La lealtad del Ejército


Asistí con gusto y gran interés a escuchar la conferencia que sobre la historia del Ejército Mexicano pronunció la noche del jueves 21 de junio en el auditorio de la Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara el mayor Antonio Campuzano Rosales, jefe de la Sección de Historia de la Secretaría de la Defensa Nacional, quien fue invitado por el Instituto Cultural Ignacio Dávila Garibi, al cual tengo el honor de pertenecer.

De esta plática tomé varias notas sobre sucesos que me parecieron significativos, pero la que más me llamó la atención fue esta declaración del mayor Campuzano: “Cuando el Ejército mexicano no ha respondido a las expectativas del pueblo, simplemente se disuelve”, como ocurrió durante la Revolución Mexicana, en tiempos del general Victoriano Huerta.

Con esto entendí que se trata de un Ejército leal al pueblo y a sus instituciones.

Carranza, su fundador

El actual Ejército de México, que tuvo desde luego antecedentes en tiempos de la Colonia española y más tarde en el movimiento de Independencia y en la Guerra de Reforma, nace precisamente en la Revolución Mexicana, con Venustiano Carranza, su fundador. Fue él quien creó el Ejército Constitucionalista, nombre que le había dado ya Benito Juárez.

De los tiempos de Carranza, afirma el mayor Campuzano, data precisamente, la subordinación de las fuerzas armadas de México al poder civil. Fue en 1914 cuando el Ejército Constitucionalista quedó como Fuerza Armada de México, desapareciendo entonces el régimen militar huertista y porfirista, cuyo Ejército, por cierto, no se rindió, simplemente se disolvió.

Entre 1925 y 1931 el general Joaquín Amaro Domínguez profesionalizó al Ejército nacional que ahora conocemos.

El general Victoriano Huerta

Al término de la conferencia, me acerqué al mayor Antonio Campuzano para felicitarlo y pedirle su autógrafo en el folleto que sobre su disertación publicó el Instituto Cultural Dávila Garibi.

Le dije así:

“Soy Javier Medina, periodista del rumbo de Colotlán, Jal., de donde es originario don Victoriano Huerta, a quien la gente ama de veras y hasta quieren hacerle una estatua, pero el Congreso no los deja”.

–“Lo veo difícil”, respondió sonriente el mayor.

No desaproveché la ocasión para comentarle que al general Huerta, quien tuvo desde luego sus errores, lo han satanizado por cuestiones políticas, y desde hace muchos años se habla sólo de sus defectos, olvidando otras cosas, especialmente su posición digna ante los “gringos”, que “hoy como siempre nos traen asados”.

Responsabilidades del Ejército

El mayor Campuzano se refirió también en su conferencia, que por cierto pronunció de memoria, sin recurrir al texto de la misma y con gran facilidad de palabra, a las principales responsabilidades actuales del Ejército nacional, como son la defensa de la independencia y la soberanía, garantizar la seguridad interior y auxiliar a la población en casos de desastre.

Mi conclusión es que los mexicanos tenemos hoy un Ejército popular, sin faltar errores de algunos de sus miembros, como ocurre en cualquier otro sector de la sociedad, pero al final de cuentas un Ejército leal a las instituciones nacionales.

javiermedinaloera.com

Articulo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 2 de julio de 2018.

 

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Jalisco merece mucho más

Candidatos al Gobierno de Jalisco

Por mera curiosidad periodística, no porque esperara gran cosa del primer debate entre los candidatos al Gobierno de Jalisco, escuché completo este encuentro, desde el principio hasta el fin, y la verdad es que me decepcionó más de lo que esperaba.

Triste, muy triste, es la perspectiva política, económica y social de Jalisco para los próximos seis años si nos atenemos a la oferta electoral que ahora se presenta con estos candidatos, que en verdad, unos más que otros, dejan bastante qué desear en sus compromisos de gobierno.

No es que pequemos de exigentes, pero Jalisco está por cumplir 200 años de historia como Estado libre y soberano, y son muchos los problemas económicos, sociales y culturales que no han sido resueltos y que, por lo contrario, tienden a empeorar.

Algunas propuestas

Hubo, claro, algunas propuestas interesantes como la del candidato del Partido Verde, Salvador Cosío, quien habló de rescatar el Río Grande de Santiago, que es hoy uno de los más contaminados del mundo, así como preservar el Lago de Chapala y el Bosque de La Primavera, principal pulmón de Guadalajara.

