¿Y ahora quién podrá defendernos?

Uno de los grandes éxitos del genial humorista Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito”, fue la excelente serie del “Chapulín Colorado”, según la cual, ante cualquier circunstancia apurada, la gente acudía a él para que ayudara.

Sin embargo, el “Chapulín Colorado” murió junto con su autor, de suerte que ahora los mexicanos no tenemos realmente a quién acudir para salvar nuestras vidas y bienes, puesto que las autoridades hacen poco o ningún caso para protegernos.

La inseguridad pública destaca hoy entre los grandes problemas de Guadalajara, de Jalisco y de México, la peor tragedia que hemos sufrido en toda la historia, después de las grandes revoluciones sociales.

Sin embargo, los políticos están hoy como siempre dedicados a lo suyo, es decir, a conquistar o mantener el poder a cualquier precio, en función de sus personales intereses, sin tomar en cuenta las angustias de la gente, que sufre sus repetidos errores.

Hay bastante preocupación entre la gente por lo que está pasando, sin que se vean resultados claros en su favor, y esto tanto a nivel federal como estatal y municipal. La falta de gobierno es manifiesta.

Es un hecho que la delincuencia organizada, y la común y corriente, ha rebasado a la autoridad, encargada de velar por la seguridad de la población. La principal función del Estado es brindar seguridad a los ciudadanos, porque de otra manera no se justifica. La gente vive en comunidad principalmente por su interés de proteger su vida y sus bienes. Si el gobierno no cumple con esta función, está fallando gravemente.

En respuesta a esta seria inquietud social, hace unos días la Universidad de Guadalajara emprendió un programa para preparar a sus alumnos ante cualquier emergencia de inseguridad que se les presente, sobre todo porque han abundado en Guadalajara y en todo Jalisco los asaltos, robos y homicidios contra estudiantes, de los que hay ya más de 400 casos en sólo este año, y lo peor, sin que se llegue a descubrir y castigar a los malhechores.

Bien que nuestra Máxima Casa de Estudios se preocupe por proteger a sus alumnos, enseñándoles al menos la forma de defenderse ante cualquier eventualidad de esta naturaleza, pero, el gran pero, es que nos quedamos al margen de esta preparación todos los demás jaliscienses y mexicanos que no tenemos la fortuna de contar con instituciones que nos orienten al respecto.

Sé que para los ayuntamientos de Guadalajara y de Zapopan, por ejemplo, no les resulta “político” preparar a la gente para que se defienda de asaltantes, homicidas y ladrones, porque ello sería reconocer su ineficacia en materia de seguridad pública. Sin embargo, los tiempos lo exigen y vale más que lo acepten.

Artículo publicado por la revista Portada de México en su edición de octubre de 2017.

javiermedinaloera.com

 

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¿Quién pondrá en paz a los bancos?

La verdad es que los bancos, en su mayoría extranjeros, ya cansaron a muchos de sus clientes mexicanos, en primer lugar con abusos, verdaderos “trinquetes”, como decimos popularmente, y luego con un diluvio de ofertas de crédito por teléfono y por correo, por no hablar de sus métodos de cobranza, muchas veces injustificados, que ofenden y quitan el tiempo a mucha gente ocupada.

No hay día que no llegue a nuestro celular una llamada de un banco para ofrecer créditos que no requerimos, y lo mismo ocurre en la correspondencia diaria. Sin embargo, cuando por verdadera emergencia necesitamos un crédito, vamos al banco y nos ponen infinidad de trabas, pidiendo hasta documentos históricos que ya habíamos eliminado del archivo.

Por tal razón, cuando llaman empleados bancarios para ofrecer un nuevo “servicio”, tratamos de explicarles, cuando bien les va, el motivo del rechazo, a sabiendas de que ellos no tienen la culpa de lo que pasa, sino sus directores, que obedecen consignas extranjeras, sin tomar en cuenta en lo más mínimo la forma de pensar del pueblo de México.

Consta que la Banca ha abandonado en los últimos años a las zonas más pobres del país, cerrando infinidad de sucursales, porque no le reditúan. Sin embargo, el gobierno presume cifras de combate a la pobreza, cuando sabe bien que la Banca no apoya desde hace mucho tiempo ningún programa contra la pobreza en zonas marginadas.

