¿Por qué cuidarla de quienes la cuidan?

Virgen de Zapopan 1

En la última “llevada de la Virgen de Zapopan”, que resultó menos multitudinaria que las de años anteriores debido al cambio de ruta y a que cayó en día hábil, destacó la molestia de la gente por las vallas de contención colocadas en diversos puntos del trayecto con la obvia intención de evitar que las multitudes se aproximaran a la venerable imagen.

Nada más absurdo que esta inútil determinación, proveniente de alguno de los genios que hoy abundan, pero totalmente equivocada, puesto que son precisamente las multitudes las que a través de toda la historia han protegido a la Virgen de Zapopan contra cualquier atentado que pudiera ocurrirle.

En una ocasión, hace años, cuando “cubría” como reportero uno de los tradicionales recorridos de la Virgen de Zapopan por las parroquias de Guadalajara, observé que mucha gente se acercaba a la imagen hasta tocarla y besarla, generalmente con lágrimas en los ojos.

Entonces, se me ocurrió preguntarle a uno de los frailes franciscanos de la Custodia de Zapopan si no temían que algún malandrín, abusando de la buena fe de la gente, se aproximara a la imagen para hacerle daño.

-“¡Oh no, pobrecito de él!” –exclamó el fraile-, “la gente lo lincharía en segundos, porque no hay mayor seguridad para esta imagen que la fe del pueblo”.

Por eso es que en esta semana, al leer la nota de “La Crónica de Hoy Jalisco” que da cuenta de la última “llevada”, con la queja popular apuntada, me quedé de una sola pieza: ¿Por qué cuidarla de quienes la cuidan?
javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 16 de octubre de 2015.

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