El mejor trato a los libros

Libros Juan Gil

Conviene cuidar lo mejor posible los libros, pero esto no quiere decir guardarlos en un estante y echarlos al olvido.

Hubo entre los años 50 y 60 del siglo pasado un gobernador de Jalisco, Juan Gil Preciado, preocupado por promover la lectura, pues él mismo había sido maestro rural y conocía la importancia que tiene la lectura para todos aquéllos que aspiran a una vida mejor.

Gil Preciado pensó, como es natural, que la mejor manera de lograr que los jaliscienses se acostumbraran a leer era trabajar con los niños de la escuela, pero para esto había que preparar primero a los maestros.

De esta manera, el gobernador decidió promover la lectura entre los jóvenes alumnos de la Escuela Normal de Jalisco, es decir, entre los maestros en formación, pues consideró que los viejos mentores no cambiarían ya sus hábitos de enseñanza.

Así las cosas, habló con la entonces directora de la Normal, profesora Epigmenia Arriaga Salgado, para que organizara un concurso sobre el mejor trato a los libros. Luego la directora, durante una apertura de cursos que presidió el propio Ejecutivo, entregó paquetes de libros a todos los alumnos, ofreciendo un premio especial a quien mejor los cuidara.

Pasó el tiempo, llegó el fin de cursos, y un tal Atilano se presentó a reclamar el premio, pidiendo que examinaran sus libros. Era el mismo paquete con la misma envoltura y amarrado con el mismo hilo que le habían entregado el año anterior; ni siquiera lo había abierto. Ciertamente eran los libros mejor cuidados. Tuvieron que darle el premio.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de febrero de 2016, en base a una anécdota contada por el historiador y maestro Cándido Galván Ruiz.

 

 

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La corrupción en punto crítico

 

Como bien lo advierte el señor cardenal José Francisco Robles Ortega, arzobispo de Guadalajara, la corrupción en México ha llegado a un punto crítico, en donde es necesario adoptar medidas urgentes para revertirla, ya que continuar por este camino es verdaderamente suicida para el país.

Recuerda el señor cardenal los antiguos antecedentes de la corrupción, tanto en el gobierno como en la sociedad, no sólo en México sino en todo el mundo, razón por la que el Papa Francisco, quien nos visita en este mes, ha hecho frecuentes referencias a este flagelo de la Humanidad, que es urgente combatir.

En primer lugar, la corrupción, a la que se han entregado políticos y empresarios de todo el mundo, con el único objeto de afianzar su poder, está creando un abismo entre los que todo lo tienen y los que todo necesitan, lo que obviamente aumenta los niveles de pobreza y de inestabilidad social.

La cuestión es que al aumentar la pobreza, que es desde luego una injusticia, se desarrollan movimientos que atentan contra la seguridad de toda la gente, incluyendo a los poderosos, políticos y empresarios, condenados a vivir siempre entre guaruras y camionetas blindadas.

¡Ésa no es vida! Si en este mundo no se puede trabajar, vivir y dormir tranquilo, pues qué caso tiene vivirlo, sabiendo sobre todo que es tan corto.
Y la principal función del Estado, hay que recordarlo siempre, es garantizar la seguridad de los ciudadanos, para que puedan vivir y trabajar en paz, porque de otra manera no se justifica su existencia.

De acuerdo con el señor Robles Ortega en que los mexicanos tenemos que retomar el camino de la paz, de la concordia, de la convivencia pacífica, del respeto a la ley, del Estado de Derecho, de la moral pública, para que desterremos la corrupción tanto en el gobierno como en la sociedad, porque es imposible seguir en estas condiciones sin arriesgar la unidad como pueblo, nuestra integración política y social, la seguridad misma del Estado.

El mensaje moral del líder espiritual de Guadalajara está perfectamente claro y contundente. Esperemos que las máximas autoridades de nuestro país, así como los gobiernes estatales y municipales y la sociedad entera, hagamos pronto lo que tengamos que hacer para revertir esta lamentable situación, porque las horas cuentan y no perdonan.
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Artículo publicado por la revista Portada de México en su edición de febrero de 2016.

