Cómo formar un buen hábito de lectura

Lector.

   Para desarrollar un buen hábito de lectura que dure toda la vida, lo mejor es interesar a la gente en ella desde la infancia. Algunos papás acostumbran leerles cuentos a sus hijos por la noche, cuando se van a la cama; otros padres, a falta de libros, les cuentan historias hasta que se duermen; esto también despierta la imaginación de los niños, y años más tarde buscarán qué leer por su cuenta.

   Sin embargo, también podemos crear este hábito cuando somos adolescentes, jóvenes o adultos, pues todo es cuestión de ir dando, uno tras otro, los pasos necesarios, sin descuidar ninguno de ellos. En primer lugar debemos estar totalmente convencidos de que la lectura nos conviene no sólo para entretenernos, para matar el aburrimiento, sino también para aprender cosas nuevas, mantenernos mejor informados y superar nuestra calidad de vida.

Una hora y un lugar adecuado para leer

   Una vez que tomamos la decisión de leer, no un día a la semana o al mes, sino todos los días, al menos media hora, porque este hábito, para formarse, necesita mucha práctica, hemos de encontrar el lugar y la hora adecuada para leer y pensar con calma, sin que nadie nos moleste. Unos buscan la tranquilidad de la mañana, otros la soledad de la noche; unos prefieren un lugar apartado y cómodo de la casa, otros la plaza o el parque, y habrá quienes gusten del campo, a la sombra de un árbol, por ejemplo.

   Ya que hemos resuelto ponernos a leer a la hora y lugar que más nos conviene, podemos empezar por conseguir material fresco, liviano y fácil de entender, como son revistas o periódicos con noticias o lecturas atractivas, que atrapen nuestro interés, de preferencia acompañadas con fotografías o dibujos que nos ayuden a comprender mejor.

Libros cortos de fácil lectura que atrapen nuestro interés

   Después de varias semanas, cuando ya hemos logrado interesarnos por la revista, el periódico o la historieta, tratando siempre de encontrar en estas lecturas cosas útiles y novedosas, será tiempo de buscar libros cortos, también de fácil lectura, que llenen nuestros gustos o necesidades. Unos preferirán cuentos y novelas, otros se inclinarán por la historia, la geografía o la política; habrá quienes se interesen por los temas del campo, la agricultura y la ganadería; también por el hogar, la salud, los alimentos y muchas otras materias que se ofrecen en los puestos de revistas y librerías, lo mismo que en Internet.

   Al llegar a este nivel, cuando ya logramos alcanzar por medio de estas prácticas el gusto por los libros, aunque éstos sean cortos y sencillos, pronto descubriremos que, además de ciertos temas, nos agradarán más unos autores que otros. Esto significa que hemos aprendido a entender y distinguir algo muy importante: el estilo personal. Entonces, nuestra habilidad e interés por leer seguirá creciendo, y mientras más leamos, mayor placer encontraremos en ello. A estas alturas podemos decir que hemos adquirido el hábito de leer, mismo que no nos abandonará el resto de nuestra vida. Y qué bueno que así sea, porque no hay mejor amigo que un buen libro.

   Vamos a leer porque el saber te hará valer.

   Artículo publicado en la revista SummaT, en su edición de diciembre de 2013.

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3 comentarios en “Cómo formar un buen hábito de lectura”

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