Don Victoriano Huerta, digno hijo de Colotlán

El general Victoriano Huerta.

Ahora que, según anuncia el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, está por arrancar la cuarta transformación de México, seguramente se revisarán muchos aspectos de la historia oficial desde tiempos de la Independencia hasta nuestros días, pasando por la Reforma y la Revolución.

Entre las cosas que más atañen a Jalisco destacan los injustos ataques de que ha sido objeto el general Victoriano Huerta, oriundo de Colotlán, Jal., al grado de que durante mucho tiempo se dijo que tanto la Federación como el Estado habían abandonado a su suerte a esa apartada región, sólo porque Huerta había nacido ahí.

Cierta o no cierta la versión, el caso es que la zona aún sufre marginación en su vida económica y social, pero la gente de allá no deja de considerar al general Huerta como un héroe, ya que no se ha demostrado el principal delito que le imputan, de haber mandado matar a Madero y Pino Suárez. En cambio, los evidentes méritos de este ilustre militar no han contado para nada.

Anécdota de Gil Preciado
Hay una anécdota que ilustra el pensamiento oficial sobre Huerta:
En una de sus giras de trabajo el profesor Juan Gil Preciado, quien gobernó Jalisco a fines de los años 50 y principios de los 60 del siglo pasado, viajó a la apartada Zona Norte.

Por aquel tiempo, para llegar a Colotlán, saliendo de Guadalajara, había que tomar la Carretera a Saltillo, rumbo a Ixtlahuacán del Río, y luego por territorio del Estado de Zacatecas, por todo el Cañón de Juchipila hasta la exhacienda de Malpaso, donde los vehículos doblaban a la izquierda para llegar a Jerez, luego a Tepetongo, y finalmente entrar al Norte de Jalisco por el lado de Huejúcar.

El caso fue que en esa gira el gobernador y sus cercanos colaboradores viajaban en una camioneta, y los periodistas en otra, de suerte que al llegar a Malpaso los reporteros decidieron hacer un alto en el tradicional puesto de tortas que ahí había, y que con el hambre que traían se veían muy apetitosas.

Sólo Octavio González Garzón, quien auxiliaba al gobernador en asuntos de prensa, continuó el viaje con él hasta llegar a Colotlán, donde de inmediato dio principio un acto de recepción.

Inesperado elogio a Huerta
Fue durante dicho acto cuando un hombre de edad avanzada, de pelo blanco y de solemne aspecto, empezó a decir un discurso de lo más elogioso “para ese gran mexicano, patriota, ejemplo de las viejas y nuevas generaciones, el digno hijo de Colotlán, don Victoriano Huerta…”

Visiblemente preocupado por lo que estaba escuchando (ya que Huerta fue y sigue siendo satanizado por la historia oficial), Gil Preciado se dirigió en voz baja a su jefe de prensa, González Garzón, preguntándole qué había pasado con los periodistas. González le respondió que se habían quedado en Malpaso comiéndose unas tortas.

–¡Ah qué bueno! –dijo entonces ya tranquilo el gobernador–, a nadie le diga lo que pasa aquí porque este pinche viejo la está regando.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 6 de agosto de 2018.

 

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Nuestra historia: Tiempo de revisión

El ascenso de Andrés Manuel López Obrador a la primera magistratura del país abre, entre otras cosas, la extraordinaria posibilidad de revisar la Historia de México, haciendo a un lado enfoques oficialistas que la desvirtuaron por lo menos desde tiempos de la Independencia.

López Obrador habla de una cuarta transformación en México, que aún no tiene nombre, pero que ya está en la mente de muchos.

Independencia, Reforma y Revolución fueron los tres grandes movimientos sociales que en los siglos 19 y 20 cambiaron radicalmente las condiciones del país.

No sabemos a ciencia cierta cuál es el alcance de esta cuarta transformación que propone López Obrador, pero sin duda traerá grandes cambios en la vida política, económica y social. Ojalá que esto sea para bien de todos.

Transformar es cambiar visiones
Una cuarta transformación en la Historia de México significa cambiar la visión que de la misma tenemos los mexicanos desde hace siglos, porque a través del tiempo se han tejido infinidad de historias que muchas veces se inventaron para proteger intereses políticos y económicos del momento, sin preocuparse por comprobar que aquello fuera cierto.

