Más que pagar impuestos, duele el despilfarro

De P. Conoce la Reforma Fiscal en F

   La tan discutida reforma fiscal mexicana deja insatisfechos a diversos sectores, pero no tanto por el sacrificio que representa el pago de impuestos, sino por el derroche que con frecuencia se hace del erario público.

   En vez de que la gente vaya con agrado a pagar sus contribuciones, por lo general lo hace con un sentimiento de impotencia y odio contra los gobernantes que además de no mostrar el más mínimo interés por resolver los problemas de la comunidad, hacen mal uso de los recursos puestos a su disposición.

Políticos derrochadores

   En México, y concretamente en Jalisco, el fisco se ha convertido en un dolor de cabeza para la gente que no ve justicia por ninguna parte, en primer lugar porque sabe y le consta que hay gente poderosa, sobre todo entre los políticos, que no sólo no contribuye de manera justa y equitativa a la hacienda pública, sino que muchas veces derrocha el dinero de manera ostentosa y cínica, sin tener siquiera en cuenta lo que opinen los demás, y lo que es peor, con la mayor impunidad.

   Prueba de lo anterior es el Congreso del Estado, que desde hace más de dos trienios está hundido en una de las peores corrupciones de su historia, al grado de que ya se han alzado voces pidiendo su desaparición inmediata, pues la tan cacareada “soberanía popular” resulta bastante onerosa para los contribuyentes, y ninguno de los partidos políticos que ahí operan parece tener interés en poner freno a tan lamentable situación.

Exfuncionarios sin castigo

   Por otra parte, las auditorías realizadas hasta la fecha en diferentes dependencias y organismos descentralizados del Ejecutivo estatal, en la pasada administración, han encontrado irregularidades por más de siete mil millones de pesos, sin que hasta el momento se tenga la más mínima probabilidad de que se recupere por lo menos parte de ese dinero y de que se castigue a los responsables de malos manejos.

Por qué son impopulares los impuestos

   Cuando el gobierno gasta en cosas innecesarias y gravosas, y peor aún desviando recursos para beneficio de unos cuantos allegados, entonces se exige a los miembros de la sociedad más parte de la riqueza de aquélla con la que deben contribuir a los gastos públicos. Esto es lo que esencialmente provoca el justificado descontento contra cualquier alza en los impuestos.

   En consecuencia, duele siempre pagar tributos, porque éstos representan una parte del trabajo realizado muchas veces con grandes sacrificios, pero más duele que vayan a parar a manos de funcionarios incompetentes y corruptos, que utilizan los cargos públicos, ya sea de elección popular o por designación, para su beneficio personal.

   Imagen: De la página Conoce la reforma fiscal en Facebook.

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