La gloriosa Batalla de Puebla

No existe la menor duda de que México ha sabido defender su soberanía cuando ha sido necesario. Esto lo ha demostrado a través de su Historia, sobre todo con motivo de la intervención francesa de 1861 cuando los mexicanos de aquel tiempo mandaron al mundo entero el mensaje de que ni el mejor ejército puede aplastarnos.

En ese año el país se encontraba sumido en una gran pobreza, debido a las continuas guerras internas, razón por la que el presidente Benito Juárez decidió suspender el pago de la deuda externa.
Los países afectados por esta moratoria, Francia, Inglaterra y España, se unieron para formar la Triple Alianza y cobrar la deuda que México tenía con ellos, tomando con sus tropas el Puerto de Veracruz.

El gobierno juarista trató de negociar el pago y pidió a las tropas extranjeras que abandonaran el país, pero mientras las flotas inglesas y españolas regresaron a sus países, Francia se negó a salir, ya que tenía planes para convertir a México en un reino supeditado a la Corona francesa.

Así las cosas, el ejército francés decidió avanzar para ocupar la ciudad de Puebla, fijando para ello la fecha del 5 de mayo de 1862. México hizo frente a la invasión y puso al mando de su ejército al general Ignacio Zaragoza, quien con un magnífico plan de defensa, derrotó a los invasores, contando con la participación de los generales Manuel Negrete, Porfirio Díaz, Felipe Berriozábal y Francisco Lamadrid.

“Las armas nacionales se han cubierto de gloria”, fue el sencillo mensaje enviado ese día por el general Zaragoza al presidente Juárez, tras la victoria.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de mayo de 2017.

 

Share Button

La heroica defensa de Veracruz

Hoy que lamentablemente se han deteriorado las relaciones entre México y Estados Unidos, debido a las medidas unilaterales tomadas por el vecino país en cuanto a migración y comercio, es oportuno recordar uno de los hechos más sobresalientes de la Historia de México, ocurrido precisamente el 21 de abril de 1914.

Es sabido que los estadounidenses siempre han aspirado a tener a México dentro de sus dominios, por lo que el entonces presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, trató de aprovechar los problemas internos de México para intervenirlo militarmente. En abril de 1914 se presentaron las condiciones propicias para lograrlo, ya que por esas fechas la desunión de los mexicanos era manifiesta, con motivo de la Revolución.

El 9 de abril, la nave norteamericana Dolphin invadió las aguas territoriales mexicanas, en el Estado de Tamaulipas, con la consecuente captura de sus tripulantes por parte del Ejército mexicano. Esto era desde luego una provocación, de suerte que el comandante del escuadrón norteamericano, almirante Henry T. Maya, tomó en represalia el puerto de Tampico e izó la bandera estadounidense en ese lugar, exigiendo al Gobierno de México que se disculpara oficialmente.

México era gobernado entonces por el general Victoriano Huerta, quien pidió que el asunto se llevara a los tribunales internacionales de La Haya, pero el presidente Wilson, enterado de que el vapor alemán Ipiranga llevaba armas y pertrechos a Huerta y que desembarcaría en el Puerto de Veracruz, ordenó medidas para evitar el desembarco, por lo que la infantería de Marina norteamericana tomó la Aduana de Veracruz.

Dando una muestra de patriotismo, el pueblo de Veracruz trató de resistir la invasión tomando los civiles las armas para defender el territorio nacional. En la defensa del puerto participaron hombres, mujeres y niños, aunque estos no lograron impedir que los extranjeros tomaran la ciudad.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de abril de 2017.

Share Button

La grandeza de Juárez

Don Benito Juárez, nacido el 21 de marzo de 1806 en San Pablo Guelatao, Oax., destaca, además de su patriotismo y honradez, por su modestia, su trato humilde y sencillo con la gente. Infinidad de anécdotas rescatadas por sus contemporáneos ilustran esta virtud del Benemérito de las Américas, quien pasa a la Historia como uno de los jefes de Estado más ejemplares que el mundo haya conocido.

Una de estas anécdotas, documentada por uno de sus más cercanos colaboradores, Guillermo Prieto, le ocurrió a don Benito con un peluquero de Guadalajara, Jal., en el año 1858, cuando al salir una mañana del Palacio de Gobierno, donde se hospedaba, siendo entonces presidente de la República, cruzó la Plaza de Armas y entró a una peluquería ubicada en el portal frontero, para que le hicieran un corte de pelo.