Cualquiera puede suponer que por tratarse de un nuevo gobierno de izquierda (aún tengo dudas sobre esta calificación), la revisión de la Historia de México, que obviamente hoy se impone, tendría que cuestionar los posicionamientos históricos de derecha, pero no necesariamente, porque hay que recordar que los extremos se tocan, y cosas que hoy consideramos de derecha podrían resultar favorables a movimientos de izquierda.

Satanizaciones más conocidas
Entrar en más detalles es algo que se contrapone a la brevedad de este artículo. Digamos solamente que hay en nuestra historia ilustres personajes satanizados por cuestiones políticas como lo son Agustín de Iturbide, consumador de la Independencia nacional; el emperador Maximiliano de Ausburgo, en tiempos de la Reforma, y el general Victoriano Huerta, en la época revolucionaria.

Una sociedad que presume de democrática y civilizada no puede condenar a priori a sus personajes históricos; nuestro deber es valorarlos en todos los aspectos, considerando tanto sus buenas acciones como las que creemos que fueron negativas, como lo hacen los pueblos más progresistas del mundo.

En otras palabras, ha llegado la hora de hacer una verdadera revisión de la Historia nacional, apreciando sin prejuicios políticos, económicos o sociales los verdaderos méritos de los protagonistas, de acuerdo a las circunstancias que les tocó vivir. Esto sería acercarnos a la verdad de los hechos, sin distorsiones propiciadas por grupos de interés que, al final de cuentas, como hemos visto, desaparecen como todos.

A cada quien lo suyo
Espero que en esta nueva etapa de la vida nacional pensemos tranquilamente en lo que fue y es nuestro país, sin prejuicios de ninguna naturaleza, dándole a cada quien lo que le toca. México será más grande en la medida en que podamos superar estas diferencias, obviamente circunstanciales. Estamos ante la posibilidad de ajustar la historia a la realidad, algo fundamental en nuestras relaciones internas y externas.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 16 de julio de 2018.

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La lealtad del Ejército


Asistí con gusto y gran interés a escuchar la conferencia que sobre la historia del Ejército Mexicano pronunció la noche del jueves 21 de junio en el auditorio de la Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara el mayor Antonio Campuzano Rosales, jefe de la Sección de Historia de la Secretaría de la Defensa Nacional, quien fue invitado por el Instituto Cultural Ignacio Dávila Garibi, al cual tengo el honor de pertenecer.

De esta plática tomé varias notas sobre sucesos que me parecieron significativos, pero la que más me llamó la atención fue esta declaración del mayor Campuzano: “Cuando el Ejército mexicano no ha respondido a las expectativas del pueblo, simplemente se disuelve”, como ocurrió durante la Revolución Mexicana, en tiempos del general Victoriano Huerta.

Con esto entendí que se trata de un Ejército leal al pueblo y a sus instituciones.

Carranza, su fundador

El actual Ejército de México, que tuvo desde luego antecedentes en tiempos de la Colonia española y más tarde en el movimiento de Independencia y en la Guerra de Reforma, nace precisamente en la Revolución Mexicana, con Venustiano Carranza, su fundador. Fue él quien creó el Ejército Constitucionalista, nombre que le había dado ya Benito Juárez.

De los tiempos de Carranza, afirma el mayor Campuzano, data precisamente, la subordinación de las fuerzas armadas de México al poder civil. Fue en 1914 cuando el Ejército Constitucionalista quedó como Fuerza Armada de México, desapareciendo entonces el régimen militar huertista y porfirista, cuyo Ejército, por cierto, no se rindió, simplemente se disolvió.

Entre 1925 y 1931 el general Joaquín Amaro Domínguez profesionalizó al Ejército nacional que ahora conocemos.

El general Victoriano Huerta

Al término de la conferencia, me acerqué al mayor Antonio Campuzano para felicitarlo y pedirle su autógrafo en el folleto que sobre su disertación publicó el Instituto Cultural Dávila Garibi.

Le dije así:

“Soy Javier Medina, periodista del rumbo de Colotlán, Jal., de donde es originario don Victoriano Huerta, a quien la gente ama de veras y hasta quieren hacerle una estatua, pero el Congreso no los deja”.

–“Lo veo difícil”, respondió sonriente el mayor.