 

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Vino el Papa y habló fuerte, ¿pero qué sigue?

El Papa en México (del diario La Crónica)

El Papa en México (del periódico La Crónica).

En su reciente visita a México el Papa Francisco encontró a un pueblo conmovido hasta las lágrimas por su presencia, sus palabras y sus actos. Este pueblo se mostró realmente ansioso por ver y escuchar a un líder que le hablara en su idioma sobre los temas que más le preocupan, como son la corrupción, la desigualdad y la violencia, que hoy dominan la vida nacional.

Al alto clero de México lo reprendió por sus excesos y omisiones, así como a políticos y grandes empresarios, a quienes censuró por los privilegios que excluyen a los más necesitados, pero también trajo un mensaje de aliento a los más pobres de los pobres, los indígenas, a quienes pidió perdón por las injusticias de siglos, así como a millones de jóvenes carentes de esperanza y a todos los que sufren exclusión y violación de sus derechos humanos.

Claros y contundentes, estos mensajes, por venir de quien vienen, no tienen precedente en la Historia de México. Sin embargo, importa saber qué sigue: ¿le harán caso al Papa los políticos?, ¿los obispos?, ¿los empresarios privilegiados?, ¿o hemos de esperar un milagro de la Virgen de Guadalupe para cambiar de la noche a la mañana la realidad nacional?

No, definitivamente no. En esto sigo siendo tan escéptico como muchos de mis contemporáneos. Por principio de cuentas, no espero en los próximos meses un cambio radical en las políticas tradicionales de los gobiernos federal, estatales y municipales, aunque ciertamente en el Episcopado mexicano sí advierto la posibilidad de un cambio significativo que obligaría a los demás sectores a tomar algunas providencias.
javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 19 de febrero de 2016.

 

 

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El Papa en México

Cristina_de_Kirchner_with_Franciscus_in_2015-2_(cropped) (De Casa Rosada, presidencia de la nación argentina).

El Papa Francisco, uno de los personajes más respetados y mejor informados del mundo, inicia este viernes una visita oficial a México, durante la cual entrará en contacto directo con este sufrido pueblo en uno de los momentos más críticos de su historia, marcados por la corrupción, la desigualdad y la violencia.

El Jefe de la Iglesia Católica no viene, por supuesto, a informarse de la realidad nacional, ya que en estos últimos años seguramente le han sobrado informes confiables de las más distintas fuentes sobre lo que ocurre en el país tanto en los aspectos políticos, económicos y sociales, como específicamente en el manejo de los dineros públicos, la inseguridad y la violación del estado de derecho.

En este sentido, los discursos que él escuche o las cartas que la gente le entregue sólo vendrán a corroborar lo que ya conoce de sobra, pero no por ello dejará de referirse a estos temas durante su recorrido por el país, especialmente en Chiapas, donde seguramente refrendará su compromiso social con los más pobres de los pobres: los indígenas.

Es probable que algunas de sus palabras no resulten del agrado de muchos políticos formados en uno de los sistemas más corruptos que haya dado la historia del país, pero aunque el Papa es también Jefe del Estado Vaticano, con el que México mantiene buenas relaciones, está en su deber referirse a estos graves problemas que padecen día tras día no sólo los católicos, sino también los mexicanos pertenecientes a otros muchos credos.

¡Feliz estancia del Papa Francisco en México!

javiermedinaloera.com

Artículo publicado en el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 12 de febrero de 2016.

 

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“Con la debida confusión”

 

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Pío Baroja.

Pío Baroja, escritor y médico español de la primera mitad del siglo pasado, recuerda en sus Memorias a un antiguo político llamado Sánchez de Toca, que al parecer, a pesar de su seriedad, tenía buen sentido del humor, ya que al terminar de dictar un documento oficial decía a su secretario:

–Creo que este decreto está redactado “con la debida confusión”.

