Si a traidores vamos…

Don Victoriano. De Imaj Colotlán en F.

General Victoriano Huerta.

   Al cumplirse 100 años del asesinato de Belisario Domínguez, el Senado de la República estudia una propuesta del senador perredista Zoé Robledo para solicitar a la SEP y a los gobiernos de Chiapas, Jalisco, Sinaloa, Veracruz y Yucatán que se borre el nombre de Victoriano Huerta de 16 escuelas que llevan su nombre, por considerarlo “traidor a la patria”.

Además de la vida regalada que tienen ya los senadores, ahora la llevarán mucho más cómoda, porque en vez de preocuparse por combatir la impunidad y la corrupción, devolver la tranquilidad pública al país, frenar la destrucción del medio ambiente y abatir los índices de pobreza, se dedicarán a borrar de escuelas, monumentos, calles, pueblos y ciudades cualquier indicio de “traición a la patria”.

Seguirán con Iturbide y López de Santa Anna

   Después del general Huerta, satanizado a tal punto que ya hasta simpatías despierta en diversos sectores de la población, los senadores tendrán que seguir eliminando nombres de otros muchos “traidores”, como Agustín de Iturbide, consumador de la Independencia, sí, pero feroz enemigo de los insurgentes encabezados por el padre Hidalgo y Morelos.

Continuarán luego con el “guerrero inmortal de Zempoala”, a quien alude la versión original del Himno Nacional Mexicano, es decir, Antonio López de Santa Anna, distinguido como “nuestro mejor vendedor” por haber cedido más de la mitad del territorio nacional a los primos del Norte.

Y luego Porfirio Díaz y caudillos revolucionarios

   Quizás pasen por alto a don Benito Juárez, porque a pesar del tan llevado y traído Tratado McLane-Ocampo, es más peligroso meterse con él que con cualquier otro personaje histórico de México, pero es obvio que no le perdonarán al general Porfirio Díaz haber iniciado su dictadura de más de 30 años al grito de “No reelección”.

Y ya entrados en gastos, tratarán de eliminar los nombres de escuelas, calles, monumentos, pueblos y ciudades que recuerden a los grandes caudillos revolucionarios como Venustiano Carranza, autor intelectual del asesinato de Zapata, y luego la emprenderían contra Álvaro Obregón, quien tuvo qué ver con la muerte del propio Carranza, para seguir con Plutarco Elías Calles, involucrado en el asesinato de Francisco Villa, por señalar algunos de los más ilustres. ¡Y aguas que ya vienen los aniversarios!

Y quizás acaben con políticos más recientes

   Si los legisladores logran llegar con su espada justiciera hasta esos caudillos, igual que como lo hacen con Huerta, les resultará más fácil seguir borrando de nuestra historia los nombres de otros muchos políticos más recientes, acusados también de “traidores” y de cometer infinidad de crímenes.

No, señores senadores, México jamás superará sus niveles de pobreza, de injusticia y de ignorancia mientras padezca legislaturas que lejos de preocuparse por resolver en un marco de concordia y de unidad nacional los verdaderos problemas de la gente, busquen evadir responsabilidades retomando el trillado camino de la más pura demagogia y de la estéril confrontación.

   Imagen: de Don Victoriano H. en Facebook.

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Tres gobernadores preocupados por la seguridad pública

jesus gonzalez gallo.
J. Jesús González Gallo.

   En diferentes épocas de su historia, Jalisco ha contado con gobernantes preocupados por la seguridad pública. Tres de ellos gobernaron el Estado, en sus respectivos períodos, entre 1948 y 2006. Por lo tanto, viven aún muchos ciudadanos que pueden dar testimonio de sus obras. Justo es destacar esto en momentos en que la inseguridad pública se ha convertido en la principal tragedia estatal y nacional.

   Jesús González Gallo, Flavio Romero de Velasco y Francisco Ramírez Acuña pasan a la historia como gobernadores que en su momento se preocuparon de manera especial por garantizar la seguridad de la población, que es la principal función del Estado, porque si la gente vive en sociedad, se apoya en leyes y elige a sus autoridades es precisamente porque busca garantías para trabajar y vivir en paz.

 flavio romero de velasco Flavio Romero de Velasco.