No desaproveché la ocasión para comentarle que al general Huerta, quien tuvo desde luego sus errores, lo han satanizado por cuestiones políticas, y desde hace muchos años se habla sólo de sus defectos, olvidando otras cosas, especialmente su posición digna ante los “gringos”, que “hoy como siempre nos traen asados”.

Responsabilidades del Ejército

El mayor Campuzano se refirió también en su conferencia, que por cierto pronunció de memoria, sin recurrir al texto de la misma y con gran facilidad de palabra, a las principales responsabilidades actuales del Ejército nacional, como son la defensa de la independencia y la soberanía, garantizar la seguridad interior y auxiliar a la población en casos de desastre.

Mi conclusión es que los mexicanos tenemos hoy un Ejército popular, sin faltar errores de algunos de sus miembros, como ocurre en cualquier otro sector de la sociedad, pero al final de cuentas un Ejército leal a las instituciones nacionales.

javiermedinaloera.com

Articulo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 2 de julio de 2018.

 

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Jalisco merece mucho más

Candidatos al Gobierno de Jalisco

Por mera curiosidad periodística, no porque esperara gran cosa del primer debate entre los candidatos al Gobierno de Jalisco, escuché completo este encuentro, desde el principio hasta el fin, y la verdad es que me decepcionó más de lo que esperaba.

Triste, muy triste, es la perspectiva política, económica y social de Jalisco para los próximos seis años si nos atenemos a la oferta electoral que ahora se presenta con estos candidatos, que en verdad, unos más que otros, dejan bastante qué desear en sus compromisos de gobierno.

No es que pequemos de exigentes, pero Jalisco está por cumplir 200 años de historia como Estado libre y soberano, y son muchos los problemas económicos, sociales y culturales que no han sido resueltos y que, por lo contrario, tienden a empeorar.

Algunas propuestas

Hubo, claro, algunas propuestas interesantes como la del candidato del Partido Verde, Salvador Cosío, quien habló de rescatar el Río Grande de Santiago, que es hoy uno de los más contaminados del mundo, así como preservar el Lago de Chapala y el Bosque de La Primavera, principal pulmón de Guadalajara.

Sin embargo, de quien se esperaba algo contundente en favor de Jalisco era del candidato del Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro, quien se concretó a repetir eslogans de corte estudiantil fegista, sin sustento en la realidad, como ése de la refundación del Estado, que suena a pura demagogia.

El priísta y el panista no levantan

En cuanto al candidato priísta, Miguel Castro, lo cierto es que no alcanza el nivel que le exigen sus correligionarios y los jaliscienses en general, pues por su afán de mostrarse conservador, cuidadoso de las formas, no logra entusiasmar a nadie.

En el mismo tenor se encuentra el candidato panista, Miguel Ángel Martínez, quien con todo y contar con una buena trayectoria como político y funcionario público, tampoco ha podido conquistar la voluntad de mucha gente.

A Lomelí “lo montonearon”

Mientras tanto, al morenista Carlos Lomelí no le ajustó el tiempo del debate para defenderse de los ataques de sus adversarios, que por considerarlo “peligroso” en la próxima elección (debido a su relación con el puntero presidencial Andrés Manuel López Obrador), se le “echaron de a montón”, sin darle tiempo de nada, como dice el corrido de Juan Charrasqueado.

En esos ataques destacó el candidato del PRD, quien se ocupó de agredir a Lomelí como si hubiera sido especialmente contratado para tal efecto, y no perdió un solo minuto en ello. ¡Qué forma tan triste de emplear un maravilloso tiempo dedicado a Jalisco!

Las cosas no pintan bien

En fin, la situación electoral de Jalisco no pinta bien. Aquí se requieren hoy, igual que en el país, líderes de empuje, verdaderamente comprometidos, que respondan con enjundia, inmediatez y conocimiento de causa a las necesidades de la gente, de una población empobrecida y diezmada por la inseguridad, la corrupción, la violencia, la injusticia y la impunidad.

Si los líderes de Jalisco temen asumir estos compromisos, mejor es que se retiren de la política.

www.javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 21 de mayo de 2018.

