Santo que no es visto, no es adorado

Miguel Alemán Valdés. Wikipedia.

Miguel Alemán Valdés.

   Durante todo este año surgirán, hasta de la sepultura si pudieran, infinidad de políticos en busca de posiciones para el 2015, año de renovación de las cámaras federal y local y de los ayuntamientos. Conscientes de que santo que no es visto, no es adorado, todos ellos aprovecharán cualquier oportunidad para darse a conocer ante los electores.

   En efecto, una de las principales condiciones de éxito electoral es que los aspirantes a cargos de elección popular estén bien posicionados, es decir, que sean conocidos por la población, pero muchos de ellos ignoran –porque no les importa–, que no basta ser conocidos, sino bien conocidos por sus buenas obras, no por las tropelías o latrocinios realizados.

   Lo anterior, para que no les suceda lo que al general Manuel Jasso, político jalisciense de larga carrera, quien durante el gobierno de Miguel Alemán Valdés en Veracruz (1936-1939), siempre se mostró renuente a acatar sus órdenes, si a éstas no les daba el visto bueno el general Cándido Aguilar, quien había sido su jefe.

   Pero un día, en 1940, Alemán fue nombrado secretario de Gobernación, y el general Jasso trató de entrevistarse con él. Obviamente, el ministro se negó a recibirlo, pues no olvidaba los desaires que le hizo en Veracruz. Jasso insistió una y otra vez,  por diferentes conductos, para que Alemán lo recibiera, pero éste lo ignoró.

   Durante varias semanas, Jasso acudió día tras día al despacho del ministro, hasta hacerse popular en la antesala, y ocurrió que un sábado, Alemán necesitaba una persona capaz y activa para una importante comisión urgente, y al preguntar cuál de los funcionarios se encontraba en la oficina le dijeron que ninguno. Pidió entonces que vieran si había alguien en la antesala, y le respondieron que el único que estaba era el general Jasso.

  “Pues díganle que pase”, contestó Alemán, y fue así como este porfiado político se subió de nuevo al tren.

   Es claro, entonces, que para tener éxito en política no basta con ser conocido, sino bien conocido, a menos que, por azares del destino, acabe siendo pieza clave en una situación desesperada.

   ¡Cómo iba a imaginar el general Jasso, cuando desobedecía las órdenes de Alemán, que éste llegaría a ser más tarde Presidente de la República!

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Perspectivas del PRI para 2015

   Este es el texto de la plática que sostuve el 23 de los corrientes en la Mesa de Análisis y Prospectiva Política 2015, organizada por la Fundación Colosio, en el Auditorio “Plutarco Elías Calles” del PRI Jalisco, ante líderes de los diversos sectores de este partido, donde dije, entre otras cosas, que cualquier estrategia de seguridad pública que no cuente con apoyo y sustento popular está condenada al fracaso.

   JAVIER MEDINA LOERA

foto pri

 De izquierda a derecha, Hugo Contreras Zepeda, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Diego Petersen Farah, Javier Medina Loera y Leonardo Schwebel.

 Empecemos por recordar que en 2012, la gente, cansada del PAN que gobernó 18 años en Jalisco y 12 en México, decidió darle una nueva oportunidad al PRI, con la esperanza de que no volviera a cometer los errores del pasado, cuando gobernó 70 años consecutivos.

  Las razones electorales que pesaron en 2012 son bien conocidas: el PAN no cumplió muchas de sus promesas y expectativas de honestidad, seguridad, empleo, etcétera, y recibió el voto de castigo, con su consecuente derrota electoral en México y en Jalisco.

   A su vez, el PRI volvió al poder, no porque sus candidatos en general fueran muy buenos, sino porque no había otra opción en el escenario electoral. La izquierda, fragmentada y errática, como siempre, no ofrecía suficientes garantías.

El desencanto

   ¿Qué ha sucedido con el retorno del PRI? Quizás todavía sea pronto para hacer balances, pero luego de un año en el poder, cuando debía haber ya muestras claras y contundentes de buen ejercicio de gobierno, hemos de admitir que algo se ha hecho, aunque lejos, muy lejos todavía, de lo necesario.

