El Libro del Destino

Libro de fuego

   En uno de sus famosos cuentos, el escritor y filósofo francés Voltaire habla de un viejo ermitaño que poseía lo que todos quisiéramos tener, El Libro del Destino, que en un extraño lenguaje revelaba la suerte de cada uno de los seres humanos habidos y por haber en este mundo.

   Al encontrar a este ermitaño tan concentrado en su libro, el sabio Zadig le hizo una profunda reverencia y le preguntó qué leía. El ermitaño le mostró el libro y lo invitó a leer, pero Zadig, aunque estaba instruido en muchas lenguas, no pudo descifrarlo. Total, se hicieron amigos y emprendieron un viaje juntos.

   En el camino el ermitaño hablaba del destino, la justicia, la moral, el sumo bien, la debilidad humana, los vicios y las virtudes con tan viva y conmovedora elocuencia que Zadig se sintió arrastrado hacia aquella persona por una fuerza irresistible.

   Una tarde los dos viajeros llegaron a una casa agradablemente construida, pero sencilla. El dueño era un filósofo retirado del mundo que cultivaba en paz la sabiduría y la virtud, y que, sin embargo, no se aburría. Se había complacido en construirse aquel retiro, donde recibía a los extranjeros con una nobleza que nada tenía de ostentación. Él mismo atendió de maravilla a sus huéspedes. Zadig, sobre todo, sintió mucha estima y admiración por un hombre tan agradable.

   En la madrugada del día siguiente, el ermitaño le dijo a Zadig: Es preciso partir, pero antes quiero dejar a este hombre un testimonio de mi aprecio. Y diciendo esto, tomó una antorcha y prendió fuego a la casa.

   Espantado, Zadig quiso impedirle que cometiese tan horrible acción, pero pronto la casa quedó presa de las llamas; el ermitaño, que se hallaba ya bastante lejos con su compañero, la veía arder tranquilamente.

   Zadig estuvo a punto de llenar de injurias al reverendo padre, pero se contuvo, y entonces el ermitaño le dijo:

   Las cosas de este mundo no marchan como las desean los sabios. No es casualidad que esa casa se queme. Sabed que bajo sus ruinas, el dueño ha encontrado un inmenso tesoro. La casualidad no existe, todo es prueba o castigo, recompensa o previsión.

Share Button

Zona de desastre, un bálsamo para los dolientes

 Por el periodista y poeta Eduardo Corona

Portada de Zona de Desastre

 En Zona de desastre la geografía es distinta y distante, pero el denominador es común: La violencia en espiral, un rosario de muertes, un mar de cruces, terrorismo, corrupción,  una lápida de dolor que ahoga, sofoca y deja heridas a millares de familias devastadas… y donde se divisa un océano de impunidad, por el silencio y la complicidad de las autoridades.

   En Zona de desastre, el autor, Carlos Enrigue, alza la voz al cielo clamando justicia; suplica al todopoderoso por el silencio de los inocentes que, bajo una fosa común o con nombre y apellido, la sombra del terror cegó sus vidas, algunos  por  “accidente” al haber estado  en la hora y lugar “equivocados”, o por causa del odio, la venganza y la maldad humana.

   Qué importa si las víctimas vieron la luz en América o Europa, Asia o África, si fue en la Perla Tapatía o la capital del país, si en la madre patria o en la ciudad de los rascacielos, en la tierra de los faraones o a lo largo y ancho del territorio mexicano.

   La sensibilidad del autor, el corazón generoso, la plegaria por la vida, la defensa de los derechos humanos, la libertad de expresión, el amor y la pasión por la poesía, la solidaridad por el prójimo, por la mujer, aflora en esta diminuta (69 páginas) pero estupenda  obra dividida en seis capítulos, producida por ediciones El Viaje, 2013, de la colección Caníbal.

   En la compilación acuciosa  (primera zona, Guadalajara, agosto ,1973) Carlos Enrigue denuncia: “Mataron a Ignacio, lo mató la intolerancia”, y en el segundo episodio (Gasteiz, Euskadi, España, 13 junio 1997) sentencia: “Hay veces en que los políticos tienen que callar para que hable el pueblo”.

