El rescate de los pobres

En lo que va de este régimen y en todas sus campañas electorales el presidente Andrés Manuel López Obrador ha insistido en su opción por los pobres, es decir, por la gente más desprotegida de México.

Y para demostrarlo ha emprendido una serie de programas sociales en los que trata de apoyar a jóvenes y adultos mayores, ya sea con becas de estudio, de capacitación o con subsidios directos.

Con esta política, aunada a sus reiterados ataques al neoliberalismo, que efectivamente durante muchos años sólo ayudó a los ricos, el presidente López se ha ganado la fama de izquierdista, es decir, un presidente que favorece al pobre en tanto que limita la ambición del rico, algo así como un “Robin Hood” moderno.

Sin embargo, yo siempre dudé de López Obrador como hombre de izquierda, pues en el fondo lo que hace es reforzar a la derecha para que sobreviva sin problemas sociales, cosa que, para su propia decepción, no entienden los ricos.

En otras palabras, AMLO sólo abre válvulas de escape para desahogar presiones sociales, pero sin intentar resolver problemas de fondo, como es el caso de la pobreza, que agobia a más de la mitad de la población.

La pobreza, como bien se ha dicho, no se combate con dádivas sino con trabajo, con facilidades de empleo para el empresario que lo fomenta y para el trabajador que lo demanda.

Así se hace hoy en el mundo entero, incluso en los países llamados socialistas, de suerte que quienes atacan a Obrador por socialista pueden dormir tranquilos: el socialismo desapareció de la faz de la tierra hace muchos años.

El mejor ejemplo de combate a la pobreza, que la ONU debiera adoptar para el mundo entero, se lleva a cabo en China Popular, donde desde hace más de 30 años se olvidaron del comunismo, para interesarse sólo en el desarrollo económico.

En 2016 tuve oportunidad de visitar ese gran país y vi que el rescate de los pobres se hace ahí de la manera más sencilla: el gobierno localiza las áreas marginadas, censa a los pobres e investiga por qué lo son (casi siempre es por falta de trabajo), luego invita a los empresarios a crear fuentes de empleo de acuerdo a la vocación económica de cada zona; si la vocación es turística, el gobierno habla con los desarrolladores, quienes aceptan invertir si el Estado abre caminos, y los abre. De esta manera, todos se ponen a trabajar y todos prosperan.

Cuando vi esta maravilla económico-social le pregunté a un dirigente del Partido Comunista Chino qué ideología aplicaban ahí: “La del desarrollo”, respondió sin titubeos.

En efecto, China tiene hoy el record mundial de 300 millones de ricos, y su meta para los próximos años es hacer ricos a todos sus habitantes.

Artículo publicado por la revista Portada de Mèxico en su edición de julio de 2019.

La fiesta en paz

A juzgar por antecedentes históricos, las fricciones que han tenido desde las últimas campañas electorales los nuevos gobernantes de México y de Jalisco, Andrés Manuel López Obrador y Enrique Alfaro Ramírez, respectivamente, no auguran nada bueno para esta Entidad.
Recordemos que desde su creación, hace ya casi 200 años, Jalisco ha destacado en el panorama nacional no sólo por sus valiosos recursos humanos, económicos, naturales y culturales, sino también porque ha contado con políticos capaces de llevar buenas relaciones con el poder central.

Buenos entendimientos

La inmensa mayoría de los gobernantes jaliscienses desarrollaron en sus respectivas administraciones positivos entendimientos con jefes de la Nación de diferentes bandos (federalistas, centralistas, liberales, revolucionarios y conservadores), con lo que Jalisco obtuvo paso a paso importantes ventajas.
Claro está que entre los muchos gobernantes que colaboraron con el poder central hubo algunos que por diversas razones rompieron su amistad con los presidentes de la República en turno, lo cual resultó finalmente contraproducente para Jalisco tanto en lo político como en lo económico y social.

El caso de Ignacio Vallarta

Entre los gobernadores “rebeldes” destaca en el siglo 19 el licenciado Ignacio Luis Vallarta, quien por sus aspiraciones presidenciales, que no eran bien vistas por el entonces presidente Sebastián Lerdo de Tejada, se enemistó con él, y Jalisco no tardó en sufrir las consecuencias.
Entre las obras de beneficio social que fueron suspendidas como resultado de aquel pleito figura la carretera Guadalajara-Colotlán, en la cual el gobernador Vallarta tenía especial interés porque pasaría por El Teúl, tierra de sus ancestros.
Vallarta había logrado incluso que el Congreso de la Unión aprobara un presupuesto de 40,000 pesos para iniciar dicha obra, pero a raíz del conflicto con el presidente, jamás llegaron esos recursos. Tan importante vía tuvo que esperar más de 100 años para ser terminada en tiempos del gobernador Enrique Álvarez del Castillo, gran amigo, por cierto, de otro presidente, Miguel de la Madrid Hurtado.

