Peregrinaciones al Santuario del Señor de los Rayos

 Flores ante el Sr. de los Rayos. De Temastian Pueblo Jalisco Mex en FAltar mayor del Santuario del Señor de los Rayos.

El 3 de enero se inician las tradicionales fiestas del Señor de los Rayos en Temastián, Jal., durante las cuales decenas de miles de peregrinos de diversos lugares del país acuden a su santuario para darle gracias por favores recibidos o para suplicar su apoyo en nuevas necesidades.

De acuerdo a lo informado por el párroco de Temastián, presbítero Alejandro Valdez Loera, en este novenario de 2015 harán acto de presencia ante la sagrada imagen los peregrinos de Villa Guerrero, Totatiche, Colotlán, Mezquitic, San Juan de los Lagos, Zapopan y Guadalajara, del Estado de Jalisco.

De igual manera, los peregrinos de Jalpa, Valparaíso, Fresnillo, Florencia, Guadalupe, Momax y Tlaltenango, Zacatecas, así como los provenientes de Gómez Palacio, Dgo.; Torreón, Coah.; Tepic, Nay., y Aguascalientes, Ags., entre otras muchas comunidades más pequeñas, sin faltar los hijos ausentes del propio pueblo de Temastián.

Fuera de novenario, para el 29 de enero, están programadas cuatro peregrinaciones, que son las del Estado de México y de El Teúl, El Plateado y Monte Escobedo, Zacatecas.

Asimismo, durante el mes de mayo acudirán más peregrinaciones, entre ellas la de la ciudad de Zacatecas.

En relación con las fiestas patronales de hace más de medio siglo, que promovía el padre Julián Hernández Cueva, hoy se aprecian cambios importantes, entre ellos que los peregrinos ya no acuden en masa en la primera quincena de enero, como ocurría anteriormente, sino que reparten sus visitas durante todo el año, especialmente los fines de semana.

Lo anterior, motivado sin duda por el mejoramiento de las comunicaciones, permite ofrecer a los visitantes mayores atenciones en el pueblo tanto en cuestión de alojamiento como de alimentación y otros servicios.

Sin embargo, es recomendable, dados los problemas de inseguridad presentados en los últimos años en los caminos de la región, que los peregrinos viajen de día y si es posible en caravana, para presentar por lo menos un frente común ante el riesgo de asaltos.

Los temas de predicación en este novenario se refieren a la mujer, la familia y la sociedad, incluyendo maternidad,  feminismo, derechos de la mujer y prostitución.

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En Temastián hay gobierno: El Señor de los Rayos.

El Señor de los Rayos de Temastián.

 

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Nunca fue fácil gobernar a México

mendoza_antonio Biografías.

El virrey Antonio de Mendoza.

Desde sus primeros tiempos, tras la conquista española, el pueblo mexicano dio muestras claras de que no sería fácilmente sometido. Sin duda es un pueblo noble, aguantador, pero decidido a todo cuando se convence de que las cosas no andan bien; tres grandes movimientos sociales lo demuestran: Independencia (1810), Reforma (1857) y Revolución (1910).

El primer virrey de Nueva España, Antonio de Mendoza, quien gobernara el país entre 1535 y 1550, entregó a su sucesor, Luis de Velasco, un informe de su administración con datos muy interesantes sobre el carácter del pueblo mestizo recién nacido. Han transcurrido cerca de 500 años, y mucho de lo que afirma Mendoza tiene sorprendente actualidad.

El virrey asegura, por ejemplo, que los habitantes de este país “son muy amigos de entender en los oficios ajenos más que en los suyos propios… Y como hay tantas provincias e naciones –agrega–, todos quieren encaminar el gobierno a las costumbres de su tierra, y son tantas las opiniones y pareceres y tan diversos, que no se puede creer, y si por males de sus pecados el que gobierna los quiere poner en razón y los contradice, luego le levantan que es caprichoso y que no toma parecer de nadie… Y hacen juntas y escriben cartas conforme a sus fantasías.