   Regresa a tierras sureñas mexicanas en el tercer capítulo para recordar Acteal, Chiapas, 1997, dejando en claro que a las 45 víctimas, indígenas, “los mataron porque sus voces estaban subiendo… hablaban con Dios porque sabían que Él es el único que quiere oír…”

   Luego, al reseñar el film de terror y horror de las Torres Gemelas de Nueva York, condena los hechos y enfatiza: “Manhatan ha sido herida y sangra a causa de la sinrazón… El imperio quiso hacernos partícipes de su inédito sufrimiento, de esta jornada de crueldad sin sentido y sin razón… pero los muertos lloraban y reían como tú y como yo; eran madres, padres, hijos..”

   En Sangra Madrid (quinto episodio, 11 marzo 2014) se cuestiona cuándo ha empezado la guerra en Atocha, y ante la respuesta silenciosa vuelve a preguntarse: “Entonces qué es ese sonido con esos hierros retorcidos, ese acercarse de trenes a la muerte…..

   Yfinalmente, en (sexta zona, 50 mil muertos, México 2011), la crueldad dibuja su rostro dejando la huella a lo largo y ancho del territorio, “una fábrica de cruces… (a causa de) la maldad de los delincuentes (que) es innegable y reprobable y “muchos no se enterarán de cómo murieron, salían de estudiar o bailaban…”

   Luego, el autor se conduele con todas las atrocidades del mundo y lamenta: “hay días en que la tristeza nos agrede… Me entristece saber que hay gentes cuya vida tiene cargas adicionales”. Y confía en que, pese a ello, “no podemos perder la esperanza porque dejaríamos de estar vivos”.

   Y al enarbolar la bandera de la esperanza, comparte con todos: “La Marcha por la paz será en silencio porque hay tanto que gritar que de hacerlo quedaríamos mudos y el gobierno tiene muy sensibles los oídos.

   “Esperemos que el estruendo del silencio sea tan bullicioso… que entierre las armas y pueda después brillar la luz y permitir que la palabra pueda sonar, primero como un susurro y luego como un grito que no pueda contenerse, que no deba contenerse, porque entonces éste habrá abierto los oídos a los sordos”.

   Zona de desastre, un libro que denuncia la injusticia, la corrupción, que defiende y lucha por la vida, y que es un bálsamo para los dolientes, porque se conmueve por la tragedia, el llanto, la herida, el sufrimiento, la muerte, y la cruz que día con día todos vivimos.

Share Button

Bibliotecas públicas

lector

   A diferencia de la biblioteca familiar o privada, la biblioteca pública, como su nombre indica, presta servicios a cualquier persona, sin límite de edad o condición económica y social.

   Las bibliotecas públicas están generalmente a cargo de autoridades federales, estatales o municipales con el ánimo de que todos los habitantes de la comunidad se beneficien de las mismas en forma gratuita.

   De acuerdo con el último censo, en México contamos con siete mil 296 bibliotecas públicas, para 112 millones 322 mil 757 habitantes, lo que nos da un promedio de una biblioteca por cada 15 mil 395 mexicanos, o sea, que todavía estamos muy por abajo de las recomendaciones internacionales, pues de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lo ideal es que exista una biblioteca por cada siete mil habitantes.

   Pero esta grave carencia es parte de lo mismo, es decir, del desinterés general por la lectura; somos un pueblo acostumbrado a leer poco, y no vamos a cambiar de la noche a la mañana; nos esperan muchos años de esfuerzo continuo para que la gente se acostumbre a la lectura, que como ya hemos dicho, es fuente de conocimiento y de progreso en todos los órdenes, tanto en el aspecto personal como familiar y comunitario.