El caso de Zuno

Otro caso de “rebeldía” fue, ya entrado el siglo 20, el del gobernador José Guadalupe Zuno, quien habiendo llevado estrecha amistad con el presidente Álvaro Obregón, éste fue asesinado, sucediéndole en el cargo el general Plutarco Elías Calles, quien decidió quitarse de enfrente a Zuno.
Éste supo que Calles intentaba controlar el Congreso de Jalisco para desaparecer los poderes locales, pero adelantándose a tal proyecto pidió licencia y valiéndose del control político que tenía en el propio Congreso, nombró al sustituto que deseaba, “para salvar –dijo-el honor del Estado”.
Obviamente, al general Calles no le gustó tal “jugada” y Jalisco pagó las consecuencias. Por principio de cuentas, esta entidad fue una de las más afectadas por la Guerra Cristera en la que murieron miles de inocentes.

Mejor es la fiesta en paz

Es fácil, y más en estos tiempos, echar bravatas y gritar que Jalisco no se raja, pero a la hora de la verdad quién sabe. El actual presidente tiene sin duda más popularidad que el gobernador, ¿por qué no aprovecharlo en vez de pelear con él?

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su primera edición de enero de 2019.

Comisiones bancarias

Una reciente iniciativa de la Cámara de Diputados, dominada por el partido de Morena, advierte sobre cómo no deben hacerse las cosas en México, es decir, hay que hacer cambios, de eso no hay duda, pero con prudencia, porque de otra manera se provoca el efecto contrario. De hecho, tuvo que intervenir en este caso el propio presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para poner las cosas en su lugar.
Ocurre que los diputados de Morena mandaron una iniciativa en contra de las dobles comisiones que arbitrariamente cobran los bancos mexicanos, en su mayoría extranjeros, pero no contaban nuestros legisladores con algo fundamental: que los capitales, aquí y en el mundo entero, son muy sensibles ante cualquier cambio que pueda afectarlos, de suerte que con el solo anuncio de esta iniciativa se vino abajo la Bolsa de Valores de México, ¿y qué pasó?, tuvieron que “enfriar” el proyecto, es decir, posponerlo para tiempos mejores, si es que se dan.
¿Qué le pasó a Muñoz Ledo?
Me extraña lo ocurrido, sobre todo porque la Cámara de Diputados es presidida hoy por uno de los políticos con mayor experiencia política en el país, que es don Porfirio Muñoz Ledo.
El capital, ya lo decían los economistas clásicos, teme los cambios políticos, económicos y sociales, de suerte que, cuando no ve seguridades en un lugar, pues simplemente se cambia a otro donde pueda prosperar.
Urge meter en cintura a los bancos
Claro, hay que meter en cintura a los bancos, sobre todo a los que tienen por costumbre quedarse tranquilamente con los ahorros de sus cuenta-habientes, pero creo que esto hay que hacerlo poco a poco, sin causar alarmas innecesarias como lo han hecho los diputados.
En este campo los morenistas tienen mucha tela de donde cortar: la Condusef, supuestamente encargada de proteger los intereses de los usuarios de la Banca, desde hace años está saturada de demandas en contra de los banqueros, muchas de las cuales duermen el sueño de los justos porque banqueros y funcionarios de Hacienda se han entendido muy bien. Mayor complicidad no puede haber.
¡Por favor, diputados, háganlo bien!
Por lo tanto, son bienvenidas las iniciativas que promuevan la justicia en las relaciones de los bancos con sus usuarios, pero por favor, háganlo bien, señores diputados, porque si lo hacen como acaba de ocurrir con su reciente iniciativa, cualquiera diría que son cómplices de los ladrones, y en el caso de Morena, a juzgar por sus postulados, no lo puedo creer.
Me viene a la memoria un verso del famoso corrido de “Los Pérez”, jalisciense por cierto (quizás del rumbo de Cañadas de Obregón, en Los Altos), según el cual “un tal Mónico de Luna fue el que la mecha prendió, y a los primeros balazos fue el primero que corrió”.
En concreto, no basta presumir de revolucionarios, hay que serlo de a deveras, pero con inteligencia, no con palabras, porque de promesas ya estamos hartos.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 3 de diciembre de 2018.

Que decidan los que saben

Eso de consultar a la opinión pública sobre cuestiones que sólo pueden analizar y resolver los expertos, los que saben de cada tema, me parece una acción populista, sino es que demagógica, que sólo nos puede llevar a problemas más difíciles de los que ya tenemos.
Esto viene al caso ante la consulta popular que dispuso el nuevo gobierno de Manuel López Obrador acerca del nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México, cuestión en la que sólo deben opinar y decidir quienes verdaderamente saben del asunto, ya ni siquiera los políticos que ignoran muchas cosas.
Para curarse en salud
Ocurre que desde tiempos inmemoriales ha sido inveterada costumbre de políticos decidir sobre las rodillas acerca de importantes cuestiones que afectan a la comunidad, sin tomar en cuenta a la gente que más conoce de las cosas.
Ahora parece que los políticos (y no sólo los morenistas) se quieren curar en salud abriendo consultas populares sobre asuntos que sólo competen a los expertos, es decir, a la gente que sabe, porque a decir verdad las mayorías tenemos sensibilidad sobre ciertos asuntos, pero no en cuestiones muy especializadas.
En Jalisco hemos tenido experiencias de gobernantes que pretenden engañar a la gente y engañarse a sí mismos, abriendo consultas populares que, pagadas con nuestros impuestos, no convencen a nadie. Definitivamente, son acciones populistas y demagógicas.
Todo depende del tema: si se abren consultas sobre cómo siente la sociedad los servicios de seguridad pública, de salud, de educación, de mejoramiento ambiental, de transporte colectivo y otros aspectos que le afectan diariamente, los resultados pueden conducir a la toma de decisiones correctas.
Los expertos tienen la palabra
Sin embargo, cuando se abren consultas públicas sobre temas que competen solamente a los expertos, a quienes a lo largo de su vida se han quemado las pestañas estudiando su disciplina, lo cierto es que los resultados pueden conducirnos a errores graves, si es que el gobierno los toma como básicos para sus decisiones.
Éste parece ser el caso del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, sobre el cual hoy se busca la opinión de gente que no conoce absolutamente nada acerca de aeronáutica, ingeniería, materiales de construcción, estructura suelos, etcétera. Si a mí me preguntan al respecto les digo que no sé.
Pero no sólo es el aeropuerto. Tal parece que hoy existe una fuerte corriente de políticos de diferentes partidos que buscan congraciarse con la opinión pública, haciéndola partícipe de sus decisiones, para curarse en salud, como ya dije.
El caso del agua, grave
Por ejemplo, desde hace décadas se habla mucho en Jalisco acerca del abastecimiento de agua, y consultada la opinión pública, jamás se ha llegado a ningún acuerdo. Incluso se han perdido fuertes inversiones federales, y todo por no atender a los técnicos, a la gente que realmente sabe.
Ya es tiempo de que nuestros políticos imiten a los verdaderos estadistas, es decir, escuchar la opinión de los expertos y resolver lo conveniente de acuerdo al interés común, no por caprichos personales.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista Conciencia en su edición del lunes 5 de noviembre de 2018.

 

Don Victoriano Huerta, digno hijo de Colotlán

El general Victoriano Huerta.

Ahora que, según anuncia el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, está por arrancar la cuarta transformación de México, seguramente se revisarán muchos aspectos de la historia oficial desde tiempos de la Independencia hasta nuestros días, pasando por la Reforma y la Revolución.

Entre las cosas que más atañen a Jalisco destacan los injustos ataques de que ha sido objeto el general Victoriano Huerta, oriundo de Colotlán, Jal., al grado de que durante mucho tiempo se dijo que tanto la Federación como el Estado habían abandonado a su suerte a esa apartada región, sólo porque Huerta había nacido ahí.

Cierta o no cierta la versión, el caso es que la zona aún sufre marginación en su vida económica y social, pero la gente de allá no deja de considerar al general Huerta como un héroe, ya que no se ha demostrado el principal delito que le imputan, de haber mandado matar a Madero y Pino Suárez. En cambio, los evidentes méritos de este ilustre militar no han contado para nada.

