¿Debemos tomar en serio este mundo?

Hermann Hesse

Hermann Hesse, notable escritor alemán del siglo pasado, quien tuvo a través de sus obras una gran influencia en la juventud, se preguntó alguna vez si los seres humanos debemos tomar en serio el mundo en que vivimos.

Hesse veía entonces a su alrededor grandes locuras cometidas por el hombre como fue la Segunda Guerra Mundial, que por los caprichos de unos cuantos líderes, entre ellos su paisano Hitler, acabó con las vidas de millones de hombres, mujeres y niños de diversas nacionalidades, sobre todo judíos, uno de los peores desastres que hasta entonces había conocido la Historia.

Sin embargo, lo que diariamente vemos los seres humanos del siglo 21, entre otros el genocidio de Israel contra los palestinos, no desdice gran cosa de las locuras en que todavía estamos inmersos en todos los confines del planeta por cuestiones de poder político, ambiciones económicas, celos, envidias, etcétera.

Por supuesto que no sólo se trata del ámbito internacional, donde vemos a personajes como Donald Trump y el líder norcoreano amenazándose mutuamente con una guerra nuclear (el colmo del delirio y la vanidad personal), sino también a líderes nacionales de muchos países que con sus actitudes reflejan lo peor de la injusticia y maldad humana.

No iremos tan lejos para encontrar el origen de estas locuras, que se encuentra ni más ni menos que en el alma de mucha gente porque no hemos sido capaces de entender el mensaje universal de entendimiento y sabiduría que el propio Hesse encontró en la lectura de los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, así como en la literatura oriental.

La clave de la sabiduría, dice este gran escritor, reside en amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Así lo establece el Antiguo Testamento y lo reiteran los evangelios de Jesucristo, además de los viejos sabios chinos e hindúes.

El propio Hesse hace una importante advertencia: no hay que amar al prójimo ni más ni menos que a nosotros mismos, porque si lo amamos más que a nosotros mismos, esto es una abyección, mientras que si lo amamos menos, no es más que soberbia y afán de dominio.

En conclusión, queda en el aire la pregunta si hemos de tomar en serio el mundo en que vivimos, que en su mayor parte, hoy como ayer, no es nada ejemplar ni conduce a la superación del espíritu humano.

No olvidaremos que a diferencia de muchos pensadores de la Historia, Cristo sí tomó en serio a la Humanidad, a la que siempre pensó redimir, pese a tanto loco que lo rodeaba.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista Portada de México en su edición de abril de 2018.

 

 

 

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