El valor de la puntualidad

De Olivia Itzel Bueno. Página Puntualidad en Facebook.

Ni sus más enconados detractores negaron jamás a Nicolás Boileau la virtud de la puntualidad. Y el famoso poeta francés explicaba así, modesta y maliciosamente, la razón de ser tan puntual siempre: “Jamás me hago esperar, ciertamente, porque he observado que los defectos de un hombre cobran especial importancia en la mente de las personas que lo están esperando”.

Aunque la impuntualidad no es un invento de los mexicanos ni tampoco son los únicos que la practican en el mundo, sí nos caracteriza en gran medida, ya que ha llegado a ser tan frecuente y generalizada en nuestro medio, tanto en el sector público como en el social y privado, que algunos la consideran parte de la cultura nacional.

Se dice que “la puntualidad es la cortesía de los reyes” y que la falta de cumplimiento en una cita constituye un acto de clara deshonestidad, ya que el tiempo es tan precioso como el dinero. Sin embargo, en México el ser impuntuales es algo tan común y tan corriente que todo el mundo lo sabe y todo el mundo lo sufre. En apariencia se trata de una costumbre pintoresca y casi inofensiva, pero los estudiosos de la conducta humana han visto en esto un mar de fondo:

¿Qué significa el citarse en un restaurante a las dos de la tarde y llegar a las dos y media o a las tres? La respuesta es implícita, pero muy clara: el tiempo del que espera no vale, porque no es una persona importante; pero, cuidado, esto también quiere decir que el tiempo del que es impuntual tampoco vale y que esa persona tampoco es importante.

Ocurre que quien llega tarde a una cita cree tener derecho a ello por considerarse precisamente importante, pero al actuar de esta manera se autodevalúa, puesto que no sólo no muestra respeto a quien o quienes lo esperan, sino que además hace evidente el desorden en su agenda personal y la falta de respeto a sí mismo.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 20 de febrero de 2015.

 

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