Hoy no lee quien no quiere

¡Cuán grande es la diferencia entre las oportunidades que había para leer en México hace 50 años a las que existen actualmente! No hay punto de comparación.

Diré solamente que a mi tierra, Temastián, Jal., pueblo en el que había entonces cerca de mil 500 habitantes, no llegaban más de tres suscripciones de periódicos y revistas, y hasta con una semana de retraso, lo que hacía imposible estar actualizado en las noticias.

Recuerdo bien que la muerte del Papa Pío XII la escuché una noche por la radio, hora en que empezaron a sonar los “dobles” de las campanas del santuario del Señor de los Rayos. Hasta la siguiente semana leí detalles de esta noticia en los periódicos.

Hoy es todo diferente: en cualquier lugar de México y del mundo la gente puede informarse al momento sobre las noticias del día a través de los periódicos y revistas, en sus ediciones digitales.

De igual manera, los lectores pueden hacer uso de bibliotecas del mundo entero que difunden libros gratuitos, sobre todo clásicos. Con sólo apretar un botón, ahí está el libro que deseamos leer.

Antes, esto era imposible.

Y por si esto fuera poco, ahí están también los audiolibros, a disposición de todos, especialmente para quienes tienen problemas con la vista.

En fin, el mundo de la lectura se encuentra hoy más abierto que nunca, y no hay razón alguna para desaprovecharlo.  Hoy no lee el que no quiere.

Vamos a leer porque el saber te hace valer.

Artículo publicado por México Rural en su edición de mayo de 2018.

javiermedina.com

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