Hoy las paredes ven y oyen

Del Centro de Formación en Periodismo Digital.

Desde antiguos tiempos, cuando se quería advertir a alguien que no hablara más de la cuenta, por muy privado que se considerara el ambiente, la gente decía: ¡Cuidado, las paredes oyen!

Se acabó aquéllo de que “aquí sólo Dios y yo”. En la era de Internet y de los nuevos dispositivos móviles, las cosas han cambiado a tal punto que las paredes no sólo oyen, sino que también ven. Y esto es peligroso para aquellos que acostumbran irse de la lengua, sobre todo en política.

A fines de 2013, el que esto escribe fue invitado a participar en un panel sobre las perspectivas del PRI para 2015, en la sede estatal del partido. Dije aquella noche que “gracias a la infinidad de dispositivos electrónicos en manos de la población, nadie podrá estar ya seguro de que sus palabras o sus actos queden ocultos.

“Cualquiera entre el público –añadí—no necesariamente periodistas, estará dispuesto a revelar lo que le parezca extraño o interesante. Ya no hay 20 o 50 comunicadores de quienes cuidarse, como en el pasado, sino millones, y éstos pueden aparecer a cualquier hora y en cualquier lugar, por muy seguro que parezca”.

Hoy tengo la completa seguridad de que algunos de quienes me escucharon en aquella ocasión no me dieron el crédito más mínimo. Los hechos así lo muestran cuando veo cómo el mismo padre del gobernador de Jalisco anda en problemas por haber hablado más de la cuenta en un ambiente que él consideró privadísimo.

Y no se trata sólo del señor magistrado, sino también de muchas otras personas que dicen y hacen lo que no deben.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 24 de abril de 2015.

 

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Entre la libertad y el orden

El Príncipe de Metternich. Wikipedia.

El príncipe de Metternich.

El político austriaco Klemens von Metternich (1773-1859), defensor a ultranza de las monarquías europeas, fue conocido como el arquitecto de la “Europa de Hierro”; por su carácter retrógrado y tenaz enemigo de la libre expresión del pensamiento, sus contemporáneos lo llamaron “espíritu de las tinieblas y de la tiranía”.

Cuando el Príncipe de Metternich, después del levantamiento en Viena del año 1848, se refugió en Londres, alguien le preguntó qué le agradaba más del pueblo inglés. Y contestó:

–El orden.

–¿Sólo eso? ¿Y la libertad?—interrogó el interlocutor.

–La libertad… también –respondió–; pero vale menos.

La libertad y el orden, dos conceptos fundamentales de las sociedades humanas, han llegado hasta nuestros días con esa distinta valoración que les han dado líderes, pensadores y gobernantes de todos los tiempos.

El debate, al que a pesar de su perfil conservador y antidemocrático, no eludió Metternich, se mantiene vigente: unos no dudan en sacrificar la libertad por el orden, mientras otros buscan la libertad por encima del orden mismo.

Miguel de Cervantes, quien conoció en carne propia las angustias de la esclavitud, afirmó:

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos. Con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

Sin embargo, Herbert Spencer, también de espíritu independiente, sostuvo: “Todo hombre tiene libertad para hacer lo que quiera siempre y cuando no infrinja la libertad igual de cualquier otro hombre”.

Difícil disyuntiva, ¿no?

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 10 de abril de 2015.

 

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Los sabios y los libros

 Maria Enriqueta, autora de Rosas de la Infancia.María Enriqueta, autora de “Rosas de la Infancia”.

En esta serie de artículos que buscan promover la lectura, es importante recordar lo que opinaron sobre los libros algunos de los más grandes pensadores de la Historia. Empecemos por el filósofo francés Voltaire, quien se expresaba de esta manera:

“Ellos son mis mejores amigos, nunca me preguntan nada sino más bien me dan todo; contestan todas mis preguntas, nunca están impacientes, nunca me desilusionan ni se ríen de mi ignorancia. Ellos son verdaderos amigos con quienes puedo siempre contar. Y a cambio de todos estos servicios, ellos sólo piden un pequeño espacio de un estante en un humilde rincón de mi habitación”.

Plinio, escritor romano, había afirmado: “No hay libro, por malo que sea, que no contenga algo bueno”.

Por su parte, el inglés Francis Bacon escribió: “En los libros perdura la imagen del ingenio y del conocimiento de los hombres”.

A su vez, el estadounidense Thomas Jefferson dijo: “No es posible vivir sin libros”, en tanto que el educador Alcott observó: “Un buen libro es el que se abre con expectación y se cierra con provecho”.

Muy destacado es desde luego el papel de las mujeres en la promoción de la lectura, entre ellas la chilena Gabriela Mistral, y en México, María Enriqueta, autora del hermoso libro que muchos leímos cuando éramos niños, “Rosas de la Infancia”, y desde luego Sor Juan Inés de la Cruz, quien dijo:

“Yo no leo para ser más inteligente, leo para ignorar un poco menos”.

Vamos a leer porque el saber te hará valer.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de abril de 2015.

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