La mediana de oro

 

De mis tiempos de estudiante, hace más de medio siglo, recuerdo algunos conceptos de maestros que se quedaron grabados en mi mente y que muchas veces me han servido para salir de apuros a lo largo de la vida; uno de ellos es el de la famosa “mediana de oro”, que consiste simplemente en buscar ante cualquier circunstancia el justo medio de las cosas, sin llegar a ningún extremo, porque esto resulta casi siempre perjudicial para unos y para otros, si no es que para todos. La Historia, esa gran maestra, lo demuestra a cada momento.

Entiendo que la “mediana de oro” no es ninguna idea nueva sino que data de milenios, pues ya la enseñaban y practicaban algunos filósofos griegos, fundadores de la civilización occidental, cuatro siglos antes de la era cristiana.

Polarización de opiniones
El tema viene al caso porque de tiempo acá he observado actitudes radicales, es decir, una polarización en las opiniones de muchos mexicanos acerca de asuntos que ciertamente afectan a toda la comunidad, pero que en mi criterio no conducen a una solución pacífica y ordenada de estos problemas, sino que obedecen a visiones parciales del acontecer nacional.

En este caso, me gustaría, claro está, que buscáramos el justo medio de las cosas, porque a nadie ayuda, y menos en las circunstancias internacionales en que se encuentra nuestro país, que las ideas se polaricen a tal punto que obstruyan o impidan en un momento dado la buena marcha de la nación.

Ser justo no es ser mediocre
Algunos consideran que el equilibrio en política y en otras cuestiones sociales tiene que ver con la mediocridad, que desde luego existe como defecto del ser humano, pero en este caso, buscar el equilibrio en las relaciones sociales es un acto que a nadie ofende, sino que busca el bien de todas las partes, de la comunidad entera, sin sectarismos de ninguna especie.

Ciertamente, siempre hubo gente exaltada que abanderó luchas consideradas imposibles, pero algo de prudencia nunca les hizo mal.

La honrada medianía
Remontémonos simplemente a los tiempos del Benemérito de las Américas, don Benito Juárez, quien desde el siglo 19 recomendó a los funcionaros públicos vivir en la honrada medianía, es decir, sin lujos de ninguna clase, pero tampoco en la insolvencia. Él mismo no vivía tan mal.

Don Benito, podemos decirlo, fue pilar de la clase media mexicana, a la cual pertenecemos hoy en diferentes grados más de la mitad de los habitantes de este país.

¿Por qué no seguir el ejemplo de tan notable mexicano para que tanto en la vida pública como en la privada vivamos en la honrada medianía, sin perseguir lujos innecesarios, que para nada sirven y que por lo visto conducen a muchos problemas?

Pero obviamente, tampoco es recomendable vivir en condiciones de insolvencia que pueden llevar a algunos funcionarios precisamente a lo que no queremos, que es a la corrupción, madre de la impunidad y la injusticia.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domngo 25 de noviembre de 2018.

Share Button

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *