mayor frecuencia posible.

Vamos a leer porque el saber te hace valer.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de febrero de 2018.

(México Rural es la revista de mayor circulación en las zonas marginadas del pais)

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No se vale decir “me faltó escuela”

Muchas veces escuchamos entre adultos el dicho de que “me faltó escuela”, sólo para justificar errores que cometen en la vida diaria, culpando de ello a sus padres o a quienes se encargaron de su educación.

Sin embargo, la escuela nunca se termina, y aún en la edad adulta es posible encargarse uno mismo de su propia instrucción, por lo que esa frase de “me faltó escuela” podría cambiarse en “me falta escuela”, lo cual es muy diferente.

Sin discusión, son los libros la mejor escuela. Esto lo había dicho un pensador inglés, pero el tiempo, verdadero maestro, ha confirmado año tras año, día tras día, que en efecto, no hay universidad que supere a los libros en la educación e instrucción del ser humano.

Nada aprende mejor el hombre que lo que aprende por sí mismo; pero esto exige un esfuerzo personal de búsqueda, de investigación, y si bien es cierto los maestros sirven de guías y orientadores, no hay cosa mejor que los libros como fuentes permanentes del conocimiento.

A lo largo de la historia hemos visto a muchos hombres y mujeres de gran valía, que no tuvieron oportunidad de ir a la universidad, pero con sólo haber aprendido a leer y escribir, a veces hasta en la edad adulta, pudieron seguir educándose a sí mismos y labrarse un gran futuro.

Caso concreto es el de Elías Calixto Pompa, quien sin siquiera haber terminado su primaria, empezó a leer cuanta cosa caía en sus manos hasta convertirse en uno de los más ilustres poetas, periodistas y políticos del siglo 19 en Venezuela.

Vamos a leer porque el saber te hace valer.

javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de enero de 2018.

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Cuentos de Navidad

Los cuentos son uno de los mejores pasatiempos de chicos y grandes; desde muy pequeños los niños se aficionan a ellos y llegan a ser uno de los grandes motivos por los que años más tarde se inician por el bello camino de la lectura.

Durante dos milenios de la era de Cristo no faltaron autores que, interesados en la educación de la niñez, escribieron numerosas historias con temas de Navidad, las que hoy podemos englobar en lo que llamamos literatura navideña.

En su mayoría se trata de historias que buscan moralizar a los niños, es decir, enseñarles a distinguir entre el bien y el mal y encaminarlos por la virtud. En ellas se habla generalmente de personas desvalidas que encuentran consuelo y solución a sus problemas en estas fechas.

Entre los autores mexicanos que destacan en este campo figura don Ignacio Manuel Altamirano, distinguido liberal, abogado, periodista, maestro, político y diplomático del siglo 19, a quien mucho debe la educación mexicana. Una de sus obras, “La Navidad en las Montañas” (1871), se refiere a las principales tradiciones navideñas de México.

“La Navidad en las Montañas” es una historia que ningún mexicano debe dejar de leer, pero además hay muchos otros autores de fama mundial que han escrito maravillosos cuentos navideños, entre ellos Charles Dickens, Ernst Theodor Amadeus Hoffmann y Óscar Wilde, sin faltar Hans Christian Andersen y los Hermanos Grimm.

Lo mejor que podemos hacer padres y abuelos en esta Navidad es rodearnos de hijos y nietos y contarles por lo menos una de estas historias; es la mejor semilla que podemos sembrar en su feliz infancia.

Vamos a leer porque el saber te hace valer.

javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de diciembre de 2017.

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No todos los libros salen buenos

Muchas veces compramos libros guiándonos por el nombre del autor, por el tema o porque simplemente nos atrae el título, pero al empezar a leerlo resulta que es enfadoso, pesado, y luego lo hacemos a un lado pensando que algún día retomaremos su lectura, lo que raras veces sucede.

Un autor recomendó en cierta ocasión terminar la lectura de cualquier libro, por enfadoso que fuera, para poder hacer un juicio correcto de la obra, pero pronto entendí que esto es una tortura china, porque hay libros que, con perdón de sus autores, los escribieron para que nadie los leyera.

Un libro debe ilustrar y divertir a la vez: si no te atrapa en las primeras páginas, suéltalo. Incluyo aquí los libros de texto, no porque deban ser divertidos, pero si su principal objetivo es instruir y no te gustan, cambia de vocación o de oficio.

Al principio no me sentí seguro de esto, pero al conocer la opinión del célebre escritor francés Miguel de Montaigne, quien recomienda abandonar cualquier libro que no te guste, confirmé que estaba en lo correcto. ¡Hay tanto que leer de verdadero mérito!

Luego conocí la anécdota del escritor norteamericano Washington Irving, autor de “Rip Van Winkle”, quien tenía un amigo al que casi siempre encontraba en las librerías comprando libros en cantidad. No había vez que no saliera de dichos establecimientos con 12 o 14 volúmenes, por lo menos. Preguntó un día Irving a su amigo por qué compraba tantos libros de una vez, y éste le respondió:

–Pues mira, por el mismo motivo que encargo todas las mañanas seis huevos para el desayuno. ¡Alguno saldrá bueno!

Vamos a leer porque el saber te hace valer.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de noviembre de 2017 (Aclaro que México Rural es la revista de mayor circulación en las zonas marginadas de México).

 

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Los libros más leídos en el mundo

En primer lugar no vamos a confundir los libros más leídos con los más vendidos en el mundo, ya que entre los primeros hay obras religiosas y políticas como La Biblia, El Corán y las Citas de Mao, que se han distribuido gratuitamente por millones de ejemplares, mientras que los libros más vendidos merecen ser considerados aparte.

La Biblia, El Corán y el Libro Rojo de Mao destacan, en efecto, entre las obras más leídas de la Humanidad, pero existen otras muy antiguas como La Ilíada, de Homero; La Divina Comedia, de Dante; El Príncipe, de Maquiavelo, y Las Mil y Una Noches, de cuyas impresiones no se tiene memoria, por lo que ignoramos si fueron leídas menos o más que las nuevas.

Así las cosas, según reciente artículo de Wikipedia, los libros más leídos en la Historia de la Humanidad son: La Biblia; las Citas del Presidente Mao; Harry Potter, de Rowling; El Señor de los Anillos, de Tolkien; El Alquimista, de Paulo Coelho; El Código Da Vinci, de Dan Brown; Crepúsculo, de Stephany Meyer; Lo que el Viento se Llevó, de Margaret Mitchell; Piense y Hágase Rico, de Napoleón Hill, y el Diario de Ana Frank.

Sin embargo, le faltan a esta lista obras muy importantes como son: El Corán; El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes; Historia de dos Ciudades, de Charles Dickens; El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry; Metamorfosis, de Franz Kafka; Siddartha, de Hermann Hesse, y Cien Años de Soledad, de Gabriel García Márquez.

La lista es interminable.

Vamos a leer porque el saber te hace valer.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de octubre de 2017.

 

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