La serenidad de Morelos

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Don José María Morelos y Pavón.

Este 22 de octubre celebramos el aniversario de la Constitución de Apatzingán, promovida por don José María Morelos y Pavón, gran estadista mexicano que dio muchos ejemplos de verdadera entrega a su país y a su gente. El periodista veracruzano Eduardo Zárate narra una interesante anécdota que vale la pena recordar:

Durante la Guerra de Independencia el señor Morelos recibió una carta suscrita por un amigo suyo residente en la Ciudad de México, donde le decía, poco más o menos, lo siguiente: “Sé de buena fuente que el Virrey ha pagado a un asesino para que lo mate a usted; no puedo darle más señas de ese hombre, sino que es muy barrigón”…

Estaba almorzando el héroe cuando recibió esa carta, la leyó atentamente, plegó sus espesas cejas, y en esos momentos se le presentó un individuo de abultado abdomen solicitando que lo admitiese a su lado para prestar sus servicios en pro de la causa nacional.

Lejos de mostrarse preocupado, Morelos recibió sonriente al recién llegado, compartió con él su almuerzo y salió a recorrer el campamento. Por la noche invitó a cenar al forastero y se fue a dormir, no sin antes ofrecerle una cama junto a la suya.

Espantado ante tanta serenidad, el asesino, que realmente iba a serlo, no se atrevió a cometer su crimen y, furtivamente, se fugó.

Al clarear el día se levantó el caudillo, y al notar la ausencia de su invitado, le preguntó a su asistente qué había sido del señor que había dormido ahí.

–“Esta madrugada, muy temprano, ensilló su caballo, montó y se fue”, respondió el soldado.

Entonces, el Generalísimo pidió pluma y papel y contestó a su amigo de México: “Le doy mil gracias por su aviso, pero puedo asegurarle que a esta hora no hay en este campamento más barrigón que yo”.

 

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por la revista México Rural en su edición de octubre de 2016.

 

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