“Yo he oído a todos los que vienen y no los contradigo, porque sería nunca acabar… “ [pero luego] “resulta que tengo mediano juicio para entender, mas que no proveo ni ejecuto, y en verdad que si hubiese de hacer lo que se aconseja, ya la tierra estuviera trastornada de abajo arriba veinte veces […]

En dieciséis años ando que vine a esta tierra, y todos los he gastado en mirar y procurar entenderla, e podría jurar que me hallo más nuevo y más confuso en el gobierno de ella que a los principios [… ]Yo he hallado muchos que me aconsejan y me enmiendan, y pocos que me ayuden cuando los negocios no se hacen a su propósito”.

Así hablaba el primer gobernante de esta nación mestiza. Cada quien puede sacar sus propias conclusiones.

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 19 de diciembre de 2015.

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La gente nunca dejará de manifestarse

Manifestaciones México

Manifestación en la Ciudad de México (Foto: JLA Noticias).

Corren rumores de que el actual gobierno, cansado de las críticas, estaría dispuesto a reprimir manifestaciones de protesta de la población, lo cual dudo mucho, porque éste es el peor error que puede cometer cualquier gobernante con un mínimo de sensibilidad política y social.

Recordemos, para empezar, que la esencia de la naturaleza humana es la libertad, especialmente la de expresión; nadie ha podido contra ella, ni podrá jamás. Quien piense en la represión como una vía para resolver problemas políticos, más le vale olvidarse del asunto.

Pasemos por alto ahora la riquísima historia de luchas por la libertad que tiene la Humanidad entera, para referirnos sólo a una época de la Historia de México, la Colonia, donde la consigna era “obedecer y callar”, y veremos que nunca fue fácil para reyes y virreyes gobernar este país.

En el gobierno colonial jamás hubo libertad de prensa, y cualquier papel que entraba en la imprenta debía tener varias aprobaciones, pasando por graves censuras civiles y eclesiásticas. Sin embargo, desde tiempos de Hernán Cortés abundaron los escritos anónimos, ya en prosa, ya en verso, contra los gobernantes o gente de la Iglesia, protestando contra cualquier abuso.

“Nunca se supo quién fue el autor de un pasquín; no hay diarista que consigne el nombre de uno solo”, dice Artemio de Valle-Arizpe, experto en temas coloniales.

Años antes de la Independencia, criollos y peninsulares estaban ya separados por un abismo de rencores. Se atacaban unos a otros con áspera saña. Uno de los pasquines decía:

“¡Pobre América¡ ¿Hasta cuándo se acabará tu desvelo?

Tus hijos midiendo el suelo y los ajenos mamando”.

El virrey Pedro Garibay, para contener los pasquines y papeles anónimos, publicó un decreto—9 de octubre de 1808–, prohibiéndolos, bajo severas penas, y no obstante esto, a todos los adictos al gobierno la gente los siguió haciendo blanco de censuras y críticas. Al mismo Garibay le pegaron en Palacio Nacional este letrero:

“Virrey provisional, ¿eres tonto o animal?”

Esto sucedía en el siglo 19, ¿cómo andarán hoy las cosas con las redes sociales?

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 12 de diciembre de 2014.

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Lenguaje violento, mala señal

Reciben a Peña Nieto en Los Ángeles, Calif. (fotografía de La Opinión)

Reciben a Peña Nieto en Los Ángeles. (Foto: La Opinión).

El lenguaje violento resurge en el México de hoy como una sombra siniestra sobre un futuro incierto. A nadie escapa el hecho de que la violencia verbal es generalmente anuncio cierto de violencia física. Esto lo aprendimos desde niños, cuando las palabras violentas antecedieron casi siempre a la agresión física entre quienes presumían de amigos.

En las últimas semanas hemos visto manifestaciones sociales, aquí y en el extranjero, donde abundan los mensajes realmente agresivos contra gobernantes mexicanos y contra quienes los apoyan.

Admito que éste es un tema discutible, porque muchos de los que protestan en las calles o en las redes sociales son o fueron víctimas de agresión física por acciones u omisiones del Estado, de suerte que es difícil pedir moderación a alguien que ha padecido violencia del gobierno.

