Banca sin moral, ni sentido social

Servicios bancarios

El colega y amigo Paco Barba informó en esta semana que de los diez municipios del Norte de Jalisco, ocho carecen de servicios bancarios. ¿Y sabe usted por qué? Simplemente porque son pueblos pobres. En un régimen de banqueros como el que vivimos es imposible que los pobres tengan los servicios que merecen.

Si en apenas una de las regiones de Jalisco, 80 por ciento de los municipios no tiene servicios bancarios, imagínese usted a cuántas poblaciones de la República les faltan en este momento tan indispensables servicios, por el único delito de ser pobres. Es una vergüenza para el Gobierno de México, no para los banqueros, que nunca la han tenido y ni mexicanos son, permitir esta clase de inequidades.

Paco Barba menciona dos ayuntamientos, Villa Guerrero y Totatiche, que sacrificando sus escasísimos recursos, hasta oficinas les hicieron a los bancos para que instalaran sucursales, pero éstos ni así se animaron a prestar el servicio, porque no lo consideraron rentable. “Eran pocas las utilidades”. ¡Qué descaro!

En lo personal nunca fui, ni soy partidario del Estado empresario; el Gobierno debe involucrarse lo menos posible en negocios privados, pero cuando la Banca privada muestra tanta insensibilidad para apoyar a la gente de escasos recursos, considero indispensable fundar con la mayor urgencia un Banco de Estado que los apoye. Es injusto, inhumano, peligroso para el Estado mismo, dejar a esta gente, la más vulnerable, a merced de los agiotistas.

El presidente Enrique Peña Nieto debe tomar medidas urgentes en favor de la gente más necesitada, pero no con palabras, con hechos.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 31 de julio de 2015.

 

 

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¿Cuántos Chapos más?

Chapo Guzmán (El Informador)

El “Chapo” Guzmán (fotografía de El Informador).

Recapturar al “Chapo” Guzmán es importante, pero más urgente aún es frenar el cáncer de corrupción que socava desde hace años las bases mismas del Estado mexicano, porque ciertamente se puede capturar a un delincuente como “El Chapo”, pero esto de poco sirve si se mantienen inalterables las condiciones que propician en el país tan altos niveles de delincuencia y tan sofisticados métodos de evasión de la justicia.

En otras palabras, los cárteles de la droga y de toda la delincuencia organizada son por sistema hidras de mil cabezas que renacen y se multiplican tan pronto como se elimina a una de ellas, de suerte que de poco sirve capturar o recapturar a un capo de la mafia si luego aparecen muchos más alimentados por el mismo sistema político, jurídico y económico-social que los procrea.

En un sistema donde los valores morales se han venido abajo, donde la política ya no tiene el objetivo de servir a los demás, sino de servirse de ella, donde jueces y guardianes del orden se venden al mejor postor, la verdadera solución no está en capturar a un delincuente, por importante que sea, sino en combatir a fondo las causas que corrompen a tanta gente, desde la baja delincuencia hasta la alta política.

Se informó en esta semana que hay fraccionamientos para vivienda a 60 metros del Penal de Puente Grande, en Guadalajara, o sea, una distancia mucho menor al kilómetro y medio de túnel por el que escapó “El Chapo”, en Almoloya. ¿Cuántos Chapos más hay que esperar para que el Gobierno cumpla realmente con su deber de mantener el orden y proteger los intereses de la sociedad?

javiermedinaloera

Este artículo fue publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 24 de julio de 2015.

 

 

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El PRI morirá en tres años si no cambia

Javier Medina en Foro Análisis PRI 2015

En el Foro (Fotografía de Xavier Garabito).

Fui invitado a participar en el Foro de Análisis de Prospectiva Política desde la Opinión Pública organizado en Guadalajara por el PRI Jalisco. El tema: “Lo que se hizo y dejó de hacer y el porqué de los resultados electorales del domingo 7 de junio”. Mi conclusión: Que a sus 85 años de existencia, el PRI sufre ya los estertores de la muerte y que sólo lo salvaría acabar con la corrupción que agobia al país; si no lo hace, le quedan tres años de vida.

A continuación, el texto del discurso:

No quiero perderme en análisis ya realizados profesionalmente aquí y en otros foros. Tampoco quiero quedarme en un simple reparto de culpas que a estas alturas sale sobrando.

