Miguel Hidalgo, libertador de esclavos

Miguel_Hidalgo_con_estandarte. Wikipedia.

En un acto sin precedente en el Continente americano y antes de que lo hiciera la inmensa mayoría de los países de la Tierra, Miguel Hidalgo y Costilla decretó formalmente en Guadalajara, hoy capital de Jalisco, la abolición de la esclavitud el 6 de diciembre de 1810. Y como consecuencia de ésta y otras acciones que encabezó contra el régimen virreinal español, el cura de Dolores fue condenado a muerte y ejecutado a la hora del alba del 30 de julio de 1811, a la edad de 58 años.

Líder de un pueblo ansioso de libertad, Hidalgo se proyecta como un hombre entregado desde su juventud al estudio y a la lucha social. Ya como sacerdote en Colima y en Dolores, enseñaba a la gente a mejorar sus condiciones de vida a través de artes y oficios.

Abolición de la esclavitud

Dos meses después del Grito de Independencia, dado en el pueblo de Dolores la mañana del 16 de septiembre de 1810, Hidalgo se dirigió a Guadalajara, entonces capital de la Nueva Galicia, para organizar aquí su gobierno y expedir el histórico Bando de Abolición de la Esclavitud, así como la supresión de tributos, respondiendo con ello a dos de las quejas más sensibles de los marginados de su tiempo.

Dentro de la perspectiva contemporánea la obra de Hidalgo se agiganta no sólo como iniciador de la Independencia de México, sino por adelantarse a su tiempo al emancipar a una porción del género humano que a más de dos siglos de distancia aún padece la injusticia y la desigualdad por prejuicios raciales, económicos y culturales.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de julio de 2016.

 

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El rescate de los pobres en China

GDP_of_China_in_RMB.svg

Así ha progresado la economía china desde las reformas (Wikipedia).

En esta segunda entrega sobre el Programa de Alivio a la Pobreza en China, que me parece digno de promover como ejemplo de lo que puede hacerse para erradicar la pobreza en el mundo, me refiero a los aspectos fundamentales del mismo, que son cinco:

Primero, se establece un plan general de rescate de los pobres en una zona determinada, con tareas y plazos a cumplir.

Segundo, se definen las responsabilidades concretas de cada funcionario.

Tercero, se determinan las políticas concretas a seguir en cada caso.

Cuarto, se unifican todos los recursos sociales (públicos y privados) para el logro de los objetivos.

Quinto, se adaptan los mecanismos de trabajo de acuerdo a las circunstancias de cada comunidad.

Parte esencial del programa, que no he visto en otros (por lo menos en el de México), es que existe un mecanismo valorativo del trabajo de cada persona involucrada, lo cual permite aplicar sobre la marcha los correctivos necesarios. De esta manera, si se detecta, por ejemplo, un acto de corrupción o ineptitud, se cambia o castiga al funcionario correspondiente, y el plan sigue, ya que lo importante es el trabajo a realizar y el cumplimiento del plazo convenido.

Causas de la pobreza

Para llevar a cabo un programa tan ambicioso de rescate de los pobres, en que los plazos cuentan (China pretende erradicar totalmente la pobreza en cuatro años), se consideran muchos factores. Para cada causa de pobreza, hay un programa de apoyo:

Por ejemplo, si la causa principal de pobreza en una región es el desaprovechamiento de los recursos naturales, se recurre a la capacitación profesional, al desarrollo de la industria e incluso al turismo rural.

Por lo contrario, si los recursos naturales de una región son precarios, se reubican comunidades, trasladándolas a sitios más productivos. En el último año se vieron involucrados en proyectos de cambio de ubicación geográfica casi un millón de pobres.

Asimismo, el gobierno apoya a los jóvenes para que aprendan un oficio y puedan trabajar en las ciudades. Cada año 50 mil jóvenes, sólo de la provincia de Hubei, aprenden un oficio. Además se envía a jóvenes a las universidades del país y el extranjero con cargo al Estado.