Anécdota de Gil Preciado
Hay una anécdota que ilustra el pensamiento oficial sobre Huerta:
En una de sus giras de trabajo el profesor Juan Gil Preciado, quien gobernó Jalisco a fines de los años 50 y principios de los 60 del siglo pasado, viajó a la apartada Zona Norte.

Por aquel tiempo, para llegar a Colotlán, saliendo de Guadalajara, había que tomar la Carretera a Saltillo, rumbo a Ixtlahuacán del Río, y luego por territorio del Estado de Zacatecas, por todo el Cañón de Juchipila hasta la exhacienda de Malpaso, donde los vehículos doblaban a la izquierda para llegar a Jerez, luego a Tepetongo, y finalmente entrar al Norte de Jalisco por el lado de Huejúcar.

El caso fue que en esa gira el gobernador y sus cercanos colaboradores viajaban en una camioneta, y los periodistas en otra, de suerte que al llegar a Malpaso los reporteros decidieron hacer un alto en el tradicional puesto de tortas que ahí había, y que con el hambre que traían se veían muy apetitosas.

Sólo Octavio González Garzón, quien auxiliaba al gobernador en asuntos de prensa, continuó el viaje con él hasta llegar a Colotlán, donde de inmediato dio principio un acto de recepción.

Inesperado elogio a Huerta
Fue durante dicho acto cuando un hombre de edad avanzada, de pelo blanco y de solemne aspecto, empezó a decir un discurso de lo más elogioso “para ese gran mexicano, patriota, ejemplo de las viejas y nuevas generaciones, el digno hijo de Colotlán, don Victoriano Huerta…”

Visiblemente preocupado por lo que estaba escuchando (ya que Huerta fue y sigue siendo satanizado por la historia oficial), Gil Preciado se dirigió en voz baja a su jefe de prensa, González Garzón, preguntándole qué había pasado con los periodistas. González le respondió que se habían quedado en Malpaso comiéndose unas tortas.

–¡Ah qué bueno! –dijo entonces ya tranquilo el gobernador–, a nadie le diga lo que pasa aquí porque este pinche viejo la está regando.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 6 de agosto de 2018.

 

Nuestra historia: Tiempo de revisión

El ascenso de Andrés Manuel López Obrador a la primera magistratura del país abre, entre otras cosas, la extraordinaria posibilidad de revisar la Historia de México, haciendo a un lado enfoques oficialistas que la desvirtuaron por lo menos desde tiempos de la Independencia.

López Obrador habla de una cuarta transformación en México, que aún no tiene nombre, pero que ya está en la mente de muchos.

Independencia, Reforma y Revolución fueron los tres grandes movimientos sociales que en los siglos 19 y 20 cambiaron radicalmente las condiciones del país.

No sabemos a ciencia cierta cuál es el alcance de esta cuarta transformación que propone López Obrador, pero sin duda traerá grandes cambios en la vida política, económica y social. Ojalá que esto sea para bien de todos.

Transformar es cambiar visiones
Una cuarta transformación en la Historia de México significa cambiar la visión que de la misma tenemos los mexicanos desde hace siglos, porque a través del tiempo se han tejido infinidad de historias que muchas veces se inventaron para proteger intereses políticos y económicos del momento, sin preocuparse por comprobar que aquello fuera cierto.

Cualquiera puede suponer que por tratarse de un nuevo gobierno de izquierda (aún tengo dudas sobre esta calificación), la revisión de la Historia de México, que obviamente hoy se impone, tendría que cuestionar los posicionamientos históricos de derecha, pero no necesariamente, porque hay que recordar que los extremos se tocan, y cosas que hoy consideramos de derecha podrían resultar favorables a movimientos de izquierda.

Satanizaciones más conocidas
Entrar en más detalles es algo que se contrapone a la brevedad de este artículo. Digamos solamente que hay en nuestra historia ilustres personajes satanizados por cuestiones políticas como lo son Agustín de Iturbide, consumador de la Independencia nacional; el emperador Maximiliano de Ausburgo, en tiempos de la Reforma, y el general Victoriano Huerta, en la época revolucionaria.

Una sociedad que presume de democrática y civilizada no puede condenar a priori a sus personajes históricos; nuestro deber es valorarlos en todos los aspectos, considerando tanto sus buenas acciones como las que creemos que fueron negativas, como lo hacen los pueblos más progresistas del mundo.

En otras palabras, ha llegado la hora de hacer una verdadera revisión de la Historia nacional, apreciando sin prejuicios políticos, económicos o sociales los verdaderos méritos de los protagonistas, de acuerdo a las circunstancias que les tocó vivir. Esto sería acercarnos a la verdad de los hechos, sin distorsiones propiciadas por grupos de interés que, al final de cuentas, como hemos visto, desaparecen como todos.

A cada quien lo suyo
Espero que en esta nueva etapa de la vida nacional pensemos tranquilamente en lo que fue y es nuestro país, sin prejuicios de ninguna naturaleza, dándole a cada quien lo que le toca. México será más grande en la medida en que podamos superar estas diferencias, obviamente circunstanciales. Estamos ante la posibilidad de ajustar la historia a la realidad, algo fundamental en nuestras relaciones internas y externas.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 16 de julio de 2018.

La lealtad del Ejército


Asistí con gusto y gran interés a escuchar la conferencia que sobre la historia del Ejército Mexicano pronunció la noche del jueves 21 de junio en el auditorio de la Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara el mayor Antonio Campuzano Rosales, jefe de la Sección de Historia de la Secretaría de la Defensa Nacional, quien fue invitado por el Instituto Cultural Ignacio Dávila Garibi, al cual tengo el honor de pertenecer.

De esta plática tomé varias notas sobre sucesos que me parecieron significativos, pero la que más me llamó la atención fue esta declaración del mayor Campuzano: “Cuando el Ejército mexicano no ha respondido a las expectativas del pueblo, simplemente se disuelve”, como ocurrió durante la Revolución Mexicana, en tiempos del general Victoriano Huerta.

Con esto entendí que se trata de un Ejército leal al pueblo y a sus instituciones.

Carranza, su fundador

El actual Ejército de México, que tuvo desde luego antecedentes en tiempos de la Colonia española y más tarde en el movimiento de Independencia y en la Guerra de Reforma, nace precisamente en la Revolución Mexicana, con Venustiano Carranza, su fundador. Fue él quien creó el Ejército Constitucionalista, nombre que le había dado ya Benito Juárez.

De los tiempos de Carranza, afirma el mayor Campuzano, data precisamente, la subordinación de las fuerzas armadas de México al poder civil. Fue en 1914 cuando el Ejército Constitucionalista quedó como Fuerza Armada de México, desapareciendo entonces el régimen militar huertista y porfirista, cuyo Ejército, por cierto, no se rindió, simplemente se disolvió.

Entre 1925 y 1931 el general Joaquín Amaro Domínguez profesionalizó al Ejército nacional que ahora conocemos.

El general Victoriano Huerta

Al término de la conferencia, me acerqué al mayor Antonio Campuzano para felicitarlo y pedirle su autógrafo en el folleto que sobre su disertación publicó el Instituto Cultural Dávila Garibi.

Le dije así:

“Soy Javier Medina, periodista del rumbo de Colotlán, Jal., de donde es originario don Victoriano Huerta, a quien la gente ama de veras y hasta quieren hacerle una estatua, pero el Congreso no los deja”.

–“Lo veo difícil”, respondió sonriente el mayor.

No desaproveché la ocasión para comentarle que al general Huerta, quien tuvo desde luego sus errores, lo han satanizado por cuestiones políticas, y desde hace muchos años se habla sólo de sus defectos, olvidando otras cosas, especialmente su posición digna ante los “gringos”, que “hoy como siempre nos traen asados”.

Responsabilidades del Ejército

El mayor Campuzano se refirió también en su conferencia, que por cierto pronunció de memoria, sin recurrir al texto de la misma y con gran facilidad de palabra, a las principales responsabilidades actuales del Ejército nacional, como son la defensa de la independencia y la soberanía, garantizar la seguridad interior y auxiliar a la población en casos de desastre.

Mi conclusión es que los mexicanos tenemos hoy un Ejército popular, sin faltar errores de algunos de sus miembros, como ocurre en cualquier otro sector de la sociedad, pero al final de cuentas un Ejército leal a las instituciones nacionales.

javiermedinaloera.com

Articulo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 2 de julio de 2018.

 

Jalisco merece mucho más

Candidatos al Gobierno de Jalisco

Por mera curiosidad periodística, no porque esperara gran cosa del primer debate entre los candidatos al Gobierno de Jalisco, escuché completo este encuentro, desde el principio hasta el fin, y la verdad es que me decepcionó más de lo que esperaba.