Pero claro está que también hay muchos pescadores a río revuelto, que sin haber sido víctimas directas de violencia oficial, llevan agua a su molino.

Por lo tanto, insisto en que los tiempos no están para echarle leña al fuego, porque como bien dijera hace muchos años un amigo de mi tierra, “es fácil prender la lumbre, lo difícil es apagarla”.

Legítimo es protestar, hoy sobran razones para ello, pero un pueblo con tanta experiencia histórica como el nuestro exige que lo hagamos en forma pacífica y ordenada, sin excesos verbales y menos atentando contra el patrimonio de la Nación, ni del privado.

México no está en condiciones de enfrentar cambios violentos; la mayoría de su gente ha sufrido mucho y no puede soportar más abusos. Urgen cambios, pero éstos deben ser necesariamente por la vía pacífica, porque la violencia no resuelve nada.

Reconozco además que las estructuras del poder político y económico de México no son permeables –vivimos uno de los peores momentos de cerrazón política y social–, pero sigo apostando por la protesta pacífica, porque como dijera Gaspar Núñez de Arce (1834-1903):

“No es la revolución raudal de plata
Que fertiliza la extendida vega.
Es sorda inundación que se desata
Y poderoso vértigo que ciega”.

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 5 de diciembre de 2014.

 

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La corrupción empieza en los partidos

Partidos políticos. De página Partidos Políticos en Facebook.

Lo dije y lo reitero: la clase política de hoy le ha fallado terriblemente al pueblo de México. La corrupción es causa principal de la crisis institucional que vive el país, y esa corrupción nace precisamente en los partidos políticos, llámense PRI, PAN, PRD, Movimiento Ciudadano o lo que sea.

Los gobiernos priístas que llegaron al poder en 2012 como consecuencia de las corruptelas del PAN, no por otra cosa, jamás entendieron su oportunidad histórica, la desperdiciaron lamentablemente y siguen los pasos de sus antecesores no sólo en términos de ineptitud, sino de corrupción.

Todo empezó cuando estos partidos resolvieron, hace una veintena de años, desligarse de sus respectivas ideologías, programas y convicciones políticas, para solidarizarse, aliarse, confabularse entre ellos, en abierta complicidad con las élites del poder y del dinero, sin discriminar origen.

Es así como en Jalisco, para no ir más lejos, llevamos tres legislaturas que no sólo no han tomado ninguna iniciativa contra la corrupción, sino que la han propiciado en abierta complicidad, atentos los diputados a las directrices de sus respectivos partidos, pero nunca al sentir de sus representados en los distritos electorales, que son a los que legalmente se deben.

Pero el problema es nacional, de allá vienen las órdenes, las directrices a los gobernadores y a los demás políticos. Lamentablemente, no hay quien en el Gobierno Federal fije conductas claras de transparencia, rectitud, competencia, sensibilidad y manejo adecuado en los asuntos públicos.

Respecto a los partidos, donde debiera empezar una verdadera reforma nacional, se aprueban por el Congreso federal gastos escandalosos a costillas de un pueblo empobrecido. Alguien dijo con justa razón: “¿Por qué endeudar al país, para que los mexicanos de hoy, sus hijos y sus nietos paguen la deuda externa de México? Ese dinero podría aportarlo México con recursos propios eliminando el subsidio a los partidos políticos que suma más de 3,800 millones de pesos. ¿Por qué los mexicanos deben mantener a los partidos políticos?, ¿por qué no se mantienen ellos mismos de sus propias cuotas y de donantes simpatizantes del ideario político de cada partido?”

Éstas son algunas interrogantes que nos hacemos hoy, pero hay más: ¿Para qué sirvieron tantos esfuerzos y sacrificios económicos en la construcción de una democracia que finalmente no aporta ningún resultado positivo a la Nación?, ¿creen los políticos que más de cien mil muertos y veintitantos mil desaparecidos, el crecimiento de la pobreza, la injusticia y la sistemática destrucción de nuestros recursos naturales son muestra de buena convivencia, bienestar nacional y futuro promisorio?, ¿de veras se sienten orgullosos de la herencia que estamos dejando a nuestros hijos?

