La credibilidad se gana y se pierde

Rudyard Kipling. Wikipedia

El poeta británico Rudyard Kipling.

Por el año de 1925, Rudyard Kipling fue víctima de un sujeto sin escrúpulos que envió a una importante publicación inglesa un poema titulado “La Vieja Guardia”, firmado con el nombre del poeta, que la revista se apresuró a insertar en el número más inmediato.

Al descubrir el engaño, Kipling no se molestó gran cosa: “El poema es detestable”, comentó, casi sonriendo, en charla con el director de la revista.
Desde luego –contestó éste--; pero creyéndolo de usted, no vacilamos en publicarlo.

Esta anécdota revela algo fundamental: quienes gozan de amplia credibilidad están en condiciones de hacer y decir prácticamente lo que quieran, sin que nadie los cuestione, mientras que aquellos que la han perdido se exponen a que nadie les crea lo que afirman o anuncian, aunque alguna vez hablen con la verdad.

Uno de los principales motivos de la actual crisis institucional de México es precisamente la falta de credibilidad, es decir, la ausencia de confianza en autoridades de todos los niveles. Lo peor es que esta desconfianza se ha extendido a la sociedad entera, al grado de que muchos ya no creen ni en sí mismos. Esto es lamentable porque nos impide construir nuevas relaciones políticas, económicas y sociales sobre bases sanas, firmes y duraderas.

La práctica sistemática de la mentira y el abuso en las esferas del poder han creado este ambiente de incredulidad, de desconfianza, y no hablo sólo de políticos, sino de muchas actividades económicas, profesionales y sociales. Todo aquél que busca construir una imagen basada en la confianza de los demás, para luego traicionarla, contribuye necesariamente a este estado de cosas.

¿Se puede hacer algo para revertir tal situación? Claro que sí: Por principio de cuentas, hay que cambiar las palabras por los hechos, o lo que es igual, emprender una política de hechos, no de discursos vanos; no prometer justicia, sino hacerla; no ofrecer honradez, sino practicarla; no pregonar las bondades de la República y de la democracia, sino sentirlas y vivirlas en público y en privado.

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 28 de noviembre de 2014.

 

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