Agua para Guadalajara



Y he aquí que los jefes de Xibalbá preguntaron al Maestro Mago Relámpago:

-¿Cuándo es verdad y cuándo es mentira lo que dices?

Y he aquí que el Maestro Mago Relámpago les dijo:

-Ni yo mismo lo sé.
Del Popol- Vuh

Los políticos de todos los tiempos y de todas las naciones suelen mentir por sistema. Esto lo consideran necesario tanto para conquistar el poder como para mantenerlo. Durante sus campañas electorales hacen infinidad de promesas para conseguir votos, pero tan pronto como ocupan el cargo que anhelaban se olvidan de ellas, porque muchas de éstas simplemente no pueden cumplirse. Sin embargo, les interesa mantener el poder y para ello siguen tomando decisiones políticas.

El problema es que muchas de las decisiones que se requieren por parte de los gobernantes para garantizar el desarrollo económico y social de los pueblos no deben tomarse en función de conveniencias políticas, que con frecuencia tienen que ver con intereses personales, de grupo o de partido, sino en estudios técnicos realizados por profesionales que antepongan ante todo el interés público.

Infinidad de programas y acciones de gobierno, con altas perspectivas sociales, se han dejado de realizar durante las últimas décadas en esta parte del país, sólo por atender reclamos políticos por encima de las propuestas técnicas, es decir, se ha hecho a un lado a la gente que realmente conoce de tal o cual problema, para satisfacer a quienes buscan llevar agua a su molino.


Decisiones técnicas, antes que políticas


Un caso concreto es el del abastecimiento de agua potable a la Zona Metropolitana de Guadalajara, para lo cual se han realizado estudios de todo tipo desde hace más de 50 años, sin que a la fecha se pueda contar con un proyecto definido, respaldado por todos los sectores políticos y sociales, para garantizar el suministro del vital líquido a esta populosa ciudad.

La Zurda, Arcediano, El Purgatorio, El Zapotillo, el Acueducto II de Chapala, son algunos de los proyectos que se han manejado y desvirtuado muchas veces, no por objeciones técnicas, sino básicamente por cuestiones políticas.

La participación social debe manifestarse ante cualquier acción de gobierno, incluso en las obras de infraestructura que deban realizarse, pero siempre con conocimiento de causa. Es necesario que sobre éste y otros temas opinen quienes realmente conocen el problema, ya que con frecuencia intervenimos quienes ni siquiera tenemos nociones del asunto de que se trata.

El problema del agua para Guadalajara -aseguran expertos-, no es de fuentes de abastecimiento, sino de que los jaliscienses, con sus autoridades al frente, nos pongamos de acuerdo en qué hacer y cómo hacerlo pronto y bien, ya que la ciudad está en riesgo de entrar en crisis de desabasto.

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