Círculos de lectura

Reunirse para leer es un importante ejercicio para el desarrollo humano, porque no sólo agiliza el pensamiento, ejercita la memoria, mejora la ortografía, amplía el vocabulario y engrandece el conocimiento, sino que además es algo que relaja, entretiene y fomenta la creatividad.

Leer nunca será una pérdida de tiempo, por lo contrario, como lo hemos reiterado, es un ejercicio de la mente tan importante como el del cuerpo. “Mente sana en cuerpo sano”, decían los griegos.

Un círculo de lectura es el espacio ideal tanto para el lector poco experimentado como para el que ha leído siempre, porque la lectura se vuelve amena no sólo a nivel personal, sino también al compartirla con los demás.

Llamamos círculos o clubes de lectura a los pequeños grupos que se reúnen en casa, en un salón o en cualquier espacio en el que no haya mucho ruido, con el objeto de leer, analizar y discutir algún libro de interés común.

Las lecturas son programadas, de acuerdo a la disponibilidad de tiempo de los participantes, y para el día de la reunión todos deberán haber leído la parte correspondiente.

De esta manera, cada participante puede llevar, si así lo prefiere, algún comentario extra a la lectura que quizás haya podido investigar sobre el tema.

El coordinador o moderador de la reunión, que puede ser un maestro o a quien los miembros del Círculo designen, aportará desde luego conocimientos sobre el autor, el contexto de la obra y algunos puntos importantes a tratar.

Condición esencial de estos grupos es el interés común por la lectura y de compartir puntos de vista.

Para que no se pierdan estas valiosas experiencias colectivas es recomendable que el círculo elabore un boletín informativo sobre cada obra analizada, en apoyo a las bibliotecas locales.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de julio de 2018.

 

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La lealtad del Ejército


Asistí con gusto y gran interés a escuchar la conferencia que sobre la historia del Ejército Mexicano pronunció la noche del jueves 21 de junio en el auditorio de la Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara el mayor Antonio Campuzano Rosales, jefe de la Sección de Historia de la Secretaría de la Defensa Nacional, quien fue invitado por el Instituto Cultural Ignacio Dávila Garibi, al cual tengo el honor de pertenecer.

De esta plática tomé varias notas sobre sucesos que me parecieron significativos, pero la que más me llamó la atención fue esta declaración del mayor Campuzano: “Cuando el Ejército mexicano no ha respondido a las expectativas del pueblo, simplemente se disuelve”, como ocurrió durante la Revolución Mexicana, en tiempos del general Victoriano Huerta.

Con esto entendí que se trata de un Ejército leal al pueblo y a sus instituciones.

Carranza, su fundador

El actual Ejército de México, que tuvo desde luego antecedentes en tiempos de la Colonia española y más tarde en el movimiento de Independencia y en la Guerra de Reforma, nace precisamente en la Revolución Mexicana, con Venustiano Carranza, su fundador. Fue él quien creó el Ejército Constitucionalista, nombre que le había dado ya Benito Juárez.

De los tiempos de Carranza, afirma el mayor Campuzano, data precisamente, la subordinación de las fuerzas armadas de México al poder civil. Fue en 1914 cuando el Ejército Constitucionalista quedó como Fuerza Armada de México, desapareciendo entonces el régimen militar huertista y porfirista, cuyo Ejército, por cierto, no se rindió, simplemente se disolvió.

Entre 1925 y 1931 el general Joaquín Amaro Domínguez profesionalizó al Ejército nacional que ahora conocemos.

El general Victoriano Huerta

Al término de la conferencia, me acerqué al mayor Antonio Campuzano para felicitarlo y pedirle su autógrafo en el folleto que sobre su disertación publicó el Instituto Cultural Dávila Garibi.

Le dije así:

“Soy Javier Medina, periodista del rumbo de Colotlán, Jal., de donde es originario don Victoriano Huerta, a quien la gente ama de veras y hasta quieren hacerle una estatua, pero el Congreso no los deja”.

–“Lo veo difícil”, respondió sonriente el mayor.

No desaproveché la ocasión para comentarle que al general Huerta, quien tuvo desde luego sus errores, lo han satanizado por cuestiones políticas, y desde hace muchos años se habla sólo de sus defectos, olvidando otras cosas, especialmente su posición digna ante los “gringos”, que “hoy como siempre nos traen asados”.

Responsabilidades del Ejército

El mayor Campuzano se refirió también en su conferencia, que por cierto pronunció de memoria, sin recurrir al texto de la misma y con gran facilidad de palabra, a las principales responsabilidades actuales del Ejército nacional, como son la defensa de la independencia y la soberanía, garantizar la seguridad interior y auxiliar a la población en casos de desastre.

Mi conclusión es que los mexicanos tenemos hoy un Ejército popular, sin faltar errores de algunos de sus miembros, como ocurre en cualquier otro sector de la sociedad, pero al final de cuentas un Ejército leal a las instituciones nacionales.

javiermedinaloera.com

Articulo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 2 de julio de 2018.

 

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La paz social, ante todo

A medida que se acerca la fecha clave del primero de julio, en que el pueblo de México habrá de decidir cómo quiere vivir los próximos seis años, se multiplican, como es natural, las acciones de quienes pretenden conservar o conquistar el poder público a través de una democracia defectuosa como es la que aún tenemos.

Muchos candidatos a diferentes cargos de elección popular, a lo largo y ancho del país, han dejado la vida en esta carrera, además de quienes han resultado lesionados o amenazados, al grado de que no pocos, ante estas circunstancias, han vuelto a lo suyo, a sus actividades habituales, olvidándose de la política.

Es de lo más lamentable que las autoridades responsables de esta elección no hayan sido capaces de frenar la violencia que desde hace tiempo atenta contra un proceso democrático que bastante ha costado a la sociedad mexicana, desde el punto de vista económico-social y aún de vidas humanas.

Cerrar caminos a la violencia
Hay un punto importante que hemos de considerar: no se trata solamente de evitar actos violentos el día de las elecciones y cualquier otra acción ilegal que se derive de ellas, sino de prevenir desde este momento cualquier suceso de esa naturaleza, cerrando el camino a la ilegalidad.

Además del secuestro y asesinato de candidatos, hemos visto en esta contienda electoral muchas amenazas en contra de ellos y de los ciudadanos que los apoyan, lo que no abona en nada a la democracia, como tampoco abonan los actos fraudulentos como son las constantes llamadas telefónicas a los presuntos electores para tratar de inclinar su voto en contra de algún candidato.

De todas estas cosas el Instituto Nacional Electoral parece no darse cuenta, y por lo visto tampoco le interesa investigar de dónde vienen todas esas llamadas, empezando por saber quiénes las operan y cómo obtuvieron los nombres y teléfonos de los posibles votantes.

Responsabilidad del Estado
Aparte del INE, el Gobierno federal y los de estados y municipios tienen grave responsabilidad en este proceso, porque nadie concibe que se mantengan ajenos al mismo, para bien o para mal.

La obligación del Estado, en sus tres niveles, es garantizar una elección verdaderamente libre, democrática y legítima, para que no quede la menor duda acerca de los personajes que realmente resultaron electos por voluntad popular. Cualquier acto contrario a este objetivo, mancha el proceso.

El responsable máximo
El responsable máximo de esta elección es sin duda el Presidente de la República; sobre él recae, como ha recaído en sus antecesores, la responsabilidad última del proceso electoral: si es legítimo, la historia lo reconocerá, pero si no lo es, que Dios nos guarde.

Por eso hemos de tener, desde ahora, el mayor cuidado en cerrarle el paso a cualquier cosa que violente la voluntad ciudadana, ya sean los atentados contra la vida y seguridad de los candidatos como a los hostigamientos y amenazas a los electores. ¡La paz de México vale mucho como para arriesgarla en una elección, por importante que sea!

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 25 de junio de 2018.

 

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Inútil preocuparse sin acciones

Los mexicanos de hoy nos preocupamos hasta la angustia por la inseguridad pública, jamás vista desde tiempos de la Revolución, hace un siglo, cuando la gente pacífica, trabajadora, que siempre ha habido en este país, amanecía cada día con el “Jesús en la boca”, pidiéndole a la Divina Providencia que no les pasara nada malo a ellos ni a sus familias.

No entraré aquí en la trillada idea de si nuestros últimos gobiernos han sido o no capaces de poner alto a la inseguridad; quizás han hecho lo mejor que han podido, pero lo cierto es que este problema preocupa hoy cada día y en cada momento a la sociedad mexicana, incluso a la reducida élite que viaja protegida por escoltas y camionetas blindadas.

¿Problema de cultura?
A la luz de lo que ocurre en otras sociedades del mundo, donde también sufren problemas de inseguridad, pero con índices de delincuencia mucho más bajos que los nuestros, cualquiera podría concluir que los mexicanos nos enfrentamos hoy a un problema de cultura, que evidentemente da más importancia a la preocupación que a la acción.

Lo constatamos a diario a través de los medios de comunicación y de las conversaciones con amigos y familia: todos estamos preocupados por la inseguridad. Ante cualquier incidente, homicidio, balacera, bloqueo, secuestro, robo, etcétera, ponemos el grito en el cielo, es decir, lamentamos lo sucedido y expresamos nuestra preocupación.

Pero luego nada sigue, porque después de los lamentos, incluso las condenas y condolencias de funcionarios y políticos ante cualquier hecho violento (que no sirven para nada), la vida sigue igual; se repite otro hecho violento y vuelta a lo mismo: la gente se queja, los políticos se aprovechan del caso, la sociedad se preocupa, pero nada se hace.

Acción social, lo que falta
Nada vamos a ganar con preocuparnos permanentemente por la inseguridad que agobia a la nación, a los estados, a las ciudades, pueblos y barrios; falta el segundo paso, que es la acción para evitar que esto siga creciendo hasta agotar la vida de quienes aún la conservamos.

Periodistas, estudiantes, sacerdotes, soldados, policías, obreros, empresarios, políticos, mujeres, hombres y niños, han pagado con su sangre esta guerra injusta, que pasa a la historia como la del Narco, en la que mucha gente honrada nada tuvo ni tiene que ver.

Cierto es que muchos miles de mexicanos, a lo largo y ancho del país, han salido a las calles para manifestar su preocupación, pero esto no es suficiente: el gobierno se hace de la vista gorda, porque a lo mejor le conviene que sigan las cosas como van, y ante esto, ¿qué falta?, otras acciones.

Cada quien su tarea
De algún modo, todos somos responsables de lo que pasa (salvo los niños). Y por lo mismo hay que tomar providencias, empezando por cuidar la seguridad personal y la de nuestra familia, y en el plano político, elegir desde luego a los mejores gobernantes, a los que han demostrado responderle a la sociedad con hechos, no con promesas incumplidas.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 18 de junio de 2018.

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El efecto “boomerang”

Entre los principios fundamentales que los periodistas aprendimos desde jóvenes y que tratamos de no olvidar, figura el efecto “boomerang”, basado en la ley de causa y efecto, según la cual todo tiene su efecto, y todo efecto tiene su causa.

El “boomerang” es algo que va y vuelve, de suerte que todo lo que una persona haga, sea bueno o malo, se volverá hacia sí misma.

De esta manera, en materia de comunicación social, sobre todo en propaganda, cuando ésta rebasa el límite de saturación, suele producir entre los receptores el efecto contrario al que busca el emisor.

Caso significativo
Un caso significativo ocurrió hace unos días cuando publiqué en redes sociales el mensaje de un viejo amigo, quien refiriéndose a la intensa propaganda enderezada contra el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, simplemente me dijo: “Son tantos los ataques que recibe Obrador, que ya hasta ganas me dan de votar por él”.

Esta reacción parece ilógica, porque se supone que entre más se hable mal de alguien, más bajan sus bonos en la vida social, pero no es así, ya que mucha gente considera que si alguien recibe ataques es porque vale; de otra manera, lo ignorarían.

Y en efecto, las respuestas positivas a este mensaje por parte de mis contactos fueron numerosas, aunque no faltaron los que aprovecharon la oportunidad para lanzar nuevos ataques contra el político tabasqueño, a quien parece no preocuparle mucho.

Desde luego que hubo también otros buenos comentarios, como el que habla de la dificultad que se presenta para hacer un análisis objetivo de este candidato, ya que por lo visto “es malo criticarle sus mentiras, pero si nadie le contesta, todos van a creer que son ciertas”.

El triunfo de Trump
Lo que ocurre, en mi modesto entender, es que la comunicación social ha cambiado bastante en los últimos años con la incursión de las redes sociales en todas las áreas del quehacer público, particularmente en política.

La prueba más reciente es Donald Trump, quien durante su campaña electoral fue conquistando poco a poco la voluntad de la gente hasta ser electo presidente de Estados Unidos, a pesar de todas las protestas y objeciones, muchas de ellas legítimas, que plantearon sus adversarios.

Yo mismo entré en ese juego de criticarle a Trump, como candidato, repetidos errores, sobre todo sus opiniones acerca del pueblo de México, y no me arrepiento de ello porque convencido estoy que era lo correcto, y ahora como presidente lo sigo criticando, aunque esto ya sirva de poco o nada.

