Siquiera déjenlo llegar!

Durante toda su campaña electoral, pero aún después de que ganó la elección, Andrés Manuel López Obrador ha sido objeto de toda clase de ataques, justificados algunos y otros no, pero lo que más extraña ahora es que ni siquiera toma posesión de su cargo como Presidente de la República y ya le reclaman infinidad de calamidades, no cometidas por él, sino por el gobierno actual y sus antecesores.
Lo anterior no tiene otro nombre que “mala leche”. Yo no soy defensor de López Obrador, ni tampoco me necesita para nada, pero es necesario puntualizar que él no es responsable todavía del Gobierno de la República, sino hasta el próximo uno de diciembre, de suerte que quien tiene la responsabilidad de la marcha de la nación es el actual presidente, a quien se le pueden enderezar las críticas necesarias.
Sin embargo, sucede que incluso algunos colegas de reconocido “prestigio” nacional, se han dedicado a denostar al presidente electo, acusándolo de infinidad de cosas, igual que hicieron en su campaña, pero sin tomar en cuenta que López Obrador aún no es responsable del Gobierno de la Nación.
Cuando ya sea presidente, entonces será justo criticarle sus errores, si efectivamente los tiene, pero antes de esto, no hay justificación alguna para hacerlo.
Incluso ha sido tradicional a través de muchos años, con gobiernos priístas y panistas, y creo que en cualquier parte del mundo, cuando se trata de un gobierno nuevo, de darles la oportunidad de organizarse, escoger a sus más cercanos colaboradores e iniciar sus actividades de acuerdo a sus proyectos.
López Obrador no puede ser la excepción, por mucho que lo odien sus enemigos políticos. Él necesita tiempo para organizar su gobierno y emprender las obras necesarias.
Ya veremos si en el curso de su administración cometen él o sus colaboradores algunos errores realmente significativos, y entonces tendremos que alzar la voz para que rectifiquen lo necesario. Mientras tanto, no hay razón para cargarle cuentas que no debe. Quien lo haga no muestra otra cosa que una actitud apátrida, antidemocrática y posiblemente corrupta.
Esto, sin negar que sobre advertencia no hay engaño, es decir, que tanto al funcionario público como al amigo hay que decirle oportunamente la verdad, para evitar malos entendidos. Siempre hay tiempo de ajustar cuentas, si algo hay que ajustar.
López Obrador necesita ahora la confianza de los mexicanos, incluso por quienes no votaron por él, porque con él se juega México su futuro, y México está muy por encima de sus políticos.

Javier Medina Loera es Premio Nacional de Periodismo.

Artículo publicado por la revista Portada de México en su edición de octubre de 2018.

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Cuando Jalisco pierde y no arrebata