   A nivel federal hay ciertamente cambios estructurales que permiten augurar tiempos mejores en materia laboral, educativa y energética, principalmente, pero tales mejoras podrán verse a largo plazo, quizás a fines del sexenio;  difícilmente influirán en las elecciones intermedias de 2015. Mientras tales cambios no se reflejen en el bolsillo, en la vida cotidiana, la gente no los apreciará e incluso los combatirá.

   Por otra parte, problemas muy serios, como el de la inseguridad pública, que rebasan sin duda a la misma autoridad, aumentan el desencanto de la población, máxime si tampoco se ven acciones firmes en contra de la corrupción manifestada en diversos órdenes de gobierno. Recordemos que inseguridad y corrupción casi siempre caminan de la mano.

   Además, la injusticia, la impunidad, el deterioro ambiental, el desempleo, vienen a configurar un cuadro lamentable del que se hace responsable a las autoridades, aunque en muchos casos también seamos copartícipes los ciudadanos.

   Por lo tanto, es claro que de nueva cuenta, como ocurrió en 2012, las expectativas, alentadas por las promesas de campaña, rebasaron con mucho lo que en la práctica se ha hecho o puede hacerse, y esto, naturalmente, tiene consecuencias.

Agenda pendiente

   A nivel nacional urge garantizar la paz y la tranquilidad pública. Sin paz no puede haber avance alguno. El caso de Michoacán, mal manejado desde mi punto de vista, sin el suficiente conocimiento de la realidad histórica de ese Estado y del país, es preocupante. Ahí no sólo están en riesgo las elecciones del 2015, sino la gobernabilidad regional y nacional. Además, se supone que brindar seguridad a la población es la primera obligación del Estado.

   Tanto en el siglo XIX como en el XX la Historia de México ofrece ejemplos muy claros de cómo la autoridad, con el apoyo de los pueblos, pudo restablecer la paz y el Estado de Derecho en momentos en que la sociedad se vio agobiada por el bandolerismo.

   Me viene a la memoria lo ocurrido en 1917 en la Zona Huichola, cuando luego de la derrota sufrida por la División del Norte en los famosos combates de Celaya, miles de villistas se refugiaron en las serranías y barrancas, entre ellas esa parte de Jalisco, agobiando a los indígenas con toda clase de abusos y latrocinios. Esto obligó al Gobierno federal a apoyarse en las Defensas Sociales de los pueblos para pacificar las regiones, lo que logró con éxito.

   En base a esas experiencias, me queda claro que cualquier estrategia de seguridad pública sólo puede tener éxito si cuenta con apoyo y sustento popular.

   Aunado a la inseguridad nacional, en Jalisco persisten problemas graves, por falta de obras y acciones gubernamentales y municipales, tanto en el caso del abasto de agua como del transporte colectivo, la preservación de Chapala y el deterioro ambiental, entre otros.

   En muchos municipios preocupa además el burocratismo, la ausencia de obra y la falta de atención a servicios públicos fundamentales.

Los próximos meses

   Faltan 17 meses para las elecciones intermedias de 2015 y las perspectivas, hasta el momento, no son halagadoras para el PRI y probablemente para ningún partido. La gente se ha dado cuenta de que los partidos, con sus alianzas y complicidades muchas veces inconfesables, no son garantía de un buen sistema de gobierno. Para no ir tan lejos, el despilfarro que con la mayor impunidad sufre el Congreso de Jalisco es claro ejemplo de ello.

   No hay ideología, no hay credo político, no hay compromiso social. Los diputados se han ido muchas veces por la libre, atendiendo a intereses personales, y con frecuencia les tiene sin cuidado lo que la gente diga. Con las famosas Casas de Enlace llegaron al grado de querer gastar a manos llenas sin rendirle cuentas a nadie. Menos mal que finalmente rectificaron, pero el mal está hecho.

  Algunos podrán decir: “Bueno, a la gente se le olvida todo. Con buenas campañas, con un buen discurso, nos mantendremos…”

El nuevo periodismo

   Sin embargo, para las elecciones de 2015, aparte de que hay la experiencia de 2012, de que la gente rechaza a los partidos que prometen y no cumplen, ha surgido una nueva circunstancia histórica, sin duda determinante:

   Más de la mitad de los mexicanos se comunican ya por Internet, aumentando 10% anual su incorporación a la Red. Los medios, y con ellos la forma de hacer periodismo, han cambiado radicalmente. Con Internet, los blogs y las redes sociales, el periodismo ya no es el de antes y nunca más lo será; el monólogo de los medios tradicionales ha pasado a la historia; al periodista que no esté dispuesto a dialogar con sus lectores, sus audiencias, quizás le convenga dedicarse a otra cosa. Los periodistas hemos pasado del monólogo al diálogo, al escrutinio inmediato de las ideas.

