Las lluvias, una bendición

Nubes sobre Temastián. Fotografía de Cristóbal Ramos.

En un Estado donde escasean las obras de riego, como es Jalisco, el temporal lluvioso lo es todo: si llueve, tenemos agua, cosechas, alimentos; si no llueve, todo se viene abajo. Por eso es bueno que llueva y que llueva mucho, porque de las aguas, decían nuestros padres, algo queda, mientras que de la sequía, nada.

El sabio jalisciense don Severo Díaz decía que en Jalisco los ríos corren por arriba; él estudió, entre otras cosas, el ciclo de lluvias, estableciendo su inicio alrededor del 10 de junio, con la aparición de los primeros huracanes. En esto concuerdan nuestros campesinos, que desde tiempos antiguos aseguran que el temporal de lluvias empieza el Día de San Antonio, “llueva o no llueva”.

Y como el Día de San Antonio es el 13, estamos sobre el inicio del nuevo temporal; ojalá sea tanto o más abundante que el anterior, para que se llene Chapala. Recordemos que este lago, en torno al cual gira la vida de la región, lleva ya 35 años (casi dos generaciones) sin alcanzar su máxima capacidad de almacenamiento. Si no se llena en los próximos años, nuestros hijos perderán la oportunidad histórica de disfrutarlo a plenitud.

Es vital que Chapala se llene porque no sólo representa una garantía de abastecimiento de agua para Guadalajara, sino también porque es el principal regulador del sistema ecológico regional que protege a innumerables seres vivos, aparte de que hoy por hoy es fuente económica y de esparcimiento de 350 mil personas que viven en sus riberas y de cientos de miles de visitantes.

javiermedinaloera

 Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 5 de junio de 2015.

 

 

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