Cartita a los Santos Reyes

Con Peña Nieto. Foto, Arturo Durán.

Javier Medina Loera y Enrique Peña Nieto.

Con motivo de año nuevo acostumbramos hacer listas de buenos propósitos que buscan satisfacer necesidades personales y familiares; el éxito y cumplimiento de los mismos depende en gran medida de nuestra fuerza de voluntad y perseverancia, pero es evidente que mucho ayudaría el gobierno si en vez de entorpecer esfuerzos particulares, los apoya.

Por consiguiente, recurriendo al formato de decálogo tan de moda en nuestros días, me permito hacer las siguientes peticiones a las autoridades, que espero cumplan en el año que comienza:

1.- Combatir a fondo la corrupción en los tres niveles de gobierno, federal, estatal y municipal, por ser ésta la causa principal de ingobernabilidad que amenaza al país.

2.- Garantizar la seguridad de todas las personas y de sus bienes, no sólo de las que detentan el poder y el dinero. Un gobierno que no brinda seguridad a todos, no se justifica.

3.- Acabar con la impunidad, reformando el sistema de justicia. Es absurdo que magistrados figuren entre los funcionarios mejor pagados del Estado cuando más de 90% de los delitos no se castigan.

4.- Agilizar la administración pública combatiendo el burocratismo que propicia corrupción y pérdida de tiempo y recursos.

5.- Multiplicar la creación de empleos formales en el campo y en la ciudad.

6.- Reforzar la educación pública y privada para erradicar la ignorancia, origen de todos nuestros males.

7.- Proteger y aprovechar racionalmente los recursos naturales, sujetos hoy a una criminal devastación.

8.- Reducir el abismo existente entre ricos y pobres. No olvidemos que la desigualdad social desencadenó las tres grandes revoluciones que ha sufrido el país.

9.- Privilegiar y proteger la libertad de expresión. Cualquier intento de represión está condenado al fracaso, porque con la revolución tecnológica los medios de comunicación social se han multiplicado como nunca.

10.- Para cumplir estos puntos se requiere, ante todo y sobre todo, una verdadera reforma política que propicie la colaboración entre los partidos para servir a los ciudadanos, no para servirse de ellos.

Artículo publicado en el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 2 de enero de 2015.

 

 

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