   Esto impacta a muchas actividades, entre ellas a la política. Hoy vivimos en casa de cristal; nadie puede estar seguro de que sus actos permanecerán ocultos. Cualquiera, entre el público, estará dispuesto a revelar lo que le parezca extraño o interesante. Ya no hay 20 o 50 comunicadores de quienes cuidarse, como fue el estilo tradicional, sino millones, y éstos pueden aparecer a cualquier hora y en cualquier sitio, por muy seguro que parezca. Vean ustedes lo que les ha pasado ya a muchos personajes sorprendidos por grabaciones ocultas. Cuidarse de lo que puedan grabar y comunicar millones de personas es ya imposible. La democratización de los medios es absoluta e irreversible.

Hoy cuentan los hechos

   Como resultado de lo anterior, en esta época de cristal, el discurso, que antes era esencial, ahora cuenta menos: a las palabras se las lleva el viento, las promesas incumplidas ya no funcionan como arma electoral. ¡Pobre del candidato que en las próximas campañas vuelva a prometer lo que no cumplieron sus antecesores! Se expone a lo peor. Ahora cuentan los hechos, lo que se ve, lo que se demuestra.

   Por eso, el gobierno, en sus tres niveles, está obligado, hoy más que nunca, a cumplir en los hechos, a realizar al pie de la letra las obras y acciones prometidas en las últimas campañas. Si esto no es así, no tiene caso salir a buscar votos. Los únicos que podrían cosechar algo, explotando el descontento público, son los de la oposición, que recibirán siempre con agrado los errores del régimen.

   Y para que hablen los hechos, condición indispensable para retener el poder, es preciso obligar a los gobernantes a que cumplan sus compromisos electorales. No hay vuelta de hoja. ¿Pero quién los va a obligar?, ¿la oposición?, ¿los grupos de presión?, ¿la espontánea actitud de la gente, cansada de la injusticias, como en Michoacán? No, el partido que los llevó al poder es el único que puede hacer entender al funcionario, al senador, al diputado, al regidor, que debe rectificar su conducta.

   Para ello, el partido necesita no sólo deslindarse totalmente de las corruptelas y de la ineptitud de cualquier político o funcionario público, sea del partido que sea, sino también, presionar por todos los medios a su alcance para que los hombres del poder rectifiquen el rumbo, tanto a nivel nacional como en Jalisco y sus municipios.

   Sé que esto se aparta de la política tradicional, de disciplina, de sumisión, de obediencia incondicional al gobernante en turno, pero no veo otra alternativa. La tecnología de la comunicación, el desarrollo social, imponen nuevos estilos de vida, y de acuerdo con ellos, tenemos que asumir nuevas responsabilidades si es que hemos de seguir jugando el juego de la democracia.

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Michoacán: El espíritu de Tata Vasco

Tata Vasco. Wikipedia

Vasco de Quiroga, primer obispo de Michoacán.

   A quienes sólo han tenido noticia del Michoacán violento, agobiado por la delincuencia, la injusticia, la ineptitud y la corrupción, conviene recordarles que no siempre fue así: hubo tiempos mejores en esas tierras, donde el trabajo organizado, en un ambiente de paz y armonía, marcaba el progreso de la sociedad.

   Época extraordinaria fue el siglo XVI, cuando luego de la Conquista, cuyos excesos provocaron la rebelión indígena, llegó ahí uno de los hombres más progresistas, rectos y generosos de la historia, el obispo Vasco de Quiroga, quien con paternal amor a los vencidos no sólo pacificó la región, sino que entre 1531 y 1565, año en que murió, realizó una fecunda labor de organización económica y social sin paralelo en el país.

   La industria, la agricultura, la instrucción pública y la beneficencia le deben a Tata Vasco, como le llamaban los indios, gran parte del impulso que perduró por siglos.

   Inspirado en La Utopía de Tomás Moro, Vasco de Quiroga realizó en Michoacán el pensamiento de la fraternidad, del mutuo auxilio, de la educación civil y religiosa, de la organización del trabajo en común y de la extinción del pauperismo y la mendicidad. En su tiempo, nadie tenía derecho a lo superfluo, pero nadie podía carecer de lo necesario.