Sin embargo, de quien se esperaba algo contundente en favor de Jalisco era del candidato del Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro, quien se concretó a repetir eslogans de corte estudiantil fegista, sin sustento en la realidad, como ése de la refundación del Estado, que suena a pura demagogia.

El priísta y el panista no levantan

En cuanto al candidato priísta, Miguel Castro, lo cierto es que no alcanza el nivel que le exigen sus correligionarios y los jaliscienses en general, pues por su afán de mostrarse conservador, cuidadoso de las formas, no logra entusiasmar a nadie.

En el mismo tenor se encuentra el candidato panista, Miguel Ángel Martínez, quien con todo y contar con una buena trayectoria como político y funcionario público, tampoco ha podido conquistar la voluntad de mucha gente.

A Lomelí “lo montonearon”

Mientras tanto, al morenista Carlos Lomelí no le ajustó el tiempo del debate para defenderse de los ataques de sus adversarios, que por considerarlo “peligroso” en la próxima elección (debido a su relación con el puntero presidencial Andrés Manuel López Obrador), se le “echaron de a montón”, sin darle tiempo de nada, como dice el corrido de Juan Charrasqueado.

En esos ataques destacó el candidato del PRD, quien se ocupó de agredir a Lomelí como si hubiera sido especialmente contratado para tal efecto, y no perdió un solo minuto en ello. ¡Qué forma tan triste de emplear un maravilloso tiempo dedicado a Jalisco!

Las cosas no pintan bien

En fin, la situación electoral de Jalisco no pinta bien. Aquí se requieren hoy, igual que en el país, líderes de empuje, verdaderamente comprometidos, que respondan con enjundia, inmediatez y conocimiento de causa a las necesidades de la gente, de una población empobrecida y diezmada por la inseguridad, la corrupción, la violencia, la injusticia y la impunidad.

Si los líderes de Jalisco temen asumir estos compromisos, mejor es que se retiren de la política.

www.javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 21 de mayo de 2018.

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Barrer de arriba para abajo


Ciertamente, hubo pocas ideas valiosas en el reciente debate presidencial, pero lo peor es que tan escasas ideas no merecieron la atención de nadie. Una de ellas fue la del candidato de Morena, Andrés Manual López Obrador, cuando al hablar sobre la corrupción dijo que es necesario barrer de arriba para abajo, como en las escaleras (idea que, no por repetida, deja de tener valor).

López Obrador se refería obviamente a la necesidad de combatir la corrupción desde las más altas esferas del poder, empezando por el presidente de la República y sus más cercanos colaboradores, secretarios, gobernadores, magistrados, senadores, diputados, alcaldes y demás, porque de otra manera es imposible acabar con ella.

Aclaró algo fundamental: que la corrupción en México no es cuestión de cultura, como lo han señalado importantes funcionarios, sino que es propiciada desde las más altas esferas del poder, por lo cual se requiere barrer de arriba para abajo, como él piensa hacerlo si llega a la Presidencia.

No le agarraron la palabra
Lamentablemente, los demás candidatos que intervinieron en este debate no le agarraron la palabra, porque no les convenía en función de sus intereses políticos y económicos, o porque estaban más ocupados en desplazarlo como puntero de esta contienda con infinidad de ataques personales.

En el mismo sentido, casi todos los medios de comunicación se fueron con la finta de hablar sobre ganadores del debate por el recurso oratorio, sin llegar al fondo de las ideas.

Los candidatos que intervinieron no sólo soslayaron la propuesta de López Obrador, de combatir la corrupción de arriba para abajo, lo que merecía y merece profundo análisis (porque no es fácil emprender y ganar juicios políticos contra los más altos funcionarios del Estado), sino que uno de ellos ,“El Bronco”, llegó a la estupidez de proponer mocharles la mano a los ladrones.

Imagínense ustedes si a todos los ladrones mexicanos, políticos o no políticos, les mochan las manos, nos convertiríamos, como bien lo dijo alguien, en un país de mancos.