Triste, muy triste, es la perspectiva política, económica y social de Jalisco para los próximos seis años si nos atenemos a la oferta electoral que ahora se presenta con estos candidatos, que en verdad, unos más que otros, dejan bastante qué desear en sus compromisos de gobierno.

No es que pequemos de exigentes, pero Jalisco está por cumplir 200 años de historia como Estado libre y soberano, y son muchos los problemas económicos, sociales y culturales que no han sido resueltos y que, por lo contrario, tienden a empeorar.

Algunas propuestas

Hubo, claro, algunas propuestas interesantes como la del candidato del Partido Verde, Salvador Cosío, quien habló de rescatar el Río Grande de Santiago, que es hoy uno de los más contaminados del mundo, así como preservar el Lago de Chapala y el Bosque de La Primavera, principal pulmón de Guadalajara.

Sin embargo, de quien se esperaba algo contundente en favor de Jalisco era del candidato del Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro, quien se concretó a repetir eslogans de corte estudiantil fegista, sin sustento en la realidad, como ése de la refundación del Estado, que suena a pura demagogia.

El priísta y el panista no levantan

En cuanto al candidato priísta, Miguel Castro, lo cierto es que no alcanza el nivel que le exigen sus correligionarios y los jaliscienses en general, pues por su afán de mostrarse conservador, cuidadoso de las formas, no logra entusiasmar a nadie.

En el mismo tenor se encuentra el candidato panista, Miguel Ángel Martínez, quien con todo y contar con una buena trayectoria como político y funcionario público, tampoco ha podido conquistar la voluntad de mucha gente.

A Lomelí “lo montonearon”

Mientras tanto, al morenista Carlos Lomelí no le ajustó el tiempo del debate para defenderse de los ataques de sus adversarios, que por considerarlo “peligroso” en la próxima elección (debido a su relación con el puntero presidencial Andrés Manuel López Obrador), se le “echaron de a montón”, sin darle tiempo de nada, como dice el corrido de Juan Charrasqueado.

En esos ataques destacó el candidato del PRD, quien se ocupó de agredir a Lomelí como si hubiera sido especialmente contratado para tal efecto, y no perdió un solo minuto en ello. ¡Qué forma tan triste de emplear un maravilloso tiempo dedicado a Jalisco!

Las cosas no pintan bien

En fin, la situación electoral de Jalisco no pinta bien. Aquí se requieren hoy, igual que en el país, líderes de empuje, verdaderamente comprometidos, que respondan con enjundia, inmediatez y conocimiento de causa a las necesidades de la gente, de una población empobrecida y diezmada por la inseguridad, la corrupción, la violencia, la injusticia y la impunidad.

Si los líderes de Jalisco temen asumir estos compromisos, mejor es que se retiren de la política.

www.javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 21 de mayo de 2018.

Barrer de arriba para abajo


Ciertamente, hubo pocas ideas valiosas en el reciente debate presidencial, pero lo peor es que tan escasas ideas no merecieron la atención de nadie. Una de ellas fue la del candidato de Morena, Andrés Manual López Obrador, cuando al hablar sobre la corrupción dijo que es necesario barrer de arriba para abajo, como en las escaleras (idea que, no por repetida, deja de tener valor).

López Obrador se refería obviamente a la necesidad de combatir la corrupción desde las más altas esferas del poder, empezando por el presidente de la República y sus más cercanos colaboradores, secretarios, gobernadores, magistrados, senadores, diputados, alcaldes y demás, porque de otra manera es imposible acabar con ella.

Aclaró algo fundamental: que la corrupción en México no es cuestión de cultura, como lo han señalado importantes funcionarios, sino que es propiciada desde las más altas esferas del poder, por lo cual se requiere barrer de arriba para abajo, como él piensa hacerlo si llega a la Presidencia.

No le agarraron la palabra
Lamentablemente, los demás candidatos que intervinieron en este debate no le agarraron la palabra, porque no les convenía en función de sus intereses políticos y económicos, o porque estaban más ocupados en desplazarlo como puntero de esta contienda con infinidad de ataques personales.

En el mismo sentido, casi todos los medios de comunicación se fueron con la finta de hablar sobre ganadores del debate por el recurso oratorio, sin llegar al fondo de las ideas.