   Al que tenía mala conducta se le arrojaba de la comunidad, y no se consentían pleitos ni litigios, sino que todas las cuestiones se resolvían o arreglaban amigablemente por los principales y regidores.

   Buscando no sólo la cultura sino la unión entre los pueblos de Michoacán, y que unos necesitasen siempre de la industria de los otros, sin hacerse ruinosas competencias, don Vasco estableció talleres de artesanías en todas las comunidades, especializándolas en determinados artículos, muchos de los cuales aún se elaboran, como las guitarras de Paracho, el cobre de Santa Clara, sombreros y redes de Jarácuaro, lacas en Quiroga y Uruapan, y muchos otros.

   En materia agrícola, fue él quien sembró la primera planta de plátano, traída de Santo Domingo.

   Ojalá que el generoso espíritu de Tata Vasco ayude a devolver la paz y la fraternidad a este querido Estado.

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El poder de un grano de trigo

 Trigo. Wikipedia

   La historia está llena de ejemplos sobre cómo una cosa pequeña y aparentemente insignificante, en manos de una persona inteligente y trabajadora, puede rendir con el tiempo fabulosos frutos.

   Así lo muestra el caso del grano de trigo que el capitán español Hernán Cortés, viviendo en Coyoacán, encontró en un saquito de arroz que le envió como regalo un amigo suyo de Cuba, poco después de la conquista de México, en 1521.

   Andrés de Tapia –antiguo caballerizo del almirante Cristóbal Colón- narra que Cortés, quien desde hacía mucho tiempo no había comido arroz, pese a ser uno de sus platillos favoritos, se puso muy contento al recibir aquel saquito, que luego vació sobre la mesa, acariciando con sus manos lo que ya en ese momento saboreaba como su cena para esa noche.

   Estando en ese ejercicio, encontró entre los blancos y duros granos de arroz, uno de trigo, y luego otro y otro hasta completar tres.

   Pronto comprendió el Marqués del Valle que esos tres granitos de trigo eran los primeros que llegaban a la Nueva España, por lo que mandó llamar al negro Ibarrondo, uno de sus criados a quien le reconocía buena mano para las plantas, y le ordenó sembrarlos en el mejor lugar y con el mayor cuidado.

   De esa siembra nació solamente una planta, y buscando luego los otros dos granitos los encontraron podridos. Sin embargo, de esa planta salieron 47 espigas de trigo, que luego produjeron tanta abundancia que 18 años después, en 1539, podía conseguirse trigo en el país “a menos de un real la hanega”.

   Asombra saber que en tan poco tiempo un solo grano de trigo abasteció de pan, y lo sigue haciendo, a todo México.

   En conclusión, al conquistador Hernán Cortés se le puede acusar de graves errores, sin duda condenables, pero esta sola anécdota del  grano de trigo lo revela como un personaje instruido, diligente y consciente de su realidad histórica.

   ¡Cuántas cosas maravillosas pudieran realizarse en este país con actitudes más positivas! Todo es cuestión de sembrar y de sembrar bien…

   Artículo relacionado: La crisis del campo mexicano.

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La lectura favorece el desarrollo de la comunidad

libros foto

   Entre los muchos beneficios que aporta la lectura, hay uno muy importante, que es el desarrollo social, o sea, al adquirir el hábito de leer, no solamente logramos conocimientos que nos ayudan a mejorar como individuos, sino que al mismo tiempo, gracias a estos mismos conocimientos, al relacionarnos con las demás personas, contribuimos al desarrollo social, es decir, al progreso de la comunidad.

   Todos y cada uno de nosotros hemos sido testigos, y probablemente hasta  nos hemos beneficiado, de cómo un maestro, un médico, un ingeniero, un sacerdote –cualquiera que muestre mayores conocimientos dentro de una comunidad–, muy pronto se convierte en consejero obligado de mucha gente que acude a él para pedirle orientación sobre tal o cual asunto, aunque no sea del área o especialidad que maneja.

   Lo anterior se debe a que el maestro, el médico, el sacerdote y gente de otras muchas profesiones y oficios se han preocupado por conocer, a través de la lectura, cosas que van más allá de su oficio o profesión, es decir, todo aquello que entendemos como cultura general, que luego nos permite comprender y resolver sobre asuntos de distinta naturaleza, no solamente del trabajo que desempeñamos.