   Estos tres gobernantes tienen por supuesto diferente origen político, ya que los dos primeros surgieron del Partido Revolucionario Institucional (PRI), mientras que el tercero se formó en las filas del Partido Acción Nacional (PAN). Sin embargo, los tres son de pueblo: Yahualica, Ameca y Jamay fueron respectivamente su cuna.

   Los jóvenes sobrevivientes del período de González Gallo (1947-1953), que hoy deben ser octogenarios, recordarán sin duda cómo este ilustre gobernante combatió a la delincuencia organizada y no organizada. Un solo caso ilustra los demás: cuando recién tomó posesión de su cargo, se presentaron en su despacho de Palacio de Gobierno los ganaderos de Los Altos para pedirle reformas al Código Penal a fin de combatir el robo de ganado. “No -dijo González Gallo-, no es cambiando leyes como se combate a esos delincuentes. Otra es la solución”. ¿Cómo le hizo? Esto hay que preguntarles a los viejos ganaderos alteños. El caso fue que en poco tiempo acabó con el abigeato.

VISITA DE CORTESIA

Francisco Ramírez Acuña.

   Romero de Velasco, quien gobernó el Estado entre 1977 y 1983, vive en Guadalajara, y por fortuna en magníficas condiciones físicas y mentales, para que nos informe cómo le hizo para darle seguridad a la gente. En igual caso se  encuentra el exgobernador Ramírez Acuña (2001-2006), a punto de reintegrarse a la vida social de Jalisco, luego de su reciente renuncia a la Embajada de México en España.

  Cabe señalar que de los tres, el único que tuvo que enfrentarse a las organizaciones de derechos humanos, incluso internacionales, fue Ramírez Acuña, ya que en los tiempos de González Gallo y de Romero de Velasco no había en Jalisco ni en México leyes protectoras de estos derechos.

   En entrevista que le hice en febrero del 2000 a Ramírez Acuña, entonces precandidato del PAN al Gobierno del Estado, sobre quién había sido a su juicio el mejor gobernador en la historia de Jalisco, me respondió que no era uno, sino dos: Jesús González Gallo y Flavio Romero de Velasco.

     Curioso es que la política no los une, pero sí la historia.

    Artículo relacionado: González Gallo y Flavio Romero, ejemplos de buen gobierno: FRA.

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Causas de la inseguridad pública en México

Policías de Guadalajara. De p. El Informador en F 

   Mucho se ha especulado sobre las causas de la inseguridad pública en México, que ha llegado a límites intolerables en varios estados, entre ellos Jalisco, ya que la pérdida de vidas humanas en lo que va del siglo XXI supera la de las peores tragedias registradas en diferentes épocas de la historia.

¿Es la pobreza la que eleva la estadística criminal?

   Para algunos, el incremento de la estadística criminal, especialmente de homicidios y asaltos a mano armada, tiene que ver con la pobreza y la marginación social, es decir, que el hambre obliga a la gente de más bajos ingresos a delinquir. Sin embargo, se ha demostrado que esto no es verdad, al encontrarse con frecuencia índices de criminalidad iguales o mayores en clases medias y altas.

¿Influye la pérdida de valores tradicionales?

   Otros investigadores opinan que la pérdida de valores tradicionales, la descomposición social, la desintegración familiar, son causa determinante del aumento de la delincuencia, ya que al perderse el respeto a todo tipo de autoridad, tanto en la familia como en la sociedad, se propicia la multiplicación de actos ilícitos.

¿Acaso tiene que ver la ineptitud de las autoridades?

    Desde luego hay quienes culpan de la inseguridad a las autoridades de todos los niveles, municipales, estatales y federales, por considerar que el gobierno incumple su obligación fundamental de brindar protección a la sociedad y de mantener la tranquilidad y la paz pública.

   Y además hay quienes con sobrada razón hacen responsable del aumento de los delitos a la corrupción y deficiencias en la procuración y administración de justicia y del sistema penitenciario, cuyos vicios propician el alto índice de impunidad, que a su vez alienta a los delincuentes a seguir cometiendo toda clase de desmanes.

Seguridad y derechos humanos son compatibles

     Desde que México logró su independencia y aún durante la época virreinal la delincuencia figuró siempre entre los principales problemas sociales, y cada gobierno lo enfrentó a su manera, de acuerdo a las circunstancias. Así por ejemplo, el general Porfirio Díaz utilizó mano dura para limpiar de asesinos y ladrones los caminos, las ciudades y los pueblos.