Temaca

Me referí hace unos días a un importante cuaderno publicado en esta ciudad por los ingenieros civiles de Jalisco y de México sobre el agua, tema que ocupa hoy la atención de muchos pueblos del mundo, entre ellos el mexicano.
Consideran los ingenieros organizados que en materia de agua México se encuentra hoy en un atolladero, del que sólo es posible salir con mucha voluntad política y con una gran colaboración de todos los mexicanos.
La presa “El Zapotillo”
El tema viene al caso porque en este momento se plantea un dilema entre recientes declaraciones del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, quien afirma que “El Zapotillo va”, mientras que los pobladores de la zona afectada por el embalse sostienen simple y llanamente que “no va”.
En otras palabras, hay una clara divergencia entre los propósitos del nuevo gobierno federal y la voluntad popular de esta parte de Jalisco. Y no sólo son los habitantes de esa región alteña, sino también muchos otros jaliscienses los que no vemos justa una distribución del agua como la que se pretende hacer en esta ocasión, y explicaré por qué.
Gráfica ilustrativa
En el suplemento aludido se publica una gráfica, bajo la autoridad del prestigiado maestro en temas de agua, el ingeniero Eduardo Mestre (cualquier lector puede consultarla), mismo que aporta dos datos fundamentales: Uno, que Guadalajara desperdicia cerca de 40 por ciento del agua potable por fugas en su red de distribución, es decir, el mismo porcentaje que desperdicia por fugas la ciudad de León, Gto.
Y dos, que “El Zapotillo” le enviaría a León agua limpia a través de un acueducto de 145 kilómetros, mientras que esa misma ciudad se la devolvería al Río Lerma, afluente del Lago de Chapala, totalmente contaminada, a través del Río Turbio, que atraviesa las zonas de Cuerámaro, Pénjamo y Abasolo.
En otras palabras, Jalisco le estaría enviando a Guanajuato aguas limpias, mientras que los guanajuatenses las devolverían contaminadas al Lago de Chapala, de donde se abastece en gran parte la zona metropolitana de Guadalajara. El puro costo del tratamiento representa ya un mal negocio.
Y no arrebata
La conclusión no puede ser más clara: Por estricta justicia, Jalisco no debe entregar aguas limpias a Guanajuato, si ese estado las devuelve sucias, y segundo, si la ciudad de León desperdicia el mismo porcentaje de agua potable que Guadalajara, lo menos que puede hacer es reducirlo.
Pero da la casualidad que en toda la cuenca del Río Lerma es precisamente el estado de Guanajuato el que más desperdicia el agua no sólo en sus ciudades, sino también en el campo, donde sus primitivos sistemas de riego dejan mucho qué desear.
Se entiende que tanto el expresidente Vicente Fox como el recién electo López Obrador quieran quedar bien, por motivos políticos, con los guanajuatenses, pero lo cierto es que éstos no responden de manera clara y contundente a las expectativas de sus vecinos jaliscienses.
Así lo ven muchos especialistas que saben de aguas en el país.

javiermednaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su última edición.

 

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El eterno amiguismo


Algo que no podemos separar de la política mexicana, porque lo llevamos en la sangre, es el compadrazgo y el amiguismo, es decir, el afán de quedar bien con quienes consideramos amigos, de suerte que no perdemos oportunidad de congraciarnos con ellos en cualquier ocasión, sin perder de vista la oportunidad de obtener de ellos algún provecho.
Esto no es malo, por lo contrario, habla en principio de una virtud esencial del ser humano, como es la de agradecer algún favor recibido y aportar a la vez lo mejor que uno tiene en apoyo a los demás; de ahí que busquemos hacer amigos y compadres entre la gente que más apreciamos.

Nombramientos políticos
Sin embargo, lo lamentable es que con frecuencia nuestro particular interés no es sólo ayudar al prójimo, sino el de servirnos de él, lo que cambia diametralmente las cosas, porque una cosa es servir a los demás, y otra muy distinta, servirse de ellos.
El tema viene al caso en vista del reciente tsunami de nombramientos de funcionarios públicos federales, estatales y municipales, provocado por las últimas elecciones de julio, designaciones hechas en muchos casos en base a la más antigua política mexicana, que es el compadrazgo y el amiguismo, sin tomar en cuenta muchas veces las habilidades y capacidades de quienes van a ocupar los diferentes cargos públicos.

Contraste con la antigua democracia
Esto contrasta con la política seguida en la cuna misma de la democracia, en Grecia, hace 2,500 años, donde los gobernantes escogían como colaboradores a los más capaces del país, y cuando no los encontraban ahí, los llamaban del extranjero, porque lo importante era la patria: por eso floreció Atenas.
Pero los nuevos funcionarios mexicanos electos en las urnas, escogen con frecuencia entre sus colaboradores, no a la gente más capaz en la comunidad, dentro de las diversas disciplinas, sino a quienes consideran que pueden hacer mejor equipo con ellos en razones de amistad e intereses políticos y económicos, e incluso pagando compromisos de campaña electoral.
Esto no es nuevo; es un viejo problema que sale a flote cada trienio o sexenio. Lo grave es que sigue vigente a pesar de tantas promesas de refundaciones y transformaciones que han hecho los políticos.

