El respeto a los demás

Si tenemos los mismos derechos....

Entre las familias tradicionales de Guadalajara hay un viejo principio moral que al parecer ha sido olvidado no sólo por gran parte de las nuevas generaciones de aquí, sino del mundo entero: El respeto a los demás.

Respetar la cultura, las creencias políticas y religiosas de quienes no son como nosotros, es un principio básico tan antiguo como la Humanidad.

El Padre de la Historia, Heródoto, en el siglo V antes de Cristo ya enseñaba que el respeto a las diferentes culturas es fundamental para mantener la paz entre los pueblos.

Vino luego el fundador del cristianismo, considerado por muchos como el hijo de Dios, y dijo lo mismo de otra manera: “Trata a tu prójimo como quieres que te traten a ti”.

Y vea usted lo que ahora sucede:

En el siglo 21, el Siglo de la Información, un comando armado irrumpe en la redacción de un semanario de humor, el “Charlie Hebdo”, editado en París, una de las ciudades más ilustradas de Europa, y mata a 12 trabajadores porque no estaba de acuerdo con las caricaturas alusivas al profeta Mahoma.

¿Resultado? La revista aumenta de pronto su tirada a siete millones de ejemplares cuando su tiraje habitual no superaba los 60 mil. Su capacidad de penetración social que adquiere con el atentado es verdaderamente impresionante.

Conclusiones:

1.- La violencia no podrá acabar jamás con la libertad de expresión. Cualquier atentado contra esta libertad está condenado al fracaso, y con mayor razón en estos tiempos, cuando las posibilidades de emitir información se multiplican en todos los rincones de la Tierra.

2.- Admitir los límites de la libertad de expresión por parte de quienes habitualmente hacemos uso de ella, es reconocer los derechos de los demás, lo que significa respeto por la paz y el progreso humano. En otras palabras, no se vale agredir a nadie por su fe, por sus creencias, cualesquiera que éstas sean.

Insisto en el principio: La libertad de expresión es la esencia misma del ideal humano. Imposible concebir al hombre sin libertad, pero esta libertad tiene un límite: el respeto a los demás.

Y no se trata de ningún principio religioso o de Estado, sino de simple sentido común: Si quieres que te respeten, respeta.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy-Jalisco en su edición del viernes 23 de enero de 2015.

 

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Calidad, reto del periodista digital

Imagen del Centro de Formación en Periodismo Digital de la U. de G.

Los periodistas estamos inmersos hoy en el cambio más importante de nuestra carrera, y además con gran rapidez. Obligados por el desarrollo de Internet pasamos del periodismo tradicional al digital o cibernético, un desafío verdaderamente impresionante.

Pero no sólo damos este histórico paso, sino que en forma paralela definimos campos de acción ante el llamado periodismo ciudadano, es decir, el que con frecuencia se practica sin respeto a las normas legales, éticas y técnicas que exige la profesión.

Llamamos periodismo tradicional al que se ejerce habitualmente a través de prensa, radio y televisión sin entrar de lleno a la era digital, aunque muchos de estos medios tradicionales se encuentren ya en diversos procesos de adaptación a la nueva tecnología.

Tanto el periodismo tradicional como el digital requieren oficio, o sea, toda la gama de conocimientos que exige la tarea informativa, cosa que no puede garantizar un informador ocasional. Recordemos que el periodista no se hace en un día, generalmente necesita toda una vida para consolidar su profesión.

Entre el periodismo tradicional y el digital hay un parteaguas muy importante, pero más de forma que de fondo porque la ética periodística no cambia. Igual que en los medios tradicionales, el verdadero periodista, el que ama y respeta su oficio, pasa a la era digital a defender la justicia, las mejores causas de su comunidad.

Es más, ni siquiera cambian los géneros periodísticos, que siguen siendo los mismos: noticia, reportaje, entrevista, crónica y artículo de fondo, entre otros, aunque sujetos desde luego a nuevas formas de presentación y expresión: multimedia, oportunidad, periodicidad, textos, contextos, vínculos, etcétera.