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Barrer de arriba para abajo


Ciertamente, hubo pocas ideas valiosas en el reciente debate presidencial, pero lo peor es que tan escasas ideas no merecieron la atención de nadie. Una de ellas fue la del candidato de Morena, Andrés Manual López Obrador, cuando al hablar sobre la corrupción dijo que es necesario barrer de arriba para abajo, como en las escaleras (idea que, no por repetida, deja de tener valor).

López Obrador se refería obviamente a la necesidad de combatir la corrupción desde las más altas esferas del poder, empezando por el presidente de la República y sus más cercanos colaboradores, secretarios, gobernadores, magistrados, senadores, diputados, alcaldes y demás, porque de otra manera es imposible acabar con ella.

Aclaró algo fundamental: que la corrupción en México no es cuestión de cultura, como lo han señalado importantes funcionarios, sino que es propiciada desde las más altas esferas del poder, por lo cual se requiere barrer de arriba para abajo, como él piensa hacerlo si llega a la Presidencia.

No le agarraron la palabra
Lamentablemente, los demás candidatos que intervinieron en este debate no le agarraron la palabra, porque no les convenía en función de sus intereses políticos y económicos, o porque estaban más ocupados en desplazarlo como puntero de esta contienda con infinidad de ataques personales.

En el mismo sentido, casi todos los medios de comunicación se fueron con la finta de hablar sobre ganadores del debate por el recurso oratorio, sin llegar al fondo de las ideas.

Los candidatos que intervinieron no sólo soslayaron la propuesta de López Obrador, de combatir la corrupción de arriba para abajo, lo que merecía y merece profundo análisis (porque no es fácil emprender y ganar juicios políticos contra los más altos funcionarios del Estado), sino que uno de ellos ,“El Bronco”, llegó a la estupidez de proponer mocharles la mano a los ladrones.

Imagínense ustedes si a todos los ladrones mexicanos, políticos o no políticos, les mochan las manos, nos convertiríamos, como bien lo dijo alguien, en un país de mancos.

¿Justicia sólo para carteros?
En mis primeros años como reportero, por los años 60 del siglo pasado, me invitaban a formar parte de jurados populares para dictaminar sobre delitos cometidos por humildes burócratas, entre ellos algún cartero que se atrevió a violar la correspondencia a él encomendada, y recuerdo muy bien que todos los miembros de aquellos jurados, por unanimidad los declaramos inocentes. Siempre concluíamos que los verdaderos sinvergüenzas no eran los pequeños burócratas, como tampoco lo son hoy hombres y mujeres que sustraen algún alimento en los mercados para darles de comer a sus hijos, sino los que están arriba, tanto en el sector público como en el privado, que abusan de su poder para explotar a los de abajo.

Un análisis desapasionado y serio
En conclusión, la propuesta de López Obrador amerita un análisis desapasionado y serio de los mexicanos para combatir el terrible cáncer de la corrupción, porque barrer de arriba para abajo, como él lo propone, no es nada fácil en este país.

 

javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 23 de abril de 2018.

 

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El verdadero peligro para México

 


Siempre que en una sociedad se presenta la sistemática violación del Estado de derecho, donde la violencia, la injusticia, la corrupción y la impunidad toman el lugar de las leyes, existe el riesgo de caer en la ingobernabilidad, es decir, en un estado en el que sólo puede predominar el más fuerte.

Esto no quiere decir que los criminales se entronicen automáticamente en el poder, lo que también puede suceder, sino que en el caos resultante de la violación de la ley, sin que nadie ponga remedio a ello, algún líder político, quizás apoyado por las fuerzas armadas, podría en algún momento llenar los vacíos de poder y tomar el control del gobierno.

Nada nuevo en el mundo
Esto no es nuevo aquí ni en muchos otros lugares de la Tierra, pues la Historia ha demostrado a través de miles de años que ahí donde se pierde el respeto a las normas de convivencia social, entre las que destacan las leyes constitucionales, sobreviene el caos social y político, de lo cual resulta frecuentemente la dictadura.

Si alguien dijera que estoy en un error, simplemente me remontaría a la segunda década del siglo pasado en México, donde el gobierno del demócrata Francisco Madero cayó en tal situación de desprestigio ante la sociedad que provocó el arribo de una dictadura en manos del general Victoriano Huerta, con el apoyo de nuestros siempre acomedidos vecinos (los Estados Unidos).

