Rodeados de “tlacuaches”

   Fue el popular político, escritor y diplomático veracruzano César Garizurieta (1905-1961), mejor conocido como “El Tlacuache”, quien hace más de medio siglo popularizó, entre otras, aquella famosa frase: “Vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”.

   Tal y como andan hoy las cosas en México, donde muchos de los que tienen acceso a los presupuestos públicos, viven como reyes, sin rendir cuentas a nadie, mientras la inmensa mayoría de la gente sufre de veras para poder alimentarse, curarse y vestirse, y además para pagar los agobiantes impuestos, comprende uno la singular sabiduría de aquel ingenioso personaje.

Corrupción y cinismo

   “El Tlacuache”, a quien también se le atribuye la frase: “A mí no me den, nomás pónganme donde hay”, vivió siempre de los puestos públicos. Hizo de la política su modo de vida. Entre las anécdotas que de él se cuentan, hay una que se hizo bastante popular cuando ocupó la Oficialía Mayor del Departamento Agrario, del que era jefe el ingeniero Cástulo Villaseñor.

   Cierto día le informaron al Presidente de la República que Garizurieta faltaba mucho a su oficina, que se la pasaba tomando café, conversando con sus amigos o asistiendo a reuniones de intelectuales.

   Se dice que el Ejecutivo llamó a “El Tlacuache” y le comunicó lo que de él se decía. Éste no negó la acusación, por lo contrario la justificó así: “Efectivamente, señor Presidente, lo que le han informado a usted es cierto; pero dígame, señor, si todos vamos a estar trabajando como desesperados, entonces ¿quién es el que va a pensar?

Pensar sí, pero no sólo en beneficio personal

   Y yo agregaría: está bien que piensen los funcionarios y políticos, pero no sólo en su beneficio personal, sino también en las necesidades y exigencias de la gente, porque el tiempo para recomponer esta sociedad se agota…

   “Para despreciar el sufrimiento, estar siempre contento y no asombrarse de nada, hay que haber caído muy bajo…”, apuntaba el escritor ruso Anton Chéjov a finales del siglo XIX, cuando al observar la injusticia social de su tiempo, presagiaba ya la gran revolución proletaria que sacudió a su país y al mundo en 1917.

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