La democratización del periodismo, es decir, la multiplicación de las fuentes informativas, viene, eso sí, a demoler monopolios informativos ejercidos por medios tradicionales, lo que también puede resultar provechoso para los periodistas, porque se amplía su abanico de oportunidades laborales.

Y algo fundamental: En su tránsito hacia el periodismo digital el periodista no puede perder calidad porque su público la seguirá exigiendo incluso con más fuerza y eficacia, ya que en esta nueva era las audiencias no sólo reciben información, sino que tienen también el poder de emitirla casi en forma simultánea.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy-Jalisco en su edición del viernes 16 de enero de 2015.

Artículo relacionado: Entre el periodismo profesional y el ciudadano.

 

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Entre el periodismo profesional y el ciudadano

Periodlismo social. De página  Periodismo Ciudadano en Facebook.

Mi colega y amigo Gerardo Ramírez me invitó a participar en su programa de radio con el tema “Ética en las redes sociales”, en el cual expuse algunas diferencias entre el periodismo profesional y el ciudadano, surgido en este siglo con el desarrollo de Internet.

Entre estas diferencias resalté que el periodismo ciudadano se aparta muchas veces de las normas legales, éticas y técnicas que son imprescindibles en el tradicional.

Y es que, con todo respeto, los ciudadanos que informan y opinan sobre los más diversos temas en redes sociales (Facebook, Twitter, Linkedin, etcétera) y através de los blogs, sólo hacen periodismo en la medida en que se ajustan a la normatividad existente para esta profesión.

Son loables, desde luego, muchas manifestaciones de grupos y personas que abanderan luchas por los derechos humanos, la justicia, la igualdad, etcétera, pero si no respetan las normas a las que todo periodista profesional está obligado, su actividad no es precisamente periodística, aunque venga a enriquecer el campo informativo.

Por principio de cuentas, la libertad de expresión, consagrada por la Constitución Política de México, tiene como limitante, en su artículo séptimo, “el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz pública”, o sea que en México no es publicable nada que cause odio, desprecio o demérito hacia una persona; tampoco se pueden promover vicios o delitos que ofendan las buenas costumbres, y está prohibido incitar a la rebelión o a la anarquía.

Sin embargo, tales prácticas ilegales son el pan nuestro de cada día en redes sociales, aparte de otros graves atentados a los derechos humanos que se realizan por Internet como son: falsedad de información, robo de identidad y propagación de virus cibernético.

También suelen ignorarse los géneros periodísticos indispensables para identificar el tipo de información, como son: noticia, artículo de opinión, crónica, entrevista, reportaje y demás.

En resumen, el proceso de “democratización de la información” al que se refiere el periodismo ciudadano será útil a la sociedad en la medida en que ofrezca información independiente, sí, pero además precisa, amplia, confiable y respetuosa de la normatividad legal, ética y técnica.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 9 de enero de 2015.

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Comunicación social en el Norte de Jalisco

Voz del Norte de Jalisco

Siempre es apasionante hablar del Norte de Jalisco, mi querida tierra y también la de mis padres, abuelos y bisabuelos, pero me siento mucho más tranquilo y seguro cuando hablo de los temas que me llegan al alma como es el periodismo, oficio que desempeño con el mayor placer desde hace más de 50 años.

Hace unos días tuve oportunidad de comunicarme con mi amigo de siempre, el director de La Voz del Norte, Antonio Arteaga Paz, quien me invitó a escribir un artículo con motivo del 16 Aniversario de este periódico, publicado en Colotlán, y que es baluarte y orgullo del Norte de Jalisco tanto por su arraigo y permanencia como por la calidad de su contenido, que ha sabido cuidar con esmero.

Le sugerí el tema de la comunicación social en el Norte de Jalisco, y estuvo de acuerdo, porque además está a tono con el feliz aniversario de este importante medio de comunicación.

La incomunicación, el principal problema

Nuestra Zona Norte tuvo siempre, en toda su historia, graves problemas de comunicación: La carretera Guadalajara-Colotlán se hizo realidad hasta mediados de los años 80 del siglo pasado, después de ciento y tantos años de reclamos de los norteños y de promesas incumplidas por parte del gobierno.

Durante el siglo 20 hubo algunos trabajos para introducir servicios telegráficos y telefónicos en la región, pero éstos fallaron casi siempre, por una razón o por otra.