   La Red Nacional de Bibliotecas Públicas busca garantizar a todos los mexicanos el acceso libre y gratuito a las fuentes del conocimiento escrito, y tiene como objetivo establecer por lo menos una biblioteca en municipios mayores de 30 mil habitantes. Lo ideal es que opere una biblioteca por lo menos en cada cabecera municipal y en sus correspondientes delegaciones.

   Se trata de que cada comunidad mexicana cuente con un centro de lectura que atienda las necesidades de la población, de acuerdo a sus circunstancias históricas, geográficas, culturales, económicas, sociales, etcétera.

   Cada biblioteca pública está diseñada para dar servicios básicos de préstamo interno de libros con estantería abierta, préstamo a domicilio, servicios de consulta, orientación a usuarios y fomento a la lectura. Algunas bibliotecas ofrecen también servicios digitales con acceso a Internet, colección Braille, videoteca y hemeroteca.

   El problema es que las cosas no siempre funcionan de acuerdo con los planes del Gobierno y como muchos quisiéramos, ya que frecuentemente las bibliotecas públicas municipales carecen de presupuesto, no tienen personal suficiente y capacitado y se alojan en edificios inseguros, con techos minados, sin permeabilizar, puertas y ventanas rotas; su mobiliario y equipo es obsoleto, su acervo no está actualizado y sufren vandalismo.

   Igualmente, carecen de equipos elementales como extinguidores para casos de incendio, así como de servicios de fumigación contra plagas peligrosas como las termitas.

   Sin embargo, muchos de estos problemas se pueden resolver con el apoyo directo de la comunidad cuando ésta realmente se interesa en los libros y en la cultura.

   Artículo publicado en la revista México Rural, en su edición de abril de 2014.

Share Button

La biblioteca familiar

De P. Editorial Miguel Ángel Porrúa en F

   Llamamos biblioteca familiar al sitio o lugar especial de la casa donde guardamos los libros que los miembros de la familia consultan con frecuencia para satisfacer sus necesidades de conocimiento.

   Esta biblioteca puede llenar desde un solo estante o librero hasta una habitación completa, dependiendo del gusto que por la lectura tengan los miembros de cada familia.

   No faltará ahí una buena selección de libros para niños que hablen de su seguridad y su mundo; para jóvenes, sobre sus problemas y desarrollo, y para los padres, con información sobre su oficio, gustos o intereses. Tampoco habrá de faltar un buen diccionario para consultar el significado de muchas palabras.

   La adquisición de estos libros dependerá desde luego de la capacidad económica de cada familia, pero por lo general se pueden obtener obras muy baratas en las llamadas ventas de cochera, en las librerías de viejo, en los intercambios de regalos e incluso por donativos. Todo es cuestión de que los demás se enteren que a uno le gustan los libros, para que éstos lleguen a nuestras manos en el momento menos esperado.

   En anterior artículo hablamos de que necesitamos un lugar adecuado para leer con la mayor tranquilidad en una hora determinada, y bien puede servirnos para ello el sitio de la casa que hemos destinado a biblioteca, donde también conviene contar con una mesa de trabajo o escritorio, y si es posible, una computadora con Internet para bajar libros digitales que abundan en la Red y que suelen ser gratuitos.

   Incluso hay programas especiales para ordenar las bibliotecas digitales por título, autor, género, materia, empresa editora, etcétera, lo que facilita enormemente su consulta.

   La utilidad de una biblioteca familiar en el desarrollo educativo y cultural de cualquier persona está ampliamente demostrada. Un estudio internacional realizado entre 70 mil casos de 27 países concluyó que una biblioteca familiar garantiza un periodo de escolarización tres años más extenso que en los casos en que no se posee. En otras palabras, alguien que apenas terminó la primaria, puede ofrecer un nivel cultural de secundaria si cuenta con una pequeña biblioteca en su casa, a la que acuda con frecuencia.

   Como ven ustedes, lo primero es adquirir el hábito de leer. Lo demás es un proceso que se va dando prácticamente solo. Si hemos adquirido libros, porque nos gustan, tenemos que guardarlos, a medida que llegan, en un sitio especial de la casa. Este sitio es la biblioteca que habrá de acompañarnos el resto de nuestra vida.