A los ancianos, discapacitados o enfermos, que también son causa de pobreza, el gobierno les ofrece apoyos especiales. El 90 por ciento de los gastos de los enfermos los paga el gobierno.

Pobreza, problema de todos

En China la pobreza es problema de todos, de sociedad y gobierno, incluyendo a los empresarios privados, sector que se ha desarrollado mucho en los últimos años (actualmente ocupa China el segundo lugar mundial en número de magnates). Hoy no es raro ver lujosos Ferraris en las calles de Beijing.

Los empresarios chinos participan activamente en el Programa contra la Pobreza, de acuerdo a los principios (asómbrese usted) del Partido Comunista, que manda en este país desde 1949. En próximo artículo veremos cómo los empresarios chinos colaboran con entusiasmo en estas tareas.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 24 de julio de 2016.

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Combate a la pobreza: el modelo chino

Integrantes de la delegación de periodistas mexicanos en China.Periodistas mexicanos que viajamos a la República Popular China.

Hace unos días tuve oportunidad de participar en la delegación de ocho periodistas mexicanos, encabezados por el presidente de la Federación de Asociaciones de Periodistas de la República Mexicana (Fapermex), Teodoro Rentería Villa, quienes viajamos a la República Popular China con el fin de conocer detalles del novedoso programa contra la pobreza que lleva a cabo ese país.

Fuimos atendidos de maravilla por los dirigentes de la Asociación Nacional de Periodistas de China y funcionaros del gobierno, que respondieron a todas nuestras preguntas y nos llevaron a los lugares donde se aplica el programa: hubo ocasión incluso de platicar con ejecutores del mismo y con algunos campesinos recién rescatados de la pobreza.

Cambio de estrategia

Hace 40 años el gobierno comunista de China se empeñaba en quitarles el dinero a los ricos para repartirlo entre los pobres, pensando que así lograría la anhelada igualdad social, pero al comprobar, después de medio siglo de revolución, que no obtenía los resultados esperados, cambió radicalmente de estrategia: ahora apoya a los ricos para que se involucren en el rescate de los pobres.

En otras palabras, hoy se trata de hacer ricos a todos los chinos, que actualmente suman arriba de mil 300 millones, un proyecto tan ambicioso y sensacional como la Gran Muralla y todo lo grande que ha hecho este misterioso, creativo y diligente país a través de su milenaria historia.

Tal es la esencia del programa de alivio a la pobreza que ocho periodistas mexicanos fuimos a ver, y como teníamos que partir de casos reales, nos llevaron a la provincia de Hubei, en la región central de China, que es una de las que registran el mayor número de pobres, algo así como 3 millones 850 mil, de los 60 millones que tiene el país.

El caso de Hubei

Uno de los principales indicadores para conocer que alguien no ha rebasado la línea de pobreza, es el ingreso anual. La actual línea de pobreza en China es de 2,736 yuanes anuales (430 dólares), y de acuerdo con este indicador, a fines de 2015 había en Hubei 3 millones 850 mil pobres, mismos que el programa pretende rescatar totalmente en tres años (para el 2019).

Cabe aclarar que la línea de pobreza cambia periódicamente, de suerte que en 2011, cuando empezó el programa, era de dos mil 300 yuanes, que arrojaban en esta provincia 8.19 millones de pobres, casi el doble de los actuales.

El caso es que en los últimos años han salido de la pobreza en Hubei más de tres millones de personas a través de una planificación central que define las responsabilidades concretas de cada funcionario, la unión de recursos sociales y, lo más importante, los mecanismos valorativos del trabajo de cada quien, con tareas concretas y plazos para realizarlas.

Obviamente, en un viaje de estos a un país nunca visto, para entender un programa tan interesante, hay muchas cosas que por falta de espacio se quedan en el tintero, pero trataré de abundar en ello en próximas columnas.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 17 de julio de 2016.

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El arte de leer

El arte de leer. De la Fundación Vamos a Leer en Facebook.

Saber leer no es algo que deba tomarse a la ligera, ya que es importante para el progreso personal y profesional.

Leer un libro no es tan sencillo, hay que estar preparado para ello: en primer lugar, requiere una inversión importante por nuestra parte, tal vez no de dinero pero sí de tiempo, el bien más preciado que tenemos.

¿Cuánto tardamos en leer un libro? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Más? El tiempo que dedicamos a ese libro ya nunca volverá. Por ello, hemos de ser muy selectivos en los libros que leemos.

Dicen por ahí que un buen libro si corto dos veces bueno, pero yo no creo en esa sentencia porque hay libros extensos que vale la pena leer sin importar el número de páginas, “Don Quijote”, por ejemplo.

El tiempo que tenemos disponible es limitado, claro está, pero hay cosas en las que vale la pena invertir horas, entre ellas la lectura.

Sin embargo, tampoco vamos a desperdiciar el tiempo en lecturas que no valen la pena. Hay que saber escoger.

No se trata de leer mucho, ni rápido, sino de hacerlo bien, o sea, de nuestra lectura hemos de conseguir tres cosas: Primero, entender lo que leemos (lo que el autor quiso decir). Segundo, destacar lo importante, ya que todos los libros tienen paja, y tercero, sacar conclusiones, es decir, el uso que de esos libros hemos de hacer en nuestra vida, porque el conocimiento de por sí es inútil si no se concreta en acciones.

Vamos a leer porque el saber te hace valer.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista Doña Ofe en su edición de julio de 2016.

 

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Cuando la soberbia manda

Los_poetas_contemporáneos

Julián Romea retratado en Los Poetas Contemporáneos (Wikipedia).

El actor español Julián Romea (1813-1868) era de una soberbia escandalosa, igual a la que practican hoy muchos políticos y funcionarios mexicanos tan alejados de la gente que ya ni la escuchan.

Durante un entreacto, el representante de la empresa que patrocinaba un evento intervino tímidamente para decirle:

–Don Julián, parece ser que no le oyen a usted desde las últimas filas de las butacas.

Don Julián se limitó a contestar:

–Que se acerquen.

¿Quién debe acercarse a quién?

En el actual ambiente político surge la pregunta: ¿Quién debe acercarse a quién?, ¿el gobierno a la gente o la gente al gobierno?
Si partimos del postulado de que “la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, como decía Abraham Lincoln, la conclusión es que el gobierno es quien debe acercarse al pueblo, porque simplemente lo representa en una república como la nuestra.

Pensar en sentido contrario es sumisión, obediencia ciega del pueblo hacia el gobierno, es decir, una brutal dictadura que no tiene cabida en los tiempos modernos.

Por lo tanto, en el actual entorno político y social es necesario retomar las prácticas democráticas de convencer, no de vencer, porque es muy fácil caer en la tentación de imponer ideas cuando se carece de inteligencia y habilidad para demostrar que estas son buenas.

Convencer, no vencer, es un viejo principio de convivencia humana que lamentablemente se olvida no sólo en las relaciones sociales más comunes, sino también entre gobiernos de todos los niveles, en la política, en la religión, en los negocios, etcétera.

“Cada cabeza es un mundo” dice el viejo refrán, y en efecto, cada quien piensa como quiere y con frecuencia lo expresa, sobre todo en estos tiempos de Internet donde se abren tantas libertades de comunicación que rayan en el libertinaje.

Diálogo y convencimiento

Obvio es que cada quien defiende sus intereses, sus objetivos, su estilo de vida, y cuando se le presentan alternativas de cambio tiene derecho a exigir aclaraciones, es decir, que le demuestren el por qué y el para qué de las cosas.

Convencer, no vencer, es por lo tanto la tarea de los políticos que luchan por el poder en México, así como del gobierno en sus distintos niveles.

