Entre la libertad y el orden

El Príncipe de Metternich. Wikipedia.

El príncipe de Metternich.

El político austriaco Klemens von Metternich (1773-1859), defensor a ultranza de las monarquías europeas, fue conocido como el arquitecto de la “Europa de Hierro”; por su carácter retrógrado y tenaz enemigo de la libre expresión del pensamiento, sus contemporáneos lo llamaron “espíritu de las tinieblas y de la tiranía”.

Cuando el Príncipe de Metternich, después del levantamiento en Viena del año 1848, se refugió en Londres, alguien le preguntó qué le agradaba más del pueblo inglés. Y contestó:

–El orden.

–¿Sólo eso? ¿Y la libertad?—interrogó el interlocutor.

–La libertad… también –respondió–; pero vale menos.

La libertad y el orden, dos conceptos fundamentales de las sociedades humanas, han llegado hasta nuestros días con esa distinta valoración que les han dado líderes, pensadores y gobernantes de todos los tiempos.

El debate, al que a pesar de su perfil conservador y antidemocrático, no eludió Metternich, se mantiene vigente: unos no dudan en sacrificar la libertad por el orden, mientras otros buscan la libertad por encima del orden mismo.

Miguel de Cervantes, quien conoció en carne propia las angustias de la esclavitud, afirmó:

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos. Con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

Sin embargo, Herbert Spencer, también de espíritu independiente, sostuvo: “Todo hombre tiene libertad para hacer lo que quiera siempre y cuando no infrinja la libertad igual de cualquier otro hombre”.

Difícil disyuntiva, ¿no?

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 10 de abril de 2015.

 

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