Miseria política al descubierto

 

instituto de jalisco

No ven, ni oyen.

No, no es pobreza política la que vivimos hoy en Jalisco; es algo peor, miseria, la peor miseria que en materia política-electoral haya vivido nuestro Estado en muchos años.

En más de medio siglo, el que esto escribe no había visto una campaña de descalificaciones tan absurda, perversa e inútil como la que afortunadamente está a punto de terminar: acusaciones en lugar de propuestas, monólogo en vez de diálogo, propaganda en lugar de información.

En la historia política de Jalisco hubo desde luego campañas y elecciones muy controvertidas, pero lo que ahora vemos, la guerra sucia llevada al extremo de la maldad, de la perversidad, donde cada candidato de los partidos más conocidos se afana por demostrar que domina el arte del engaño, de la mentira, antes de preocuparse por convencer a la gente de que realmente vale, es algo inédito. Pero esto no lo ven ni lo oyen las autoridades electorales, para quienes todo está bien.

Y en estas circunstancias, no se asombre usted de que los candidatos a presidentes municipales y a diputados no tengan ni la menor idea de lo que es el servicio público. Prueba de ello es que en sus campañas ninguno abordó una cuestión fundamental, de vida o muerte para los jaliscienses, como es la sequía, el avance del desierto, un problema real, comprobable con datos históricos, científicos y técnicos.

Jalisco pierde la guerra del agua frente a otros Estados, y de esto no hablan nuestros políticos. ¿Será porque no conocen el tema? ¿O porque no les interesa? Cualquiera de los dos casos es grave.

javiermedinaloera.com

 Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 29 de mayo de 2015.

 

 

 

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