¡Vámonos evaluando todos!

Preparándose para educar

Preparándose para educar.

Uno de los puntos sobresalientes del conflicto magisterial en México es el rechazo de un sector de los maestros a ser evaluados, y que de este examen se deriven sanciones contra ellos.

La evaluación en sí no debiera asustar a nadie, por lo contrario, es indispensable para que todos hagamos mejor nuestro trabajo y cumplamos con nuestras metas. Los mismos maestros aplican métodos para valorar conocimientos de sus alumnos desde hace siglos, y nunca pasó ni pasa nada.

¿Pero por qué sólo ellos?

Sin embargo, desde mi punto de vista, hay aquí una evidente falta de equidad. En un país que presume de democrático, en el que todos somos sujetos de los mismos derechos y obligaciones, no es justo que solamente se obligue a evaluar la aptitud de los maestros. ¿Por qué no incluir también a todos los que realizan una función pública y cobran por ello?

Empecemos por los miembros del Gabinete federal, cuya labor en diferentes áreas, según todas las encuestas, ha dejado bastante qué desear en los últimos años.

Sigamos con los gobernadores, algunos de ellos con suficientes méritos para estar en la cárcel, juntos con muchos de sus colaboradores. Igual, habría que evaluar el trabajo de los presidentes municipales que incluso llegan a coludirse con la delincuencia organizada, como lo vimos en el caso de Ayotzinapa.

También ameritan una valoración rigurosa, por lo menos anual, los diputados y senadores, que es mucho lo que despilfarran y muy poco lo que aportan a la Nación, y con ellos los magistrados y jueces de la Suprema Corte de Justicia, así como los integrantes de los Congresos locales, presidentes municipales y regidores.

Ya entrados en gastos…

Bueno, aunque ya no se trata de funcionarios públicos, pero sí de mexicanos que realizan importante función social, todos tendríamos que someternos a un examen periódico, incluyendo aquí a empresarios, profesionistas, obreros, campesinos, y claro, a los periodistas.

En este caso, y en un régimen de libertades como el que vivimos, no corresponde al Estado evaluarnos, pero sí a las organizaciones civiles, a las Cámaras de comercio y de industria, a los colegios de profesionistas, a los sindicatos obreros y campesinos, y en general que cada quien se preocupe por valorar periódicamente su trabajo.

Todos debemos evaluar nuestra labor, desde el Presidente de la República hasta el último funcionario del gobierno, para ver si estamos actuando de acuerdo con las leyes fundamentales del país, de los Estados y municipios, y de nuestra propia conciencia.

Si conformes con una sincera autocrítica lo estamos haciendo bien, pues qué bueno; de otra manera, hay que rectificar, porque desde tiempos muy remotos quedó claro que ver la paja en el ojo ajeno y no en el propio es una completa hipocresía.

Ante esta perspectiva, es evidente que la presión gubernamental para evaluar únicamente el trabajo de los maestros, y no el de todos los demás servidores públicos, tiene un fondo político que poco ayuda a la unidad y progreso general de los mexicanos. ¡Seamos parejos!, ¡Vámonos evaluando todos!

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 21 de agosto de 2016.

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El rescate de los pobres en México

De la página en Facebook Mexico contra la pobreza

Imposible resolver cualquier problema si éste se desconoce. En el caso de la pobreza en México, no sabemos hoy a ciencia cierta cuántos pobres hay, ni dónde viven, ni por qué causa lo son. Y si faltan datos tan elementales, lógico es que tampoco exista un programa eficaz para combatirlo.

Hace unas semanas el INEGI fue justamente criticado porque en su última encuesta sobre el nivel socioeconómico de los mexicanos, cambió su metodología, de suerte que al comparar los resultados de 2015 con años anteriores, apareció como por arte de magia que diez millones habían dejado de ser pobres.

Esto despertó sospechas entre muchos analistas porque detrás del “maquillaje” de la pobreza vieron, antes que un error involuntario o una mala estrategia de comunicación, un burdo intento de manipulación política hacia el 2018.