Servicio público de carrera
Muchas veces se ha hablado sobe el servicio público de carrera, que siempre ha quedado en letra muerta ante los intereses de los nuevos funcionarios federales, estatales y municipales que sólo aprecian el reducido panorama de compadres y amigos.
De ahí resulta, que en cuanto llega un nuevo funcionario electo, empieza a remover de sus cargos a la mayoría de la gente que sabe cómo funcionan las cosas, sustituyéndolos por inexpertos considerados amigos, aunque al final de cuentas no lo sean tanto.

Respetar a la gente que sabe
Creo importante retomar en Jalisco y en todo México el servicio público de carrera, es decir, garantizar legalmente su trabajo a quienes durante muchos años demostraron capacidad y lealtad a las instituciones federales, estatales y municipales, y asegurarles además una legítima pensión.

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 8 de octubre de 2018.

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Los retos del agua


Asistí hace unos días a la presentación del suplemento “Ingeniería: El Agua en México”, en el Colegio de Ingenieros Civiles del Estado de Jalisco (CICEJ), con domicilio en esta ciudad de Guadalajara.
Para empezar, me llamó la atención lo dicho por el prestigiado ingeniero Enrique Dau Flores, acerca de que en cuestiones de agua, México se encuentra hoy en un atolladero, contrario a lo que ocurría hace unas décadas en que el problema se consideraba resuelto.
Dau Flores ennumeró los principales conflictos del agua en el país como son la falta de recursos presupuestales, el deficiente saneamiento, la creciente contaminación y los deficientes sistemas de riego.
Símbolo de seguridad o inseguridad
En su turno, el ingeniero Eduardo Mestre, destacado especialista en estas cuestiones, con amplia trayectoria en Jalisco, México y el mundo, expresó que el agua es símbolo de seguridad o inseguridad, lo que significa en resumidas cuentas que está en riesgo la paz social del país si no se satisfacen estas necesidades.
El ingeniero Mestre asegura que México es en la actualidad un país de clase media, donde la pobreza extrema es minoría, pero donde hay que tener cuidado con la inversión pública, ya que todavía hay más de seis millones de mexicanos sin agua.
Es urgente, dice el ingeniero Mestre, invertir en obras de suministro de agua para el medio rural, ya que la pobreza más lacerante es la falta del líquido.
CONAGUA, cara, obesa e ineficaz
En una verdadera autocrítica, puesto que ha pasado gran parte de su vida en Conagua (Comisión Nacional del Agua), el ingeniero Mestre sostiene que este organismo es actualmente caro, obeso e ineficaz, que requiere de una urgente reestructuración.
Sobre la suerte del Lago de Chapala, llamó la atención lo que dijo, de que este embalse vive hoy la época de vacas gordas, pero que vienen los días de vacas flacas, que hemos de prevenir antes de que sea demasiado tarde.
Suplemento del agua
Aunque se anunció como libro, el suplemento del agua, publicado y distribuido por el periódico El Informador en su edición del pasado 21 de septiembre, no alcanza la categoría de libro porque no llega a las 100 páginas que para ello se requieren, pero sí el nivel de un valioso documento sobre algo fundamental para la vida de los mexicanos.
Este documento, que a través de los ingenieros civiles organizados llega a todos los ámbitos del país, en especial a los organismos técnicos del agua federales, estatales y municipales, está escrito con excelencia académica, como corresponde a la autoridad de su autor, pero fácilmente accesible a la mayoría de lectores.
Se trata de crear conciencia no sólo en el sector público sobre la importancia del agua en el futuro económico, social y político del país, sino también entre quienes a diario la utilizamos y que muchas veces desperdiciamos en grandes cantidades tanto en el campo como en las ciudades.
Sin duda, un documento de consulta obligada para todos.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes uno de octubre de 2018.

 

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