   Sin embargo, en aquel tiempo –fines del siglo XIX y principios del XX- no existían las leyes de protección de los derechos humanos. Hoy las autoridades ponen por encima de la seguridad los derechos de las personas, que incluyen a los propios delincuentes, y es aquí donde empiezan los problemas, porque pareciera que derechos humanos y seguridad pública son incompatibles: lo cierto es que pueden coexistir, sólo que para ello hace falta saber gobernar.

Imagen: El Informador en Facebook.

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Javier Medina Loera: 50 años de periodista

   Semblanza que con motivo de mis 50 años de periodista escribió en el semanario Conciencia Pública, de Guadalajara, Jal., el estimado colega y amigo José María Pulido, el 28 de septiembre de 2013.

Javier Medina Loera. Gallardo.

Por José María Pulido —-

   -En 1991 el Gobierno de la República le otorgó el Premio Nacional de Periodismo, en el género de Reportaje, por su trabajo relacionado con el Lago de Chapala, puede leerse en su carta de presentación.

   -En 1995 Javier Medina fue consejero fundador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, donde asegura que su primer presidente, Carlos Hidalgo Riestra, ya fallecido, nos enseñó mucho, “teníamos sesiones periódicas y ahí aprendí lo poco que sé al respecto de los derechos humanos”.

  -Entre sus motivos para presumir, además del mencionado Premio Nacional de Periodismo en 1991, el Premio Jalisco al Comunicador Social en 1992, el Premio Despertador Americano 2001.

   Con la experiencia de 50 años en el oficio a cuestas, Javier Medina Loera cambió el periodismo impreso por el periodismo digital porque, como los viejos decían: Una vez probado el olor a tinta (de las rotativas) imposible abandonarlo. Su nombre está íntimamente ligado al periódico más viejo de Guadalajara: El Informador, y no se puede pensar en el uno sin el otro.

   Pero Javier Medina no es viejo, simplemente comenzó pronto: A los 16 años hacía sus pininos como redactor el periódico de la Escuela Federal por Cooperación número 1, en Guadalajara, a donde llegó un año después de Temastián, “un pueblo muy pequeño que está en el norte de Jalisco, municipio de Totatiche, cerca de Colotlán” y más conocido por su veneración a El Señor de Los Rayos.

   “Ya me gustaba escribir desde antes, pero al año siguiente entré a El informador, en 1964, y ya sabía escribir en máquina y más o menos le entendía a la gramática. Desde niño me gustó escribir, participaba en los cursos de composición de la escuela.

   “Salíamos a algún paseo, de día de campo, y nos decía el maestro que hiciéramos una composición. Ahí empezaron los primeros reportajes que al maestro le gustaban mucho, siempre me ponía en primer lugar porque decía ‘este muchacho sí sabe escribir’, les decía a todos y me empezó a gustar porque yo decía ‘algo vio el maestro’ y entonces pensé que podía ser periodista”.

   Así se lo platicaba hace unos días Javier Medina a Leonardo Schwebel en el programa El Tintero, que transmite por el canal ocho.

   Su relación con El Informador es más estrecha y de más años, como la de muchas familias arraigadas de Guadalajara.

   “Leía mucho desde que estaba en mi pueblo, historietas, lo que caía en mis manos, clásicos, todo lo que llegaba y de los periódicos recibíamos tres periódicos, El Informador, El Occidental y La Opinión de Los Ángeles, por correo, algunos con un mes de retraso”, recuerda.

   Llegaban a la tienda de abarrotes de Temastián, “donde mi papá los utilizaba para hacer cucuruchos para poner el frijol, el maíz o el detergente. El utilizaba esos periódicos para eso pero antes de que los rompiera yo los leía”.

   De esos tiempos comenzó a mandar cartas a periodistas de México y de Guadalajara, “cuando llegué aquí ya traía cierta inclinación”, tanta, que completó 46 años en el periódico El Informador, de 1964 al año 2006, cuando “me jubilé, pero me jubilé de ir, de los horarios, de la obligación de ir al periódico, porque jubilado de periodista no, no se puede, hoy escribo más”.

