El efecto “boomerang”

Entre los principios fundamentales que los periodistas aprendimos desde jóvenes y que tratamos de no olvidar, figura el efecto “boomerang”, basado en la ley de causa y efecto, según la cual todo tiene su efecto, y todo efecto tiene su causa.

El “boomerang” es algo que va y vuelve, de suerte que todo lo que una persona haga, sea bueno o malo, se volverá hacia sí misma.

De esta manera, en materia de comunicación social, sobre todo en propaganda, cuando ésta rebasa el límite de saturación, suele producir entre los receptores el efecto contrario al que busca el emisor.

Caso significativo
Un caso significativo ocurrió hace unos días cuando publiqué en redes sociales el mensaje de un viejo amigo, quien refiriéndose a la intensa propaganda enderezada contra el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, simplemente me dijo: “Son tantos los ataques que recibe Obrador, que ya hasta ganas me dan de votar por él”.

Esta reacción parece ilógica, porque se supone que entre más se hable mal de alguien, más bajan sus bonos en la vida social, pero no es así, ya que mucha gente considera que si alguien recibe ataques es porque vale; de otra manera, lo ignorarían.

Y en efecto, las respuestas positivas a este mensaje por parte de mis contactos fueron numerosas, aunque no faltaron los que aprovecharon la oportunidad para lanzar nuevos ataques contra el político tabasqueño, a quien parece no preocuparle mucho.

Desde luego que hubo también otros buenos comentarios, como el que habla de la dificultad que se presenta para hacer un análisis objetivo de este candidato, ya que por lo visto “es malo criticarle sus mentiras, pero si nadie le contesta, todos van a creer que son ciertas”.

El triunfo de Trump
Lo que ocurre, en mi modesto entender, es que la comunicación social ha cambiado bastante en los últimos años con la incursión de las redes sociales en todas las áreas del quehacer público, particularmente en política.

La prueba más reciente es Donald Trump, quien durante su campaña electoral fue conquistando poco a poco la voluntad de la gente hasta ser electo presidente de Estados Unidos, a pesar de todas las protestas y objeciones, muchas de ellas legítimas, que plantearon sus adversarios.

Yo mismo entré en ese juego de criticarle a Trump, como candidato, repetidos errores, sobre todo sus opiniones acerca del pueblo de México, y no me arrepiento de ello porque convencido estoy que era lo correcto, y ahora como presidente lo sigo criticando, aunque esto ya sirva de poco o nada.

Crítica constructiva
Volviendo al tema original, el efecto “boomerang” no es invención nacida al calor de la política, sino una realidad social, con resultados demostrados en el mundo entero en diferentes ramas del quehacer público, de suerte que si los ataques a los políticos se revierten en algún momento en su favor, los periodistas no tenemos más opción que, pase lo que pase, seguir en la crítica constructiva, aunque a algunos no les guste, ¡Pues qué le vamos a hacer!

javiermedinaloera.comn

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 11 de junio de 2018.

 

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Libros de autoayuda

La  idea de superación personal, tema favorito de muchos lectores, se basa en la autoayuda, es decir en el dominio de nosotros mismos para lograr aspiraciones y sueños, reconociendo nuestras carencias y superando miedos, limitaciones y vicios interiores.

Este concepto no se limita a la conquista de nosotros mismos para realizar aspiraciones y sueños, sino que comprende el logro de aquello que es fundamental para la vida de cualquier ser humano, por encima de todas las limitaciones que el mismo pueda tener.

Muchos creen que el dinero, el poder, la fama, la belleza, el lujo y las comodidades materiales en general son la felicidad misma, lo que representa desde luego un gran error demostrado desde tiempos muy remotos, ya que la base de la felicidad está en el interior de cada quien, no en las cosas externas.

Hay muchos libros que hablan de autoayuda, entre los cuales figuran los siguientes:

Tus zonas erróneas, de Wayne Dyer, que habla de cómo escapar de los pensamientos negativos.

Poder sin límites, de Tony Robbins, que se refiere al aprovechamiento del poder de la mente.

El hombre en busca de sentido, de Viktor Franki, sobre cómo salir adelante a pesar de las adversidades.

Inteligencia emocional, de Daniel Goleman, como uno de los factores para conseguir éxito en la vida.

La buena suerte, de Alex Rovira, sobre el esfuerzo, la constancia y la capacidad para no darnos por vencidos.

Padre rico, padre pobre, de Robert Kyosaky, que habla de cómo alcanzar la libertad financiera.

Cuentos para pensar, de Jorge Bucay, sobre el comportamiento del ser humano.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de junio de 2018.

 

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Trump desconoce a los animales


Es lamentable que un presidente de Estados Unidos, como lo es Donald Trump, no tenga el más mínimo conocimiento del reino animal, ya que confunde a algunos de los peores criminales del mundo, como son los Mara Salvatrucha, con los animales que han sido los más fieles compañeros del hombre en la aventura de la vida.

Ocurre que hace unos días, como ya es normal en su gobierno, Trump se enfrascó en una polémica internacional, que incluso provocó una queja oficial del Gobierno de México ante el Departamento de Estado, por haber calificado a los migrantes como animales, cosa que Trump se apresuró a negar diciendo que él se refería únicamente a los Mara Salvatrucha, no a todos los migrantes.

Los Mara Salvatrucha
¿Pero quiénes son los Mara Salvatrucha? Seguramente Trump lo ignora o pretende ignorarlo: es una organización criminal fundada en Los Ángeles, Calif., USA, que luego se extendió a otras regiones de Canadá, México y Centroamérica, y hoy está integrada principalmente por migrantes centroamericanos.

Trump se queja de que a “los Mara Salvatrucha los sacamos, se vuelven a meter y los volvemos a sacar, como animales”, pero no dice que su país fue el que los exportó y regó por el mundo. ¿Ignorancia o cinismo?

Humanos al fin
Otro error de Trump es considerar a los Mara Salvatrucha como animales, porque con todo y pertenecer a una de las peores organizaciones dedicadas a la extorsión, a la estafa y al asesinato, no son animales, como él los califica, sino seres humanos desviados del objetivo común de la Humanidad, pero humanos al fin.

Asimismo, es obvio que Trump desconoce completamente la naturaleza, organización y costumbres de las especies animales, que en su inmensa mayoría son pacíficas, y sólo matan por defensa propia o por hambre, pero nunca por placer como por lo general lo hacen los seres humanos.

Salvo algunas especies como los chimpancés y las hormigas, no hay especie animal que organice guerras contra sí misma. En esto creo que la mayoría de los animales superan con mucho el “humanismo” de Donald Trump, quien sigue creyendo en la guerra como una solución a los problemas del mundo.

Su pueblo ama a los animales
Además, Trump está lejos del sentimiento general que sobre los animales tiene su propio pueblo, el estadounidense, uno de los más destacados de la Tierra en protección animal.

Caso concreto, en una de las colonias americanas más grandes del mundo, que es la de Ajijic, Jalisco, vivía hace tiempo una señora estadounidense dedicada por entero a proteger a los animales abandonados, y en una ocasión hizo bajar del Cerro Viejo, al Norte de Ajijic, a una perra semi-salvaje con todas sus crías que había tenido en una cueva. Por cierto que yo adopté una de esas cachorritas, que resultó de lo más noble y amigable.

Por lo tanto, no confío en quienes comparan a los asesinos con los animales, porque como dijera el gran escritor portugués Eca de Queiros: “Hay perras más cariñosas que algunas madres cristianas”.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 28 de  mayo de 2018.

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