   Artículo publicado en la Revista México Rural, de circulación nacional, en su edición de marzo de 2014.

Share Button

Los de atrás mandan

Judith con huicholes

    En memoria de la maestra Judith Rimoldi

   La desigualdad social es un pesado lastre, una carga, un gran obstáculo para cualquier pueblo que busca el progreso colectivo. Ninguna comunidad ha podido ni podrá avanzar jamás en la desigualdad y en la injusticia. No hay sociedad que pueda alcanzar metas comunes si está compuesta de pocos ricos y muchos pobres, de unos cuantos poderosos y de muchos débiles.

   Si se trata de lograr avances comunitarios, desarrollo social, es preciso tener en cuenta que son los de atrás los que mandan, ellos marcan el paso. De ahí la importancia de apoyar siempre a los más necesitados, a los más débiles, a los que por sus condiciones de pobreza, ignorancia y marginación, caminan y avanzan con más dificultades, con más lentitud.

   En consecuencia, hay que pensar primero en los más pobres de los pobres de México, que son los indígenas, millones de indígenas que habitan las zonas más abruptas y aisladas, y que viven al día, incomunicados, en la más absoluta pobreza y sin esperanza, empezando por el hecho de que no hablan español, lengua oficial del país.

   Quienes prometen bienestar nacional, estatal o municipal olvidan que este bienestar es imposible, una mera ilusión en términos colectivos, mientras haya millones de mexicanos viviendo en peores condiciones que en tiempos de la Conquista. Más de 200 años de independencia nacional no han sido suficientes para rescatarlos. Una vergüenza.

   Y si hablamos de los más pobres de los pobres, no podemos pasar por alto que entre ellos se encuentra un sector todavía más vulnerable, que son los niños indígenas. Atender a la niñez indígena, sobre todo en su educación, debe ser la más alta prioridad del Gobierno de México y de los gobiernos estatales y municipales donde existan comunidades indígenas, como es el caso de Jalisco.

   Apasionada de la educación indígena, tanto en las zona wixárika como nahua, fue durante décadas la maestra Judith Rimoldi. Ella entendió muy bien que en cualquier esfuerzo de superación estatal y nacional son los de atrás los que mandan, los que marcan el paso, y en ellos hay que fijar la atención. Éste es su legado. Descanse en paz.

   Artículo publicado en el diario La Crónica de Hoy Jalisco el viernes 11 de abril de 2014.

Share Button

Con una sonrisa, Judith

fotopapas
 
Javier Medina y Judith Rimoldi.
       Con una sonrisa, dijo tu hijo,
hay que recordar a mi madre.
Los que la conocimos,
los que la tratamos,
los que compartimos con ella
los que aprendimos de ella,
así la recordaremos.
     Con una sonrisa
siempre fresca,
siempre alegre,
siempre alentadora
siempre positiva
siempre entusiasta
así la tenemos presente.
     Con una sonrisa
y con un libro en la mano
con una investigación a cuestas
con un aprendizaje nuevo
con  una enseñanza cotidiana
con un conocimiento de la vida
así se quedó grabada para nosotros.
     Con una sonrisa
guardamos su memoria
de una maestra ejemplar
de una profesora intachable
de una amiga plural
de una estudiosa de la vida
de una gran mujer de letras.
     Con una sonrisa
vivirá aún para nosotros
no se diga para su esposo e hijos
para su adorada familia
de la que siempre fue pilar y heroína
biblioteca de obligada consulta
tesoro silencioso para todos.
     Con una sonrisa
con una sonrisa
nos quedamos
quienes fuimos afortunados
tus amigos, de conocerte,
Judith, a través de otro gran amigo,
tu fiel e inseparable esposo, Javier Medina.
   
Con un abrazo afectuoso, estimado Javier.
Lalo Corona
Abril 8 del 2014
En la boda de Lalo Corona.
Javier Medina, Paty Barba,  Judith Rimoldi y Lalo Corona, en 1989.
Share Button