La idea fundamental que deseo exponer en este foro es crítica, sí, pero constructiva. Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y creo que de esto se trata ahora, de aprovechar las lecciones de la Historia para valorar los aciertos que ha tenido este partido político y evitar los errores que amenazan su existencia.

Después de todo, no ha sido un partido malo

Hoy tengo plena conciencia de que el PRI no ha sido tan malo como muchos piensan. Como partido ha tenido errores, pero también aciertos de trascendencia política y social que contribuyeron en gran medida al bienestar de los mexicanos, como lo fueron la creación del Seguro Social y del Infonavit, la educación popular, el reparto agrario, la defensa de la soberanía y el orgullo nacional.

A su fundador, Plutarco Elías Calles, se le puede atribuir el error histórico motivado por sus fobias religiosas, es decir, la Guerra Cristera, que dejó sobre todo en esta región de México grandes secuelas, de las cuales todavía no nos reponemos.

Sin embargo, nadie en su sano juicio le puede negar a don Plutarco tres grandes aciertos: Primero, acabar con los cacicazgos regionales que agobiaban a la nación en los años 20 y 30 del siglo pasado; segundo, ordenar la hacienda pública que los caudillos revolucionarios dejaron en bancarrota, y tercero, darle una estructura viable a la política nacional.

El PRI aportó algunos buenos gobernantes

Con relación al gobierno y a la política jalisciense, quiero decirles que en más de medio siglo de ejercicio periodístico tomé nota de infinidad de anécdotas de los gobernantes jaliscienses de todos los tiempos, mismas que próximamente se publicarán con el título “Anecdotario Político de Jalisco”.

Este Anecdotario reúne una selección de cerca de 500 anécdotas correspondientes a más de 60 gobernantes de nuestro Estado, ordenadas cronológicamente, desde Prisciliano Sánchez hasta nuestros días.

Esta obra, que fuera de lo solemne y oficioso refleja el verdadero carácter de cada gobernador, nos ayudará a entender que en sus casi 200 años de independencia, Jalisco ha tenido excelentes, buenos, regulares, malos y pésimos gobernantes.

De ellos aprendemos tanto por sus errores como por sus aciertos.

Hoy nos asomamos a las calles y vemos amplias avenidas, edificios públicos, plazas, monumentos… Salimos al campo y vemos también carreteras, obras de riego y de agua potable, escuelas, pero no nos detenemos a pensar en quiénes las promovieron y mucho menos en las dificultades que tuvieron para hacerlas. Pensamos que todo esto surgió por generación espontánea o por arte de magia.

Y son las anécdotas, no los informes de gobierno, las que revelan lo que realmente estuvo detrás de todas esas obras y también del ambiente de seguridad y paz pública, hoy lamentablemente perdido.

Por lo que al PRI respecta, puedo asegurarles que este partido debe sentirse orgulloso de haber aportado en sus 70 años de gobierno ininterrumpido algunos de los mejores gobernantes que ha tenido Jalisco en toda su historia.

Pero aquí viene lo triste… o el reto, según se vea

Siento, sin embargo, que el PRI, tanto a nivel nacional como local, está sufriendo ya la agonía, los estertores de la muerte, porque en esta segunda oportunidad histórica que le dieron los electores se ha dedicado más a cavar su tumba que en asegurar su permanencia en el poder.

Si las cosas en el gobierno siguen como van, con esta corrupción rampante que no tiene precedente, la manifiesta impunidad y la ostentación del lujo y el despilfarro, que contrastan con un país de pobres, mucho me temo que difícilmente saldrá este sexenio. Y no sólo es la muerte del PRI, sino de toda la partidocracia, que se ha dedicado a velar más por intereses cupulares que por los del común de la gente, incluyendo la clase media, cada vez más diezmada.

El PRI, durante muchos años, defendió los intereses de la clase trabajadora y también de la media (de esto hay infinidad de pruebas), pero ahora no atiende ni a unos, ni a otros, sólo a los ricos (inmensamente ricos), y esto, cualquiera puede entenderlo, es suicida para cualquier partido político. Venderse al mejor postor es cómodo y rinde dividendos inmediatos, pero no es una estrategia política inteligente.