¿Justicia sólo para carteros?
En mis primeros años como reportero, por los años 60 del siglo pasado, me invitaban a formar parte de jurados populares para dictaminar sobre delitos cometidos por humildes burócratas, entre ellos algún cartero que se atrevió a violar la correspondencia a él encomendada, y recuerdo muy bien que todos los miembros de aquellos jurados, por unanimidad los declaramos inocentes. Siempre concluíamos que los verdaderos sinvergüenzas no eran los pequeños burócratas, como tampoco lo son hoy hombres y mujeres que sustraen algún alimento en los mercados para darles de comer a sus hijos, sino los que están arriba, tanto en el sector público como en el privado, que abusan de su poder para explotar a los de abajo.

Un análisis desapasionado y serio
En conclusión, la propuesta de López Obrador amerita un análisis desapasionado y serio de los mexicanos para combatir el terrible cáncer de la corrupción, porque barrer de arriba para abajo, como él lo propone, no es nada fácil en este país.

 

javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 23 de abril de 2018.

 

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El verdadero peligro para México

 


Siempre que en una sociedad se presenta la sistemática violación del Estado de derecho, donde la violencia, la injusticia, la corrupción y la impunidad toman el lugar de las leyes, existe el riesgo de caer en la ingobernabilidad, es decir, en un estado en el que sólo puede predominar el más fuerte.

Esto no quiere decir que los criminales se entronicen automáticamente en el poder, lo que también puede suceder, sino que en el caos resultante de la violación de la ley, sin que nadie ponga remedio a ello, algún líder político, quizás apoyado por las fuerzas armadas, podría en algún momento llenar los vacíos de poder y tomar el control del gobierno.

Nada nuevo en el mundo
Esto no es nuevo aquí ni en muchos otros lugares de la Tierra, pues la Historia ha demostrado a través de miles de años que ahí donde se pierde el respeto a las normas de convivencia social, entre las que destacan las leyes constitucionales, sobreviene el caos social y político, de lo cual resulta frecuentemente la dictadura.

Si alguien dijera que estoy en un error, simplemente me remontaría a la segunda década del siglo pasado en México, donde el gobierno del demócrata Francisco Madero cayó en tal situación de desprestigio ante la sociedad que provocó el arribo de una dictadura en manos del general Victoriano Huerta, con el apoyo de nuestros siempre acomedidos vecinos (los Estados Unidos).

La letra muerta de la ley
Lo que en estos días sucede en Jalisco y en México, donde la inseguridad pública ha llegado a niveles insospechados, con infinidad de homicidios impunes, igual que el deterioro del medio ambiente, donde todo el mundo ve con la mayor pasividad la muerte del Río Santiago, el más importante del Occidente del país, además de la ignorancia y la pobreza que agobian a la mayor parte de la población, no hay duda de que los grandes problemas sociales nos han rebasado, sin que por el momento se vean señales de solución.

En este sentido, la ley se ha vuelto letra muerta, sin que nadie en el gobierno ni en la sociedad muestre verdadera voluntad para rescatarla. Hay desde luego organizaciones sociales que por lo menos muestran interés por remediar las cosas, pero esto no es suficiente.

Asimismo, existe en el ambiente un proceso de campañas electorales donde políticos de diversos partidos prometen cambiar las cosas, pero sin seguridad de que esto pueda suceder, porque la gente ve en estas promesas sólo propaganda encaminada a sumar votos en favor de tales o cuales candidatos.

El verdadero peligro
Lo que podemos concluir es que sería muy peligroso para la sociedad mexicana exponerla, como ahora sucede, a un estado de ingobernabilidad donde el caos resultante daría lugar a una dictadura inconcebible en los tiempos actuales, y esto no solamente en la perspectiva histórica (pues ya hemos pasado por varias de ellas) sino también en el contexto del actual panorama político internacional, donde las dictaduras no tienen aceptación alguna.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 26 de marzo de 2018.

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Problemas que nos rebasan


Además de la pobreza y la ignorancia, la inseguridad pública y el deterioro ambiental son dos graves problemas de Jalisco y de México que desde hace tiempo rebasaron al gobierno y a la sociedad, sin que exista la menor señal de que podamos enfrentarlos con éxito en el corto o mediano plazo.

Hay angustia ante esta situación y lo peor es que las autoridades reconocen una y otra vez que poco o nada pueden hacer para hacer frente a tales calamidades. Es increíble que funcionarios de todos los niveles permanezcan en sus cargos, cobrando tranquilamente, a sabiendas de que no cumplen con su deber.

