Tiempos de cinismo

640px-Philip_II_of_Macedon_CdM. Wikipedia

Filipo II, rey de Macedonia (Wikipedia).

Se cuenta que Filipo II, rey de Macedonia, padre de Alejandro Magno, era invulnerable a la crítica, es decir, hacía lo que le daba la gana, sin importarle la opinión de nadie.

Si bien es cierto, Filipo fue reconocido por su genio militar y por su habilidad política, su conducta privada y pública se hizo acreedora a todas las censuras: glotón, borracho, lascivo y cínico.

En estas circunstancias sus críticos no se hicieron esperar, entre ellos un notable filósofo griego, ¿Aristóteles?, ¿Demóstenes?, para quien los lambiscones de la Corte pidieron el destierro por haberse atrevido a censurar al rey, pero éste, disfrazando hábilmente su cinismo, les respondió:

–Hay que proceder con tiento; tal vez le hemos dado motivos…

Así actúan muchos políticos mexicanos, que aun reconociendo problemas como la inseguridad, la corrupción, la injusticia, la pobreza, el deterioro ambiental y otros, simplemente le dan largas a cada asunto, nombran comisiones buenas para nada, se entretienen haciendo leyes que sólo complican las cosas y terminan por prometer en cada campaña electoral lo que de antemano saben que no cumplirán.

Decenas de políticos de todos los niveles y de todos los partidos han sido señalados como probables autores o cómplices de corruptelas, lo cual insisten en rechazar. Sin embargo, hay que ver cómo exhiben su mal habida riqueza: residencias, autos, joyas… y aún la presumen con descaro, sin que nadie los llame a cuentas.

Y si algún consejero lambiscón les recomienda represalias contra tal o cual crítico, éste correrá con suerte si contestan como Filipo: “Tranquilo… Tal vez le hemos dado motivos…”

javiermedinaloera.com

Artículo publicado por el diario La Crónica de Hoy Jalisco en su edición del viernes 20 de marzo de 2015.

 

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