Crítica constructiva
Volviendo al tema original, el efecto “boomerang” no es invención nacida al calor de la política, sino una realidad social, con resultados demostrados en el mundo entero en diferentes ramas del quehacer público, de suerte que si los ataques a los políticos se revierten en algún momento en su favor, los periodistas no tenemos más opción que, pase lo que pase, seguir en la crítica constructiva, aunque a algunos no les guste, ¡Pues qué le vamos a hacer!

javiermedinaloera.comn

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 11 de junio de 2018.

 

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Libros de autoayuda

La  idea de superación personal, tema favorito de muchos lectores, se basa en la autoayuda, es decir en el dominio de nosotros mismos para lograr aspiraciones y sueños, reconociendo nuestras carencias y superando miedos, limitaciones y vicios interiores.

Este concepto no se limita a la conquista de nosotros mismos para realizar aspiraciones y sueños, sino que comprende el logro de aquello que es fundamental para la vida de cualquier ser humano, por encima de todas las limitaciones que el mismo pueda tener.

Muchos creen que el dinero, el poder, la fama, la belleza, el lujo y las comodidades materiales en general son la felicidad misma, lo que representa desde luego un gran error demostrado desde tiempos muy remotos, ya que la base de la felicidad está en el interior de cada quien, no en las cosas externas.

Hay muchos libros que hablan de autoayuda, entre los cuales figuran los siguientes:

Tus zonas erróneas, de Wayne Dyer, que habla de cómo escapar de los pensamientos negativos.

Poder sin límites, de Tony Robbins, que se refiere al aprovechamiento del poder de la mente.

El hombre en busca de sentido, de Viktor Franki, sobre cómo salir adelante a pesar de las adversidades.

Inteligencia emocional, de Daniel Goleman, como uno de los factores para conseguir éxito en la vida.

La buena suerte, de Alex Rovira, sobre el esfuerzo, la constancia y la capacidad para no darnos por vencidos.

Padre rico, padre pobre, de Robert Kyosaky, que habla de cómo alcanzar la libertad financiera.

Cuentos para pensar, de Jorge Bucay, sobre el comportamiento del ser humano.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de junio de 2018.

 

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Trump desconoce a los animales


Es lamentable que un presidente de Estados Unidos, como lo es Donald Trump, no tenga el más mínimo conocimiento del reino animal, ya que confunde a algunos de los peores criminales del mundo, como son los Mara Salvatrucha, con los animales que han sido los más fieles compañeros del hombre en la aventura de la vida.

Ocurre que hace unos días, como ya es normal en su gobierno, Trump se enfrascó en una polémica internacional, que incluso provocó una queja oficial del Gobierno de México ante el Departamento de Estado, por haber calificado a los migrantes como animales, cosa que Trump se apresuró a negar diciendo que él se refería únicamente a los Mara Salvatrucha, no a todos los migrantes.

Los Mara Salvatrucha
¿Pero quiénes son los Mara Salvatrucha? Seguramente Trump lo ignora o pretende ignorarlo: es una organización criminal fundada en Los Ángeles, Calif., USA, que luego se extendió a otras regiones de Canadá, México y Centroamérica, y hoy está integrada principalmente por migrantes centroamericanos.

Trump se queja de que a “los Mara Salvatrucha los sacamos, se vuelven a meter y los volvemos a sacar, como animales”, pero no dice que su país fue el que los exportó y regó por el mundo. ¿Ignorancia o cinismo?

Humanos al fin
Otro error de Trump es considerar a los Mara Salvatrucha como animales, porque con todo y pertenecer a una de las peores organizaciones dedicadas a la extorsión, a la estafa y al asesinato, no son animales, como él los califica, sino seres humanos desviados del objetivo común de la Humanidad, pero humanos al fin.

Asimismo, es obvio que Trump desconoce completamente la naturaleza, organización y costumbres de las especies animales, que en su inmensa mayoría son pacíficas, y sólo matan por defensa propia o por hambre, pero nunca por placer como por lo general lo hacen los seres humanos.

Salvo algunas especies como los chimpancés y las hormigas, no hay especie animal que organice guerras contra sí misma. En esto creo que la mayoría de los animales superan con mucho el “humanismo” de Donald Trump, quien sigue creyendo en la guerra como una solución a los problemas del mundo.

Su pueblo ama a los animales
Además, Trump está lejos del sentimiento general que sobre los animales tiene su propio pueblo, el estadounidense, uno de los más destacados de la Tierra en protección animal.