La burocracia es y ha sido un mal de todos los tiempos y de todos los países; difícilmente puede haber un pueblo que haya escapado a las artimañas del sistema burocrático, es decir, de los funcionarios y empleados públicos que por una razón u otra (generalmente por amor al dinero) se especializan en enredar las cosas más sencillas, de suerte que al sufrido contribuyente le resulte prácticamente imposible resolver sus problemas cotidianos.

Así las cosas, cualquiera puede ser testigo (sobre todo en estas primeras semanas del año) de las enormes filas que se forman ante oficinas públicas para cumplir con la obligación de pagar impuestos, cosa que debiera merecer la atención primaria de las autoridades, ya que sin estas contribuciones sería imposible llevar la administración pública, incluyendo el cobro de sus jugosos salarios.

En México vivimos hoy tiempos difíciles en los que no obstante las dificultades que imponen la devaluación del peso y la baja del precio del petróleo, los altos funcionarios públicos se gastan en lujos excesivos, viajes y francachelas, lo que la gente necesita con urgencia para satisfacer sus necesidades más elementales.

¿Cree usted que todavía hay lugar en México para la burocracia incompetente y corrupta?

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Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 29 de enero de 2016.

 

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Congruencia, lo que nos falta

Congruencia

Cuando llegamos al punto crítico de ya no creer ni en nosotros mismos, cosa verdaderamente grave, es tiempo de retomar conductas que nos saquen del atolladero, porque de otra manera no nos queda otro destino que el abismo, la extinción como personas y como pueblo.

¿Y qué clase de conductas hemos de asumir en la vida pública? Pues precisamente las contrarias a las que nos han traído a la crisis actual de credibilidad, o sea, en vez del engaño, la simulación y la falsedad, practicar la congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos, porque es precisamente la mentira lo que nos mantiene abajo.

Hace unos días, un alto funcionario del Gobierno dijo que “en México ningún delincuente puede estar por encima de la ley”, cosa que nadie le creyó aquí, ni en el extranjero, porque la sistemática violación del Estado de Derecho es el pan de cada día en todos los niveles del gobierno y de la sociedad mexicana.

Cuando vemos que muchos de los grandes delincuentes del país, los que han robado descarada e impunemente a la Nación, se pasean tan tranquilos por el mundo, sin que nadie los moleste, es imposible creer en frases como la señalada. ¿Quién va a confiar en palabras constantemente traicionadas por los hechos?

En conclusión, urge rescatar el significado real de las palabras, es decir, si hablamos de honestidad y de respeto a la ley, pues que esto se haga realidad en todos los niveles, caiga quien caiga y pésele a quien le pese. Congruencia, pues.

www.javiermedinaloera.

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 22 de enero de 2016.

 

 

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Constitución: No cumplimos la actual y ya queremos otra

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Este 5 de febrero celebramos los mexicanos un aniversario más de la Constitución de 1917, que fija la manera a que han de sujetarse las relaciones entre gobernantes y gobernados y señala el camino para la solución de los grandes problemas nacionales.

Nuestra Carta fundamental consagra, entre otras cosas, la libertad de las personas, el equilibrio entre los grupos sociales y el derecho de todos a luchar, dentro de la ley, por la justicia y el bienestar.

Esta Carta no fue obra de un solo hombre; es resultado de las grandes luchas del pueblo mexicano por su libertad y progreso a partir de su independencia en 1821. Comprende, por supuesto, los avances políticos y sociales logrados en las constituciones de 1824, de 1847 y especialmente la de 1857, que consignó por vez primera un capítulo sobre derechos del hombre y dio estructura a la Nación como una república federal, democrática y representativa.

De esta manera, la Constitución promulgada el 5 de febrero de 1917, hoy vigente, recoge lo mejor de la tradición nacional de máximo respeto al hombre, combina el individualismo con nuevas ideas sociales y consigna en su texto la primera declaración de derechos sociales de la Historia.

Los constituyentes del 17 fueron hombres que sentían como propia la angustiosa vida de un pueblo que recién había luchado en la Revolución por alcanzar una existencia más digna y justa para todos, razón por la cual merecen nuestro total reconocimiento.

javiermedinaloera.com

Articulo publicado por la revista México Rural en su edición de febrero de 2016.

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