Líder obrero convertido en consejero matrimonial

   Un destacado líder obrero de Jalisco, don Heliodoro Hernández Loza, me comentó en una ocasión que gran parte de su tiempo, cuando estaba en la oficina, lo ocupaba en darles consejos a los trabajadores que iban a plantearle cualquier problema, ya no de trabajo o sindicales, que era su principal obligación, sino también personales, familiares y hasta de novios que pretendían casarse.

   Comprenderemos entonces que, aparte de relajarnos con la lectura, de entretenernos sanamente, de informarnos sobre cualquier tema, de despertar nuestra imaginación y agilizar la mente, obtenemos conocimientos que nos mantendrán actualizados en nuestro oficio o profesión y también nos permitirán ayudar de alguna manera a nuestros semejantes, convirtiéndonos en impulsores de la comunidad.

La lectura conduce también al éxito profesional

   Y esto tiene naturalmente sus recompensas: Resulta que la lectura, al enriquecer los temas de conversación, facilita nuestras relaciones con los demás, quienes seguramente se beneficiarán también de lo que hayamos aprendido, y con ello, querámoslo o no, estaremos cultivando el éxito profesional. Está demostrado que la lectura favorece el sentimiento de pertenencia a un grupo, lo cual mejora el estado de ánimo y la satisfacción de servir y de vivir.

   En una ocasión se investigaron los hábitos y actividades de 20 mil jóvenes estudiantes y se encontró que aquéllos que leían más durante su adolescencia, alcanzaron a la vuelta de unos años el mayor éxito profesional, o sea, que ni el deporte ni el cine lograron tener mejor resultado en el bienestar económico y social de estos jóvenes que el obtenido por la lectura.

   Por lo tanto, amigos lectores, sigan leyendo con entusiasmo sobre los temas que más les agraden y conviértanse en promotores de su comunidad.

   Artículo relacionado: Aprendamos a leer en Internet.

 

 

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Rodeados de “tlacuaches”

   Fue el popular político, escritor y diplomático veracruzano César Garizurieta (1905-1961), mejor conocido como “El Tlacuache”, quien hace más de medio siglo popularizó, entre otras, aquella famosa frase: “Vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”.

   Tal y como andan hoy las cosas en México, donde muchos de los que tienen acceso a los presupuestos públicos, viven como reyes, sin rendir cuentas a nadie, mientras la inmensa mayoría de la gente sufre de veras para poder alimentarse, curarse y vestirse, y además para pagar los agobiantes impuestos, comprende uno la singular sabiduría de aquel ingenioso personaje.

Corrupción y cinismo

   “El Tlacuache”, a quien también se le atribuye la frase: “A mí no me den, nomás pónganme donde hay”, vivió siempre de los puestos públicos. Hizo de la política su modo de vida. Entre las anécdotas que de él se cuentan, hay una que se hizo bastante popular cuando ocupó la Oficialía Mayor del Departamento Agrario, del que era jefe el ingeniero Cástulo Villaseñor.

   Cierto día le informaron al Presidente de la República que Garizurieta faltaba mucho a su oficina, que se la pasaba tomando café, conversando con sus amigos o asistiendo a reuniones de intelectuales.

   Se dice que el Ejecutivo llamó a “El Tlacuache” y le comunicó lo que de él se decía. Éste no negó la acusación, por lo contrario la justificó así: “Efectivamente, señor Presidente, lo que le han informado a usted es cierto; pero dígame, señor, si todos vamos a estar trabajando como desesperados, entonces ¿quién es el que va a pensar?

Pensar sí, pero no sólo en beneficio personal

   Y yo agregaría: está bien que piensen los funcionarios y políticos, pero no sólo en su beneficio personal, sino también en las necesidades y exigencias de la gente, porque el tiempo para recomponer esta sociedad se agota…

   “Para despreciar el sufrimiento, estar siempre contento y no asombrarse de nada, hay que haber caído muy bajo…”, apuntaba el escritor ruso Anton Chéjov a finales del siglo XIX, cuando al observar la injusticia social de su tiempo, presagiaba ya la gran revolución proletaria que sacudió a su país y al mundo en 1917.

   Artículo relacionado: La hora de los mercachifles.

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