La radio vino a relacionarnos con el país y el mundo. Recuerdo que por los años 50 y 60, cuando vivía yo en Temastián, éramos felices escuchando por la radio noticias, crónicas deportivas, canciones y novelas, incluso aquella titulada “Espuelas de Plata, una historia de amor, aventura y muerte…”, de una radiodifusora de Estados Unidos. La televisión llegó mucho más tarde.

“El Rosario”, un periódico de don Cristóbal Magallanes

En cuanto al periodismo impreso, hay que reconocer obras muy importantes como es el periódico “El Rosario”, publicado a principios del siglo pasado en Totatiche por el señor cura Cristóbal Magallanes, quien encabeza hoy la lista de santos de la Iglesia Católica en Jalisco.

De ese inolvidable pueblo de Totatiche es también “El Totatichense”, periódico de fuerte arraigo, que significó mucho para el Norte, así como la revista del Señor de los Rayos de Temastián, que dirigió durante más de una década, por los años 50, el padre Julián Hernández Cueva.

Hubo otros esfuerzos periodísticos en la región como “Mi Pueblo”, de Mezquitic, por iniciativa de mis queridos paisanos Luis de la Torre e Ignacio Bonilla –buen periódico que lamentablemente dejó de publicarse–, así como “Norte-Sur”, que dirigió por los años 80 mi colega y amigo Federico Marín Solís, y “El Colotlense”, dirigido durante 11 años por Antonio Gándara.

Las redes sociales, abrazadas con entusiasmo por los norteños

Hubo y hay otros importantes proyectos periodísticos en la región, tanto de prensa como de radio y televisión, pero a donde quiero llegar es al momento actual, cuando las redes sociales, por medio de Internet, han venido a revolucionar todo nuestro sistema de comunicación establecido desde la fundación de la imprenta, en el siglo 16.

Estoy realmente impresionado por la forma como ahora, gracias a la revolución tecnológica, se comunican con el mundo mis paisanos del Norte de Jalisco.

Participo en Facebook y en otras redes sociales y me encantan sus mensajes tan espontáneos, tan llenos de colorido y emoción, sus imágenes, sus videos, sus maneras de pensar y de expresarse, sus fiestas, sus inquietudes, la forma como ven la vida y lo que esperan de ella; todo esto me llena de alegría, me dice mucho, porque se trata de mi tierra, de mi gente, de mi historia, de mi origen…

Quiero decir que el periodismo se ha vuelto ciudadano y universal. Hoy pueden disfrutar de la comunicación social hasta los más apartados rincones del planeta. El periodismo nos pertenece a todos, aunque es necesario reconocer y valorar ciertas reglas, sobre todo de carácter ético: hay normas, muchas de ellas tradicionales, que más nos vale respetar. Ya habrá tiempo de profundizar en estos temas, porque esto es muy importante en nuestras vidas.

En general, siento que en materia de comunicación social vienen tiempos mejores para nuestra Zona Norte, para México y para el mundo.

Felicidades por sus 16 años de vida a La Voz del Norte y a todos mis paisanos.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por La Voz del Norte en su edición de aniversario correspondiente al mes de diciembre de 2014.

 

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El miedo a la crítica

Si te miras a un espejo... (Imagen de Wikipedia)

Dice un proverbio persa: “Si te miras al espejo y te ves mal, no rompas el espejo, rómpete la cara”.

Al calificar a los modernos medios de comunicación social como “espejos de la sociedad”, el periodista mexicano Salvador Borrego sugiere que si la imagen que reflejan los medios es mala, lo más seguro es que la sociedad anda mal, y entonces no hay más remedio que cambiar, rectificar el estado de cosas.

Muchos políticos mexicanos aseguran hoy que los grandes problemas, como la inseguridad pública, son más cuestiones mediáticas que realidades. Sobre la tesis de Borrego, dirían: “Pero es que el espejo distorsiona imágenes, es un mal medio, no cumple su función”.

Ciertamente, proliferan en el país los medios y periodistas que por intereses mezquinos distorsionan la verdad, pero hay quienes todavía son escrupulosos con sus códigos de ética.