La letra muerta de la ley
Lo que en estos días sucede en Jalisco y en México, donde la inseguridad pública ha llegado a niveles insospechados, con infinidad de homicidios impunes, igual que el deterioro del medio ambiente, donde todo el mundo ve con la mayor pasividad la muerte del Río Santiago, el más importante del Occidente del país, además de la ignorancia y la pobreza que agobian a la mayor parte de la población, no hay duda de que los grandes problemas sociales nos han rebasado, sin que por el momento se vean señales de solución.

En este sentido, la ley se ha vuelto letra muerta, sin que nadie en el gobierno ni en la sociedad muestre verdadera voluntad para rescatarla. Hay desde luego organizaciones sociales que por lo menos muestran interés por remediar las cosas, pero esto no es suficiente.

Asimismo, existe en el ambiente un proceso de campañas electorales donde políticos de diversos partidos prometen cambiar las cosas, pero sin seguridad de que esto pueda suceder, porque la gente ve en estas promesas sólo propaganda encaminada a sumar votos en favor de tales o cuales candidatos.

El verdadero peligro
Lo que podemos concluir es que sería muy peligroso para la sociedad mexicana exponerla, como ahora sucede, a un estado de ingobernabilidad donde el caos resultante daría lugar a una dictadura inconcebible en los tiempos actuales, y esto no solamente en la perspectiva histórica (pues ya hemos pasado por varias de ellas) sino también en el contexto del actual panorama político internacional, donde las dictaduras no tienen aceptación alguna.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 26 de marzo de 2018.

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Problemas que nos rebasan


Además de la pobreza y la ignorancia, la inseguridad pública y el deterioro ambiental son dos graves problemas de Jalisco y de México que desde hace tiempo rebasaron al gobierno y a la sociedad, sin que exista la menor señal de que podamos enfrentarlos con éxito en el corto o mediano plazo.

Hay angustia ante esta situación y lo peor es que las autoridades reconocen una y otra vez que poco o nada pueden hacer para hacer frente a tales calamidades. Es increíble que funcionarios de todos los niveles permanezcan en sus cargos, cobrando tranquilamente, a sabiendas de que no cumplen con su deber.

Pasividad pública y privada
La respuesta oficial ante esta situación es prácticamente nula. Sin embargo, también hay alto grado de pasividad en los sectores privado y social como si no estuviera de por medio nuestra propia seguridad y la de nuestros hijos.

Respecto a la inseguridad, ya vemos normal que aumente día tras día el número de homicidios y que el país se llene de tumbas clandestinas, mientras que en el aspecto ecológico, ríos tan importantes como el Santiago, el de Guadalajara, el mayor del Occidente de México, agoniza ante nuestros ojos, al tiempo que se destruyen los bosques, incluyendo las montañas que rodean el Lago de Chapala, eje fundamental del sistema ecológico de la región.

Nuestras organizaciones
Ciertamente, existen en el Estado y en el país grupos de activistas que luchan por mantener el equilibrio ecológico y por abatir la criminalidad, pero su labor no es suficiente porque no alcanza a permear en la sociedad y menos a convertir sus proyectos en acciones de gobierno, pese a que las autoridades protestaron en su momento cumplir y hacer cumplir las leyes.

Asimismo, disponemos de organizaciones de prestigio que nada han podido hacer para obligar a las autoridades a cumplir sus obligaciones, como son la Cámara de Comercio de Guadalajara y la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística de Jalisco, que en otros tiempos abanderaron importantes causas de la ciudad y del Estado.

Bueno sería que la Cámara de Comercio se comprometiera firmemente en contra de la corrupción y la impunidad y por una verdadera campaña de seguridad pública, y que a su vez, la Sociedad de Geografía repitiera la excelente labor que realizó en los años 50 del siglo pasado en favor de Chapala y del Río Santiago.

Los periodistas
Dentro de estas campañas no podemos quedar fuera los periodistas de los diversos medios de prensa, radio, televisión e internet, ya que urge sobre todas las cosas retomar los rumbos de servicio público que en otros tiempos justificaron su presencia.

Para ello se requiere, en primer lugar, que reporteros y comentaristas demos puntual seguimiento a los problemas que día tras día se denuncian y que raras veces llegamos a saber cómo se atienden, si es que se atienden, porque lo más seguro es que no; de otra manera, estos problemas no estarían constantemente en las primeras planas de los medios, incluso con estadísticas cada vez más alarmantes.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 19 de marzo de 2018.