Si algo semejante hubiese ocurrido en otro país donde estas cosas se toman en serio, el funcionario responsable no sólo habría sido inmediatamente despedido de su cargo, sino que estaría ya tras las rejas.

La línea de la pobreza

La llamada línea de pobreza, es decir, la que marca que alguien es o ha dejado de ser pobre, se establece normalmente con base en el ingreso per cápita, variable en todos los países (en China fue en 2015 de 430 dólares anuales), pero también suelen considerarse otros indicadores como los niveles de educación, salud, vivienda, alimentación, etcétera.

De acuerdo con su línea de pobreza, China tenía el año pasado 60 millones de menesterosos, o sea, los mismos que conservadoramente se estiman en México, aunque ellos con una población de más de 1,300 millones, y nosotros con 120. Además, ellos con un programa definido para rescatar a todos sus pobres en cuatro años (antes del 2020), y nosotros sin saber siquiera cuántos son.

Soñar no cuesta nada

A riesgo de parecer ingenuo, esbozo a continuación un programa básico para el rescate de los pobres de México:

En primer lugar, definir la línea de pobreza, ya sea por el ingreso per cápita, que es lo más común, o por otros indicadores, pero necesitamos saber con la mayor precisión cuántos mexicanos viven hoy en pobreza extrema o absoluta.

Una vez conocido este dato, tenemos que saber dónde vive esa población menesterosa. Suponemos que en su mayoría habita las zonas indígenas de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán o Jalisco, pero nada difícil será encontrarlos en zonas marginadas de las ciudades.

Hemos de averiguar luego cuáles son las causas de su indigencia; para unos será la falta de caminos, para otros la improductividad de sus tierras; los habrá también por desempleo, por problemas de salud, de capacitación o simplemente por abandono de sus familiares o por edad avanzada.

El paso final sería organizar las acciones públicas y privadas para rescatar de la pobreza a esa gente, de acuerdo con su circunstancia, bajo un riguroso programa con metas y plazos de ejecución y un sistema de evaluación del trabajo de cada quien que detecte y desplace a funcionarios ineptos y corruptos.
javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista Conciencia Pública en su edición del domingo 14 de agosto de 2016.

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La prensa y el poder en China

reunión de trabajo con periodistas de chna

Reunión de trabajo con periodistas de China.

Cuando supe que en la República Popular China están prohibidas las redes sociales como Facebook, Twitter y YouTube (ellos tienen las suyas), le pregunté a un alto ejecutivo de los medios de comunicación de ese país sobre el porqué de tal prohibición.

–“Porque esas redes son una intromisión de los gringos”, dijo tranquilamente.

Pero no sólo son las redes: Lo primero que percibe un periodista occidental que visita China es que ahí no hay libertad de prensa (al menos como la conocemos en México o en Europa).

Traté de explicarme esta situación y le pregunté a Xiang Peifeng, presidente de la Radio y la Televisión de la Provincia de Hubei (Grupo que informa a 850 millones de personas), sobre los objetivos editoriales de su empresa:

–“Difundir las políticas y opiniones del gobierno y del partido, como el combate al subdesarrollo, y atender a la gente que vive con dificultades”, respondió y agregó:

–“Se publican todas las noticias que tengan efectos positivos, incluyendo críticas contra funcionarios públicos”.

De acuerdo con ello, un alto funcionario de la misma provincia central de China dijo que los medios de prensa son determinantes en la lucha contra la corrupción, ya que se atienden todas las denuncias publicadas por los periodistas, “y los castigos por corrupción son muy rigurosos”, subrayó.

Todo está sujeto a un proyecto nacional

Lo cierto es que en China, a través de un gobierno de partido único que lleva 67 años en el poder, todo está supeditado, incluyendo libertades individuales, a un proyecto de nación que busca la supremacía mundial en diversos órdenes de la vida, entre ellos la económica, sin descuidar los problemas de pobreza y marginación social.

