Cuando Jalisco pierde y no arrebata

Temaca

Me referí hace unos días a un importante cuaderno publicado en esta ciudad por los ingenieros civiles de Jalisco y de México sobre el agua, tema que ocupa hoy la atención de muchos pueblos del mundo, entre ellos el mexicano.
Consideran los ingenieros organizados que en materia de agua México se encuentra hoy en un atolladero, del que sólo es posible salir con mucha voluntad política y con una gran colaboración de todos los mexicanos.
La presa “El Zapotillo”
El tema viene al caso porque en este momento se plantea un dilema entre recientes declaraciones del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, quien afirma que “El Zapotillo va”, mientras que los pobladores de la zona afectada por el embalse sostienen simple y llanamente que “no va”.
En otras palabras, hay una clara divergencia entre los propósitos del nuevo gobierno federal y la voluntad popular de esta parte de Jalisco. Y no sólo son los habitantes de esa región alteña, sino también muchos otros jaliscienses los que no vemos justa una distribución del agua como la que se pretende hacer en esta ocasión, y explicaré por qué.
Gráfica ilustrativa
En el suplemento aludido se publica una gráfica, bajo la autoridad del prestigiado maestro en temas de agua, el ingeniero Eduardo Mestre (cualquier lector puede consultarla), mismo que aporta dos datos fundamentales: Uno, que Guadalajara desperdicia cerca de 40 por ciento del agua potable por fugas en su red de distribución, es decir, el mismo porcentaje que desperdicia por fugas la ciudad de León, Gto.
Y dos, que “El Zapotillo” le enviaría a León agua limpia a través de un acueducto de 145 kilómetros, mientras que esa misma ciudad se la devolvería al Río Lerma, afluente del Lago de Chapala, totalmente contaminada, a través del Río Turbio, que atraviesa las zonas de Cuerámaro, Pénjamo y Abasolo.
En otras palabras, Jalisco le estaría enviando a Guanajuato aguas limpias, mientras que los guanajuatenses las devolverían contaminadas al Lago de Chapala, de donde se abastece en gran parte la zona metropolitana de Guadalajara. El puro costo del tratamiento representa ya un mal negocio.
Y no arrebata
La conclusión no puede ser más clara: Por estricta justicia, Jalisco no debe entregar aguas limpias a Guanajuato, si ese estado las devuelve sucias, y segundo, si la ciudad de León desperdicia el mismo porcentaje de agua potable que Guadalajara, lo menos que puede hacer es reducirlo.
Pero da la casualidad que en toda la cuenca del Río Lerma es precisamente el estado de Guanajuato el que más desperdicia el agua no sólo en sus ciudades, sino también en el campo, donde sus primitivos sistemas de riego dejan mucho qué desear.
Se entiende que tanto el expresidente Vicente Fox como el recién electo López Obrador quieran quedar bien, por motivos políticos, con los guanajuatenses, pero lo cierto es que éstos no responden de manera clara y contundente a las expectativas de sus vecinos jaliscienses.
Así lo ven muchos especialistas que saben de aguas en el país.

javiermednaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su última edición.

 

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