Pasividad pública y privada
La respuesta oficial ante esta situación es prácticamente nula. Sin embargo, también hay alto grado de pasividad en los sectores privado y social como si no estuviera de por medio nuestra propia seguridad y la de nuestros hijos.

Respecto a la inseguridad, ya vemos normal que aumente día tras día el número de homicidios y que el país se llene de tumbas clandestinas, mientras que en el aspecto ecológico, ríos tan importantes como el Santiago, el de Guadalajara, el mayor del Occidente de México, agoniza ante nuestros ojos, al tiempo que se destruyen los bosques, incluyendo las montañas que rodean el Lago de Chapala, eje fundamental del sistema ecológico de la región.

Nuestras organizaciones
Ciertamente, existen en el Estado y en el país grupos de activistas que luchan por mantener el equilibrio ecológico y por abatir la criminalidad, pero su labor no es suficiente porque no alcanza a permear en la sociedad y menos a convertir sus proyectos en acciones de gobierno, pese a que las autoridades protestaron en su momento cumplir y hacer cumplir las leyes.

Asimismo, disponemos de organizaciones de prestigio que nada han podido hacer para obligar a las autoridades a cumplir sus obligaciones, como son la Cámara de Comercio de Guadalajara y la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística de Jalisco, que en otros tiempos abanderaron importantes causas de la ciudad y del Estado.

Bueno sería que la Cámara de Comercio se comprometiera firmemente en contra de la corrupción y la impunidad y por una verdadera campaña de seguridad pública, y que a su vez, la Sociedad de Geografía repitiera la excelente labor que realizó en los años 50 del siglo pasado en favor de Chapala y del Río Santiago.

Los periodistas
Dentro de estas campañas no podemos quedar fuera los periodistas de los diversos medios de prensa, radio, televisión e internet, ya que urge sobre todas las cosas retomar los rumbos de servicio público que en otros tiempos justificaron su presencia.

Para ello se requiere, en primer lugar, que reporteros y comentaristas demos puntual seguimiento a los problemas que día tras día se denuncian y que raras veces llegamos a saber cómo se atienden, si es que se atienden, porque lo más seguro es que no; de otra manera, estos problemas no estarían constantemente en las primeras planas de los medios, incluso con estadísticas cada vez más alarmantes.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 19 de marzo de 2018.

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Consultas a la gente

Políticos y gobernantes en general son reacios a consultar a la gente sobre asuntos de interés público. Normalmente se inclinan por hacer las cosas de acuerdo a su leal saber y entender, que no siempre es el correcto.

Sin embargo, a lo largo de la Historia encontramos algunos políticos interesados por gobernar de acuerdo con la gente, aunque no siempre logren los objetivos deseados.

Hoy me vienen a la memoria dos anécdotas de gobernantes jaliscienses que pensando en la unidad social recurrieron muchas veces a la opinión de los sectores sobre asuntos que consideraron importantes, dejando satisfechos por lo menos a los más interesados en el tema.

Una de Gil Preciado

El profesor Juan Gil Preciado, quien gobernó Jalisco entre los años 50 y 60 del siglo pasado, creyó que era necesario fomentar la lectura entre la población, pues habiendo sido él mismo maestro rural, conocía la importancia de que la gente se aficionara a la lectura.

Alguien lo convenció de que primero había que interesar en ello a los maestros, por lo cual encargó a la Escuela Normal de Jalisco la organización de un concurso de promoción de lectura entre los futuros mentores, con la promesa de entregar un premio especial a quien cuidara mejor los libros. Para ello mandó entregar un paquete de libros a cada alumno.

Llegó el fin de cursos, y un tal Atilano se presentó a reclamar el premio, pidiendo que examinaran sus libros. Era el mismo paquete con la misma envoltura y amarrado con el mismo hilo que le habían entregado el año anterior. Ni siquiera lo había abierto. Ciertamente, eran los libros mejor cuidados. No hubo más remedio que entregarle el premio.

Otra de Álvarez del Castillo
Enrique Álvarez del Castillo, quien gobernó Jalisco por los años 80 del siglo pasado, al iniciar su administración encontró críticas acerca de una fuente de azulejo que su antecesor, el licenciado Flavio Romero de Velasco, había ordenado construir en el patio principal del Palacio de Gobierno.