Mientras los profesionales de la comunicación, que suman 200 mil en el país, no obstruyan con sus informaciones los objetivos fundamentales del Estado, pueden trabajar sin problema alguno; de otra manera se exponen a perder su carnet de periodista, sin el cual no pueden ejercer.

En concreto, los medios de comunicación de China están sujetos al poder central del Partido Comunista (con 86 millones de miembros: 15% de la población).

Pero no obstante los apoyos oficiales, los medios de prensa, radio y televisión de China resultan hoy afectados, como en todo el mundo, por el desarrollo de la multimedia; sus ingresos han disminuido considerablemente y se han visto obligados a mejorar la calidad de sus contenidos para sobrevivir.

Libertades a cambio de desarrollo

Vemos así que China sacrifica libertades como las de expresión y manifestación, a cambio de contar con un Estado sólido que permita alcanzar las metas nacionales de desarrollo económico y social.

Por fortuna, en México disfrutamos hasta hoy las ventajas democráticas del sufragio universal y la libertad de expresión, indispensables para enfrentar abusos del poder público y económico, aunque por otro lado, estas libertades se traduzcan con frecuencia en libertinajes que impiden el progreso nacional.

En suma, China sacrifica libertades por desarrollo, en tanto que México sacrifica desarrollo por libertades. ¡Lástima que nadie pueda disfrutarlo todo!

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 7 de agosto de 2016.

 

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La caída de Tenochtitlan

La caída de Tenochtitlan (Wikipedia).

La conquista de México (Wikipedia).

El 13 de agosto de 1521 el conquistador español Hernán Cortés, al frente de un puñado de aventureros y de miles de aliados indígenas opuestos al régimen de Moctezuma, tomaron militarmente la ciudad de Tenochtitlan, capital del imperio azteca.

Por lo tanto, estamos a sólo cinco años de conmemorar el Quinto Centenario de la Conquista de México, una fecha que ningún mexicano puede pasar por alto debido a su enorme significado en la conformación política, étnica, económica, social y cultural del país.

Teniendo en cuenta las circunstancias de esta conquista, en la que cruelmente se abusó de los aborígenes (vale aclarar que ninguna conquista militar respetó nunca los derechos de nadie), los mexicanos tenemos poco para celebrar, pero sí mucho por recordar y revalorar.

No se trata de lamentar una derrota que costó a este país infinidad de desgracias y 300 años de esclavitud, pues fue hasta 1821 en que gracias a la insurgencia iniciada por Miguel Hidalgo, pudo México alcanzar su independencia.

Tampoco se trata de resucitar una vieja polémica que confronta las ventajas de la civilización azteca con la traída por los españoles, polémica que ha dividido, más que unido, a los mexicanos.

Sin embargo, es preciso entender este aniversario como ocasión para retomar la historia, volver la mirada al pasado, estudiar con mayor profundidad cómo empezó a formarse desde aquella época la nación mexicana, el nacimiento y desarrollo del mestizaje, clases sociales, virtudes y defectos de su gente, de sus gobiernos, etcétera, todo con el fin de aprovechar en forma positiva las actuales circunstancias y trabajar por superar nuestras condiciones de vida.

javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de agosto de 2016.

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Cada quien lee lo que quiere

Vargas_Losa_Göteborg_Book_Fair_2011b.jpg. Wikipedia.

Mario Vargas Llosa (Wikipedia).

Hace poco apareció en Internet una lista de nueve libros que supuestamente recomienda leer “antes de morir”, el destacado escritor peruano Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, uno de los mejores autores de nuestro siglo, y también ávido lector, como debe ser.

Entre los autores recomendados figuran Virginia Woolf, Vladimir Nabokov, Joseph Conrad, Henry Miller, Elías Canneti, Boris Pasternak y otros de indudable valía.

El caso es que no mal acababa de publicarse esta lista cuando aparecieron numerosas críticas contra el literato peruano por haber omitido a muchos escritores notables del pasado y del presente, sobre todo latinoamericanos como Gabriel García Márquez.

