Lo que espero del nuevo gobernador

Aristóteles Sandoval Díaz.

   Este viernes uno de marzo el abogado Jorge Aristóteles Sandoval Díaz asumirá el cargo de gobernador constitucional del Estado de Jalisco para el período 2013-2018, en un ambiente que invita a rectificar el rumbo y hacer un parteaguas con la administración que entrega el contador Emilio González Márquez, a fin de mejorar las condiciones políticas, económicas y sociales de la entidad.

   Como ciudadano que ha venido observando desde hace décadas la relación entre el desarrollo de Jalisco y sus gobernantes, me gustaría que el nuevo gobernador tomara en cuenta tres puntos básicos:

   Primero: Avocarse de inmediato a la solución de problemas urgentes que han sido descuidados o abandonados por los últimos gobiernos en las áreas de seguridad pública, agua potable, movilidad urbana, medio ambiente, justicia y transparencia, entre otros, sin dejar de prever la satisfacción de futuras necesidades.

   Segundo: Rodearse del mejor equipo de colaboradores en función de su capacidad, responsabilidad y honradez, y no por presión de amistades, compadrazgos y compromisos políticos, ya que un gobierno fuerte sólo puede hacerlo un buen equipo. Asimismo, como nada es seguro en este campo, que sobre la marcha sustituya a quienes fallen en el cumplimiento de su deber.

   Tercero: Que el nuevo gobernador esté consciente tanto de los éxitos como de los fracasos de sus antecesores, con el ánimo de, en su estilo personal, imitar aciertos y evitar errores. Desde Prisciliano Sánchez hasta nuestros días, Jalisco ha tenido buenos, malos y pésimos gobernantes, y como tales fueron identificados en su momento por la opinión pública.

   Aristóteles Sandoval puede pasar a la historia como uno de los mejores gobernadores de Jalisco si acierta a manejarse con prudencia y sabiduría. Además, está obligado a ello no sólo como joven político que aspira a continuar su exitosa carrera, sino también por conveniencia de su partido, el PRI, al que los electores jaliscienses, tras el fracaso del PAN, han dado una segunda y quizás última oportunidad histórica.

   Veremos sobre la marcha si éstos que parecen sueños, se cumplen.


   Imagen: De la página Soy Pri en Facebook.

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A 100 años del sacrificio de Madero

 
   La noche del 22 de febrero de 1913 fueron asesinados Francisco Madero y José María Pino Suárez cuando eran trasladados a la Penitenciaría, en la Ciudad de México. Tres días antes la Cámara de Diputados había aceptado sus renuncias como Presidente y Vicepresidente de la República, respectivamente.
   Estos crímenes, atribuidos al general Victoriano Huerta, quien el 18 del mismo mes había asumido el poder civil y militar de la nación,  abrieron las puertas del infierno para los mexicanos, pues si el Presidente Madero hubiese terminado su mandato constitucional y avanzado en el cumplimiento de los anhelos revolucionarios de 1910, otra muy distinta hubiera sido la suerte del país.
 
Un Presidente desamparado del pueblo
 
   En primer lugar sorprendió en aquella época cómo un hombre de temple, como Madero, consintiese en renunciar a su alta investidura, allanando así el camino de la traición. Hay quienes señalan que lo hizo porque se sintió desamparado del pueblo y porque se le dijo que era esa la manera de salvar la vida de todos sus amigos presos.
   Hubo después otra renuncia incalificable: La del ministro de Relaciones maderista, que, por ley, se convertía en Presidente y que renunció al instante a fin de que la Cámara pudiese nombrar Presidente interino al propio Victoriano Huerta.
 
Hasta el Papa felicitó a Huerta
 
   En aquel tiempo todo indicaba que la gente, cansada de desórdenes, prefería el autoritarismo de los generales a la democracia maderista. El escritor José Vasconcelos, testigo de aquellos acontecimientos, informa que hasta el Papa Pío X felicitó a Huerta “por haber restablecido la paz” y le envió sus bendiciones.
   El asesinato de Madero y Pino Suárez constituye todavía un punto oscuro en la Historia de México, ya que el plan original, confirmado entonces por el embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, era desterrarlo del país, para lo cual estaba listo un tren en la estación. Y además se dice que cuando Huerta recibió el informe de la “ley fuga” aplicada a Madero, exclamó sorprendido y molesto: “¡Ya hicieron mártir a este pen…!”
   Y en efecto, el abominable crimen desencadenó acciones militares que pronto arrojaron del poder al propio Huerta y regaron de sangre a la nación. Esto fue precisamente lo que trató de evitar en 1911 el dictador Porfirio Díaz cuando, presionado por Madero, renunció a su cargo y eligió el doloroso destierro.
 
Madero, bandera de la regeneración patria
 
   Madero asesinado fue sin duda una bandera de la regeneración patria. “Hay ocasiones en que el interés de la masa reclama la sangre del justo para limpiarse de pústulas. Cada calvario desnuda la iniquidad del fariseo”, dice Vasconcelos.
   En fin de cuentas, a 100 años del asesinato de Madero, es evidente que nuestro país avanza en su desarrollo democrático, aunque a costa de otros muchos sacrificios. Ahora hay hasta alternancia en el poder, cosa que se creía imposible hace apenas dos décadas. Es claro que esta costosa democracia aún arrastra bastantes errores, pero lo bueno es que el camino para corregirlos pacíficamente permanece abierto.
 
   Imagen:Enciclopedia de México.