La disyuntiva política
Ante la sucesión presidencial del 18 se presentan por lo menos dos opciones: una que habla de lo mismo, es decir, la alianza oficial con el sistema bancario. Así se manifestó recientemente con la declaración del presidente internacional de Bancomer, institución que encabeza las quejas mexicanas, en su oposición al populismo. No pasaron 48 horas sin que el presidente Enrique Peña Nieto coincidiera con esta declaración, sin que ninguno aclarara que el populismo no sólo proviene de la izquierda, sino también, y de manera muy importante, de la derecha: Donald Trump y Mariano Rajoy son ejemplos claros de ello.

Obvio que los “tiros” del presidente de Bancomer y de Peña Nieto iban directos contra Andrés Manuel López Obrador, el candidato presidencial más viable de la izquierda mexicana.

Serio conflicto
Para todos es sabido que el dinero huye de la inseguridad, principio fundamental del sistema capitalista, en el cual estamos inmersos, de suerte que si los capitales extranjeros ven demasiados riesgos en un país, pues simplemente se van a otro donde se consideren más seguros.

Al parecer, bancos como Bancomer, ya vieron que López Obrador no los va a favorecer como hasta la fecha lo han hecho gobiernos del PAN-PRI, por lo cual quieren obstruirle el camino a como dé lugar. Sin embargo, en esto pueden no coincidir importantes sectores de la población mexicana que han sufrido abusos de la Banca.

Es importante considerar esto: Los bancos tienen que generar utilidades, claro está, pero sin abusar de la gente y menos de la más necesitada.

javiermedinaloera.

 

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 22 de octubre de 2017.

 

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Seguridad para todos

Ante los constantes asaltos y homicidios contra estudiantes en esta Zona Metropolitana, la Universidad de Guadalajara ha emprendido un programa de protección para sus alumnos, a fin de prepararlos contra cualquier contingencia, ya que sólo en este año se han registrado cerca de 400 actos de violencia contra ellos.

Lo más triste es que en la mayoría de los casos se trata de jóvenes a quienes sólo por robarles su celular los asesinan sin piedad alguna, lo cual es verdaderamente imperdonable.

El valor de la vida
Muy lamentable que esto ocurra hoy en una ciudad como Guadalajara, pero al parecer ya nos estamos acostumbrando a este tipo de noticias, lo que no sucedía hace varias décadas, cuando las cosas eran diferentes: la seguridad era uno de los principales objetivos del gobierno y de la sociedad.

Es evidente que al paso del tiempo quienes vivimos en esta región hemos perdido, entre otros importantes valores, el de la seguridad, de lo cual nos preocupamos, ciertamente, pero poco hacemos para reforzarla a nivel institucional, comunitaria y en el ámbito familiar.

Es importante que la Universidad de Guadalajara, la máxima Casa de Estudios de Jalisco, se preocupe por preparar a sus estudiantes ante cualquier contingencia. Esto nos da un ejemplo de lo que toda la sociedad, con sus instituciones, debemos hacer de inmediato, ya que las cosas, no están para menos.

Preparación para todos
Muy bien que la Universidad de Guadalajara prepare a sus estudiantes para protegerse ante los delincuentes que proliferan por todos los rumbos de Jalisco, pero urge que las demás instituciones federales y estatales emprendan un programa similar para el común de los ciudadanos, no sólo para los estudiantes, porque obreros, campesinos, empresarios, profesionistas, amas de casa, también requerimos de los más elementales principios de seguridad ante el ambiente que vivimos.

La angustia ante el actual clima de inseguridad es terrible. Los políticos no lo ven así porque en su mayoría traen guaruras que los protegen y además circulan en camionetas blindadas, es decir, se sienten seguros ante cualquier posible agresión, pero esto no es lo mismo para los demás ciudadanos, estudiantes, amas de casa, profesionistas, trabajadores, empresarios desligados del poder. El problema requiere atención urgente.

