No hay tiempo para los pobres

Pobreza. Wikipedia

Pobreza extrema (Wikipedia).

     La desigualdad social en el mundo es aterradora y no hay señales de que la concentración de capital vaya a generar derramas a la sociedad. El futuro se torna cada vez más negro para millones de personas de escasos recursos en los cinco continentes.

     Los actuales niveles de desigualdad son semejantes a los de finales del siglo 18, cuando estalló la Revolución Francesa con las banderas de libertad, igualdad y fraternidad. Las mil personas más ricas del mundo tienen hoy el doble de riqueza que los dos mil 500 millones de personas más pobres.

     Ante esta situación se supone que el Estado, por su origen democrático, velaría por los intereses de las mayorías, pero no es así. Generalmente, los políticos han tomado partido por los grandes capitales: el poder llama al poder.

     En tales condiciones se multiplican los ciudadanos que se pasan los días tocando puertas en oficinas de todos los niveles, implorando una justicia que no llega, porque los funcionarios encargados de impartirla están ocupados en otros negocios “más importantes”.

     En suma, no hay tiempo para los pobres, pero en realidad nunca lo hubo: la Revolución Francesa y las que le siguieron en otras épocas y lugares, como la Mexicana en 1910 o la Rusa en 1917, se quedaron a medias.

     En uno de sus cuentos, “El Capote”, el escritor ruso Nicolái V. Gógol (1809-1852) habla de un oscuro burócrata llamado Akakiy que se hacía vivir con un miserable sueldo de 400 rublos anuales, pero un día, al acercarse el invierno, tuvo necesidad de un nuevo capote porque el que traía no aguantaba ya un remiendo más.

     Akakiy gastó casi la cuarta parte de su sueldo anual en la nueva prenda, pero la noche que la estrenó lo asaltaron y se la robaron. Acudió a la policía, y no le hicieron caso; agotó las instancias de justicia, y tampoco. Por fin se atrevió a tocar la puerta de un “alto funcionario” del Estado, quien, altanero, lo echó de su oficina.

     En consecuencia, aquel empleado, sin abrigo apropiado para resistir el invierno, enfermó y murió.

     ¿Cuántos Akakiyes habrá hoy por ahí en busca de justicia?

      javiermedinaloera.com

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2 thoughts on “No hay tiempo para los pobres”

  1. Desgraciadamente esta es una realidad que vemos a diario, en U.S.A vemos como cada dia hay mas “homeless” gente que vive debajo de los puentes de las autopistas, en las calles, etc.

    Saludos.

    1. Sí, la pobreza es una “enfermedad” mundial, y el problema es que no hay señales de cómo y cuándo curarla. No hay tiempo, pero tampoco voluntad de la sociedad ni del gobierno para, por lo menos, aliviarla. Saludos, Chava.

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