Don Enrique, muy sensible a la opinión pública, pues su padre, don Antonio, había sido notable periodista, bajó un día de improviso a la planta baja de Palacio donde se encontraban reunidos los reporteros de la “fuente”, y les dijo:

“Hay críticas en el sentido de que esa fuente nada tiene que hacer ahí, y que debo demolerla, pero a mí me gustaría conocer la opinión de ustedes, que representan a la opinión pública”.

No hubo quien ignorara la estrategia del gobernante, por lo que no faltó quien dijera: “Mire don Enrique, con tal de que no nos quite La Fuente de Pino Suárez (la cantina más antigua de la ciudad, ubicada a una cuadra de Palacio), puede hacer con esa de azulejo lo que quiera”.

Y así lo hizo: demolió la fuente de azulejo en un día sin el menor problema.

Moraleja
En cualquier asunto de interés público delicado es recomendable que el gobernante consulte la opinión de los demás, especialmente de los expertos y de los más interesados en el tema.

javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 22 de enero de 2018.

 

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Cuentas claras, amistades largas

Me refiero al bombardeo publicitario que con motivo del Quinto Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto se ha desatado en el país, donde se informa de las obras y acciones realizadas por el régimen, pero que obviamente pasa por alto las necesidades más sentidas de la población, como son la inseguridad pública, la impunidad, la injusticia, la pobreza, el deterioro ambiental y otras no menos importantes de las cuales sólo se acuerdan quienes las padecen.

Entiendo que el gobierno trate de resaltar programas y acciones que considera importantes en beneficio de la población, pero en un país democrático como en el que supuestamente vivimos no se vale soslayar los problemas que más afectan a la gente y menos rasurar cifras de cuestiones realmente dramáticas, como es el caso de la pobreza, que a muchos mexicanos consta que lejos de disminuir, se ha incrementado.

Cuando dejemos de ver gente implorando la caridad pública en las zonas urbanas y a millones de indígenas procurando la asistencia diaria, sabremos que el gobierno está haciendo algo de su parte para abatir la pobreza, antes no.

Ni siquiera hay programa

La pobreza de millones de mexicanos merece trato especial, porque todo indica que el gobierno no tiene ni siquiera un programa definido para el rescate de esta gente. Las cifras que recientemente se han publicado sobre la superación de la pobreza en el país son de escritorio, con evidentes fines propagandísticos, porque los funcionarios no conocen a los pobres de México por su origen, menos por su nombre, ni cuáles son sus necesidades, ni sus perspectivas, es decir, datos elementales que cualquier gobierno que se respete debe considerar, pero tal parece que en México esto no importa; no se interesan por esta información, porque lo único que buscan es el poder.

Inseguridad, impunidad e injusticia

De la impunidad, la inseguridad y la injusticia, que van muy de la mano, ¿qué puede decir el gobierno? Lástima que pase por alto estas dramáticas necesidades, porque el Estado que incumple estas obligaciones simplemente no se justifica.

En la cuestión ambiental, pues ya vemos que no hay interés alguno para proteger el medio ambiente: es una lástima oír, ver y leer tantas noticias relativas a la destrucción sistemática de los bosques y de la fauna de México, de los arroyos y los ríos cada vez más contaminados, de los suelos y de la atmósfera de la ciudades, sin que ninguna autoridad pueda frenar este desastre.

Se vale hacer cuentas, pero claras

Por lo tanto, qué bueno que el gobierno hace cuentas, al menos cada año, pero lo ideal es que las haga claras, anotando pros y contras, perjuicios y beneficios, porque si cada quien pone en sus cuentas sólo las buenas, las que le favorecen, pues no vamos a llegar a ninguna parte como pueblo, como nación, ni como Estado.

Insisto: Cuentas claras, amistades largas. Si el gobierno quiere una larga amistad con la gente, vale más que le hable claro.
javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 10 de septiembre de 2017.

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Readaptación social olvidada

Penal de Puente Grande, Jal.

Más de 30 años han transcurrido de la fecha en que los jaliscienses soñamos que los criminales tendrían ya el marco físico y legal adecuado para rehabilitarse y ser útiles a la sociedad, abandonando para siempre su tendencia y placer por el delito.