Y aún admitiendo que el espejo distorsione la verdad, lo que procede es arreglar el espejo, no destruirlo, porque entonces ya no habría manera de evaluarnos como sociedad.

En consecuencia, es preciso revalorar el beneficio de la crítica y de la autocrítica, tanto por parte de funcionarios públicos como de los medios de difusión y de quienes trabajamos en ellos.

El político, el funcionario, en vez de sentirse ofendido por la crítica, al grado de amenazar a quienes tienen la obligación profesional de ejercerla, debiera alentarla y fortalecerla, con lo cual saldría ganando todo el sistema republicano.

A su vez, el periodista haría bien en repasar una y otra vez sus códigos de ética, evitando publicar todo aquello que distorsione la imagen real de la sociedad.

En ambos casos, no se habla de otra cosa que de respeto a la libertad: el funcionario atenta contra la libertad de expresión cuando se molesta contra el periodista que lo critica, y a su vez, éste agrede a esa misma libertad cuando la usa en forma irresponsable.

“Rara felicidad de los tiempos en que es lícito sentir como se quiera y hablar como se sienta”, exclamó Tácito refiriéndose al clima de libertades propiciado por Trajano en Roma.

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 26 de diciembre de 2014.

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Pistolas del tamaño de su miedo

Don Flavio Romero

Flavio Romero de Velasco  (Foto: El Informador)

Entre los pocos gobernadores de Jalisco que realmente se preocuparon por garantizar la seguridad de la población, prioridad fundamental de cualquier gobierno que se respete, figura don Flavio Romero de Velasco, quien al tomar posesión de su cargo, el 1 de marzo de 1977, pronunció este histórico mensaje:

La vida en Jalisco durante muchos años ha sido un largo inventario de intranquilidades. Crímenes, asaltos, secuestros, pandillerismo, drogadicción, violaciones y actos de terrorismo forman parte de una dilatada gama de hechos antisociales que conturban nuestro ánimo y amedrentan nuestras vidas. La otrora pacífica y envidiable Guadalajara que era espejo de la paz y el disfrute provinciano, ha visto alterado su pulso por una violencia demencial que evidencia uno de los signos más deprimentes de esta época tensa y convulsa que nos ha tocado vivir.

“Motivo de grave preocupación para todos es el cotidiano espectáculo de hechos violentos tanto por parte de los profesionales del delito como de aquellos que delinquen al amparo de absurdos como aparentes propósitos políticos.

“Muchos años de lenidad y tolerancia han generado en nuestro medio un sistema de fueros tácitos e impunidades inaceptables que no admite la ley y que rechaza la sociedad. De situación tal, todos somos responsables, unos por acción y otros por omisión. Nuestro miedo, nuestro disimulo, nuestro silencio cómplice o nuestra indiferencia, han ido fertilizando a través de los años un árbol deforme de cuyos frutos hoy nos asombramos.

“Aparte de las presuntas razones de orden político con que pretenden justificar su conducta antisocial muchos jóvenes ideológicamente dogmatizados, que sienten coadyuvar al triunfo de su causa con crímenes nefandos y acciones legal y moralmente reprochables, debemos reconocer que también nos hallamos inmersos en una lamentable tradición de machismo, bravuconería y falta de respeto a la vida humana que señala al jalisciense como el prototipo más definido.

“En esta tradición –añadió– han ido estructurando nuestros hijos su tabla de valores y sus modelos de conducta; por ello no debe extrañarnos que jóvenes y adultos porten como complemento indispensable de su hombría un arma del tamaño de su miedo, de su inseguridad o de su inestabilidad interior.

Y concluyó:

“Porque no es concebible la seguridad de nuestras vidas frente a personas que portan armas al margen de la ley, la sociedad jalisciense clama, exige, una pronta labor de despistolización sin disimulos ni concesiones al influyentismo. Si no se actúa con la prudente energía que nuestra circunstancia reclama, tiempo tendremos para lamentar nuestro miedo y nuestra indecisión, que alentarían más aún la impunidad que estimula y fomenta la delincuencia”.

En materia de seguridad pública, Romero de Velasco pudo decir al final de su mandato, en 1983: Misión cumplida.

