Sólo cuando tiene tunas…

“Sólo cuando tiene tunas lo vienen a visitar… ¡El nopal!”, gritaba el vocero de la lotería en la feria de mi pueblo cuando, ávidos de ganarse un premio, decenas de parroquianos se reunían en la plaza principal para apostarle a la suerte.

Hoy parece que las cosas no han cambiado.

Hace unos días, una amiga y paisana, Mary Arellano Ramos, de Totatiche, Jal., publicó en su página de Facebook algo que me llamó la atención:

“Hay cosas que no entiendo ni quiero entender –dice mi amiga. Simplemente aprovechen su fama, su éxito y su posición, pero por favor cuando vuelvan a ocupar ayuda (mi voto), no se les ocurra volver a venir tocar la puerta de mi casa ¡Así nomás!

“¡Ah! y sólo espero tengan buena memoria y no olviden que hoy se puede estar arriba, mañana quién sabe, y tengan en cuenta que si muchas o muchos están ahorita en donde están es gracias a la gente que creímos y confiamos en ustedes, pero ojalá nunca ocupen o se vean en la necesidad de pedir ayuda a alguien y sean ignorados…

“Ya los veré en unos meses tocando puertas y pidiendo apoyo. Je,je.”

Y agrega:

“Qué pena que haya tanta gente poco agradecida. Ya lo dije y lo sostengo. Lamentablemente por unos pierden muchos. La gente se gana en su momento, no nada más cuando se les ocupa. Dejen de ser hipócritas y oportunistas… He dicho”.

Recordé viejos tiempos
Este mensaje de mi amiga totatichense me hizo recordar viejos tiempos, de hace más de 50 años, cuando vivía yo en Temastián, delegación de Totatiche, a donde también llegaban toda clase de políticos prometiéndolo todo a cambio de votos, promesas que jamás cumplían, y no sólo eso, sino que, como dice mi paisana, nunca volvieron ni a dar las gracias, pero eso sí, muy prepotentes y exigentes con la gente pobre.

Por citar un caso, fue a principios de los años 60 del siglo pasado cuando llegaron a mi pueblo los promotores de campaña de un candidato a diputado. Preguntaron por un equipo de sonido y alguien les dijo que el único era el de mi padre, pues yo nada tenía, pero sabía manejarlo. Me dijeron que lo llevara al mítin en la plaza. Sin embargo, cuando hubo una pequeña falla (imagínense los tiempos y aquella tecnología), los “grillos” aquellos me maltrataron sin piedad, a sabiendas de que mi padre y yo colaborábamos sin ninguna retribución económica ni política.

Arriba el despertar
En fin, cosas de la política y de la vida.

De nueva cuenta, los políticos buscarán en los próximos meses el voto del pueblo, pero me alegra que ahora, al menos la gente de mi tierra, de mi región, el Norte de Jalisco, ya no esté tan dispuesta a darlo todo por nada como en aquellos días. Hoy exigen por lo menos que no se burlen de ellos, porque ya estuvo bueno. Felicidades a mi amiga y paisana Mary Arellano Ramos.

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 7 de abril de 2017.

 

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