Este fue sin duda uno de los sueños imposibles a los que recurrimos la mayoría de los seres humanos cuando sentimos la urgente necesidad de que las cosas cambien; el problema es que el gobierno no siempre pone lo que está de su parte para que esto suceda.

Lo cierto es que a la fecha las cárceles jaliscienses y otras muchas del país siguen siendo escuelas del delito, como siempre lo fueron, donde no se rehabilita ni readapta a nadie, sino que por lo contrario, se ensayan nuevos métodos para ofender constante y sistemáticamente a la sociedad.

Fue en tiempos del gobernador Flavio Romero de Velasco –uno de los mejores en la historia de Jalisco—cuando se suscitó una tremenda masacre de reos en el antiguo Penal de Oblatos (venganzas y rencores entre los mismos reclusos), lo cual hizo pensar a este ilustre gobernante en la necesidad de reformar todo el sistema penitenciario del Estado.

Y fue así como no sólo se construyeron nuevos edificios en Puente Grande para alojar separadamente a los diversos reclusorios, sino que además este gobernador mandó traer a los mejores especialistas de aquel tiempo, residentes en la Ciudad de México, para instrumentar el sistema de readaptación social de los delincuentes.

A fines de su gobierno, en 1982, Romero de Velasco había sentado las bases, tanto físicas como jurídicas, para que quienes cometieran algún delito tuvieran la oportunidad de rehabilitarse en los reclusorios y volver a la sociedad ya readaptados.

Sin embargo, como decía el escritor y filósofo francés Voltaire, las cosas no siempre suceden como los sabios piensan. Hay quienes simplemente hacen lo que mejor les conviene, entre ellos muchos políticos que no creen en otra cosa más que en sí mismos y en sus intereses.

De esta manera llegamos a 2017 cuando se dan a conocer detalles de una “narcopachanga” celebrada en el Penal de Puente Grande en junio de 2013, en la que cualquier idea de rehabilitación y readaptación social queda absolutamente borrada. En dicho festejo se manifiesta más que nunca la corrupción de funcionarios, que muy lejos estaban y están ahora de pensar en la readaptación social de los delincuentes.

Nunca el pasado fue mejor, dicen algunos, pero en este caso me atrevo a decir que sí.

javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por la revista Portada en su edición de mayo de 2017.

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El presidente ordena, ¿pero quién le escucha?


Lejos, muy lejos, quedaron los tiempos en que al presidente de México se le escuchaba con atención y era obedecido a la brevedad posible, incluso ante la más simple sugerencia. Una recomendación del primer mandatario, ya no digamos una petición concreta, era atendida como una orden, y ay de aquél que hiciera caso omiso de ella o que no supiera interpretarla.

Aquella época, claro está, era la del autoritarismo presidencial que surgió con la conformación del monopolio del poder, al término de la etapa armada de la Revolución, y que perduró hasta fines del siglo pasado, es decir, alrededor de 70 años en que predominó el gobierno de partido único.

Entonces no necesitaba el presidente ni siquiera de dar órdenes directas y contundentes, aunque a veces lo hacía; bastaba que hiciera una declaración pública sobre algo que no le gustaba dentro de la administración en cualquier nivel de gobierno, federal, estatal o municipal, para que los funcionarios responsables de cada área se dedicaran de inmediato a resolver la cuestión, porque conocían muy bien las consecuencias de no hacerlo.

Y esto contaba no solamente para los secretarios de Estado, jefes de departamento, directores generales o cualquier otro funcionario de la Federación, sino también para los poderes Legislativo y Judicial, senadores y diputados, por un lado, y magistrados y jueces, por el otro, atentos siempre a la menor indicación presidencial. En una palabra, había gobierno.

Pero las cosas cambiaron
Sin embargo, a partir de la alternancia del poder, hace ya 17 años, el presidente de la República hace recomendaciones, con frecuencia pide y hasta ha llegado a protestar contra las cosas que funcionan mal en el país, pero no se ve que le hagan caso ni sus colaboradores más cercanos. ¿Cuántas veces se ha referido el presidente a la corrupción, a la impunidad y a la injusticia?, ¿y qué es lo que ha cambiado? Nada, por el contrario, muchos problemas que agobian a los mexicanos tienden a empeorar, sin que se aprecie ninguna perspectiva de solución.