Los candidatos que intervinieron no sólo soslayaron la propuesta de López Obrador, de combatir la corrupción de arriba para abajo, lo que merecía y merece profundo análisis (porque no es fácil emprender y ganar juicios políticos contra los más altos funcionarios del Estado), sino que uno de ellos ,“El Bronco”, llegó a la estupidez de proponer mocharles la mano a los ladrones.

Imagínense ustedes si a todos los ladrones mexicanos, políticos o no políticos, les mochan las manos, nos convertiríamos, como bien lo dijo alguien, en un país de mancos.

¿Justicia sólo para carteros?
En mis primeros años como reportero, por los años 60 del siglo pasado, me invitaban a formar parte de jurados populares para dictaminar sobre delitos cometidos por humildes burócratas, entre ellos algún cartero que se atrevió a violar la correspondencia a él encomendada, y recuerdo muy bien que todos los miembros de aquellos jurados, por unanimidad los declaramos inocentes. Siempre concluíamos que los verdaderos sinvergüenzas no eran los pequeños burócratas, como tampoco lo son hoy hombres y mujeres que sustraen algún alimento en los mercados para darles de comer a sus hijos, sino los que están arriba, tanto en el sector público como en el privado, que abusan de su poder para explotar a los de abajo.

Un análisis desapasionado y serio
En conclusión, la propuesta de López Obrador amerita un análisis desapasionado y serio de los mexicanos para combatir el terrible cáncer de la corrupción, porque barrer de arriba para abajo, como él lo propone, no es nada fácil en este país.

 

javiermedinaloera.com

 

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 23 de abril de 2018.

 

El verdadero peligro para México

 


Siempre que en una sociedad se presenta la sistemática violación del Estado de derecho, donde la violencia, la injusticia, la corrupción y la impunidad toman el lugar de las leyes, existe el riesgo de caer en la ingobernabilidad, es decir, en un estado en el que sólo puede predominar el más fuerte.

Esto no quiere decir que los criminales se entronicen automáticamente en el poder, lo que también puede suceder, sino que en el caos resultante de la violación de la ley, sin que nadie ponga remedio a ello, algún líder político, quizás apoyado por las fuerzas armadas, podría en algún momento llenar los vacíos de poder y tomar el control del gobierno.

Nada nuevo en el mundo
Esto no es nuevo aquí ni en muchos otros lugares de la Tierra, pues la Historia ha demostrado a través de miles de años que ahí donde se pierde el respeto a las normas de convivencia social, entre las que destacan las leyes constitucionales, sobreviene el caos social y político, de lo cual resulta frecuentemente la dictadura.

Si alguien dijera que estoy en un error, simplemente me remontaría a la segunda década del siglo pasado en México, donde el gobierno del demócrata Francisco Madero cayó en tal situación de desprestigio ante la sociedad que provocó el arribo de una dictadura en manos del general Victoriano Huerta, con el apoyo de nuestros siempre acomedidos vecinos (los Estados Unidos).

La letra muerta de la ley
Lo que en estos días sucede en Jalisco y en México, donde la inseguridad pública ha llegado a niveles insospechados, con infinidad de homicidios impunes, igual que el deterioro del medio ambiente, donde todo el mundo ve con la mayor pasividad la muerte del Río Santiago, el más importante del Occidente del país, además de la ignorancia y la pobreza que agobian a la mayor parte de la población, no hay duda de que los grandes problemas sociales nos han rebasado, sin que por el momento se vean señales de solución.

En este sentido, la ley se ha vuelto letra muerta, sin que nadie en el gobierno ni en la sociedad muestre verdadera voluntad para rescatarla. Hay desde luego organizaciones sociales que por lo menos muestran interés por remediar las cosas, pero esto no es suficiente.

Asimismo, existe en el ambiente un proceso de campañas electorales donde políticos de diversos partidos prometen cambiar las cosas, pero sin seguridad de que esto pueda suceder, porque la gente ve en estas promesas sólo propaganda encaminada a sumar votos en favor de tales o cuales candidatos.

El verdadero peligro
Lo que podemos concluir es que sería muy peligroso para la sociedad mexicana exponerla, como ahora sucede, a un estado de ingobernabilidad donde el caos resultante daría lugar a una dictadura inconcebible en los tiempos actuales, y esto no solamente en la perspectiva histórica (pues ya hemos pasado por varias de ellas) sino también en el contexto del actual panorama político internacional, donde las dictaduras no tienen aceptación alguna.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del lunes 26 de marzo de 2018.