En esta ocasión el presidente iba solo, como acostumbraba con frecuencia, es decir, no traía escolta (en plena Guerra de Reforma), y al llegar a la peluquería esperó su turno y se sentó colocando el sombrero en la silla de junto.

— “El sombrero se pone en el clavijero”, le dijo de mala gana el peluquero, que al verlo chaparrito y prieto, ni idea tenía de quién era.

Don Benito tomó su sombrero y lo colocó donde le dijeron, pero al rato llegaron sus colaboradores, que ya lo andaban buscando: “Señor presidente, ya nos tenía usted preocupados por su ausencia”.

Al darse cuenta el peluquero que su cliente no era otro que el presidente Juárez, se deshacía en disculpas.

–“No se disculpe amigo, el presidente es el primero que debe respetar el sitio donde se encuentre”, respondió.
javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de marzo de 2017.

Share Button

La Bandera de México

Agustín de Iturbide, antiguo realista, y Vicente Guerrero, insurgente, tras una dura lucha llegaron finalmente a un acuerdo para alcanzar la independencia nacional, en 1821, y crearon la Bandera de las Tres Garantías con los colores verde, blanco y rojo, en diagonal, con una estrella en cada color.

El blanco significaba la religión, el verde la independencia y el rojo la unión de los mexicanos y criollos.

Cuando Iturbide se proclamó emperador, cambió a sentido vertical las franjas y el orden de los colores: verde, blanco y rojo, con un águila coronada, ligeramente de perfil, al centro, posando sobre un nopal.

En 1823 fue descoronada el águila de Iturbide y se puso de un perfil casi igual a la actual.

Pasaron muchos años, y el 20 de noviembre de 1916, don Venustiano Carranza decretó que el águila volviera a tener la forma que ostentaba en 1823.

Pero luego, en 1934, se le agregó una rama de encino, para representar al México republicano, así como una rama de laurel en memoria de los héroes de la Patria.

El presidente Lázaro Cárdenas decretó que el 24 de febrero fuese el Día de la Bandera, celebrado por vez primera en el año 1940.

En pueblos y ciudades de todo el país se hacen honores a la Bandera, no sólo en su día, sino durante todo el año en numerosos actos cívicos y escolares, donde los mexicanos mostramos siempre absoluto respeto a nuestra Enseña Nacional.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de febrero de 2017.

 

Share Button

Tradiciones de Año Nuevo

Así sale el sol en Temastián, Jal.

Al sonar las 12 de la noche del 31 de diciembre, que anuncian el inicio del nuevo año, en muchas partes del mundo se acostumbra comer 12 uvas que representan cada mes del año y al mismo tiempo los deseos por cumplir.

Esta costumbre proviene al menos desde principios del siglo pasado, cuando en Alicante, España, hubo muy buena cosecha y los vitivinicultores decidieron promocionar su producto ofreciéndolo como “uvas de la suerte”. Al paso del tiempo, la práctica se extendió a México y a otros países de habla hispana.

Actualmente, a la media noche, muchas familias se reúnen alrededor de la mesa, y al sonar las 12 campanadas toman las 12 uvas y las comen una a una, relacionándolas con la salud, la fortuna, el amor y sus propósitos de Año Nuevo.

En México, esta tradición se acompaña de una suculenta cena, así como un brindis con el que se agradecen los beneficios recibidos durante el año viejo. Siguen los abrazos y se comparten con los presentes los buenos deseos.

Persisten además otras costumbres antiguas, como es la de barrer las casas hacia afuera para alejar las “energías negativas” o desechar objetos en desuso a fin de abrir la puerta a nuevos proyectos.

Asimismo, algunos visten lencería especial el último día del año. El color depende de lo que están buscando: rojo, pasión; amarillo, atraer dinero; blanco, paz, calma, pureza y armonía; y negro, lujo y dignidad.

En zonas como el Norte de Jalisco, la gente se desvela hasta después de media noche “para ver por dónde sale el Año Nuevo”. Esto tiene el mismo significado que en el resto del mundo: buscar la oportunidad de nuevos proyectos y metas.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de enero de 2017.

 

 

Share Button

La Flor de Nochebuena

flor-de-nochebuena

La Flor de Nochebuena, que alegra los días de Navidad, es uno de los grandes regalos de México para el mundo, pues esta maravillosa planta es originaria de nuestro país, muy apreciada desde tiempos de los aztecas. Fue cultivada esmeradamente en los selectos jardines de Netzahualcóyotl y del emperador Moctezuma.