Falta autoridad y estructura
Además de falta de voluntad política para ejercer los actos de autoridad, es evidente la ausencia de una estructura administrativa que se encargue de evaluar y dar seguimiento a cada acción gubernamental, a medida que se vaya ejecutando, para que se cumpla en tiempo y forma, de acuerdo con normas y plazos preestablecidos. Y esto no solamente a nivel federal, sino también en los Estados y municipios.

Tiene que haber responsables directos de llevar a cabo cada una de las tareas encomendadas por el presidente, el gobernador o los ayuntamientos, y tienen que establecerse además los castigos pertinentes contra los funcionarios o empleados que desacaten las decisiones de la autoridad legítimamente constituida.

En conclusión, qué bueno que se aleja el autoritarismo y qué bueno también que llega la democracia, la alternancia en el poder, pero necesitamos mucho más que propaganda oficial, cuentas alegres o simples declaraciones, recomendaciones, quejas o sugerencias para salir de este atolladero. Por lo visto, ya ni las protestas funcionan.
javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 28 de mayo de 2017.

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Diputados negligentes

 

Palacio Legislativo de Jalisco.

A las ya tradicionales críticas enderezadas contra los diputados locales, sobre todo cuando se hacen de la “vista gorda” al encontrar inconsistencias en la revisión de cuentas públicas de Estado y municipios, se suma ahora la negligencia que muestran en el análisis y aprobación de numerosas iniciativas de ley, de vital importancia para los jaliscienses.

Reciente nota de prensa señala que la actual Legislatura de Jalisco tiene 277 iniciativas de ley atoradas en comisiones, de las cuales 142 fueron presentadas entre 2015 y 2016, correspondiendo el resto a propuestas ingresadas de enero a mayo de este año.

Entre las iniciativas que ni siquiera se encuentran en primera lectura y continúan en estudio figura la presentada en mayo del año pasado para la creación de una Ley de Centros de Tratamiento y Rehabilitación de Adicciones del Estado de Jalisco. Tal proyecto se presentó a sólo días del operativo en el Centro de Rehabilitación de Tonalá, en el que fueron rescatadas 271 personas con problemas de hacinamiento, golpes y tortura.

Pero también está pendiente la aprobación de leyes tales como la de Justicia Administrativa y del Instituto de Pensiones del Estado, así como la que busca sancionar el acoso sexual cibernético, la que pretende dar autonomía a la Fiscalía General, la del Observatorio Ciudadano de Violencia Contra las Mujeres, la que busca regular el uso indiscriminado de escoltas en el Estado y modificaciones a la Ley de Obra Pública y a la Ley de Fiscalización, además de proyectos relacionados con el Poder Judicial, materia electoral y el Sistema Local Anticorrupción.

Las cosas en Palacio van despacio
No obstante el evidente interés público de todas estas iniciativas que buscan mejorar la administración general del Estado y sus municipios, en beneficio de la población, resulta que las cosas en palacio (en este caso el Palacio Legislativo) caminan despacio, y al parecer no hay manera de que nuestros legisladores tomen conciencia de la urgente necesidad de resolver los problemas sociales que se acumulan.

Y esto no se debe a que los señores diputados estén mal remunerados, pues prácticamente ganan lo que quieren, sin que nadie se atreva a pedirles cuentas de lo que gastan. Es decir, tiempo les sobra, y bien pagado, para que asuman sus responsabilidades de manera oportuna y también en forma, pues cuentan además con una nube de asesores en toda clase de especialidades, que también devengan sueldo.

Antes tenían gobierno
Hubo una larga época dentro del sistema autoritario que tanto se ha criticado, en que los gobernadores en turno les ordenaban a los diputados cuándo y cómo hacer las cosas, ajustándolos además a presupuestos mínimos, pero ahora en que gracias a la democracia se gobiernan solos, hacen lo que se les pega la gana.

De acuerdo con la ley, los diputados no son otra cosa que representantes o empleados de la ciudadanía, que es la que debe exigirles cuentas, pero no parecen existir hoy los canales adecuados para ello. Tal función la han asumido por vía de mientras los partidos políticos, pero éstos velando sólo por sus intereses.
javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 21 de mayo de 2017.

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