 

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El desprecio a la opinión pública y sus consecuencias


Siempre hay una venda sobre los ojos de los que gobiernan… Pero cuando esa venda cae nos podemos encontrar al borde del abismo.

La majestad caída. Juan A. Mateos.


   Con el desarrollo de las modernas tecnologías de comunicación, principalmente Internet, la opinión pública ha adquirido en los últimos años una creciente importancia en todos los países, y ningún factor de poder político o económico debiera subestimarla si no quiere sufrir las consecuencias.

   Entendida como la expresión diversa de una comunidad ante circunstancias o eventos de carácter público, no privado, la opinión pública ha sido determinante en el desarrollo histórico de México desde tiempos de la Independencia hasta nuestros días.


Causas de la Independencia


   La Independencia nacional, en 1821, no hubiera sido posible sin una opinión pública convencida del pesado lastre que significaron 300 años de opresión, esclavitud y abusos cometidos por los peninsulares españoles en contra de la raza indígena e incluso contra los criollos, cuya inconformidad se manifestó reiteradamente desde el siglo XVI.


Motivos de la Guerra de Reforma


   En las décadas que siguieron a la Independencia, muchos mexicanos empezaron a ver con preocupación el crecimiento del poder político y económico  de la Iglesia y la falta de libertades económicas, de expresión y de cultos, lo que dio origen a la Constitución liberal de 1857, a la que se opusieron los conservadores. Esto motivó la Guerra de Reforma, que triunfó luego de tres años de cruenta lucha.


Razones de la Revolución


   Cincuenta años después la opinión pública nacional fue decisiva para el triunfo de la Revolución, que a costa de la sangre de un millón de mexicanos, abrió caminos de libertad y progreso a obreros, campesinos e indígenas, prácticamente esclavizados hasta entonces por los grupos de poder político y económico que respaldaba el régimen del dictador Porfirio Díaz.


Por qué pierden los partidos


   Más tarde llegó el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que dominó la vida política nacional durante 70 años, pero que fue arrojado del poder en el año 2000 cuando los gobernantes surgidos de este partido despreciaron sistemáticamente los reclamos de la gente contra la corrupción y los abusos imperantes. Esto abrió las puertas de la alternancia al Partido Acción Nacional (PAN), que 12 años después también fue echado del poder por su incapacidad para entender las quejas y los anhelos de seguridad y bienestar de la población.

   Finalmente, desde diciembre de 2012, el PRI regresó al gobierno, en una segunda y probablemente última oportunidad histórica.

   Por el bien del país, de su tranquilidad y bienestar, ojalá que los priístas tengan conciencia de estos antecedentes y de lo que irremisiblemente sucede cuando se desprecia la opinión popular.



Imagen: Hidalgo. Mural de Orozco en el Palacio de Gobierno de Jalisco.

  

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Agua para Guadalajara



Y he aquí que los jefes de Xibalbá preguntaron al Maestro Mago Relámpago:

-¿Cuándo es verdad y cuándo es mentira lo que dices?

Y he aquí que el Maestro Mago Relámpago les dijo:

-Ni yo mismo lo sé.
Del Popol- Vuh

Los políticos de todos los tiempos y de todas las naciones suelen mentir por sistema. Esto lo consideran necesario tanto para conquistar el poder como para mantenerlo. Durante sus campañas electorales hacen infinidad de promesas para conseguir votos, pero tan pronto como ocupan el cargo que anhelaban se olvidan de ellas, porque muchas de éstas simplemente no pueden cumplirse. Sin embargo, les interesa mantener el poder y para ello siguen tomando decisiones políticas.

El problema es que muchas de las decisiones que se requieren por parte de los gobernantes para garantizar el desarrollo económico y social de los pueblos no deben tomarse en función de conveniencias políticas, que con frecuencia tienen que ver con intereses personales, de grupo o de partido, sino en estudios técnicos realizados por profesionales que antepongan ante todo el interés público.

Infinidad de programas y acciones de gobierno, con altas perspectivas sociales, se han dejado de realizar durante las últimas décadas en esta parte del país, sólo por atender reclamos políticos por encima de las propuestas técnicas, es decir, se ha hecho a un lado a la gente que realmente conoce de tal o cual problema, para satisfacer a quienes buscan llevar agua a su molino.


Decisiones técnicas, antes que políticas


Un caso concreto es el del abastecimiento de agua potable a la Zona Metropolitana de Guadalajara, para lo cual se han realizado estudios de todo tipo desde hace más de 50 años, sin que a la fecha se pueda contar con un proyecto definido, respaldado por todos los sectores políticos y sociales, para garantizar el suministro del vital líquido a esta populosa ciudad.

La Zurda, Arcediano, El Purgatorio, El Zapotillo, el Acueducto II de Chapala, son algunos de los proyectos que se han manejado y desvirtuado muchas veces, no por objeciones técnicas, sino básicamente por cuestiones políticas.

La participación social debe manifestarse ante cualquier acción de gobierno, incluso en las obras de infraestructura que deban realizarse, pero siempre con conocimiento de causa. Es necesario que sobre éste y otros temas opinen quienes realmente conocen el problema, ya que con frecuencia intervenimos quienes ni siquiera tenemos nociones del asunto de que se trata.

El problema del agua para Guadalajara -aseguran expertos-, no es de fuentes de abastecimiento, sino de que los jaliscienses, con sus autoridades al frente, nos pongamos de acuerdo en qué hacer y cómo hacerlo pronto y bien, ya que la ciudad está en riesgo de entrar en crisis de desabasto.

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