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Consultas a la gente

Políticos y gobernantes en general son reacios a consultar a la gente sobre asuntos de interés público. Normalmente se inclinan por hacer las cosas de acuerdo a su leal saber y entender, que no siempre es el correcto.

Sin embargo, a lo largo de la Historia encontramos algunos políticos interesados por gobernar de acuerdo con la gente, aunque no siempre logren los objetivos deseados.

Hoy me vienen a la memoria dos anécdotas de gobernantes jaliscienses que pensando en la unidad social recurrieron muchas veces a la opinión de los sectores sobre asuntos que consideraron importantes, dejando satisfechos por lo menos a los más interesados en el tema.

Una de Gil Preciado

El profesor Juan Gil Preciado, quien gobernó Jalisco entre los años 50 y 60 del siglo pasado, creyó que era necesario fomentar la lectura entre la población, pues habiendo sido él mismo maestro rural, conocía la importancia de que la gente se aficionara a la lectura.

Alguien lo convenció de que primero había que interesar en ello a los maestros, por lo cual encargó a la Escuela Normal de Jalisco la organización de un concurso de promoción de lectura entre los futuros mentores, con la promesa de entregar un premio especial a quien cuidara mejor los libros. Para ello mandó entregar un paquete de libros a cada alumno.

Llegó el fin de cursos, y un tal Atilano se presentó a reclamar el premio, pidiendo que examinaran sus libros. Era el mismo paquete con la misma envoltura y amarrado con el mismo hilo que le habían entregado el año anterior. Ni siquiera lo había abierto. Ciertamente, eran los libros mejor cuidados. No hubo más remedio que entregarle el premio.

Otra de Álvarez del Castillo
Enrique Álvarez del Castillo, quien gobernó Jalisco por los años 80 del siglo pasado, al iniciar su administración encontró críticas acerca de una fuente de azulejo que su antecesor, el licenciado Flavio Romero de Velasco, había ordenado construir en el patio principal del Palacio de Gobierno.

Don Enrique, muy sensible a la opinión pública, pues su padre, don Antonio, había sido notable periodista, bajó un día de improviso a la planta baja de Palacio donde se encontraban reunidos los reporteros de la “fuente”, y les dijo:

“Hay críticas en el sentido de que esa fuente nada tiene que hacer ahí, y que debo demolerla, pero a mí me gustaría conocer la opinión de ustedes, que representan a la opinión pública”.

No hubo quien ignorara la estrategia del gobernante, por lo que no faltó quien dijera: “Mire don Enrique, con tal de que no nos quite La Fuente de Pino Suárez (la cantina más antigua de la ciudad, ubicada a una cuadra de Palacio), puede hacer con esa de azulejo lo que quiera”.

Y así lo hizo: demolió la fuente de azulejo en un día sin el menor problema.

Moraleja
En cualquier asunto de interés público delicado es recomendable que el gobernante consulte la opinión de los demás, especialmente de los expertos y de los más interesados en el tema.

javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 22 de enero de 2018.

 

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Cuentas claras, amistades largas

Me refiero al bombardeo publicitario que con motivo del Quinto Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto se ha desatado en el país, donde se informa de las obras y acciones realizadas por el régimen, pero que obviamente pasa por alto las necesidades más sentidas de la población, como son la inseguridad pública, la impunidad, la injusticia, la pobreza, el deterioro ambiental y otras no menos importantes de las cuales sólo se acuerdan quienes las padecen.

Entiendo que el gobierno trate de resaltar programas y acciones que considera importantes en beneficio de la población, pero en un país democrático como en el que supuestamente vivimos no se vale soslayar los problemas que más afectan a la gente y menos rasurar cifras de cuestiones realmente dramáticas, como es el caso de la pobreza, que a muchos mexicanos consta que lejos de disminuir, se ha incrementado.

Cuando dejemos de ver gente implorando la caridad pública en las zonas urbanas y a millones de indígenas procurando la asistencia diaria, sabremos que el gobierno está haciendo algo de su parte para abatir la pobreza, antes no.