La demagogia, la mentira, el engaño, han llegado al grado de acabar con el significado mismo de las palabras. Para sostenerse en el poder ya ni siquiera vale enarbolar banderas populares sobre las cuales se ha hablado demasiado y nada se ha hecho en los últimos tiempos: Pobreza, inseguridad pública, injusticia, desigualdad social, deterioro ambiental, etcétera. Esto ha sido relegado en la práctica por la clase política. Lo sabe todo el mundo y ya ni caso tiene gastar saliva y tinta en ello.

Cuestión de vida o muerte

Lo urgente ahora, porque es una cuestión de vida o muerte, es extirpar el cáncer de la corrupción, que está socavando no sólo al PRI, sino a todo el sistema político y a las bases mismas del Estado Mexicano, lo único que nos queda.

Me considero un estudioso de la Historia de México, y en sus casi 500 años de mestizaje no veo una época de tan descarada corrupción e impunidad como la que hoy vivimos. Es tal su magnitud que los tiempos de Su Alteza Serenísima Antonio López de Santa Anna, en el siglo 19, y los de algunos de los peores virreyes de la Nueva España, se quedan cortos.

No quiero ser ave de mal agüero (porque aún hay gente de buena fe que quiere a su partido), pero en las actuales condiciones no garantizo que el PRI salga vivo de este sexenio. Lo ocurrido el pasado 7 de junio fue el principio del fin.

Si realmente hubiese propósitos de enmienda yo empezaría por cambiar el lema del partido, “Democracia y Justicia Social”, en el que ya nadie cree, por el de “Austeridad y Honradez en el Gobierno”, y claro, lucharía aún a costa de comodidades personales, para que esto se haga realidad, porque un simple eslogan electoral sería más de lo mismo.

javiermedinaloera.com

 

 

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Corrupción en apogeo

Contra la corrupción
Cuando es el propio secretario de Gobernación quien públicamente sostiene que el Centro Penitenciario del Altiplano, de donde se fugó por un túnel de kilómetro y medio el conocido narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, cumple con todas las normas internacionales de máxima seguridad, deja muy clara la causa fundamental de esta fuga: la corrupción oficial.

De acuerdo con lo que tácitamente admite el alto funcionario federal, la fuga de “El Chapo” no hubiera sido posible si este hombre no hubiese repartido generosamente entre guardianes, autoridades penitenciarias y vaya usted a saber quiénes más, sumas considerables de dinero, que para esto le sobran.

Una de las periodistas presentes en la conferencia de prensa donde el titular de Gobernación abordó el tema, fue al grano preguntando qué hará el Gobierno contra la corrupción, pero el funcionario evadió mañosamente la pregunta insistiendo en que lo urgente ahora es recapturar al “Chapo”.

Sin embargo, en un sistema político como el nuestro donde casi todo el mundo roba, desde las más altas esferas del poder hasta las más bajas, no extraña que haya gente dispuesta a vender sus “servicios” o por lo menos su “silencio” al mejor postor, valiéndose de la impunidad existente.

Por lo tanto, la fuga del “Chapo” no es más que otra manifestación aguda del terrible cáncer de corrupción que invade ya todas las esferas políticas y económicas de la sociedad mexicana. Para aliviarlo, no para curarlo, habría por lo pronto un remedio que puede parecer ingenuo: Que el Presidente Peña Nieto y sus más cercanos colaboradores empiecen por dar claro ejemplo de austeridad, sobriedad y honradez.

javiermedinaloera

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 17 de julio de 2015.

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La corrupción, principal problema de México.

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Porfirio Díaz debe volver a México

Porfirio Díaz en 1907

Porfirio Díaz en 1907.

Aquí ya no se trata de liberales o conservadores, revolucionarios o reaccionarios, priístas o panistas, izquierdistas o derechistas, sino de mexicanos en todo el sentido de la palabra. Fuera de cualquier signo político o ideológico, los restos de Porfirio Díaz, sepultados en Francia, deben volver con dignidad a México, como fue su último deseo, porque con todo y sus errores, justificados en cierta medida por la época en que vivió, fue un gran mexicano.