Los botánicos la describen como un arbusto de hojas grandes, ovales, pálidas por la parte interior; la adornan brácteas de un hermosísimo color rojo encendido, por lo que su extraordinaria belleza y alto valor decorativo le han valido gran popularidad en el mundo entero.

Parece ser que esta flor es originaria de Tasco. Por lo menos de ahí la tomaron los padres franciscanos que vinieron de España en el siglo 16, para adornar el Santo Pesebre en los días de Navidad, ya que la flor era para los indios símbolo de renovación. Su nombre, “Cuetlaxochitl”, quiere decir “flor que se marchita”, pero que renace.

El botánico Juan Balme afirma que esta planta abundaba en los lomeríos de Tasco y en las colinas del Valle de Cuernavaca. Desde tiempos inmemoriales los indígenas obtuvieron de ella, por molienda, cocimiento y filtración, un colorante de tonos encendidos, que teñía de púrpura y amaranto las fibras del algodón. Además, del zumo de la planta, parecido a la leche, sacaban sustancias curativas para la fiebre.

Al iniciarse la vida independiente de México, en el siglo 19, llegó como embajador de Estados Unidos el señor Roberto Poinsett, funesto para nuestro país durante el período en que perdimos más de la mitad del territorio nacional en manos del vecino. Sin embargo, tuvo el tino de apreciar la Flor de Nochebuena y de darla a conocer en su país y en el mundo.
javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de diciembre de 2016.

 

Share Button

Sor Juana, admirable mujer

sor_juana_by_miguel_cabrera-png-wikipedia

Siempre he sentido una gran admiración por Sor Juana Inés de la Cruz, nacida el 12 de noviembre de 1651 en la hacienda de San Miguel Nepantla, Estado de México.

Su verdadero nombre fue el de Juana de Asbaje y Ramírez. Era una mujer muy inteligente; a los tres años de edad ya tomaba clases de primeras letras en Amecameca, y a los ocho quiso ingresar a la Universidad de México.

Gracias a su belleza y talento llegó a ser Dama de Honor de la Virreina Doña Leonor María Carreto, marquesa de Mancera, y antes de cumplir los 16 ingresó al Convento de Santa Teresa la Antigua, y luego al de San Gerónimo en el que vivió hasta su muerte acaecida en 1695.

La obra de Sor Juana comprende la poesía lírica, dramática, alegórica, sacra, festiva y popular.

Entre sus obras destacan: “Los empeños de una casa”, “Amor es más laberinto”, “Poemas de amor profanos son”, “Romanos de la ausencia” y “Las Liras”. Sus sonetos comprenden: “A la rosa”, “Detente sombra” y “A la muerte del duque de Veragua”.

Pocas mujeres mexicanas promovieron tanto los derechos de la mujer como Sor Juana, en una época en que hablar de derechos era una herejía.

Esta extraordinaria mujer se adelantó tanto a su tiempo que fue hasta los años 50 del siglo pasado cuando se concedió a las mujeres mexicanas el derecho a votar y ser votadas.

En una carta, llamada “Respuesta a Sor Filotea de la Cruz”, escrita hace más de 300 años, Sor Juana sostiene el derecho de disentir y se declara en pro de la cultura de la mujer mexicana. ¡Qué belleza!

javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de noviembre de 2016.

 

Share Button

La serenidad de Morelos

morelos-wikipedia

Don José María Morelos y Pavón.

Este 22 de octubre celebramos el aniversario de la Constitución de Apatzingán, promovida por don José María Morelos y Pavón, gran estadista mexicano que dio muchos ejemplos de verdadera entrega a su país y a su gente. El periodista veracruzano Eduardo Zárate narra una interesante anécdota que vale la pena recordar:

Durante la Guerra de Independencia el señor Morelos recibió una carta suscrita por un amigo suyo residente en la Ciudad de México, donde le decía, poco más o menos, lo siguiente: “Sé de buena fuente que el Virrey ha pagado a un asesino para que lo mate a usted; no puedo darle más señas de ese hombre, sino que es muy barrigón”…

Estaba almorzando el héroe cuando recibió esa carta, la leyó atentamente, plegó sus espesas cejas, y en esos momentos se le presentó un individuo de abultado abdomen solicitando que lo admitiese a su lado para prestar sus servicios en pro de la causa nacional.