Artículo publicado por la Revista Portada de México en su edición de enero de 2015.

Artículo relacionado:

Perdido en el Reclusorio Oriente: Entrevista con FRV

 

 

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¿Qué vamos a leer en 2015?

Importancia de la lectura

Es buena costumbre hacernos propósitos de Año Nuevo. Pensamos, por ejemplo, en bajar de peso, hacer más ejercicio o abandonar alguna adicción dañina. También pensamos en la cuestión económica: debemos ganar más porque las necesidades aumentan cada día.

El problema es que para cumplir cada una de estas metas necesitamos información, porque de otro modo nos exponemos al fracaso. La mayoría de la gente abandona sus propósitos durante los primeros meses del año, por falta de voluntad, claro, pero también por falta de información.

Por ejemplo, si uno de nuestros objetivos es aumentar el ingreso, tendremos que estar más preparados, es decir, dominar el oficio al que nos dedicamos, ya sea la agricultura, la ganadería, el comercio, la industria, etcétera. ¿Qué hacer entonces? Informarnos mejor acerca de lo que hacemos.

Y así tendremos, por lo menos, un punto de partida para elegir nuestras lecturas. Si nos dedicamos a la agricultura, nos rodearemos de aquellos libros y folletos que hablen de los cultivos que nos interesan, muchos de los cuales abundan en Internet o difunde gratuitamente el gobierno. Lo mismo si somos comerciantes, artesanos o industriales. Necesitamos aprender más sobre nuestras actividades.

Sin embargo, no todo se mide en términos de negocio. También hay que alimentar la mente con poesía, historia, literatura, es decir, temas que alienten el espíritu, que nos den ánimo.

En conclusión, entre los propósitos de Año Nuevo no debe faltar la lectura, porque ésta nos proporciona las herramientas necesarias para cumplir nuestras metas.

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición del mes de enero de 2015.

 

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Cartita a los Santos Reyes

Con Peña Nieto. Foto, Arturo Durán.

Javier Medina Loera y Enrique Peña Nieto.

Con motivo de año nuevo acostumbramos hacer listas de buenos propósitos que buscan satisfacer necesidades personales y familiares; el éxito y cumplimiento de los mismos depende en gran medida de nuestra fuerza de voluntad y perseverancia, pero es evidente que mucho ayudaría el gobierno si en vez de entorpecer esfuerzos particulares, los apoya.

Por consiguiente, recurriendo al formato de decálogo tan de moda en nuestros días, me permito hacer las siguientes peticiones a las autoridades, que espero cumplan en el año que comienza:

1.- Combatir a fondo la corrupción en los tres niveles de gobierno, federal, estatal y municipal, por ser ésta la causa principal de ingobernabilidad que amenaza al país.

2.- Garantizar la seguridad de todas las personas y de sus bienes, no sólo de las que detentan el poder y el dinero. Un gobierno que no brinda seguridad a todos, no se justifica.

3.- Acabar con la impunidad, reformando el sistema de justicia. Es absurdo que magistrados figuren entre los funcionarios mejor pagados del Estado cuando más de 90% de los delitos no se castigan.

4.- Agilizar la administración pública combatiendo el burocratismo que propicia corrupción y pérdida de tiempo y recursos.

5.- Multiplicar la creación de empleos formales en el campo y en la ciudad.

6.- Reforzar la educación pública y privada para erradicar la ignorancia, origen de todos nuestros males.

7.- Proteger y aprovechar racionalmente los recursos naturales, sujetos hoy a una criminal devastación.

8.- Reducir el abismo existente entre ricos y pobres. No olvidemos que la desigualdad social desencadenó las tres grandes revoluciones que ha sufrido el país.

9.- Privilegiar y proteger la libertad de expresión. Cualquier intento de represión está condenado al fracaso, porque con la revolución tecnológica los medios de comunicación social se han multiplicado como nunca.

10.- Para cumplir estos puntos se requiere, ante todo y sobre todo, una verdadera reforma política que propicie la colaboración entre los partidos para servir a los ciudadanos, no para servirse de ellos.

Artículo publicado en el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 2 de enero de 2015.

 

 

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