Orientación básica, por lo menos
Es evidente que las actuales instituciones demuestran su ineficacia para brindar seguridad a los ciudadanos, que es su principal función, pero por lo menos, en este momento, debieran orientar a la gente para que se proteja lo mejor posible contra los delincuentes que abundan por todas partes.

Propongo al menos un manual de seguridad urbana, donde se oriente a la gente sobre los sitios de mayor riesgo y lo que cada quien debe hacer ante cualquier circunstancia, y si no es un manual, por lo menos un tríptico de amplia difusión en todos los barrios y colonias de la Zona Metropolitana y de las demás regiones de Jalisco y de México para que la gente sepa qué hacer ante cualquier caso de emergencia.

javiermedina loera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 15 de octubre de 2017.

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Don Jorge

Don Jorge Álvarez del Castillo Zuloaga.

En fecha tan memorable, en que celebramos el Primer Centenario de El Informador, uno de los periódicos más antiguos de México y del mundo, que con su labor cotidiana ha hecho alto honor a la tierra que lo vio nacer, quiero hacer un breve comentario sobre uno de sus grandes pilares: Don Jorge Álvarez del Castillo Zuloaga.

Ingresé a El Informador como aprendiz de reportero a mediados de 1964 cuando era director su fundador Don Jesús Álvarez del Castillo Velasco; dos años después, al morir Don Jesús, asumió la dirección su hijo Don Jorge, con quien colaboré estrechamente hasta el día de su fallecimiento, el 6 de junio de 2005, es decir, durante casi 40 años conocí bien su trabajo, carácter, visión, su manera responsable de hacer periodismo y de querer a su tierra.

En esas cuatro décadas tuve contacto frecuente con Don Jorge, porque él no era un hombre que se aislara de la gente y menos de sus trabajadores; hay muchas anécdotas que lo retratan como un hombre sencillo, accesible, generoso, creativo, previsor y más amigo que patrón.

Periodismo al servicio de la gente

Don Jorge fue un ser privilegiado que conocía a la gente a primera vista; preguntaba siempre, eso sí, pero en base a las respuestas sabía con quién hablaba, desde el más modesto trabajador hasta el más encumbrado funcionario.

Siempre negó que fuera periodista, porque decía que nunca escribió nada, pero sabía más periodismo que muchos de nosotros, sobre todo de ética, que hoy se olvida con frecuencia.

Pensando en México, en Jalisco y en el papel que debía desempeñar El Informador, Don Jorge nos recomendó ser siempre constructivos, positivos y orientadores, es decir, hacer un periodismo al servicio de la gente.

Cuando alguien publicó una nota pidiendo la renuncia de un funcionario, dizque por inepto, lo mandó llamar y le dijo: “Muy bien, sólo te pido que me digas a quién vas a poner en su lugar”. El redactor no supo qué contestar.

“No es lo que dices, sino cómo lo dices”

Un día le pregunté qué podía y qué no podía escribir en su periódico, y me respondió: “Puedes publicar lo que quieras, porque no es lo que dices, sino cómo lo dices”.

Don Jorge conocía los tiempos políticos. Cuando en 1992 el Concejo Municipal de Guadalajara impuso su nombre a la Avenida Circunvalación Providencia, todavía en la víspera él se resistía a aceptar el homenaje porque decía que “al rato llega un político importante y cambian mi placa por otra”.

Fue un verdadero enamorado de Guadalajara. Cuando le preguntaban acerca de su credo religioso, decía: “Soy católico, apostólico, tapatío” (Se pasaba por alto lo de romano).

Meses antes de su muerte, en una de aquellas tardes en que me llamaba para platicar, me dijo: “Les encargo Guadalajara”. Creo que este es su testamento periodístico.

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 8 de octubre de 2017.

javiermedinaloera.com

 

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Los libros más leídos en el mundo

En primer lugar no vamos a confundir los libros más leídos con los más vendidos en el mundo, ya que entre los primeros hay obras religiosas y políticas como La Biblia, El Corán y las Citas de Mao, que se han distribuido gratuitamente por millones de ejemplares, mientras que los libros más vendidos merecen ser considerados aparte.

