Valiosa tradición que se pierde

Plaza de la Liberación en el centro de Guadalajara.

La nueva tecnología de la comunicación nos ha traído, entre otras maravillas, el sistema de Internet con sus redes sociales, que en buena medida han venido a sustituir la comunicación personal y directa que por milenios mantuvimos los seres humanos.

De esta manera, la conexión inmediata a través de los ordenadores o de cualquier dispositivo móvil, con los mensajes in box, chateo y demás, han desplazado con extraordinaria rapidez al antiguo sistema de conversación personal y directa que acostumbraba la gente en el mundo entero.

Admito que en lo particular soy fanático de las redes sociales, porque les encuentro numerosas ventajas, entre ellas, la eficacia para encontrar a la gente que busco, la comunicación inmediata, la pluralidad de ideas, la universalidad, etcétera.

Pero no es lo mismo
Sin embargo, advierto que la comunicación por Internet o redes sociales nada tiene que ver con la conversación personal y directa entre la gente, porque en primer lugar, al preferir la conexión por la conversación, se pierde la oportunidad de conocer, de apreciar las características físicas, los gestos, las entonaciones de voz, la reacción de nuestros interlocutores ante determinados cuestionamientos, en suma, todo el aspecto psicológico, que es tan importante para entendernos.

A lo largo de mi carrera periodística he conocido a ilustres personajes que a primera vista saben con quién hablan. Hay gente muy capacitada, naturalmente dotada, para conocer a los demás, hasta en sus aspectos más íntimos, a partir de una sola entrevista.

Por tal motivo, sin dejar de aprovechar Internet y las redes sociales, me pronuncio por la comunicación personal y directa entre la gente, es decir, por la conversación en reuniones personales o sociales, que por ningún motivo debe desaparecer entre nosotros, mucho menos en el ámbito familiar y de amistades. Todo lo que se haga por cultivar estas reuniones es y será digno de encomio.

Tertulias Tapatías
Desde hace años participo en las Tertulias Tapatías que promueve el Instituto Cultural “Ignacio Dávila Garibi” de la Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara, donde cada mes nos reunimos varios amigos amantes de Guadalajara y sus tradiciones, con el único afán de conversar, abordar los temas del día y aprender unos de otros, durante dos horas, al estilo de los viejos tiempos.

No me sorprende que los asistentes a estas Tertulias, incluso don Enrique Varela, promotor de las mismas y respetadísimo por todos, saque su celular y lo ponga a un lado. ¡Hay que estar al día y en el momento, claro! Pero me alegra que estas Tertulias rescaten mucho de las tradiciones de comunicación humana de Guadalajara y del mundo. Ahí se habla con la más amplia libertad sobre los problemas que más nos preocupan como sociedad. El dispositivo móvil está presente, sí, pero en estas reuniones es siempre secundario. Primero están los amigos.

Tenemos que reforzar el arte de la conversación con amigos y familiares ¡Muchas felicidades a don Enrique Varela Vázquez por mantener en esta ciudad la tradición de las tertulias y el arte de la conversación!

javiermedinaloera.com

Artículo pubicado por el semanario Conciencia Pública en su edición del domingo 19 de febrero de 2017.

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