“Ni son todos los que están, ni están todos los que son”, comentaron con justa razón muchos lectores. En mi caso, por ejemplo, me hubiera gustado que incluyera a “Don Quijote de la Mancha”, de Miguel de Cervantes, uno de mis favoritos, y desde luego al mexicano Octavio Paz, pero no lo hizo.

Sin embargo, admito que un autor, por muy famoso que sea, no puede interpretar los gustos de la mayoría de la gente. “En gustos se rompen géneros”, dice el viejo refrán, y así, tratándose de libros, cada quien lee lo que quiere.

Sólo para empezar, la edad es determinante en el gusto por la lectura: Un niño buscará historias que alimenten su fantasía, mientras que a un adulto le interesarán textos que respondan a las necesidades de su oficio o a problemas de la vida diaria.

Por lo tanto, cada quien es libre, igual que Vargas Llosa, de hacer su lista de libros favoritos y leer lo que le convenga.

Vamos a leer porque el saber te hace valer.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista Doña Ofe en su edición de agosto de 2016.

 

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Ni capitalismo ni socialismo, sólo desarrollo

Agricultura de terrazas

Cultivos de terrazas en las montañas de Enshi, China.

El pueblo de China no se detiene ante nada. Aspira a convertirse muy pronto en la primera potencia económica del mundo, y al paso que va, lo será sin duda.

Cuando llegamos a la abrupta región montañosa ubicada al oeste de la provincia de Enshi, me impresionó que las autopistas de cientos de kilómetros de longitud fueran rectas como si hubieran sido construidas en un prolongado valle.

Luego constaté que si a los ingenieros chinos se les oponen las montañas, por grandes que éstas sean, las perforan a través de extensos túneles, y si son ríos, tienden puentes que se pierden a la vista, y así los caminos resultan rectos en plena sierra, es decir, como en los tiempos de la Gran Muralla, ellos no ven obstáculos naturales en sus obras, ni siquiera en la ideología.

De ahí partí para preguntarle a una ejecutiva de las empresas turísticas que participan en el rescate de los pobres en las montañas de Enshi si de acuerdo con cierta visión occidental la economía china es en este momento el mejor ejemplo mundial de capitalismo de Estado, y respondió: “Ni capitalismo, ni socialismo, sólo desarrollo”.

Primero los caminos

A través de una carretera panorámica (en China existe el principio milenario de que los caminos siempre anteceden al desarrollo de cualquier región), arribamos a un pueblo llamado Banano, donde hace años la gente sembraba maíz y arroz, y eran muy pobres, pero ahora cultivan flores y girasol, y además, con el apoyo del gobierno y de una empresa privada, desarrollan el turismo social, lo que les ha permitido duplicar sus ingresos y salir de la pobreza.

También fuimos a Maoba, “la tierra del buen té”, un pueblo de 40 mil habitantes que cuenta con 160 empresas privadas participantes en el rescate de los pobres. En los últimos años estos campesinos también han podido duplicar sus ingresos.

En la misma zona visitamos otra industria promovida por 50 familias campesinas que desde hace 170 años se dedican al cultivo del té negro, pero que ahora exportan a la Unión Europea, y además con una agricultura ecológica, sin uso de pesticidas. Estas familias están programadas para salir de la pobreza en dos grupos: el año entrante, uno, y en 2019 el segundo.

A la región de Li Chuan, que destaca por sus cavernas únicas en el mundo esculpidas a través de millones de años por un caudaloso río, llegan dos millones de turistas al año, de los cuales sólo 2 por ciento son extranjeros (principalmente rusos y coreanos), y el resto, nacionales ansiosos de gastar sus nuevos ingresos.

Extraña que los estadounidenses, tan amantes de las cosas raras, no visiten estos lugares.

La gente quiere salir de pobre

Contrario a la percepción general en México, de que mucha gente se resiste a salir de pobre (al menos eso dicen quienes no tienen voluntad de ayudar), en China los pobres anhelan dejar de serlo, y a eso dedican esfuerzos el gobierno, la empresa privada y la sociedad en su conjunto.

javiermedinaloera.com.

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 31 de julio de 2016.

 

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