A 100 años de su muerte, cumplidos el pasado 2 de julio, la figura de don Porfirio se agiganta principalmente por su política económica, que ningún gobierno posterior al de él pudo superar, ya que en su tiempo el peso se hablaba de tú con el dólar estadounidense, cosa que no ha vuelto a suceder desde entonces; por lo contrario, cada día los mexicanos vemos con angustia el retroceso de nuestra moneda.

Asimismo, hemos de reconocer su desempeño en seguridad pública, que tampoco ha podido mejorar gobierno alguno, pese a que es justamente la seguridad la función principal del Estado. Ningún Estado se justifica si no brinda plena seguridad a la población.

Admitamos que don Porfirio soslayó aspectos fundamentales como los derechos humanos y la democracia. ¿Que fue un dictador? Sí, ¿pero acaso la partidocracia actual se siente orgullosa de lo que hace? Y sobre derechos humanos, recuérdese que éstos alcanzaron plena categoría jurídica en el país hasta 80 años después.

Traer sus restos a la patria que lo vio nacer sería un signo de reconciliación y entendimiento entre todos los mexicanos para superar juntos problemas tales como el económico, la seguridad pública, la justicia y la verdadera democracia.

javiermedinaloera

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 10 de julio de 2015.

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Cuando el peso le hablaba de tú al dólar

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La pobreza moral de un magnate

Donald Trump

El magnate neoyorquino Donald Trump es claro ejemplo de contraste entre un hombre inmensamente rico en lo material y extremadamente pobre en lo moral.  No le alcanzará el dinero para limpiar la pésima imagen que él mismo se ha forjado en su país y en el mundo con sus reiterados ataques xenofóbicos, racistas y fascistas.

El repudio general provocado por sus declaraciones contra los mexicanos (“México no es nuestro amigo”, la más reciente, recuerda a Hitler: “Los judíos no son humanos”), incluyendo la cancelación de jugosos negocios que sus antiguos socios le han anunciado, no ha sido capaz de doblegar su infinita soberbia.

Trump se ha equivocado en toda la línea, y no aprende, ni se arrepiente. Se equivocó al decir que México envía a Estados Unidos a la peor gente, cuando es todo lo contrario, pero lejos de retractarse, insiste en esta mentira criminal que despierta odios racistas y agresiones contra nuestros connacionales que cruzan la frontera.

Si su intención es sólo propagandística con miras a lograr la candidatura presidencial de 2016, como algunos sugieren, al final de cuentas le saldrá el tiro por la culata, pues en efecto, un político, para ser electo, debe ser conocido, pero no basta con ser conocido, sino que debe ser bien conocido por sus cualidades, no por sus defectos, y en este caso Trump está exhibiendo su peor naturaleza.

Una vez más se comprueba que el dinero no lo es todo, y ante el repudio generalizado que provoca su incalificable conducta, podemos concluir que moralmente no todo está perdido en este mundo.

www.javiermedinaloera.com

 

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Por un Programa Nacional de Lectura

Programa de Lectura. De la Fundación Vamos a Leer.

Muchos proyectos se han lanzado a través de la historia por parte de organizaciones educativas y culturales del gobierno, así como de particulares, para promover en México la lectura, pero casi todos estos esfuerzos han sido aislados, locales o regionales, sin un programa nacional que los unifique y coordine para lograr mejores resultados.

Vemos así con tristeza que en este siglo 21, cuando otros muchos países tienen ya muy arraigado el hábito de leer, con gran provecho para sus pueblos, en México más de 25 millones de habitantes no han abierto un libro en su vida y sólo cuatro de cada 10 han pisado una librería.

Claro que hay razones históricas y culturales que explican esta situación, empezando por el hecho de que durante tres siglos los mexicanos fuimos esclavos de una potencia extranjera a la que no le interesaba que fuéramos a la escuela, pero llevamos ya casi 200 años de independencia y no salimos de lo mismo.

Hay graves problemas por resolver, como es la desigual distribución de las bibliotecas mexicanas, concentradas en su mayoría en las grandes ciudades, con el consiguiente abandono de las zonas rurales.

Pero si vemos que hay gente interesada en promover la lectura tanto en el campo como en la ciudad, ¿por qué no diseñar un programa de Estado que unifique y coordine todos estos esfuerzos, para acercar a la gente a las letras?

Vamos a leer porque el saber te hará valer.

javiermedinaloera

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de julio de 2015.

 

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