Ni siquiera hay programa

La pobreza de millones de mexicanos merece trato especial, porque todo indica que el gobierno no tiene ni siquiera un programa definido para el rescate de esta gente. Las cifras que recientemente se han publicado sobre la superación de la pobreza en el país son de escritorio, con evidentes fines propagandísticos, porque los funcionarios no conocen a los pobres de México por su origen, menos por su nombre, ni cuáles son sus necesidades, ni sus perspectivas, es decir, datos elementales que cualquier gobierno que se respete debe considerar, pero tal parece que en México esto no importa; no se interesan por esta información, porque lo único que buscan es el poder.

Inseguridad, impunidad e injusticia

De la impunidad, la inseguridad y la injusticia, que van muy de la mano, ¿qué puede decir el gobierno? Lástima que pase por alto estas dramáticas necesidades, porque el Estado que incumple estas obligaciones simplemente no se justifica.

En la cuestión ambiental, pues ya vemos que no hay interés alguno para proteger el medio ambiente: es una lástima oír, ver y leer tantas noticias relativas a la destrucción sistemática de los bosques y de la fauna de México, de los arroyos y los ríos cada vez más contaminados, de los suelos y de la atmósfera de la ciudades, sin que ninguna autoridad pueda frenar este desastre.

Se vale hacer cuentas, pero claras

Por lo tanto, qué bueno que el gobierno hace cuentas, al menos cada año, pero lo ideal es que las haga claras, anotando pros y contras, perjuicios y beneficios, porque si cada quien pone en sus cuentas sólo las buenas, las que le favorecen, pues no vamos a llegar a ninguna parte como pueblo, como nación, ni como Estado.

Insisto: Cuentas claras, amistades largas. Si el gobierno quiere una larga amistad con la gente, vale más que le hable claro.
javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 10 de septiembre de 2017.

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Readaptación social olvidada

Penal de Puente Grande, Jal.

Más de 30 años han transcurrido de la fecha en que los jaliscienses soñamos que los criminales tendrían ya el marco físico y legal adecuado para rehabilitarse y ser útiles a la sociedad, abandonando para siempre su tendencia y placer por el delito.

Este fue sin duda uno de los sueños imposibles a los que recurrimos la mayoría de los seres humanos cuando sentimos la urgente necesidad de que las cosas cambien; el problema es que el gobierno no siempre pone lo que está de su parte para que esto suceda.

Lo cierto es que a la fecha las cárceles jaliscienses y otras muchas del país siguen siendo escuelas del delito, como siempre lo fueron, donde no se rehabilita ni readapta a nadie, sino que por lo contrario, se ensayan nuevos métodos para ofender constante y sistemáticamente a la sociedad.

Fue en tiempos del gobernador Flavio Romero de Velasco –uno de los mejores en la historia de Jalisco—cuando se suscitó una tremenda masacre de reos en el antiguo Penal de Oblatos (venganzas y rencores entre los mismos reclusos), lo cual hizo pensar a este ilustre gobernante en la necesidad de reformar todo el sistema penitenciario del Estado.

Y fue así como no sólo se construyeron nuevos edificios en Puente Grande para alojar separadamente a los diversos reclusorios, sino que además este gobernador mandó traer a los mejores especialistas de aquel tiempo, residentes en la Ciudad de México, para instrumentar el sistema de readaptación social de los delincuentes.

A fines de su gobierno, en 1982, Romero de Velasco había sentado las bases, tanto físicas como jurídicas, para que quienes cometieran algún delito tuvieran la oportunidad de rehabilitarse en los reclusorios y volver a la sociedad ya readaptados.

Sin embargo, como decía el escritor y filósofo francés Voltaire, las cosas no siempre suceden como los sabios piensan. Hay quienes simplemente hacen lo que mejor les conviene, entre ellos muchos políticos que no creen en otra cosa más que en sí mismos y en sus intereses.

De esta manera llegamos a 2017 cuando se dan a conocer detalles de una “narcopachanga” celebrada en el Penal de Puente Grande en junio de 2013, en la que cualquier idea de rehabilitación y readaptación social queda absolutamente borrada. En dicho festejo se manifiesta más que nunca la corrupción de funcionarios, que muy lejos estaban y están ahora de pensar en la readaptación social de los delincuentes.

Nunca el pasado fue mejor, dicen algunos, pero en este caso me atrevo a decir que sí.

javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por la revista Portada en su edición de mayo de 2017.

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