Ocurre que muchas autoridades, muchos líderes, no sólo de aquí, sino del mundo entero (el signo del odio y la violencia campea en la redondez de la Tierra), hinchados de poder y soberbia quieren resolver todo a su manera, con absoluta intolerancia, sin el menor respeto al sentir de los demás.

En México como en muchas partes del mundo hay problemas muy serios: inseguridad, corrupción, injusticia, pobreza, desigualdad, ignorancia, desempleo, deterioro ambiental, pero no los vamos a resolver con actos prepotentes de soberbia, de intolerancia, de aplicación indiscriminada de la fuerza, que han demostrado su ineficacia a través de la Historia, sino a través de una paciente labor de diálogo y convencimiento.

javiermedinaloera.com

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Días nublados

Días nublados. Foto de Cristóbal Ramos.

Fotografía de Cristóbal Ramos.

Nunca he sido pesimista, por lo contrario, quienes me conocen saben que frecuentemente exagero mi optimismo. Sin embargo, en estos momentos veo a un país prácticamente arruinado en lo político (gente sin capacidad para negociar), en lo económico (con una moneda en picada) y en lo moral (un verdadero desastre).

Es claro que los últimos gobiernos no han sabido llevar con justicia y honradez las riendas de la nación, y si a esto agregamos una sociedad que tampoco colabora mucho, no porque no quiera, sino porque no ha sido preparada para ello, la situación es grave, bastante grave.

Reconozcamos que hay grandes sectores de población verdaderamente heroicos que trabajan día tras día para llevar alimento y vestido a sus familias, pero en cambio hay multitud de parásitos incrustados en las esferas del poder que sólo buscan la menor oportunidad para “hacerse” de las escasas ganancias de los pobres (Ya para qué las quieren –diría yo– si utilidades tienen de sobra en sus negocios bien o mal habidos).

Ese afán de seguir acumulando dinero y poder en el gobierno y en algunas empresas es lo que más preocupa, porque esto fue sin duda el detonante de los tres grandes movimientos sociales de este país en su historia: Independencia, Reforma y Revolución, que tienen el común denominador de haber sido provocados por la desigualdad social y el abuso de poder contra la gente más desprotegida. Nadie quiere volver a esos violentos tiempos. No hay peor desgracia para un país que la inestabilidad política y social.

Cuando los valores se pierden

Imagínense si en una comunidad no se garantiza la seguridad, la justicia, la honradez, ¿para qué sirve el Estado? El problema del gobierno no es tratar de convencer de que hay valores, como busca hacerlo con presupuestos millonarios de publicidad, sino de hacer realidad los conceptos: esto es difícil, claro, pero no imposible. Lo demás es salirse por la tangente.

El gran problema es que un pueblo carente de valores no puede ir a ningún lado. Y muchos valores antiguos que nos enseñaron nuestros padres, abuelos, líderes del pasado, no son malos, pero hay que entenderlos y tener voluntad para aplicarlos, tanto por parte del Estado como de la sociedad.

¿Qué podemos hacer?

Lo cierto es que las cosas andan mal: los políticos en general no responden a las circunstancias (ellos presumen de que la política es de circunstancias. No lo veo). En otros sectores se manifiesta gran preocupación: periodistas, empresarios, maestros, etcétera, pero hasta ahí.

El caso es que cada mexicano bien nacido está obligado a cuestionar en qué hemos fallado y a exigirnos cuentas unos a otros. México y Jalisco en particular necesitan respuestas francas e inmediatas. Preguntemos a la autoridad federal, a la del Estado, a los munícipes, cuál es su proyecto de país, de Estado y de municipio, respectivamente, y si han cumplido con el mismo. Veamos si sus respuestas son satisfactorias; si no es así, no hay más camino que levantar la voz.

Javier Medina Loera es periodista.
http://javiermedinaloera.com/

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