   Desde otra trinchera, ajustado a los tiempos, Javier Medina no deja de ser periodista con 50 años de ejercicio, cuyo futuro lo ve en línea y actualmente “alimenta” una página electrónica y tres blogs.

   En 1991 el Gobierno de la República le otorgó el Premio Nacional de Periodismo, en el género de Reportaje, por su trabajo relacionado con el Lago de Chapala, puede leerse en su carta de presentación.

   “Me atraen los temas históricos (especialmente biográficos), económicos, políticos y sociales en general, con atención a las costumbres y tradiciones de los pueblos. Actualmente soy consejero editorial de la Gaceta Mercantil, órgano de la Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara, así como de la revista Portada de México”, dice la página de su presentación.

   Ha publicado varios libros, entre ellos “Visión de libertad” (2010), conmemorativo del Bicentenario de la Abolición de la Esclavitud en México; “La Virgen de Zapopan, imagen sin fronteras” (2008), y trabaja en la edición de “Los últimos arrieros”, sobre la etapa final de la arriería en el occidente de México.

  También es colaborador de http://suite101.net, una de las principales empresas de periodismo digital en el mundo.

   En 1995 Javier Medina fue consejero fundador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, donde asegura que su primer presidente, Carlos Hidalgo Riestra, ya fallecido, nos enseñó mucho, “teníamos sesiones periódicas y ahí aprendí lo poco que sé al respecto de los derechos humanos”.

   Entre sus motivos para presumir, además del mencionado Premio Nacional de Periodismo en 1991, el Premio Jalisco al Comunicador Social en 1992, el Premio Despertador Americano 2001.

   Su esposa y sus tres hijos aparecen en el mismo renglón.

FUTURO EN LÍNEA

   El sitio de Javier Medina lleva su nombre, con el respectivo punto com, pero además cuenta con tres blogs.

   Uno de ellos es Arrieros de México, “debido a mi origen, me gustó mucho siempre la arriería. Durante más de 10 años cubrí las fuentes agropecuarias para el periódico, fui muchas veces a Temastián y sigo yendo. De ahí me nació la idea porque creo que tenemos una deuda con ellos, si tú ves los libros de historia de México, le dedican si acaso una cuantas líneas a los arrieros.

   Javier Medina liga la plática sin pregunta de por medio.

   “Los arrieros abastecían a las ciudades con productos del pueblo y al pueblo con productos de la ciudad. Era un trabajo al que no se le dio importancia, porque los arrieros eran modestos, decían que eran ignorantes, y no, un arriero sabe leer y escribir. Cuenta el mundo, los caminos, tienen mucha sabiduría y mientras más los investigo, porque tengo más de 30 años estudiándolos, mientras más los investigo más los admiro”, le decía a Leonardo Schwebel.

   Otro de sus blogs tiene que ver con su medio siglo de periodista y que abrió con motivo de este aniversario, “es sobre información general, con un artículo por semana con diferentes noticias de actualidad”, define.

   Un tercero es de reportajes y entrevistas, “donde estoy centrando lo que considero los mejores trabajos de estos 50 años. Estoy entresacando los más importantes, por ejemplo acabo de publicar uno sobre ‘Guadalajara, paraíso de carteristas’ porque creo que es lo mismo, la delincuencia de los años 70, nada más cambiaron los nombres, las malas mañas siguieron en lo mismo”.

   A los tres blogs se llega directamente por la página electrónica que lleva su nombre: http://javiermedinaloera.com/mediosiglodeperiodista/

   Su experiencia lo lleva a considerar que en Guadalajara “estamos viviendo la peor época en materia de seguridad pública, de toda la historia de Guadalajara, este siglo es la catástrofe: Nada más compara todo el escándalo que se hizo con el 22 de abril, en 1992 cuando ocurrieron las explosiones, fueron más de 200 los muertos, pero todavía no se nos olvida aquella tragedia. Yo pregunto ahora ¿cuántos muertos llevamos en este año nada más por la delincuencia? Más de mil en Jalisco y la gente no dice nada, es una sociedad muy tolerante, y es terrible que nos acostumbremos”.

   Puntualiza. Hoy los asaltantes “son mucho más numerosos; dos: Son más agresivos y, tercero son más descarados”.

   Con 50 años de experiencia periodística, sin jubilarse nunca, pocos pueden hacer un comparativo así con el respaldo de su trabajo.

 

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