La Biblia, El Corán y el Libro Rojo de Mao destacan, en efecto, entre las obras más leídas de la Humanidad, pero existen otras muy antiguas como La Ilíada, de Homero; La Divina Comedia, de Dante; El Príncipe, de Maquiavelo, y Las Mil y Una Noches, de cuyas impresiones no se tiene memoria, por lo que ignoramos si fueron leídas menos o más que las nuevas.

Así las cosas, según reciente artículo de Wikipedia, los libros más leídos en la Historia de la Humanidad son: La Biblia; las Citas del Presidente Mao; Harry Potter, de Rowling; El Señor de los Anillos, de Tolkien; El Alquimista, de Paulo Coelho; El Código Da Vinci, de Dan Brown; Crepúsculo, de Stephany Meyer; Lo que el Viento se Llevó, de Margaret Mitchell; Piense y Hágase Rico, de Napoleón Hill, y el Diario de Ana Frank.

Sin embargo, le faltan a esta lista obras muy importantes como son: El Corán; El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes; Historia de dos Ciudades, de Charles Dickens; El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry; Metamorfosis, de Franz Kafka; Siddartha, de Hermann Hesse, y Cien Años de Soledad, de Gabriel García Márquez.

La lista es interminable.

Vamos a leer porque el saber te hace valer.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de octubre de 2017.

 

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Solidaridad, el muro más fuerte

Hace unos días vimos en redes sociales a centenares de niños nacidos en los Estados Unidos, hijos de padres mexicanos, entonar la canción “México Lindo” al pie del gigantesco muro que divide a los dos países y que hoy pretende prolongar y reforzar el presidente Donald Trump (Buscar en You Tube Niños cantando la frontera).

Como lo afirman muchos de los miles de personas que han visto este video, es imposible escucharlo sin derramar lágrimas, porque en primer lugar estos niños jamás pidieron nacer y menos sufrir los embates de políticos abominables que en vez de construir muros de amistad, promueven el odio entre los pueblos.

Estos niños recuerdan con cariño a sus padres y abuelos que un día emigraron a los Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida, pero que ahora se les niega ese derecho en aras de intereses políticos y económicos que nada valen ante uno de los sentimientos más profundos del ser humano: la libertad.

El despertar del odio
¿Qué pasa? Que a un presidente racista, ignorante, prepotente, sin el más elemental sentido de humanidad, se le ha ocurrido no sólo despertar el odio entre pueblos vecinos, que a pesar de muchas dificultades han podido entenderse a través de la historia, sino también con otros pueblos de la Tierra, a cuyos líderes maltrata en cuanta oportunidad se le presenta.

Este hombre no entiende, ni lo va a entender nunca, que la política, la verdadera política nacida en la antigua Grecia, que dio origen a la civilización occidental, de la cual formamos parte, nació para el servicio del hombre, no para servirse de él, de suerte que ante todo los políticos deben ver siempre por la felicidad humana, no sólo por sus intereses sectarios.

Claro, dice Trump, yo veo por los intereses de “América” (ojalá así fuera, porque por principio de cuentas, América somos todos los que vivimos en este continente, no sólo en Estados Unidos). Lo cierto es que vela por el interés de unas cuantas empresas donde seguramente tiene acciones, pero nunca por el interés general, ni siquiera del pueblo que dice representar, porque muchos de sus actos, en el poco tiempo que lleva de gobierno, lo perjudican.

Trump erró el camino
Creo que la actitud de Trump contra los mexicanos está fuera de época, ya que pretende reducir la influencia del poder latino en la política de Estados Unidos, que él preferiría dejar sólo para los blancos; lo cierto es que ya no hay tiempo para ello. Lo que hoy hace Trump es precisamente lo contrario: despertar el interés de los latinos por la política y el poder, lo que al final de cuentas reducirá la supremacía blanca.

Este ha sido el resultado de todos los muros levantados a través de la historia: Al final de cuentas los vecinos se unen y solidarizan de una manera u otra, y aquellos muros se derrumban por sí mismos, porque el muro más importante de la Tierra, contra el que nadie puede, es sin duda la solidaridad humana.

javiermedinaloera.

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 1 de octubre de 2017.

 

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