Lejos de mostrarse preocupado, Morelos recibió sonriente al recién llegado, compartió con él su almuerzo y salió a recorrer el campamento. Por la noche invitó a cenar al forastero y se fue a dormir, no sin antes ofrecerle una cama junto a la suya.

Espantado ante tanta serenidad, el asesino, que realmente iba a serlo, no se atrevió a cometer su crimen y, furtivamente, se fugó.

Al clarear el día se levantó el caudillo, y al notar la ausencia de su invitado, le preguntó a su asistente qué había sido del señor que había dormido ahí.

–“Esta madrugada, muy temprano, ensilló su caballo, montó y se fue”, respondió el soldado.

Entonces, el Generalísimo pidió pluma y papel y contestó a su amigo de México: “Le doy mil gracias por su aviso, pero puedo asegurarle que a esta hora no hay en este campamento más barrigón que yo”.

 

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de octubre de 2016.

 

Share Button

Nuestro Himno Nacional

mod_autdo_himno_nac_mexicano_escaner

Foto: Wikipedia

En este Mes de la Patria escuchamos con el mayor respeto y emoción, como todos los años, dentro de los actos de homenaje a nuestros héroes, el Himno Nacional Mexicano, considerado por propios y extraños como una de las piezas poéticas y musicales más bellas del mundo.

Fue el 12 de noviembre de 1853 cuando el gobierno mexicano encabezado por el presidente Antonio López de Santa Anna convocó a un concurso para componer un “Himno a la Patria”.

El autor de la letra, ganador de este certamen, resultó ser Francisco González Bocanegra, hijo del español José María González Yáñez y de Francisca Bocanegra Villalpando, nativa de Pinos, Zac. Nació en San Luis Potosí, pero debido a que su padre era de origen español, fue desterrado con su familia en 1829, y regresó diez años después cuando España había ya reconocido la independencia de México.

El joven Francisco se dedicó al comercio en su natal San Luis, pero luego pasó a la Ciudad de México, donde contrajo matrimonio con su prima Guadalupe González.

Al tiempo que la letra del Himno fue escogida, se eligió la música compuesta por Jaime Nunó Roca, hijo de Francisco Nunó y Magdalena Roca, quienes fallecieron cuando Jaime tenía apenas nueve años de edad.

Nunó había participado en el concurso con la composición musical titulada “Dios y Libertad” para las estrofas compuestas por González Bocanegra.

De esta manera, el Himno Nacional Mexicano con música de Nunó y letra de Bocanegra se interpretó por primera vez en público el 15 de septiembre de 1854 en el entonces llamado Teatro Santa Anna, actualmente Palacio de Bellas Artes, de la Ciudad de México.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de septiembre de 2016.

 

Share Button

La caída de Tenochtitlan

La caída de Tenochtitlan (Wikipedia).

La conquista de México (Wikipedia).

El 13 de agosto de 1521 el conquistador español Hernán Cortés, al frente de un puñado de aventureros y de miles de aliados indígenas opuestos al régimen de Moctezuma, tomaron militarmente la ciudad de Tenochtitlan, capital del imperio azteca.

Por lo tanto, estamos a sólo cinco años de conmemorar el Quinto Centenario de la Conquista de México, una fecha que ningún mexicano puede pasar por alto debido a su enorme significado en la conformación política, étnica, económica, social y cultural del país.

Teniendo en cuenta las circunstancias de esta conquista, en la que cruelmente se abusó de los aborígenes (vale aclarar que ninguna conquista militar respetó nunca los derechos de nadie), los mexicanos tenemos poco para celebrar, pero sí mucho por recordar y revalorar.

No se trata de lamentar una derrota que costó a este país infinidad de desgracias y 300 años de esclavitud, pues fue hasta 1821 en que gracias a la insurgencia iniciada por Miguel Hidalgo, pudo México alcanzar su independencia.

Tampoco se trata de resucitar una vieja polémica que confronta las ventajas de la civilización azteca con la traída por los españoles, polémica que ha dividido, más que unido, a los mexicanos.

Sin embargo, es preciso entender este aniversario como ocasión para retomar la historia, volver la mirada al pasado, estudiar con mayor profundidad cómo empezó a formarse desde aquella época la nación mexicana, el nacimiento y desarrollo del mestizaje, clases sociales, virtudes y defectos de su gente, de sus gobiernos, etcétera, todo con el fin de aprovechar en forma positiva las actuales circunstancias y trabajar por superar nuestras condiciones de vida.

javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de agosto de 2016.

Share Button