Caso concreto, en una de las colonias americanas más grandes del mundo, que es la de Ajijic, Jalisco, vivía hace tiempo una señora estadounidense dedicada por entero a proteger a los animales abandonados, y en una ocasión hizo bajar del Cerro Viejo, al Norte de Ajijic, a una perra semi-salvaje con todas sus crías que había tenido en una cueva. Por cierto que yo adopté una de esas cachorritas, que resultó de lo más noble y amigable.

Por lo tanto, no confío en quienes comparan a los asesinos con los animales, porque como dijera el gran escritor portugués Eca de Queiros: “Hay perras más cariñosas que algunas madres cristianas”.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 28 de  mayo de 2018.

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¿Debemos tomar en serio este mundo?

Hermann Hesse

Hermann Hesse, notable escritor alemán del siglo pasado, quien tuvo a través de sus obras una gran influencia en la juventud, se preguntó alguna vez si los seres humanos debemos tomar en serio el mundo en que vivimos.

Hesse veía entonces a su alrededor grandes locuras cometidas por el hombre como fue la Segunda Guerra Mundial, que por los caprichos de unos cuantos líderes, entre ellos su paisano Hitler, acabó con las vidas de millones de hombres, mujeres y niños de diversas nacionalidades, sobre todo judíos, uno de los peores desastres que hasta entonces había conocido la Historia.

Sin embargo, lo que diariamente vemos los seres humanos del siglo 21, entre otros el genocidio de Israel contra los palestinos, no desdice gran cosa de las locuras en que todavía estamos inmersos en todos los confines del planeta por cuestiones de poder político, ambiciones económicas, celos, envidias, etcétera.

Por supuesto que no sólo se trata del ámbito internacional, donde vemos a personajes como Donald Trump y el líder norcoreano amenazándose mutuamente con una guerra nuclear (el colmo del delirio y la vanidad personal), sino también a líderes nacionales de muchos países que con sus actitudes reflejan lo peor de la injusticia y maldad humana.

No iremos tan lejos para encontrar el origen de estas locuras, que se encuentra ni más ni menos que en el alma de mucha gente porque no hemos sido capaces de entender el mensaje universal de entendimiento y sabiduría que el propio Hesse encontró en la lectura de los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, así como en la literatura oriental.

La clave de la sabiduría, dice este gran escritor, reside en amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Así lo establece el Antiguo Testamento y lo reiteran los evangelios de Jesucristo, además de los viejos sabios chinos e hindúes.

El propio Hesse hace una importante advertencia: no hay que amar al prójimo ni más ni menos que a nosotros mismos, porque si lo amamos más que a nosotros mismos, esto es una abyección, mientras que si lo amamos menos, no es más que soberbia y afán de dominio.

En conclusión, queda en el aire la pregunta si hemos de tomar en serio el mundo en que vivimos, que en su mayor parte, hoy como ayer, no es nada ejemplar ni conduce a la superación del espíritu humano.

No olvidaremos que a diferencia de muchos pensadores de la Historia, Cristo sí tomó en serio a la Humanidad, a la que siempre pensó redimir, pese a tanto loco que lo rodeaba.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista Portada de México en su edición de abril de 2018.

 

 

 

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Jalisco merece mucho más

Candidatos al Gobierno de Jalisco

Por mera curiosidad periodística, no porque esperara gran cosa del primer debate entre los candidatos al Gobierno de Jalisco, escuché completo este encuentro, desde el principio hasta el fin, y la verdad es que me decepcionó más de lo que esperaba.

Triste, muy triste, es la perspectiva política, económica y social de Jalisco para los próximos seis años si nos atenemos a la oferta electoral que ahora se presenta con estos candidatos, que en verdad, unos más que otros, dejan bastante qué desear en sus compromisos de gobierno.

No es que pequemos de exigentes, pero Jalisco está por cumplir 200 años de historia como Estado libre y soberano, y son muchos los problemas económicos, sociales y culturales que no han sido resueltos y que, por lo contrario, tienden a empeorar.

Algunas propuestas

Hubo, claro, algunas propuestas interesantes como la del candidato del Partido Verde, Salvador Cosío, quien habló de rescatar el Río Grande de Santiago, que es hoy uno de los más contaminados del mundo, así como preservar el Lago de Chapala y el Bosque de La Primavera, principal pulmón de Guadalajara.

Sin embargo, de quien se esperaba algo contundente en favor de Jalisco era del candidato del Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro, quien se concretó a repetir eslogans de corte estudiantil fegista, sin sustento en la realidad, como ése de la refundación del Estado, que suena a pura demagogia.