La República, al estilo del Benemérito Benito Juárez, no sólo debe ser tema de discurso, sino ante todo práctica cotidiana. La República, la democracia, hay que sentirla, vivirla incluso en familia, no pregonarla en las palabras y traicionarla en los hechos como hoy ocurre.

Artículo publicado por la revista Portada de México en su edición de noviembre de 2014.

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Las ¡Ah! de los niños

Ah de los niños

Me encantan las expresiones de asombro, de admiración, de sorpresa de los niños, porque éstas son el principio de la sabiduría. Cuando un niño responde con una ¡Ah! de extrañeza, de interés por lo que uno le dice, es la mejor señal de que le gusta aprender cosas nuevas, de que es tierra fértil para recibir la semilla del conocimiento, de la educación.

Por eso me agradó conocer hace unos días a Omar Esquivel, un niño de ocho años de edad que cursa el cuarto de primaria en la escuela “Marcos Castellanos” de Ajijic, municipio de Chapala, Jal.

Mientras que su padre, maestro albañil, se ocupaba de una obra de remodelación en mi casa, hice amistad con Omar y pronto entendí que él y yo compartíamos el gusto por los libros.

–¿Cuántos libros tienes?, le pregunté.

–Unos 15 –dijo-, y mencionó varios títulos, en su mayoría textos escolares.

–Pues yo te voy a regalar diez más para que aumentes tu biblioteca.

–¡Ah!, contestó asombrado.

Entre los libros que le entregué iba “El Zapatero y los duendes”, de los Hermanos Grimm.

–Estos cuentos despertaron en mí el gusto por la lectura cuando tenía tu edad, le expliqué.

–¡Ah!

–Y además te daré un consejo:  Si de veras te gustan los libros, dícelo a tu gente de confianza, y no faltará quien te los regale.

–¡Ah!

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de diciembre de 2014.

 

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La credibilidad se gana y se pierde

Rudyard Kipling. Wikipedia

El poeta británico Rudyard Kipling.

Por el año de 1925, Rudyard Kipling fue víctima de un sujeto sin escrúpulos que envió a una importante publicación inglesa un poema titulado “La Vieja Guardia”, firmado con el nombre del poeta, que la revista se apresuró a insertar en el número más inmediato.

Al descubrir el engaño, Kipling no se molestó gran cosa: “El poema es detestable”, comentó, casi sonriendo, en charla con el director de la revista.
Desde luego –contestó éste--; pero creyéndolo de usted, no vacilamos en publicarlo.

Esta anécdota revela algo fundamental: quienes gozan de amplia credibilidad están en condiciones de hacer y decir prácticamente lo que quieran, sin que nadie los cuestione, mientras que aquellos que la han perdido se exponen a que nadie les crea lo que afirman o anuncian, aunque alguna vez hablen con la verdad.

Uno de los principales motivos de la actual crisis institucional de México es precisamente la falta de credibilidad, es decir, la ausencia de confianza en autoridades de todos los niveles. Lo peor es que esta desconfianza se ha extendido a la sociedad entera, al grado de que muchos ya no creen ni en sí mismos. Esto es lamentable porque nos impide construir nuevas relaciones políticas, económicas y sociales sobre bases sanas, firmes y duraderas.

La práctica sistemática de la mentira y el abuso en las esferas del poder han creado este ambiente de incredulidad, de desconfianza, y no hablo sólo de políticos, sino de muchas actividades económicas, profesionales y sociales. Todo aquél que busca construir una imagen basada en la confianza de los demás, para luego traicionarla, contribuye necesariamente a este estado de cosas.

¿Se puede hacer algo para revertir tal situación? Claro que sí: Por principio de cuentas, hay que cambiar las palabras por los hechos, o lo que es igual, emprender una política de hechos, no de discursos vanos; no prometer justicia, sino hacerla; no ofrecer honradez, sino practicarla; no pregonar las bondades de la República y de la democracia, sino sentirlas y vivirlas en público y en privado.

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 28 de noviembre de 2014.

 

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