El desierto amenaza a Jalisco

Seminario del Agua en la Benemérita.

Asistentes al Seminario del Agua en Guadalajara.

No es falsa alarma, sino una realidad comprobable, tan clara como la luz del día: Jalisco ha estado perdiendo la guerra del agua, que se inició hace años, y ahora enfrenta la amenaza del desierto, de la sequía permanente.

Garantizar el abastecimiento de agua a la creciente población dejó de ser opcional para convertirse hoy en una cuestión de supervivencia.

Así lo advierten destacados científicos en la materia que se reúnen en la Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística de Jalisco, en su sede de la Colonia Chapalita, en esta ciudad, para analizar antecedentes y novedades de esta situación y plantear alternativas para afrontarla.

Dentro del programa del foro denominado “Jalisco sustentable 2015”, destaca el impacto del cambio climático en el Estado, donde encontramos tres problemas fundamentales: el aprovechamiento del Río Verde en Los Altos; el abastecimiento de agua para Guadalajara y la preservación del Lago de Chapala.

Tanto en lo que corresponde al Río Verde como a Chapala, los sucesos de los últimos años muestran que Jalisco efectivamente está perdiendo la batalla del agua, en favor de otros estados, sin prever el futuro abastecimiento de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

En el foro a celebrarse los días 25, 27, 28 y 29, entre las 19 y las 21 horas, en Fray Juan de Zumárraga 480, Col. Chapalita, participan reconocidos especialistas en el tema, tanto locales como nacionales y extranjeros.

La Benemérita Sociedad de Geografía hará una memoria del encuentro y sus conclusiones se presentarán a las autoridades estatales y federales para generar políticas de solución a estos problemas.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el diario La Crónica de hoy Jalisco en su edición del viernes 22 de mayo de 2015.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La peor miseria es de orden moral

Antón Chéjov. Wikipedia.

Antón Chejov.

Las estadísticas muestran que más de la mitad de los mexicanos viven hoy en la pobreza y que muchos de ellos padecen pobreza extrema, es decir, miseria.

Resulta que mientras un porcentaje mínimo de la población disfruta de todos los bienes materiales, además del privilegio del poder, la mayoría de la gente carece de lo necesario para sobrevivir, frente a una clase media cada vez más diezmada.

Antón Chéjov, uno de los escritores rusos que analizaron el problema de la pobreza en el siglo 19, asegura, sin embargo, que la peor miseria no es la económica, sino la de orden moral, porque “si gozamos de libertad, tenemos sano juicio y no nos faltan ojos, miembros, ni fuerzas, estamos en la miseria por culpa propia, desidia o vagabundismo…”

Luego se pregunta si acaso el pudiente vive mejor que los pobres cuando se comporta “como un cerdo, grosero, escandaloso, torpe, rechoncho, el hocico hinchado y una cara congestionada que dan ganas de abofetear… Y que teniendo tanto dinero, todavía le roba a la gente mayores cantidades que cualquier pobre”.

Fuerte es sin duda la crítica de este notable literato, que pese al tiempo transcurrido, tiene vigencia aquí y en todo el mundo, donde obviamente es más grave la miseria moral de quienes todo lo tienen, y no obstante ello, ambicionan acumular más y más, a sabiendas de que muchos carecen de lo indispensable.

En estas condiciones, es más digno de reconocimiento público un modesto indígena que vive de su diario trabajo que quien presume de lo que ni siquiera es suyo.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 15 de mayo de 2015.

 

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Falta equilibrio entre libertad y orden público

De la página Libertad Política en Facebook.

A raíz de un artículo que escribí recientemente sobre la libertad y el orden público –polémica vigente en la sociedad mexicana, ya que mientras unos privilegian la primera, otros defienden el segundo, apoyándose ambos en que todo es por la felicidad del pueblo–, recibí comentarios muy coincidentes de mis lectores.

Por lo general, al participar en una discusión la gente toma partido en favor o en contra de una tesis. En este caso se trataba de averiguar si el lector prefiere la libertad al orden público o, por lo contrario, cree que el orden debe estar por encima de la libertad.

Mis lectores coincidieron en que debe haber un equilibrio entre la libertad y el orden, para que la sociedad pueda seguir desarrollándose en la mayor armonía, pero con la seguridad de que podrán manifestarse y aprovecharse las potencialidades que la misma encierra.

Hablaron incluso de los riesgos de privilegiar la libertad sobre el orden, o del orden sobre la libertad, señalando que en el primer caso estaríamos ante un problema de anarquismo, mientras que en el segundo hablaríamos ya de dictadura, lo que en ningún caso conviene a nuestro país.

Todos hemos estado dispuestos –dijo con justa razón un lector—a cambiar un trozo de libertad por una porción de seguridad.

Sin embargo, lamentaron la escasa importancia que se ha dado en décadas a la materia de Civismo, subrayando la necesidad de reforzar la educación de jóvenes y niños, que no sólo debe darse en la escuela, sino también en el hogar.

javiermedinaloera.com

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Triste es morir cuando hay tanto que leer

 Marcelino_Menéndez_Pelayo,_por_Kaulak. Wikipedia.Marcelino Menéndez Pelayo.

Cuando una grave enfermedad en etapa terminal –cirrosis—lo tenía al borde de la tumba, don Marcelino Menéndez Pelayo, notable escritor, político y sabio español, recibió en la Biblioteca Nacional de Madrid, de la que era director, a su médico de cabecera, quien le aconsejó que se fuera inmediatamente a la cama.

En su afán de trabajar, el enfermo se resistía a seguir la orden del médico, y entonces éste tuvo que remarcar su indicación utilizando cuidadosas pero muy firmes palabras sobre la gravedad del mal que padecía.

Don Marcelino, resignado finalmente a obedecer el mandato del doctor, tras de echar una triste mirada a las estanterías repletas de libros, bajó la cabeza y sólo dijo:

–¡Qué lástima morirse cuando me queda tanto que leer!

Seis días después, el 2 de mayo de 1912, dejó de existir, a la edad de 56 años.

Este ilustre español, quien había dedicado su vida principalmente a la historia de las ideas, murió en su ciudad natal, Santander, a la que donó su rica biblioteca particular compuesta por 40,000 volúmenes.

Gran ejemplo dejó don Marcelino a las juventudes del mundo, por su total dedicación a los libros y al conocimiento, indispensables para mejorar la condición humana.

Su frase final, de que es triste morir habiendo tanto que leer, da cuenta cabal de la importancia que tiene la lectura.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de mayo de 2015.

 

 

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