El pastorcillo mentiroso

fabula el pastor mentiroso

Bien conocida es la fábula del pastorcillo que cuidaba las ovejas de todo un pueblo, pero no teniendo nada qué hacer, se aburría, y un día decidió divertirse subiéndose a un risco que dominaba el pueblo:

-¡Socorro! –gritó lo más fuerte que pudo- ¡Viene el lobo y devora las ovejas!

Cuando los del pueblo oyeron los gritos del pastorcillo, acudieron en masa para ayudarle a ahuyentar al lobo… Y encontraron al muchacho desternillándose de risa por la broma que les había gastado.

Tres veces les jugó la misma broma en tres semanas. El muchacho se divertía mucho, pero acabó por hartar a la gente.

Así las cosas, una tarde de invierno, mientras el pastorcillo reunía las ovejas para regresar con ellas al pueblo, un lobo de verdad se acercó al rebaño. El chico se quedó aterrado y corrió hasta el risco y gritó: ¡Socorro! ¡Viene el lobo y devora las ovejas!

Pero entonces nadie acudió en auxilio del pastor, porque nadie le cree a un mentiroso, aunque alguna vez diga la verdad. Y el lobo no sólo se comió a las ovejas, sino también al muchacho.

Esta fábula vino a mi mente cuando supe lo del jovencito tapatío Gabriel de la Peña, que habiendo huido de su casa por temor a que sus padres lo castigaran por sus malas calificaciones, ellos recurrieron a todo el mundo para localizar a su hijo, creyendo que había sido secuestrado y que su vida corría peligro.

No es la primera vez que un muchachito huye de su casa por temor a las reprimendas de sus padres, pero lo cierto es que en esta ocasión el gobierno y las redes sociales cumplieron su parte localizando al “perdido”. Sin embargo, lamentablemente esto no mereció una disculpa pública del muchacho, ni de su familia.

Hay que entender que hoy estamos inmersos en las redes sociales, donde cualquier cosa, por muy privada que sea, trasciende. Y si el asunto se convierte en público, hay que tener las más elementales atenciones con la gente.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del 25 de agosto de 2015.

 

2 thoughts on “El pastorcillo mentiroso”

    1. Muchas gracias, mi estimado Alfonso. Te conocí por medio de tu palabra mucho antes de encontrarte físicamente. Confirmé que eres una gran persona. Un gran abrazo.

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