El priísta y el panista no levantan

En cuanto al candidato priísta, Miguel Castro, lo cierto es que no alcanza el nivel que le exigen sus correligionarios y los jaliscienses en general, pues por su afán de mostrarse conservador, cuidadoso de las formas, no logra entusiasmar a nadie.

En el mismo tenor se encuentra el candidato panista, Miguel Ángel Martínez, quien con todo y contar con una buena trayectoria como político y funcionario público, tampoco ha podido conquistar la voluntad de mucha gente.

A Lomelí “lo montonearon”

Mientras tanto, al morenista Carlos Lomelí no le ajustó el tiempo del debate para defenderse de los ataques de sus adversarios, que por considerarlo “peligroso” en la próxima elección (debido a su relación con el puntero presidencial Andrés Manuel López Obrador), se le “echaron de a montón”, sin darle tiempo de nada, como dice el corrido de Juan Charrasqueado.

En esos ataques destacó el candidato del PRD, quien se ocupó de agredir a Lomelí como si hubiera sido especialmente contratado para tal efecto, y no perdió un solo minuto en ello. ¡Qué forma tan triste de emplear un maravilloso tiempo dedicado a Jalisco!

Las cosas no pintan bien

En fin, la situación electoral de Jalisco no pinta bien. Aquí se requieren hoy, igual que en el país, líderes de empuje, verdaderamente comprometidos, que respondan con enjundia, inmediatez y conocimiento de causa a las necesidades de la gente, de una población empobrecida y diezmada por la inseguridad, la corrupción, la violencia, la injusticia y la impunidad.

Si los líderes de Jalisco temen asumir estos compromisos, mejor es que se retiren de la política.

www.javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 21 de mayo de 2018.

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Lamentable desencuentro

Por más que ahora maticen sus dichos tanto el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador como los miembros del Consejo de Negocios, donde se agrupan los hombres más ricos de México, lo cierto es que el conflicto está planteado. Hubo un desencuentro público entre el tabasqueño y estos señores en que el primero fue calificado como “tragedia nacional”, y los segundos, “acostumbrados a mandar y a robar”.

A más de una semana de ocurrido el enfrentamiento por medio de desplegados de prensa y declaraciones, las cúpulas del sector privado sostienen que sólo hay desacuerdos en algunos puntos del programa del candidato morenista, pero que no existe rompimiento del diálogo con él y los grupos que lo apoyan.

De cualquier manera, es un desencuentro sin precedente reciente entre un candidato presidencial que puntea en las preferencias del voto electoral y miembros destacados de la iniciativa privada que lo consideran, ya no un “peligro”, sino como una “tragedia” para el país.

Mal momento para pelear
Este es un pleito que a nadie beneficia, porque en primer lugar está de por medio el interés nacional, pues tanto el gobierno como los empresarios están obligados a responderle al país, sobre todo en momentos en que se ciernen amenazas muy fuertes del exterior en aspectos económicos e incluso políticos, empezando por las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC).

En segundo lugar, no puede escapar a López Obrador que necesita el apoyo de la iniciativa privada para gobernar en “paz y amor”, como lo ha venido pregonando desde hace tiempo, puesto que el poder económico viene ligado desde toda la vida con el poder político, aunque él no lo quiera ver así, ya que habla de independencia entre ambos poderes, algo demasiado idealista, si no es que utópico.

Muy bien que busque limpiar la relación entre empresarios y gobierno con el ánimo de erradicar o al menos reducir la corrupción que impera en todas las esferas de la vida pública, cosa que se puede lograr en gran medida, pero de ahí a tener una total independencia entre los poderes público y privado, es una ilusión.

Riesgos para el sector privado
Por otra parte, los empresarios, y sobre todo estos multimillonarios que se agrupan en el Consejo de Negocios, no pueden ignorar la enorme desigualdad social que en el país existe desde hace muchos años y que trató de remediar en su tiempo la Revolución Mexicana. La pobreza en México, que alcanza ya más de la mitad de la población, es hoy por hoy una de las más ignominiosas del mundo.

Tampoco pueden ignorar algunos de estos magnates que gran parte de su riqueza la amasaron a la sombra del poder público, muchas veces a través de contratos y negocios ilícitos, por lo cual también tienen mucho que perder en el caso de que se llegue a un rompimiento total entre las instituciones públicas y privadas del país.

La fiesta en paz
En conclusión, nadie gana en un pleito de esta naturaleza. Vale más llevar la fiesta en paz.

javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 14 de mayo de 2018.

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