El eterno amiguismo


Algo que no podemos separar de la política mexicana, porque lo llevamos en la sangre, es el compadrazgo y el amiguismo, es decir, el afán de quedar bien con quienes consideramos amigos, de suerte que no perdemos oportunidad de congraciarnos con ellos en cualquier ocasión, sin perder de vista la oportunidad de obtener de ellos algún provecho.
Esto no es malo, por lo contrario, habla en principio de una virtud esencial del ser humano, como es la de agradecer algún favor recibido y aportar a la vez lo mejor que uno tiene en apoyo a los demás; de ahí que busquemos hacer amigos y compadres entre la gente que más apreciamos.

Nombramientos políticos
Sin embargo, lo lamentable es que con frecuencia nuestro particular interés no es sólo ayudar al prójimo, sino el de servirnos de él, lo que cambia diametralmente las cosas, porque una cosa es servir a los demás, y otra muy distinta, servirse de ellos.
El tema viene al caso en vista del reciente tsunami de nombramientos de funcionarios públicos federales, estatales y municipales, provocado por las últimas elecciones de julio, designaciones hechas en muchos casos en base a la más antigua política mexicana, que es el compadrazgo y el amiguismo, sin tomar en cuenta muchas veces las habilidades y capacidades de quienes van a ocupar los diferentes cargos públicos.

Contraste con la antigua democracia
Esto contrasta con la política seguida en la cuna misma de la democracia, en Grecia, hace 2,500 años, donde los gobernantes escogían como colaboradores a los más capaces del país, y cuando no los encontraban ahí, los llamaban del extranjero, porque lo importante era la patria: por eso floreció Atenas.
Pero los nuevos funcionarios mexicanos electos en las urnas, escogen con frecuencia entre sus colaboradores, no a la gente más capaz en la comunidad, dentro de las diversas disciplinas, sino a quienes consideran que pueden hacer mejor equipo con ellos en razones de amistad e intereses políticos y económicos, e incluso pagando compromisos de campaña electoral.
Esto no es nuevo; es un viejo problema que sale a flote cada trienio o sexenio. Lo grave es que sigue vigente a pesar de tantas promesas de refundaciones y transformaciones que han hecho los políticos.

Servicio público de carrera
Muchas veces se ha hablado sobe el servicio público de carrera, que siempre ha quedado en letra muerta ante los intereses de los nuevos funcionarios federales, estatales y municipales que sólo aprecian el reducido panorama de compadres y amigos.
De ahí resulta, que en cuanto llega un nuevo funcionario electo, empieza a remover de sus cargos a la mayoría de la gente que sabe cómo funcionan las cosas, sustituyéndolos por inexpertos considerados amigos, aunque al final de cuentas no lo sean tanto.

Respetar a la gente que sabe
Creo importante retomar en Jalisco y en todo México el servicio público de carrera, es decir, garantizar legalmente su trabajo a quienes durante muchos años demostraron capacidad y lealtad a las instituciones federales, estatales y municipales, y asegurarles además una legítima pensión.

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 8 de octubre de 2018.

Share Button

2 thoughts on “El eterno amiguismo”

  1. Estimado amigo Javier cómo siempre tus comentarios en los momentos oportunos para ver si los que decidirán toman en cuenta realmente a los más capaces por el bien del estado y de nuestro país enhorabuena te felicito

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *