La moda del absurdo

George Orwell. 1984

George Orwell.

   En el mundo de hoy, y México no es la excepción, está de moda lo absurdo, lo irracional, lo contrario a la lógica elemental. Por eso es difícil muchas veces entender lo que ocurre en nuestro entorno. En cualquier lugar y a cualquier hora abundan los que pretenden convencernos de que lo negro es blanco o de que dos más dos son cinco. La razón se resiste a creer estos absurdos, pero a pesar de ello ganan terreno en la opinión pública.

   En su novela política “1984”, publicada en 1949, el escritor inglés George Orwell habla acerca de un gobierno totalitario que cuenta con cuatro ministerios: el primero se llama del Amor, encargado del castigo y de la tortura; el segundo, de la Paz, que tiene que ver con todos los asuntos de la guerra; el tercero, de la Abundancia, que trabaja para mantener la pobreza, la economía de subsistencia, y finalmente, el Ministerio de la Verdad, que tiene como norma la mentira para manipular a las masas.

La guerra es la paz, la libertad es esclavitud

   En otras palabras, esos ministerios hacen exactamente lo contrario de lo que ostentan sus membretes, de donde resulta que en el doble pensamiento que practican los miembros del partido la guerra es paz, la libertad es esclavitud, y la ignorancia, necesaria para evitar que la gente se rebele contra la injusticia.

   Esta novela tiene hoy mayor vigencia que nunca. Incluso algunos han calificado al mundo actual como “sociedad orwelliana” por la enorme cantidad de mentiras que se manejan desde las más altas esferas del poder para manipular a las masas y hacerles creer lo contrario al sentido común, a la razón, a la lógica. Y vaya que, como en el caso de 1984, con frecuencia logran su objetivo, acabando por convencer al ciudadano común, por un método o por otro, de que dos más dos son cinco.

La invasión a Siria es para mantener la paz

   Veamos lo que ocurre en este momento en el plano internacional, con la inminente invasión a Siria: Estados Unidos y sus aliados se aprestan a hacer la guerra en gran escala con el argumento de que éste es paso obligado para la defensa de los derechos humanos y el mantenimiento de la paz. Esto contraviene a la lógica más elemental, porque se supone que la primera obligación de cualquier político es mantener la seguridad de la población, la vida de las personas, la paz. ¿Se han agotado todos los recursos diplomáticos para lograr este objetivo? Sin duda que no.

En nombre de la educación se le combate

   Y en política doméstica, en México, la Coordinadora Nacional del Sindicato de Trabajadores de la Educación emprende una serie de acciones contrarias a la Reforma Educativa por no estar de acuerdo en la evaluación periódica de la capacidad de los maestros. ¿Cuándo una evaluación, cualquiera que sea, ha sido contraria al interés público o al particular? Cualquier área de la administración requiere evaluaciones periódicas para poder funcionar debidamente, porque de lo contrario no es posible lograr avances.

   En conclusión, en nombre de la paz se hace la guerra, mientras que en nombre de la educación se le combate. Esto es para volverse locos, pero es nuestro mundo.

Imagen: Wikipedia.

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El gobierno sólo se justifica con obras

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 Obras de vialidad, entre las más urgentes.

         Un periodista le preguntó en cierta ocasión a don Jacinto Benavente, el famoso dramaturgo español, que cúal era su opinión sobre la crisis.

         –Lo que faltan son buenas obras, respondió el entrevistado.

        –Pero no me refiero a la crisis del teatro –precisó el reportero-, sino a la crisis política.

        –Es lo mismo –dijo don Jacinto. Necesitamos buenas obras.

        Y en efecto, no sólo en el teatro y en otros muchos campos es necesario demostrar con hechos que se trabaja bien, sino de manera muy especial en el sector público. Ningún gobierno se justifica si no es con obras.

Paralizada la obra pública en la Zona Metropolitana

     Ahora resulta que, a casi un año de que tomaron posesión las nuevas administraciones municipales, se encuentra paralizada la obra pública en la Zona Metropolitana de Guadalajara, es decir, ya casi consumen la tercera parte del período de gobierno, y no tienen para cuándo empezar a trabajar.

    Se informa que están frenados 14 proyectos, sobre todo de obras viales y rehabilitación de espacios públicos, por falta de presupuesto.

     Lo peor es que no se trata solamente de la Zona Metropolitana, sino de todo el Estado. A cualquier municipio que uno vaya la gente se queja de que no hay obra, y al preguntarles a las autoridades el motivo de esta situación, arguyen lo mismo que en Guadalajara: falta de recursos.

Los problemas no esperan, hay que resolverlos

    Algo tendrán que hacer con la mayor urgencia estos gobiernos para cumplirle a la gente. Quizás estén haciendo sus “guardaditos” para invertir en los años políticos, pero esto tampoco se vale, porque los problemas no esperan, hay que resolverlos de inmediato, sin escabullirse ni sacarles la vuelta.

      Ahora bien, si de verdad no hay presupuesto, porque se lo hayan gastado en exceso las anteriores administraciones, además de que el gobierno tiene la obligación de recuperar lo que se hayan llevado en forma ilegal, siempre hay medios de obtener financiamientos para obras.

   Ciertamente, los presupuestos públicos nunca alcanzan para realizar las obras que se necesitan, pero hubo épocas en que el gobierno buscaba recursos a través de los Consejos de Colaboración Municipal. ¿O es que ya ni esto se puede hacer?

Imagen: El Informador.

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